
(LOS COMENTS PARA LA ESCRITORA, GRAX )
“Saben que lo inevitable se manifestará, que lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse. Cuando llega el momento no dudan, no pierden una oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico por que respetan la importancia de cada segundo.”
Once Minutos- Paulo Coelho
Capitulo 14
¿Qué es sentir?
Mas allá de experimentar sensaciones internas y externas, mas allá de tocar, acariciar, olfatear, ver, oír, degustar. Más allá de nuestro sexto sentido.
Más que usar la materia gris, seguida de su mito que afirma que solo utilizamos solo un 10% de ella.
Más que los presentimientos; más que las simples casualidades vitales.
¿Qué alberga la palabra SENTIR? ¿Qué es sentir más allá de una definición superficial?
Y en esta noche, observando esos ojos tan vivos, lo reconozco, lo se. He encontrado la respuesta.
“Sentir es ver en el alma de una persona algo que te atrae y te hace ver tu existencia de otra forma.
Sentir es buscar en la luna la calidez que proteja tu corazón.
Sentir es pararte en el medio de la nada y esperar que el viento choque con tu cara, que te azote un vendaval, que llegue a ti una catástrofe.
Sentir es dejar al descubierto tus puntos débiles frente a alguien que amas.
Sentir es oír el susurro de los sentimientos mas escondidos del otro y de ti.
Sentir es llenar el vacío que sientes en tu pecho cuando ves a la personar que inunda tus pensamientos.
Sentir es dejarse llevar por el placer de un suave y efímero roce de manos.
Sentir es jugar entre la vida y la muerte y saber que solo obtendrás algo más allá de las dos.
Sentir es fusionarte con la lluvia y sentir la calidez de cada gota.
Sentir es un tesoro perdido que se hundió en las profundidades del océano.
Sentir es mirar a los ojos a otra persona y reconocerte a ti mismo.”
Entonces, yo siento, por que tú existes, Bill.
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Nos mantuvimos todo el día con nuestro padre, haciéndole compañía, contándole de mis viajes, de mis experiencias. Ya cerca de las 8 de la noche, cansado y con sueño, fue llevado a descansar, dejándonos a solas en una cápsula de completa ansiedad e incertidumbre.
Antes de ir a su habitación, me había dicho que subiese a dormir a mi cuarto, que quizás habría de redecorarlo a mi propio estilo.
Me encaminé por las escaleras y subí hacia la que antes era mi habitación, intentaba que la emoción del momento no me sobrepasase.
Abrí dudoso la puerta, cerrando mis ojos fuertemente, para abrirlos al tener mi paso adentro.
Las paredes estaban recubiertas de pintura blanca, la cama hecha, con sábanas grises, un placard, un escritorio y un cofre donde seguro estarían mis pertenencias infantiles.
Miré a Tom, enfrente del placard, mirándose al espejo, que claro, apenas lo mostraba.
—Me gustan los espejos, en ellos siempre puedo verte.– me avisó pensativo. –Hoy usaremos uno.
Intrigadísimo, me acerqué lento hacia el y lo mire desde atrás.
—¿Qué quisiste decir con eso de ‘esta noche’?- pregunté sincero, con ganas de saber su por qué.
Volteó su cuerpo y me miró sonriendo.
—Aquí, esta noche, en tus sueños.- me susurró al oído.
—¿Qué…? ¿Qué aquí, esta noche y en mis sueños?
— Lo harás- siguió su frase.
—¿Qué haré?.- le contesté exasperándome.
—Hoy…hoy te decidirás- dijo intrigante.
—Basta Tom! Dímelo ya!
—Esta noche, aquí, en tu habitación, con la lluvia, en tu cama… te decidirás a hacer el amor conmigo.
¿Alguna vez sentiste parar tus pulsaciones? ¿Qué la vida pasaba tan rápido en ese instante que apenas recordabas lo anterior a ese momento?
¿Te has recriminado mentalmente por mantener tu pensamiento fijo en un solo punto y que se repite, y repite y repite?
¿Pensaste en el ‘después’? ¿En el ‘antes’? ¿En el ‘ahora’?
Tom sabia con exactitud mis pensamientos, no me mentiría, menos en eso.
Aun con un gran asombro ante sus palabras, me quité mi ropa dándole la espalda, quedando en boxers, me metí rápido en la cama esperando que el sueño me tomara.
Pronto, oleadas de sueño me embargaron, llenando mi mente y haciéndome caer en un profundo descanso.
