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EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 14 ) por Nochi


(LOS COMENTS PARA LA ESCRITORA, GRAX )

“Saben que lo inevitable se manifestará, que lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse. Cuando llega el momento no dudan, no pierden una oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico por que respetan la importancia de cada segundo.”
Once Minutos- Paulo Coelho


Capitulo 14


¿Qué es sentir?

Mas allá de experimentar sensaciones internas y externas, mas allá de tocar, acariciar, olfatear, ver, oír, degustar. Más allá de nuestro sexto sentido.
Más que usar la materia gris, seguida de su mito que afirma que solo utilizamos solo un 10% de ella.
Más que los presentimientos; más que las simples casualidades vitales.
¿Qué alberga la palabra SENTIR? ¿Qué es sentir más allá de una definición superficial?
Y en esta noche, observando esos ojos tan vivos, lo reconozco, lo se. He encontrado la respuesta.

“Sentir es ver en el alma de una persona algo que te atrae y te hace ver tu existencia de otra forma.
Sentir es buscar en la luna la calidez que proteja tu corazón.
Sentir es pararte en el medio de la nada y esperar que el viento choque con tu cara, que te azote un vendaval, que llegue a ti una catástrofe.
Sentir es dejar al descubierto tus puntos débiles frente a alguien que amas.
Sentir es oír el susurro de los sentimientos mas escondidos del otro y de ti.
Sentir es llenar el vacío que sientes en tu pecho cuando ves a la personar que inunda tus pensamientos.
Sentir es dejarse llevar por el placer de un suave y efímero roce de manos.
Sentir es jugar entre la vida y la muerte y saber que solo obtendrás algo más allá de las dos.
Sentir es fusionarte con la lluvia y sentir la calidez de cada gota.
Sentir es un tesoro perdido que se hundió en las profundidades del océano.
Sentir es mirar a los ojos a otra persona y reconocerte a ti mismo.”

Entonces, yo siento, por que tú existes, Bill.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~



Nos mantuvimos todo el día con nuestro padre, haciéndole compañía, contándole de mis viajes, de mis experiencias. Ya cerca de las 8 de la noche, cansado y con sueño, fue llevado a descansar, dejándonos a solas en una cápsula de completa ansiedad e incertidumbre.

Antes de ir a su habitación, me había dicho que subiese a dormir a mi cuarto, que quizás habría de redecorarlo a mi propio estilo.
Me encaminé por las escaleras y subí hacia la que antes era mi habitación, intentaba que la emoción del momento no me sobrepasase.
Abrí dudoso la puerta, cerrando mis ojos fuertemente, para abrirlos al tener mi paso adentro.
Las paredes estaban recubiertas de pintura blanca, la cama hecha, con sábanas grises, un placard, un escritorio y un cofre donde seguro estarían mis pertenencias infantiles.

Miré a Tom, enfrente del placard, mirándose al espejo, que claro, apenas lo mostraba.

—Me gustan los espejos, en ellos siempre puedo verte.– me avisó pensativo. –Hoy usaremos uno.
Intrigadísimo, me acerqué lento hacia el y lo mire desde atrás.

—¿Qué quisiste decir con eso de ‘esta noche’?- pregunté sincero, con ganas de saber su por qué.

Volteó su cuerpo y me miró sonriendo.
—Aquí, esta noche, en tus sueños.- me susurró al oído.
—¿Qué…? ¿Qué aquí, esta noche y en mis sueños?
— Lo harás- siguió su frase.
—¿Qué haré?.- le contesté exasperándome.
—Hoy…hoy te decidirás- dijo intrigante.
—Basta Tom! Dímelo ya!
—Esta noche, aquí, en tu habitación, con la lluvia, en tu cama… te decidirás a hacer el amor conmigo.





¿Alguna vez sentiste parar tus pulsaciones? ¿Qué la vida pasaba tan rápido en ese instante que apenas recordabas lo anterior a ese momento?
¿Te has recriminado mentalmente por mantener tu pensamiento fijo en un solo punto y que se repite, y repite y repite?
¿Pensaste en el ‘después’? ¿En el ‘antes’? ¿En el ‘ahora’?
Tom sabia con exactitud mis pensamientos, no me mentiría, menos en eso.


Aun con un gran asombro ante sus palabras, me quité mi ropa dándole la espalda, quedando en boxers, me metí rápido en la cama esperando que el sueño me tomara.

Pronto, oleadas de sueño me embargaron, llenando mi mente y haciéndome caer en un profundo descanso.


Ya adentrado mi sueño, me vi en mi habitación, igual a antes de dormirme, solo que en ella se había infiltrado una calida y acogedora brisa.
Me incorporé en la cama, vestía completamente de blanco, miré hacia mí alrededor y de un costado vi a mi gemelo, vestido de negro, con sus rastas sueltas.
Se acercó suave hacia mi lado y al estar a mi altura me sonrió dulcemente.
-¿Preparado para una hermosa y máxima demostración de amor?- dijo al ver mi sonrisa sincera.

No contesté, él ya sabría mi respuesta. Dejé que el me guíe en todo.


Se fue alejando de mi, hasta desaparecer, dejándome solo y reflexivo. Una melodía tenue comenzó a bailar en el espacio, llegando a mis oídos, estremeciéndome.
Cerré mis ojos, para sentir la melodía, tanto me llené en ella que no me había dado cuenta que Thom había vuelto, pero no solo.

Carraspeo para que le preste atención, abrí mis ojos y giré mi mirada hacia la izquierda, Tom sonreía como siempre y a su lado había un objeto tapado con una tela negra de la altura de nosotros.

—Esto, es un objeto hechizado -me explicó- en vez de plasmar en él los reflejos, muestra lo que la persona desea o está pensando en el momento en que mira.

Lo destapó y vi un hermoso espejo enmarcado con madera tallada en formas y líneas. Lo trajo más hacia la cama y seguidamente me preguntó qué veía.

Miré con temor hacia el espejo y la escena que vi me conmocionó: Tom y yo, en esa misma cama, besándonos tiernos, sin apuro, sin solo pasión. Entregándonos al otro en una embestida pasional y agradable.

Me sonrojé ante mi propio pensamiento y miré a Tom, expectante. Dejó el espejo en su lugar y se puso enfrente del mismo. Me sorprendí al ver la misma escena de mi pensamiento.
Se sentó entonces en la cama, y se despojó de su ancha playera, dejando que vea su tan formado cuerpo, su piel casi invisible. Por instinto me acerqué a su espalda, posicionándome detrás, aferrándome a su espalda mientras tocaba su nívea piel. Me llenaron las ganas de besarlo, así que lo hice. Comencé a besar su hombro, pasando mi lengua por su espalda, dando besos sensuales y amorosos a la vez. El gimió mi nombre, acariciando mis manos.