Ya adentrado mi sueño, me vi en mi habitación, igual a antes de dormirme, solo que en ella se había infiltrado una calida y acogedora brisa.
Me incorporé en la cama, vestía completamente de blanco, miré hacia mí alrededor y de un costado vi a mi gemelo, vestido de negro, con sus rastas sueltas.
Se acercó suave hacia mi lado y al estar a mi altura me sonrió dulcemente.
-¿Preparado para una hermosa y máxima demostración de amor?- dijo al ver mi sonrisa sincera.
No contesté, él ya sabría mi respuesta. Dejé que el me guíe en todo.
Se fue alejando de mi, hasta desaparecer, dejándome solo y reflexivo. Una melodía tenue comenzó a bailar en el espacio, llegando a mis oídos, estremeciéndome.
Cerré mis ojos, para sentir la melodía, tanto me llené en ella que no me había dado cuenta que Thom había vuelto, pero no solo.
Carraspeo para que le preste atención, abrí mis ojos y giré mi mirada hacia la izquierda, Tom sonreía como siempre y a su lado había un objeto tapado con una tela negra de la altura de nosotros.
—Esto, es un objeto hechizado -me explicó- en vez de plasmar en él los reflejos, muestra lo que la persona desea o está pensando en el momento en que mira.
Lo destapó y vi un hermoso espejo enmarcado con madera tallada en formas y líneas. Lo trajo más hacia la cama y seguidamente me preguntó qué veía.
Miré con temor hacia el espejo y la escena que vi me conmocionó: Tom y yo, en esa misma cama, besándonos tiernos, sin apuro, sin solo pasión. Entregándonos al otro en una embestida pasional y agradable.
Me sonrojé ante mi propio pensamiento y miré a Tom, expectante. Dejó el espejo en su lugar y se puso enfrente del mismo. Me sorprendí al ver la misma escena de mi pensamiento.
Se sentó entonces en la cama, y se despojó de su ancha playera, dejando que vea su tan formado cuerpo, su piel casi invisible. Por instinto me acerqué a su espalda, posicionándome detrás, aferrándome a su espalda mientras tocaba su nívea piel. Me llenaron las ganas de besarlo, así que lo hice. Comencé a besar su hombro, pasando mi lengua por su espalda, dando besos sensuales y amorosos a la vez. El gimió mi nombre, acariciando mis manos.
Me separé de él y quite lo mas rápido que pude mi ropa y lo llamé hacia mi entre las sabanas.
Con pasos de felino y mirada hechizante, llegó hacia mi cuerpo, y destapó cual caricias suaves la tela, bajándola por mis piernas flexionadas, dejando a su vista mí desnudes.
Quedó solo elevado de mi por unos centímetros, antes de descender levemente.
El roce de pieles se sintió alborotado y nervioso pero extrañamente cómodo para los dos.
No necesitábamos decir nada, solo bastaba SENTIR Y SOÑAR, nada más que eso.
El momento era mágico, inolvidable desde el momento en que comencé a vivirlo en sueños, a sentirlo, a esperar a unirnos, ser solo uno; juntos.
Desnudos y abrazados, observamos el espejo. La escena era otra diferente pero a la vez idéntica: Tom estaba sobre mí por unos momentos, hasta que de varios movimientos, se sentó en mis caderas, dejándonos saber que yo lo había penetrado.
Sin previo aviso, el Tom al lado mío, el que veía conmigo el reflejo que deseábamos, comenzó a gemir entrecortado y a moverse en un vaivén lento.
Fijé nuevamente mi mirada al espejo y vi, como Tom comenzaba levemente a moverse sobre mí, pero hacia arriba y abajo, ascendiendo y descendiendo su cuerpo, juntándolo y alejándolo de mí, de mi miembro mientras cerraba sus ojos y estiraba su cabeza hacia atrás.
Gemí yo también al sentir su estrechez, su calidez, su entrega total a mí.
Abrí con recelo mis piernas, dejando su cuerpo entre ellas, incitándolo a hacer lo que tanto queríamos pero que sin embargo, era una sensación totalmente nueva.
Miró fijo mis ojos para luego pegar sus labios a los míos y comenzar a moverlos, dejándome sentir su lengua, sus dientes, su pearcing.
Un solo movimiento nuestro y escuché el sonido de los gemidos y respiraciones entrecortadas que salían del espejo. Sin evitarlo, comencé a gemir igual, motivando a Tom.