Me separé de él y quite lo mas rápido que pude mi ropa y lo llamé hacia mi entre las sabanas.
Con pasos de felino y mirada hechizante, llegó hacia mi cuerpo, y destapó cual caricias suaves la tela, bajándola por mis piernas flexionadas, dejando a su vista mí desnudes.
Quedó solo elevado de mi por unos centímetros, antes de descender levemente.
El roce de pieles se sintió alborotado y nervioso pero extrañamente cómodo para los dos.
No necesitábamos decir nada, solo bastaba SENTIR Y SOÑAR, nada más que eso.

El momento era mágico, inolvidable desde el momento en que comencé a vivirlo en sueños, a sentirlo, a esperar a unirnos, ser solo uno; juntos.

Desnudos y abrazados, observamos el espejo. La escena era otra diferente pero a la vez idéntica: Tom estaba sobre mí por unos momentos, hasta que de varios movimientos, se sentó en mis caderas, dejándonos saber que yo lo había penetrado.
Sin previo aviso, el Tom al lado mío, el que veía conmigo el reflejo que deseábamos, comenzó a gemir entrecortado y a moverse en un vaivén lento.
Fijé nuevamente mi mirada al espejo y vi, como Tom comenzaba levemente a moverse sobre mí, pero hacia arriba y abajo, ascendiendo y descendiendo su cuerpo, juntándolo y alejándolo de mí, de mi miembro mientras cerraba sus ojos y estiraba su cabeza hacia atrás.
Gemí yo también al sentir su estrechez, su calidez, su entrega total a mí.

Abrí con recelo mis piernas, dejando su cuerpo entre ellas, incitándolo a hacer lo que tanto queríamos pero que sin embargo, era una sensación totalmente nueva.
Miró fijo mis ojos para luego pegar sus labios a los míos y comenzar a moverlos, dejándome sentir su lengua, sus dientes, su pearcing.

Un solo movimiento nuestro y escuché el sonido de los gemidos y respiraciones entrecortadas que salían del espejo. Sin evitarlo, comencé a gemir igual, motivando a Tom.

Sus ojos buscaron los míos y nos observamos juntos mientras acariciaba mis mejillas. Empezó a descender su mano derecha por mi cuello, con devoción y adoración, siguió bajando hacia mi pectoral, deteniéndose por un momento en mi pezón, para levemente pellizcarlo haciendo que gritase de éxtasis. No detuvo su marcha, se guió hacia mi abdomen, mi ombligo, hasta llegar a mi erección, que tomó entre sus dedos, acariciándola sin apuro durante sus largos besos.
Con la otra mano, la descendió directamente hacia mis nalgas, buscando mi entrada. Al encontrarla gemí inquiero por la próxima escena.
Su dedo índice comenzó a hacerse paso por entre mis nalgas, llegando a la zona que nadie había entrado. Preparado para el dolor de la primera vez, cerré mis ojos fuertemente y dejé que lo haga, que me prepare.

No sentí dolor, ni uno, solo placer. Creo que había metido cerca de 3 dedos y yo aun no sentía dolor, ni reprimía aullidos, ni nada.
Abrí mis ojos, pidiendo mas, pidiéndolo a el.
Thom sacó su mano de allí y fue dirigiendo su miembro hacia donde antes había preparado.

–Sabes lo que haremos ¿verdad? Nos entregaremos algo más que el máximo amor. Tú, en este sueño y en muchos más si me lo permites; me entregarás algo tuyo, más que tu cuerpo, más que tu alma, más que la lluvia. Me entregarás el elixir onírico de la vida. En este sueño tuyo, por primera vez a la edad que tengo, me sentiré vivo, completo, lleno. Y tu, tu podrás sentir lo que es estar muerto con dos cuentas pendientes que al combinarse, no te dejan irte, sentirás que ya no respiras, que nada podrá volverte a matar, que no corres el peligro de que La Muerte te puede enviar su beso asesino. Sentirás más que los humanos vivos, percibirás más amor, mas deseo, adoración, todo. Me amaras más de lo que crees amarme. Tu sentir no tendrá límites.

–Estoy listo, sé que estemos juntos, unidos, no me importa el hilo que diferencia nuestras existencias, delante de los ojos del Destino, de la Vida y de la Muerte, nosotros somos seres iguales, copiados y calcados de la misma forma, con sus respectivas cualidades y defectos, pero con su alma igual, prácticamente la compartimos. Así que, sí, sé lo que comenzaré en este momento a ser y accionar, y no sabes lo feliz que soy al tenerte conmigo.

Sonreímos antes de besamos despacio mientras el comenzaba a darse paso en mi. Sensaciones nuevas, momentos únicos, que marcan un antes, un durante y un después en mí y en el. Hacer el amor, no solo sexo, no solo por deseo ni calentura ni ganas de desquitarse. No. Todo lo contrario, sumergirse en una burbuja de amor llena, sin mas que buenos sentimientos y experiencias gratificantes, con la persona que amas, con la que te ama a ti, sin causar daño, sin provocar terror, sin humillar. Solamente, entregarse al amor hecho carne.


–Ahh!- dijimos juntos al sentir oleadas de placer llenando nuestros sexos. Esperó unos segundos antes de empezar a moverse, embistiéndome apenas.

En el espejo, la escena era otra: Tom seguía su vaivén de arriba hacia abajo, a veces se detenía y hacia movimientos circulares bajo mi pene, cosa que yo, en la cama, podía sentir. Esto era magnifico, sentir por dos. Hacer el amor en dos perspectivas diferentes: penetrando y siendo penetrado. Luego percibí en el espejo que las mejillas de mi hermano estaban humedecidas. ¿Pero por que?

Cambie mi visión y vi al Tom que estaba masturbándome y vi lo mismo, él con los ojos cerrados, cayendo varias lagrimas de sus parpados.
–T…Thomas…¿Qu..Que te ocurre?- tuve que decirle, esto me estaba preocupando.

El bajó su mirar sonriéndome tiernamente.

–Hoy no te dolerá nada, me sacrifiqué para que no pases ningún dolor cuando nos unamos, por que te amo tanto que cualquier dolor que pueda causarte quiero empequeñecerlo, no soportaría que por querer hacerte el amor, en vez de eso, solo te haga daño. Por eso, decidí que en este sueño, nada te dolerá a ti. Sino a mí.