Sus ojos buscaron los míos y nos observamos juntos mientras acariciaba mis mejillas. Empezó a descender su mano derecha por mi cuello, con devoción y adoración, siguió bajando hacia mi pectoral, deteniéndose por un momento en mi pezón, para levemente pellizcarlo haciendo que gritase de éxtasis. No detuvo su marcha, se guió hacia mi abdomen, mi ombligo, hasta llegar a mi erección, que tomó entre sus dedos, acariciándola sin apuro durante sus largos besos.
Con la otra mano, la descendió directamente hacia mis nalgas, buscando mi entrada. Al encontrarla gemí inquiero por la próxima escena.
Su dedo índice comenzó a hacerse paso por entre mis nalgas, llegando a la zona que nadie había entrado. Preparado para el dolor de la primera vez, cerré mis ojos fuertemente y dejé que lo haga, que me prepare.
No sentí dolor, ni uno, solo placer. Creo que había metido cerca de 3 dedos y yo aun no sentía dolor, ni reprimía aullidos, ni nada.
Abrí mis ojos, pidiendo mas, pidiéndolo a el.
Thom sacó su mano de allí y fue dirigiendo su miembro hacia donde antes había preparado.
–Sabes lo que haremos ¿verdad? Nos entregaremos algo más que el máximo amor. Tú, en este sueño y en muchos más si me lo permites; me entregarás algo tuyo, más que tu cuerpo, más que tu alma, más que la lluvia. Me entregarás el elixir onírico de la vida. En este sueño tuyo, por primera vez a la edad que tengo, me sentiré vivo, completo, lleno. Y tu, tu podrás sentir lo que es estar muerto con dos cuentas pendientes que al combinarse, no te dejan irte, sentirás que ya no respiras, que nada podrá volverte a matar, que no corres el peligro de que La Muerte te puede enviar su beso asesino. Sentirás más que los humanos vivos, percibirás más amor, mas deseo, adoración, todo. Me amaras más de lo que crees amarme. Tu sentir no tendrá límites.
–Estoy listo, sé que estemos juntos, unidos, no me importa el hilo que diferencia nuestras existencias, delante de los ojos del Destino, de la Vida y de la Muerte, nosotros somos seres iguales, copiados y calcados de la misma forma, con sus respectivas cualidades y defectos, pero con su alma igual, prácticamente la compartimos. Así que, sí, sé lo que comenzaré en este momento a ser y accionar, y no sabes lo feliz que soy al tenerte conmigo.
Sonreímos antes de besamos despacio mientras el comenzaba a darse paso en mi. Sensaciones nuevas, momentos únicos, que marcan un antes, un durante y un después en mí y en el. Hacer el amor, no solo sexo, no solo por deseo ni calentura ni ganas de desquitarse. No. Todo lo contrario, sumergirse en una burbuja de amor llena, sin mas que buenos sentimientos y experiencias gratificantes, con la persona que amas, con la que te ama a ti, sin causar daño, sin provocar terror, sin humillar. Solamente, entregarse al amor hecho carne.
–Ahh!- dijimos juntos al sentir oleadas de placer llenando nuestros sexos. Esperó unos segundos antes de empezar a moverse, embistiéndome apenas.
En el espejo, la escena era otra: Tom seguía su vaivén de arriba hacia abajo, a veces se detenía y hacia movimientos circulares bajo mi pene, cosa que yo, en la cama, podía sentir. Esto era magnifico, sentir por dos. Hacer el amor en dos perspectivas diferentes: penetrando y siendo penetrado. Luego percibí en el espejo que las mejillas de mi hermano estaban humedecidas. ¿Pero por que?
Cambie mi visión y vi al Tom que estaba masturbándome y vi lo mismo, él con los ojos cerrados, cayendo varias lagrimas de sus parpados.
–T…Thomas…¿Qu..Que te ocurre?- tuve que decirle, esto me estaba preocupando.
El bajó su mirar sonriéndome tiernamente.
–Hoy no te dolerá nada, me sacrifiqué para que no pases ningún dolor cuando nos unamos, por que te amo tanto que cualquier dolor que pueda causarte quiero empequeñecerlo, no soportaría que por querer hacerte el amor, en vez de eso, solo te haga daño. Por eso, decidí que en este sueño, nada te dolerá a ti. Sino a mí.
Lo miré sin entender su acción. ¿Tanto me quería? ¿Tanto haría por mí? Todo lo que había sufrido en mi vida no era nada comparado con solo los 6 años que vivió el. Y aun así volvía a sufrir por mí. Se entregaba al dolor de la primera penetración para que yo no la sienta. Eso era verdadero amor. Amor póstumo.
Besó mis mejillas y comenzó a moverse dentro de mí.
Su pecho ardía y el mío se complementó de gotitas de sudor esparcidas entre nosotros dos. Me aferré al contorno de su espalda, mientras dejaba huellas de mis labios sobre sus hombros.
Arremetía despacio, y en una de esas estocadas, sentí en su pecho como su corazón palpitaba entrecortado.
¿Podría acaso ser mejor? Este sueño, esta vida, entregando algo a Tom… no podía pedir nada mas. Todo estaba aquí.
Sonreí y lo incité a base de gemidos y palabras dulces. Nada de violencia ni palabras ofensivas como dicen algunos.
–¿Qué ves en el espejo?- pregunté instintivamente.
Tom cerró sus ojos y movió su cabeza asintiendo.
Los cerré también y compartimos la imagen: ‘Habíamos cambiado de posición, nos encontrábamos de costado, Tom delante de mi, con nuestras manos y piernas entrelazadas, sus gemidos eran de bajo volumen pero me excitaban muchísimo. Lo comencé a penetrar un poco mas rápido, chocando nuestros cuerpos, afianzando nuestras almas. Sus uñas aun cortas dejaban marcas en mi piel, sin causar el mínimo dolor, solo demostrándome su entrega para conmigo.
Abrimos al mismo tiempo los ojos y nos miramos sosegados, en sus orbes castaños había una fina capa de brillo que antes no vi en el, una capa grisácea, que lo hacia ver mas hermoso.
Me acerqué centímetro a centímetro a sus labios y los humedecí con mi lengua.
–¿Cambiamos de posición?- me pregunto con voz pausada y agradable al oído.
-Mjm…-asentí en un susurro.- Pero…no quiero apartarme de ti.
El rió bajo y tomó mis muslos, levantándome con el sin dejar de estar unidos. Se acostó en la cama y me posicionó bien entre su cuerpo.
Al sentirme mas libre, comencé a moverme hacia delante y atrás, moviéndolo un poco a él. Posó sus dedos sobre mi cadera intensificando mis movimientos.
Los gemidos se hicieron presentes en nuestros labios y el sudor nos empapaba. La sensación más emocionante que experimenté, más hermosa, más vivificante.
Después de un largo rato haciendo el amor me di cuenta de un pequeño detalle: su piel, su ser, todo su cuerpo tenia calor. Un calor que hasta el momento jamás había sentido. Era una sensación rara pero al mismo tiempo acogedora. Saber que por ese sueño, que por ese momento el adopto calor. Su sudor también estaba caliente. No frío como el hielo. No había escalofríos que pudieran derrotar el calor en ese momento. Su cuerpo era como un sol, al que ni la mismísima Muerte, podía apagar.
Los espasmos máximos de placer comenzaban a tomar lugar bajo mi estomago y apresuré mis vaivenes.
Miré hacia el espejo, por alguna razón, me hacia excitarme mas. Mi hermano miró conmigo.
‘‘El movimiento acompasado de nosotros, mis labios cerca de su oído, murmurándole dulces cosas, suaves y románticas, el gimiendo extasiado, impulsando su cadera hacia mi, tomando fuertemente mi mano, haciendo que lo comenzase a masturbar.
–Bill…oh…Bill- gemía con voz agitada mientras yo seguía introduciéndome mas seguido y acariciando la longitud de su erección.
–¿Llegarás?- suspiré en su oído.
–En unos minutos…
Se mordía el labio para no hacer tanto ruido, dejando pequeñas marquitas de sus dientes.
–Vamos amor,… sigue…- me asombró la seguridad con la que hablaba sabiendo que de la mano del placer que sentía, también se combinaba el dolor.’’
-Vamos William, continua- dijo acariciando mi miembro con los dedos de su mano derecha mientras que su mano izquierda descendía hacia mis nalgas, tomándolas y empujándolas hacia adelante.
Solté un leve gemido y tiré hacia atrás mi cabeza, sin pensar…solo…sentir…
Sentir…a Tom, a mi, unidos los dos…
–Bill…Bill- su voz me hizo abrir mis ojos y mirarlo
–¿Si?– pregunté acariciando su pecho.
–Ya….ya…llegaremos.
Placer, en cantidades inmensas percibí que nos llenaban todo el cuerpo, me aferré a su piel, sin notar como lo arañaba, y me moví mas fuerte encima de Tom.