Lo miré sin entender su acción. ¿Tanto me quería? ¿Tanto haría por mí? Todo lo que había sufrido en mi vida no era nada comparado con solo los 6 años que vivió el. Y aun así volvía a sufrir por mí. Se entregaba al dolor de la primera penetración para que yo no la sienta. Eso era verdadero amor. Amor póstumo.

Besó mis mejillas y comenzó a moverse dentro de mí.
Su pecho ardía y el mío se complementó de gotitas de sudor esparcidas entre nosotros dos. Me aferré al contorno de su espalda, mientras dejaba huellas de mis labios sobre sus hombros.
Arremetía despacio, y en una de esas estocadas, sentí en su pecho como su corazón palpitaba entrecortado.
¿Podría acaso ser mejor? Este sueño, esta vida, entregando algo a Tom… no podía pedir nada mas. Todo estaba aquí.

Sonreí y lo incité a base de gemidos y palabras dulces. Nada de violencia ni palabras ofensivas como dicen algunos.

–¿Qué ves en el espejo?- pregunté instintivamente.
Tom cerró sus ojos y movió su cabeza asintiendo.
Los cerré también y compartimos la imagen: ‘Habíamos cambiado de posición, nos encontrábamos de costado, Tom delante de mi, con nuestras manos y piernas entrelazadas, sus gemidos eran de bajo volumen pero me excitaban muchísimo. Lo comencé a penetrar un poco mas rápido, chocando nuestros cuerpos, afianzando nuestras almas. Sus uñas aun cortas dejaban marcas en mi piel, sin causar el mínimo dolor, solo demostrándome su entrega para conmigo.

Abrimos al mismo tiempo los ojos y nos miramos sosegados, en sus orbes castaños había una fina capa de brillo que antes no vi en el, una capa grisácea, que lo hacia ver mas hermoso.
Me acerqué centímetro a centímetro a sus labios y los humedecí con mi lengua.

–¿Cambiamos de posición?- me pregunto con voz pausada y agradable al oído.
-Mjm…-asentí en un susurro.- Pero…no quiero apartarme de ti.

El rió bajo y tomó mis muslos, levantándome con el sin dejar de estar unidos. Se acostó en la cama y me posicionó bien entre su cuerpo.
Al sentirme mas libre, comencé a moverme hacia delante y atrás, moviéndolo un poco a él. Posó sus dedos sobre mi cadera intensificando mis movimientos.
Los gemidos se hicieron presentes en nuestros labios y el sudor nos empapaba. La sensación más emocionante que experimenté, más hermosa, más vivificante.


Después de un largo rato haciendo el amor me di cuenta de un pequeño detalle: su piel, su ser, todo su cuerpo tenia calor. Un calor que hasta el momento jamás había sentido. Era una sensación rara pero al mismo tiempo acogedora. Saber que por ese sueño, que por ese momento el adopto calor. Su sudor también estaba caliente. No frío como el hielo. No había escalofríos que pudieran derrotar el calor en ese momento. Su cuerpo era como un sol, al que ni la mismísima Muerte, podía apagar.



Los espasmos máximos de placer comenzaban a tomar lugar bajo mi estomago y apresuré mis vaivenes.
Miré hacia el espejo, por alguna razón, me hacia excitarme mas. Mi hermano miró conmigo.
‘‘El movimiento acompasado de nosotros, mis labios cerca de su oído, murmurándole dulces cosas, suaves y románticas, el gimiendo extasiado, impulsando su cadera hacia mi, tomando fuertemente mi mano, haciendo que lo comenzase a masturbar.
–Bill…oh…Bill- gemía con voz agitada mientras yo seguía introduciéndome mas seguido y acariciando la longitud de su erección.
–¿Llegarás?- suspiré en su oído.
–En unos minutos…

Se mordía el labio para no hacer tanto ruido, dejando pequeñas marquitas de sus dientes.

–Vamos amor,… sigue…- me asombró la seguridad con la que hablaba sabiendo que de la mano del placer que sentía, también se combinaba el dolor.’’




-Vamos William, continua- dijo acariciando mi miembro con los dedos de su mano derecha mientras que su mano izquierda descendía hacia mis nalgas, tomándolas y empujándolas hacia adelante.
Solté un leve gemido y tiré hacia atrás mi cabeza, sin pensar…solo…sentir…

Sentir…a Tom, a mi, unidos los dos…




–Bill…Bill- su voz me hizo abrir mis ojos y mirarlo
–¿Si?– pregunté acariciando su pecho.

–Ya….ya…llegaremos.

Placer, en cantidades inmensas percibí que nos llenaban todo el cuerpo, me aferré a su piel, sin notar como lo arañaba, y me moví mas fuerte encima de Tom.
Se incorporó, apoyando sus codos en el colchón y comenzó a besarme con apuro.

Encorve mi espalda mientras daba mi última ida y venida sobre su pene.

–…Ahm…– fue lo único que se escuchó en la habitación.

Mordí mis labios y lentamente me dejé caer sobre el cuerpo de Tom, sintiendo como poco a poco, su corazón dejaba de palpitar y sus pulmones ya no inhalaban oxigeno.

Tom se movió, intentando salir de mí, a lo que intenté no quitarlo, no dejarme vacío.

–No!- murmuré ronco– No salgas aun.
El rió bajito y me acomodó mas entre su tronco.

Abrí leves mis ojos, en el espejo nuestros cuerpos seguían moviéndose.

‘‘-Amor…ya…- decía Tom mientras movía mas fuertemente su cuerpo contra mi.
Arremetí algo brusco y ansioso sobre su entrada, rayos! Si le dolería mas!
Para disimular el dolor que le cause, comencé a rozar su piel con mis labios, besando su hombro, su espalda y a la vez acariciando minuciosamente su miembro.
–Bill…ah,…ya llego…
Presioné más su erección, notándola mas crecida, a punto de dejar salir su éxtasis, no paré de acariciarla hasta que su grito inundó el sueño.

Se apretó más contra mí, y luego de tres embestidas mas, dejó caer su cuerpo en la cama y voltearse a mirarme.
Me acarició mi cuerpo y nos miramos fijamente.

—Gracias— murmuró.’’


—Ya puedes dejar de mirar el espejo, sino no acabaremos de hacer el amor todo el día.— habló el cuerpo que tenia debajo sonriente. Tom comenzaba a volver a ser frío y pálido, pero eso era lo que menos me importaba mientras él exista.
—Es que…es lindo y extraño a la vez verte y sentir haciendo el amor en distintas perspectivas.
Acomodé mis codos a sus costados y comencé a jugar con una rasta suya mientras no dejaba de observar sus ojos marrones con un brillo especial, descomunal.
—¿Por qué tienes así tus ojos?— indagué en un susurro
—Desde ahora los tendré así, es por nuestra unión.

Tomó mi mano y la llevó a sus labios, dándole besos suaves.

—Dentro de poco tienes el juicio— se notó triste su voz, me abrazó por la cintura, escondiendo su rostro en mi cuello.
—Ey…ey- le llamé — ¿Tom que te hace estar triste?

Quitó su rostro y me miró.

—No sé cuantas horas durará el juicio, Bill…y sé que es exagerado, pero…te extrañaré mucho. Aunque no parezca, el mas débil de los dos soy yo…la muerte no ha sido fácil sin ti, sin tenerte aquí, a mi lado, sin sentirte. Todo dentro de mi estaba vacío, sin amor, sin nada, hueco como un árbol a quien nadie sirve, solo estorba el bello y joven bosque a su alrededor. Nací y morí débil, para que tú, tú mi amado gemelo, no estés falto de fortaleza, de convicciones, de que aunque caigas o te hagan caer, no te quedarías tirado, renacerías levantándote con la frente en alto, orgulloso de poder ir solo por la vida, sin necesitar de personas que hagan el trabajo sucio por ti. Y aun así, cuando sumido en tu soledad estabas, te sentiste débil, el mas débil del mundo, te sentías así por que yo también lo hacia; y pensaste que nada podría quitarte esa debilidad. Pero aquí me vez, yo absorbí eso, hoy, esta noche. No te culpes por eso, así estaba decidido por El Destino. Nosotros solo cumplimos.

¿Podía haber algo mas sublime enarbolando este hermoso sueño? Creo que no.

Sequé la lágrima que descendió y bajé mi rostro, besándolo.

—¿Qué es lo que le continua al ‘Te Amo’?- pregunte — Por que primero es el ‘Me Agradas’ luego el ‘Te Quiero’ le sigue el ‘Te Adoro’ y finalmente el ‘Te Amo’. Entonces… ¿Qué sigue después del ‘Te Amo’?

Tom quedó pensativo por unos segundos antes de posar sus labios sobre los míos nuevamente.

—Yo diría que le sigue el ‘Tú me complementas; yo existo solo por que existes tú’

Sonreímos juntos.
—Entonces- me acerque a su oído — Tu me complementas, Thomas…Yo solo existo por que tú existes…

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 13 ) por Nochi

(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA, GRAX)

Había amanecido con tonos grises el cielo, las nubes que lo enarbolaban suplicaban poder llorar ante la amarga soledad de las alturas.
Y aquí abajo, desde el balcón, parecía ser un festín, Tom y yo, esperando a que la angustia celestial se derrame en forma de gota y empape todo lo inferior a ella.
Habíamos decidido ir a dormir fuera, en el balcón para contemplar el cielo cerrado y los refucilos consolándolo de cerca.
Aun tomados de la mano y cubiertos de una fina sabana nos dejábamos envolver por ese mágico amanecer nublado.

Quizás para otras personas era un simple y tedioso día, grisáceo, feo, indicando la lluvia próxima. Un día como cualquier otro; rutinario, cíclico.
Pero para mí, era algo más que simplicidad: un día único, como todos. No se repiten, ya que cada uno tiene un detalle, un minúsculo detalle, pero que lo cambia íntegramente. El hecho de no seguir una vida rutinaria me daba más motivos para no aburrirme y decaer en ella.
La Vida es mala, toma de la mano al Tiempo y vuelan lejos y rápido; y si no aprovechas esa aventura junto a ellos, en un pestañeo te das cuenta que la Vida se te pasó, y que estas a punto de besar a la Muerte, que de su mano cuelgan la Ausencia y la Sensibilidad. Inmortales las dos.
¿Debería disfrutar de cada día?

–Eso no se pregunta, se practica- contestó la voz de Tom en un tono meloso.
Tenía sus ojos cerrados y su mano derecha posada en mi vientre acercando su frío contacto a mí.
Acercó su nariz a mi cuello, donde no dudó en sentirlo mediante besos.
Me di vuelta de costado, quedándonos frente a frente. Crucé una somnolienta mirada con el.
Luego de cerrar mis ojos por enésima vez, sentí húmedos mis labios, a causa del beso de su boca. Me acarició levemente.
– ¿Qué quieres hacer hoy?

Su pregunta dio paso a mi reflexión: ¿Qué quería hacer el día de hoy? ¿Quería vivir? ¿Quería morir? ¿Quería salir, quedarme todo el día acostado, ir a mis padres? ¿Qué haría?

Me acercó a el mientras daba pequeños masajes en mi espalda.

–Iremos a buscarme un trabajo –propuse animado.


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8.10 am.
El cielo seguía lamentándose en penoso silencio, con lágrimas aun no caídas.
Paseábamos por Berlín, en dirección al estudio de tatuajes al que por un tiempo provisorio de 6 días ayudé.

Me puse un pantalón negro, desteñido en algunas partes, y una camiseta roja, junto con unas botas negras. Mi cabello, lacio. Aunque Tom quería verme con una cola de caballo alta.
Él se vistió completamente de azul, solo sus zapatillas y gorra eran blancas.

– ¿Cómo se llamaba el lugar?- habló Tom. Se encontraba a mi lado, y parecía algo aburrido o cansado.
¬– Hauptstadt tatoo– seguí contestando animado llevando en mis manos mi maletin especial para hacer tatuajes.
–¿Y por que no intentas ir a otro?
– Por que me he llevado bien con esa gente, mi querido hermano. Solo faltan unas calles.– susurré.
Estaba algo molesto, pero no se quejó. Tom era de lo que ya no existía, era único, y era para mí.
Agarró mi mano entre la gente que pasaba y seguimos caminando.
El estudio se veía mas oscuro con el clima así, pero a mí me encantaba.
En el medio de la puerta de vidrio, estaba un cartel pegado por dentro: “abierto” decía. Di un paso al frente y las personas (en la mayoría hombres) voltearon a mirarme. Su expresión era de asombro y de interrogación. Claro, mi look. Ellos me habían visto aun cuando tenia el cabello mas cortito.
– Quiero hablar con los aquí presentes. Necesito trabajo.- armé rápidamente una broma para ellos, ya que no me habían reconocido.