Se incorporó, apoyando sus codos en el colchón y comenzó a besarme con apuro.
Encorve mi espalda mientras daba mi última ida y venida sobre su pene.
–…Ahm…– fue lo único que se escuchó en la habitación.
Mordí mis labios y lentamente me dejé caer sobre el cuerpo de Tom, sintiendo como poco a poco, su corazón dejaba de palpitar y sus pulmones ya no inhalaban oxigeno.
Tom se movió, intentando salir de mí, a lo que intenté no quitarlo, no dejarme vacío.
–No!- murmuré ronco– No salgas aun.
El rió bajito y me acomodó mas entre su tronco.
Abrí leves mis ojos, en el espejo nuestros cuerpos seguían moviéndose.
‘‘-Amor…ya…- decía Tom mientras movía mas fuertemente su cuerpo contra mi.
Arremetí algo brusco y ansioso sobre su entrada, rayos! Si le dolería mas!
Para disimular el dolor que le cause, comencé a rozar su piel con mis labios, besando su hombro, su espalda y a la vez acariciando minuciosamente su miembro.
–Bill…ah,…ya llego…
Presioné más su erección, notándola mas crecida, a punto de dejar salir su éxtasis, no paré de acariciarla hasta que su grito inundó el sueño.
Se apretó más contra mí, y luego de tres embestidas mas, dejó caer su cuerpo en la cama y voltearse a mirarme.
Me acarició mi cuerpo y nos miramos fijamente.
—Gracias— murmuró.’’
—Ya puedes dejar de mirar el espejo, sino no acabaremos de hacer el amor todo el día.— habló el cuerpo que tenia debajo sonriente. Tom comenzaba a volver a ser frío y pálido, pero eso era lo que menos me importaba mientras él exista.
—Es que…es lindo y extraño a la vez verte y sentir haciendo el amor en distintas perspectivas.
Acomodé mis codos a sus costados y comencé a jugar con una rasta suya mientras no dejaba de observar sus ojos marrones con un brillo especial, descomunal.
—¿Por qué tienes así tus ojos?— indagué en un susurro
—Desde ahora los tendré así, es por nuestra unión.
Tomó mi mano y la llevó a sus labios, dándole besos suaves.
—Dentro de poco tienes el juicio— se notó triste su voz, me abrazó por la cintura, escondiendo su rostro en mi cuello.
—Ey…ey- le llamé — ¿Tom que te hace estar triste?
Quitó su rostro y me miró.
—No sé cuantas horas durará el juicio, Bill…y sé que es exagerado, pero…te extrañaré mucho. Aunque no parezca, el mas débil de los dos soy yo…la muerte no ha sido fácil sin ti, sin tenerte aquí, a mi lado, sin sentirte. Todo dentro de mi estaba vacío, sin amor, sin nada, hueco como un árbol a quien nadie sirve, solo estorba el bello y joven bosque a su alrededor. Nací y morí débil, para que tú, tú mi amado gemelo, no estés falto de fortaleza, de convicciones, de que aunque caigas o te hagan caer, no te quedarías tirado, renacerías levantándote con la frente en alto, orgulloso de poder ir solo por la vida, sin necesitar de personas que hagan el trabajo sucio por ti. Y aun así, cuando sumido en tu soledad estabas, te sentiste débil, el mas débil del mundo, te sentías así por que yo también lo hacia; y pensaste que nada podría quitarte esa debilidad. Pero aquí me vez, yo absorbí eso, hoy, esta noche. No te culpes por eso, así estaba decidido por El Destino. Nosotros solo cumplimos.
¿Podía haber algo mas sublime enarbolando este hermoso sueño? Creo que no.
Sequé la lágrima que descendió y bajé mi rostro, besándolo.
—¿Qué es lo que le continua al ‘Te Amo’?- pregunte — Por que primero es el ‘Me Agradas’ luego el ‘Te Quiero’ le sigue el ‘Te Adoro’ y finalmente el ‘Te Amo’. Entonces… ¿Qué sigue después del ‘Te Amo’?
Tom quedó pensativo por unos segundos antes de posar sus labios sobre los míos nuevamente.
—Yo diría que le sigue el ‘Tú me complementas; yo existo solo por que existes tú’
Sonreímos juntos.
—Entonces- me acerque a su oído — Tu me complementas, Thomas…Yo solo existo por que tú existes…



– Tus ojos son bonitos…