Sin levantarse del sofá donde todos se encontraban charlando, el dueño del lugar, Amilkar, hizo un ademán, invitándome a que me acerque.
–Pues, ¿Sabes hacer tatuajes?- me preguntó con tono de superioridad.
– Más vale, sino, no estaría aquí. Reconozco a cada uno de ustedes y sus formas de tatuar. Son mis ídolos- cerré mis ojos y al abrirlos los mire con emoción, aun no caían. Tom reía a carcajada limpia, pero solo lo escuchaba yo.
–A ver, entonces dime, quien es quien aquí. Empieza por ella.- señaló a una chica enfrente de él que reconocí como su hermana.
-Ella es Roseanne, el Vampiro, Mich, Bret, Luchy, Kat y tú, Amilkar.

Quedó sorprendido por mi saber. Sin embargo, seguí con mi actuación.
-Roseanne trabaja los tatuajes góticos, el Vampiro casi siempre hace colmillos, Mich hace zodiacales, Bret hace dioses mitológicos, Luchy hace tatuajes celtas excelentes Kat hace licántropos y tú, haces tatuajes chinos. Y este estudio es uno de los mejores de Alemania y gracias a ustedes, aprendí mucho.

No, no caían.

–¿Tan malo soy para que no me recuerden? Bill Kaulitz.
–Aaaaah Bill!!!!!!– sonó en el salón al unísono.
El primero en saludarme fue Amilkar con un calido abrazo.
–Tanto tiempo sin verte! ¿Cómo estas?
–Muy bien, y ustedes?
–También, con bastante trabajo. No sabes, el dragón putrefacto que hiciste aquella vez lo enmarcamos en un cuadro, y siempre elogian ese tatuaje. Hombre, Bill, te salió espectacular.
–No me lo creo.
–Claro que si, mira– dijo su esposa Kat, señalando un cuadro al lado izquierdo del local. Y allí lo vi, mi dragón putrefacto, con tonos grisáceos, azules, verdes y morados. Era mi primer dragón; aquella vez me pidieron un tatuaje sencillo, sin nada, pero le había dicho que no hacía tatuajes comunes, y entonces, dejo en mis manos un dragón chino. Lo adapté y a todos les gustó.
–Oh…míralo- exclamé dulce, pensando en Tom, indicándole a él que mire mi obra.

–Esta preciosa-escuché en mi mente– pero no tanto como el que la hizo.
Me sonrojé, ese piropo me tomó por sorpresa.

El Hauptstadt era un estudio diferente a los demás, era de mi calaña, y uno muy respetado en Alemania. En ellos se habían tatuado los parapsicólogos más famosos, adivinas, emos, góticos, dark, y personas comunes, que no eran indiferentes a este tipo de tatuajes.

Me acerqué a ellos, para saludarle a cada uno, me sonrieron contentos, hasta El Vampiro, que inusualmente se lo veia sonriente.

–A que no saben? Vine a darles una mano.
–Que buena sorpresa!-exclamó Bret
–Pues me ha tocado Alemania esta vez y me quedo hasta diciembre. Pero…necesito trabajar aquí. Saben que el dinero no es lo mío y ya se me está acabando.- contesté apenado.
–Sabes que no es un problema, Bill. Ya eres uno de nosotros así que, siéntete cómodo. ¿Quieres deleitarnos trabajando hoy?
–Tenlo por seguro, Amilkar. ¿Cómo comienzo?
–Que te parece…- exclamó Roseanne- … con el siguiente cliente que abra la puerta. Mientras tanto, quédate conversando con nosotros.

Me hicieron un lugar en el sofá y nos sentamos conversando de todo un poco, poniéndonos al día ellos conmigo y viceversa.

Thomas miraba todo, desde cada persona hasta el más recóndito rincón. Miraba las planchas de tatuajes, las agujas, los tubitos de las tintas, el alcohol, los copitos de algodón.
Se lo notaba totalmente incomodo, con un semblante intranquilo.
Cruzamos miradas en un momento y me sonrió negando con la cabeza.
–Me voy afuera. Luego vuelvo a ti.- me susurro.
Asentí levemente para que no se dieran cuenta y lo vi salir de la puerta. Luchy y El Vampiro me observaron detenidamente, mi comportamiento, mirando hacia la puerta, sonriendo y asintiendo no les inquietó, ya que sabían sobre mi ‘conexión’ con lo sobrenatural.
Pasaron 15 minutos y se escuchó el sonido del llamador de ángeles detrás de la puerta al ser abierta.
Por ella entró un hombre robusto y grande, llevaba gafas de sol aun cuando el clima era nublado. Apoyó un codo en el recibidor, mirando a alguno de nosotros para poderlo atender. Kat me hizo una seña para que vaya a atenderlo.
Trague saliva y con una naturalidad mía, caminé haciendo ruido con mis botas hacia el.
Me paré enfrente de él, al otro lado del recibidor, donde estaban los papeles para dibujar, calcar, lápices, fribrones, y varios libros de modelos para tatuar.

¬–Buen día señor– saludé cordialmente– ¿Qué necesita?

El hombre levantó la vista, observando mi cabello y mi rostro. Se quitó los lentes y volvió a mirarme. Era frío y solitario su mirar. Tenia ojos grises…ah no. Uno gris y otro verde.

¬–Buen día; joven? Quisiera hacerme un tatuaje con esta imagen en mi hombro derecho.

Me tendió una foto de una estatua con forma de gárgola, idéntica a las de Notre Dame, negra con las alas hacia atrás, mirando altiva hacia el suelo.
El serio hombre se colocó los anteojos de nuevo e intercaló su mirada hacia la foto y hacia mi.
–Esta bien- exclamé saliendo de mis cavilaciones- ¿Quiere que le agregue algo mas o le retoque algo o escriba?
–No tengo ninguna preferencia –encogió los hombros – quizás la frase ‘Para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos’ rodeando al dibujo; y…lo demás lo dejo todo a tu criterio.

Quedé de nuevo ensimismado mirando la foto, viendo la forma en que la dibujaría.
–Esta bien.- dije con una mano en mi mentón y los ojos fijos en la foto.- Déme una media hora para hacer la plantilla.
–No tengo problemas, vuelvo en 30 minutos.
–Lo espero- sonreí convencido y emocionado por el tatuaje próximo a trabajar.

Gárgolas: negras, marrones, rojas, grises, putrefactas, orejudas, peladas, Para mi, simbolizaban la parte mas oscura, la parte mas pútrida de cada ser, más así de los muertos. Seres que fueron formándose en el espectro por que por un juicio tuvieron que mutar como delito, o solo mutaron por que su alma estaba llena de veneno, no tenia ni una pizca de bondad. Que yo sepa, las únicas gárgolas que no hacían daño eran las de las estatuas, ninguna otra era amable con nadie, ni con su muerto.

Me di media vuelta y observé a mis compañeros, levanté la imagen y quedaron asombrados.
–Vamos cariño, te saldrá bien– me habló Tom detrás mío sonriente.

Fui hacia el panel para dibujar, encendí la luz cercana y calqué los principales rasgos de la imagen. Las líneas contorneadas eran fáciles, pero agregarle detalles y sombras o luminosidad me costaría.
La parte preferida de dibujar una gárgola es su cara y sus alas, le puedes llenar de expresiones en su perfil, mientras que en las alas se intenta coincidir con el cuero que las recubre. Se le puede agregar pequeñas y minuciosas particularidades que a simple vista no se ven, pero que sin ellas, el tatuaje no luciría igual.

Solo me faltaba acomodarle las letras. ¿Alrededor, abajo, arriba, entrelazadas?
–Abajo y arriba- dijo Tom, apareciendo al frente, recostado en la pared– Arriba escribe “Para recalcar que estoy vivo” y abajo “en medio de tantos muertos”, la remarcas en la izquierda con rojo y ya está… Te amo Bill!!- dijo volviendo a irse. Tiene buen sentido para combinar.

Sonó la puerta al abrirse y entró el hombre repitiendo la acción de la primera vez que vino.
–Ya está hecho– pasé la muestra por el recibidor, mostrándole.
Tenia una mirada ida, como viendo mas allá del dibujo.
Finalmente, alzó la cabeza y me observó serio.

–Si quiere, le cambio algo o…
–Me gusta– interrumpió.

–¿Comenzamos entonces?–
–Cuando quiera, Joven
–Claro, siéntese allí, mientras yo alisto las cosas- le señalé una silla cerca y me dispuse a hacer la plantilla y a colocar las pinturas en los botecitos, usaría negro, gris, blanco y rojo.
Pegué un vistazo a los demás, algunos habían empezado a atender otros clientes y los demás, esperaban su turno. Sonreí a Bret, que me miraba desde el sofá, en el fondo.
Terminé la plantilla, me puse los guantes de látex negros, arreglé mi máquina tatuadora y me acerqué al hombre sentándome a su lado.
Rasuré un poco la parte de su hombro anteriormente desinfectada- Pose sobre su piel la parte dibujada de la plantilla y pasé fuertemente mis manos para que se notase mas la tinta. Tome la punta del papel y fui despegándolo con cautela.

–A ti te salen bien esta clase de tatuajes.
–Si– conteste con una sonrisa, fijándome si no se había corrido alguna línea.– ¿Es su primer tatuaje?
–Exacto.
–Está nervioso, ¿cierto? No se preocupe, esa zona no suele doler ni molestar mucho– intenté pacificar esa incomodidad latente entre el hombre y yo.-

Viendo que todo estaba listo, tome en mi mano izquierda un pedazo de algodón embebido en alcohol y en la derecha la maquina.

Aparté mi cabello de mis hombros y lo miré a los ojos.
–Está todo listo, comenzaré con lo básico, que son los contornos del dibujo y de las letras, lo haré despacio para que no duela tanto, ¿si?–
El hombre asintió.

La maquina hizo su típico sonido y pasé la aguja de ésta en el tubo de color negro y comencé a tatuar la espalda de la gárgola.
Al primer contacto con la aguja, el señor se tensó pero no dijo nada. La aguja siguió el camino trazado por la tinta azul, mientras que el alcohol mitigaba el dolor y dejaba ver las primeras formas del dibujo elegido.



Pasó cerca de una hora o dos, ya solo faltaban los detalles del dibujo y de las letras, la zona se enrojeció rápido, haciendo que las defensas de su piel se activaran dejando ver una pequeña hinchazón en los trazos hechos.
Estaba haciendo los detalles faciales, acabando así, otro tatuaje hecho por mí.

–He acabado– dije tranquilo, pasando por ultima vez el algodón.– Fíjese en el espejo si le agrada.

Se levantó caminando hasta el espejo de cuerpo completo. Se observó desde varios ángulos y volvió.
–Me encanta
–Me alegro, señor. Estos primeros días notará muy sensible la zona debido a los roces y demás. Si tiene alguna duda o reacción alérgica, vuelva aquí y lo arreglaremos, ¿sabe?
–Muchas gracias joven, Hace muy buen trabajo. ¿Cuánto le debo?
–Oh! Espere, vayamos al mostrador y hablamos con aquella chica.

Nos dirigimos a Kat, que se encontraba arreglando los dibujos. Me puse al lado de ella y la miré.
–Kat, cóbrale al señor el tatuaje de una gárgola, con letras alrededor, color rojo, blanco, negro y gris.
–¿Cuánto mide y donde?- habló mientras observaba los álbumes.
– 12 cm de alto y en el hombro.-dije con exactitud.
–350 euros.

Sacó de su billetera los 350 justos y los puso en el recibidor. Saludó con una sonrisa y salio del local.

Kat me tendió 250 para mí. Con la mirada le dije que era mucho, pero ella no hizo caso, poniendo en mi bolsillo el dinero.
Sonreí y la codeé mientras iba a arreglar los restos del tatuado.
Deseché el aguja y los guantes, llevándolas al basurero del baño.
De paso, me lavé las manos esperando que Tom volviese.
Lo llamé varias veces pero no volvía. ¿Dónde estaba?
–Thom!- dije exasperado por sexta vez.
Escuché una risa detrás de mí. Me di la vuelta y lo encontré sentado en el inodoro, riéndose a carcajada suelta.

–¿Dónde estabas? Me asustaste así!- le reproché.
–Calma Bill, solo fui a ver a mamá–
–No me digas que la has estado asustando- abrí grande los ojos, mientras que el solo bajaba la cabeza mientras reía.
–No…solo la observé trabajar en la empresa.

Noté algo en nuestro alrededor, algo raro, indescifrable, mi gemelo se levantó de allí y vino rápido hacia mi, serio, como nunca lo vi. Tomó mi rostro entre sus grandes manos, sus labios rozaban los míos entreabiertos, dejando escapar un suspiro escandaloso.
–Bill… tengo que…

Dos golpes secos en la puerta cortaron lo que me iría a decir.
–Bill?- exclamo la voz de Luchy,
Tom se alejo un poco, dejándome atontado sin ese casi beso.

–S..Si?
–Cerraremos el local, comienza una tormenta eléctrica y dentro de poco se viene una tormenta. ¿Te llevamos a tu hotel?
–En realidad iba a ir a ver a mis padres.
–Y entonces te llevamos allí, ya salimos con la camioneta.

–Vámonos- susurró un inquieto Tom saliendo fuera.– Te espero en el portón de la casa.
–De acuerdo- dije a los dos abriendo la puerta– Mis cosas las dejo aquí.
–Claro.

Salimos afuera, cerrando el local y subimos a la camioneta.
El cielo oscureció más aun y dejó a la vista sus hermosas e indomables demostraciones eléctricas.
Decidieron llevarme a mí primero, indiqué el camino mientras seguía ensimismado en lo que Tom estuvo a punto de decirme.

Pararon cerca del barrio. Me bajé y les agradecí, saludándolos con la mano.

Caminé hacia la casa, donde en la reja del portón, estaba mi hermano. Intranquilo y ansioso.
–Tom- susurré mirándolo así de intranquilo.
El me miró y me abrazó suave por la cintura. Acercó sus labios a mi oído, rozando apenas mi piel.
–Hoy.-dijo y se separó tocando el timbre.


Alguien me observó por la ventana, accionando que el portón se abriese.

Pase dentro del lugar y cerré el portoncito.
Caminé rápido hacia la puerta, que ya estaba abierta.

–Hola- dijo la enfermera de mi padre.
–Hola- saludé–¿Y mi padre?

–Aquí estoy Willy– habló su voz tras la mujer, sentado en su silla, cerca del televisor, mirándolo.
–Papá.

Me acerque a el, sentándome en el sofá que estaba a su lado.
–Tu madre esta en la empresa, creo que hoy viaja, así que por esta semana estaremos solos.
–Oh.
–Si, Willy. Te iba a …ofrecer que estos pocos días que me quedan te quedaras a vivir con nosotros… se que es tarde para recuperar el tiempo que desechamos, pero de verdad necesito la compañía de mis hijos.
Hijos… claramente había dicho eso.

–Nos quedaremos. Lo sé…se de mi otro hermano- exclame suave sorprendiéndome.
–Ah… Willy…, Willy, ni siquiera se su nombre, ni se si no tuvo necesidades, si fue un buen chico- dijo con una angustia palpitante mientras resbalaba una lagrima por su mejilla. – El poder y el dinero me cegaron, no pude ver el sufrimiento de ustedes.
–Tranquilo, papá, no estés así, dije acariciando su mano.

Tom al otro lado de él, lo miraba con ojos aguados, con lágrimas aun no desparramadas. Como el cielo.
–Yo lo puedo ver, papá. Yo veo a mi hermano.
–Y….y como es el?- dijo algo ansioso.
–El es hermoso. – Dije llorando.
–Y…como…como es su nombre, Willy?
–Thomas…el se llama Thomas.

En ese preciso instante, un rayo cayó, dando comienzo a la gruesa lluvia, acompañada de todo tipo de lágrimas.

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 12 ) por Nochi



(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA,, GRAX)

Capitulo 11

Ojeras moradas, palidez extrema, dando a observar todas sus venas y arterias ya pausadas, sin sangre circulando.
De cabello canoso, corto y fino.
Las arrugas se hacían presente entre sus facciones.
Vestía su cómodo camisón rosa hasta los tobillos, con mangas largas y puños voleados.
Altura pequeña, apenas me llegaba al comienzo de mis pectorales.
Pies descalzos y pequeñitos.


Y detrás de nosotros se encontraba ella, inclinando su cuerpo para depositar un ligero y frío beso en mi mejilla. Sonriente, como siempre la vi, sonriente como siempre la recordé. Ni La Muerte pudo borrar ese deslumbrante brillo que desprendía.

Maud, la madre de mi progenitora, la señora que vivió sus 71 años en humildad, en plenas guerras, en grandes cambios.
Una de las personas que más adoré en su presencia terrenal, y que de un día para el otro, expiró de la vida que le habían ofrecido.

Tal fue mi asombro al verla que aunque parpadeé varias veces e intenté hablar, no pude.

Tom sonreía complacido. Se aferró al brazo de nuestra abuela y ambos me miraron.

–Míralo, abu –dijo Tom- Te dije que estaba hermoso.
–Pues claro. Mi querido Willy.


¿Willy? Hace exactamente 14 años que nadie me había llamado así.

No me importó que alguien estuviera pasando justamente por allí, no me importó que me vieran como un loco.
Abracé su espacio, dejando asomar por mis mejillas una lágrima. Después otra más, y otra, y muchas otras.

–Calma, pequeño Willy, la abu esta aquí para ti, no temas.- calmaba mi llanto la mujer que nunca me dio la espalda, la que me amaba, la que no me dejaba solo encerrado en una enorme casa mientras se iba de fiesta. La mujer que parecía mas mi mamá, que más me amó y me sigue amando – Tus ojos son bonitos…
–Ya no llores mas…-hipé siguiendo la canción de cuna que solía cantarme al anochecer.
–…que estoy yo contigo…
–Y ya…no…sufrirás- culminé, aun llorando.
–Oh, Willy sigues siendo tan bueno…

–Vayamos dentro de la habitación, cariño– me dijo Thom, agarrando mi cintura al despegarme de la abuela. Y yo me secaba mi cara.



-----

–¿Cómo has estado, abuela Maud?-hablé mientras los tres íbamos por el pasillo hacia mi cuarto.
– A que no sabes con quien me he encontrado.
– Con el abuelo?
– Pues claro, aunque hemos tenido algunas peleas, lo he visto coqueteando con unas viejas.
–Oh…

–Abu, dile. – habló Tom
–Todavía no es momento, Tomi, no comas ansias.
–¿De que hablan? ¿Qué es lo que pasa?-pregunté salido del enfoque.
–Te lo diré luego Willy.

Pasamos dentro de la 520, que se encontraba cálida. Se sentaron en la cama mientras fui al baño a lavarme la cara y al volver fui hacia la mini-heladera para buscar una soda.

Tomé asiento en un extremo del colchón y espere a que la hermosa mujer que adornaba mi habitación de hotel hablara.

Platicamos del abuelo, de donde se encontraba, de cómo se sentían, de su vida, de su muerte, de las peripecias que hacia estando muerta, de las personas a las que asustó, de cómo rogaba que yo esté bien en cada viaje, en las cosas que hablaban con Tom.

–Abuela Maud, hay algo que quisiera saber…
–Dímelo Willy.
– ¿Quién es el mayor de nosotros dos?- dije señalando a Tom y a mi.
–Adivínalo.
–Por favor, necesito saberlo abu -supliqué.
¬–Mírense un momento y verán.- habló mientras hacia un gesto con su mano.

Observé a Tom fijamente, mientras que el copiaba mi acción, sus ojos marrones eran preciosos, todo él era precioso.
–Abuela- avisó mi gemelo sin dejar de mirarme mientras se acercaba mas a mi– no importa quien sea el mayor.- tomo mi cara entre sus dedos y me besó la comisura de mis labios, de cada lado. Yo por instinto cerré mis ojos y quise seguir con el beso pero se escuchó una leve tos que provenía de la señora sentada frente a mi.

–Que yo acepte su amor no quiere decir que me lo demuestren detalladamente, hijos… esperen a que me vaya.- dijo en tono ofendido.
Luego hecho a reír.

Se había pasado el tiempo rápido, aun así, era lo de menos. Hasta a veces me cansaba de estar sentando y me recostaba en su regazo, sin pensar en dormirme.

Ella comenzó un tema nuevo de charla, un tema particularmente sensible.

–Simone nunca fue una buena madre para ti, Willy, lo sé. No pensé que te trataría tan mal. Sin embargo, Tom y yo tenemos que decirte algo.

Razonando para mis adentros, esperé a que continuasen hablándome.

–Cariño….-me llamó Tom, acariciando mi mano mientras que la abuela me acariciaba mis rodillas.– tienes que buscar a nuestro padres.

–¡¡¿Qué?!!! Ah, no… eso si que no lo haré.
–Tendras que hacerlo quieras o no, Willy.
–No! Ellos no se han preocupado por mi… yo no lo haré por ellos.
–Entonces no te asustes, jovencito cuando mi yerno se te aparezca en sueños.

Quedé enmudecido. Reflexionando.

–Abuela…- hablé tranquilo aunque el enojo crecía dentro de mí. – Tú eres testigo, de todo. De cómo siendo chiquito me crié con los vecinos, con los empleados. ¡Hasta con los empleados de los vecinos! Ellos sabían mis miedos, mis gustos, hasta sabían el día en que me cayó mi primer diente! Cosas de un ‘hijo’ que ellos tenían que saber. ¿Acaso viste alguna vez a mi madre cocinar mi comida preferida? ¿Viste a mi papá sentarse en el suelo a jugar conmigo? ¿Nos has visto, los tres juntos, abriendo los regalos de navidad? ¿Has visto si me llevaban de vacaciones con ellos? ¿Los viste cuando tomé mi primer vuelo fuera del país, aun siendo un chico que apenas conocía una parte de su ciudad? ¿Les viste preocuparse por mí? ¡NO! Me han negado todo, me dieron la espalda, me trataron como un perfecto monstruo anormal, hasta quizás le trataban mejor a un violador que justo le encontraron adulando a alguna mujer; lo tratarían mejor a él que a mi!!!! Su propio hijo! ¿Te imaginas mi dolor? Lo peor de todo esto es que me privaron de vivir con una persona maravillosa, una persona a la que ahora la amo con toda mi alma, me privaron de ella! De mi alma gemela! De mi compañero, amigo. De mi hermano gemelo! Me privaron de la vida de Tom! Tuve que convivir con adultos egoístas y que están adictos a su trabajo, sus finanzas, sus bienes y toooodo el material que puedan llenar, mientras que su corazón se congela cada vez más. Ellos también son así! Adictos a lo material, egoístas, macabramente egoístas. ¿Qué cosa no? Claro, como “sin querer” nacieron dos problemas para su vida materialista, decidieron deshacerse de uno entregándolo a quien sabe qué clase de personas! ¡¡Diablos!! Abuela, y así quieres que me vaya a verlos, como si nada? Ellos me abandonaron. Yo no sé lo que es tener padres por que nunca me trataron como a un hijo. Y que se muera el que tenga que morirse! Total, al vernos por lo menos se darán cuenta que yo no estaba loco. ¡Esto es injusto! Ellos enferman a morir y yo debo ir a verlos. ¿Y las veces que casi fallezco? ¿Qué casi tocaba a La Muerte con mis manos? ¿Pensaron mis “padres” en eso? No! ¿Para que? Si sin estorbos anormales como yo ellos están bien...

–Basta.-exclamó mi abuela – se que te dañaron y te trataron irremediablemente mal, si no quieres hacerlo por ti, hazlo por él- señaló a Thom. – por su memoria, pregúntale a ellos por qué lo dejaron. Aunque no quieras, son de tu misma sangre, son los que te enviaron aquí, no puedes negarte a eso. Ellos son tus padres, hasta el momento en que el mundo se acabe. No hay mas remedio. Así que toma un teléfono, busca su número y llámalos. Además, no puedes estar pagando esta habitación hasta diciembre. Pídele para ir a vivir con ellos.
–No! No les pediré nada a ellos. No quiero luego estar debiéndole algo.
– Willy, que eres terco cuando quieres! Aunque sea llámalos.

Perfecto, ahora tenía que enfrentarme a mis padres, al miedo más enorme que tenia al venir a Alemania. ¿Cómo podría conversar con personas que me abandonaron? ¿Qué me negaron a Tom?

Mi gemelo permanecía callado y con la cabeza gacha. ¿Estará enojado? ¿Me odiará?
Levantó su mirar y divisé en su cara el dolor y el enfado que sostenía.
Tomó mi brazo y me invitó a pararme.

–Ya volvemos, abuela- masculló Tom. –Y si no quieres vernos dándonos amor, no vayas al baño.

Me impulsó hacia la puerta de éste, y nos encerramos dentro.
Se sentó en el váter y me acerqué a el.

–Mmm… te excediste, mi amor– dijo pacientemente mientras me acomodaba mi cabello para atrás – Es real todo el dolor que nos hicieron pasar, pero eso debiste decirle a nuestros padres, no a ella. La abuela está aquí por ti, para acompañarte, y darte apoyo para ver a nuestros padres.
–Pero Tom eso es parcial, solo ellos se benefician al ir a verlos. Pensaran “oh! Nuestro hijo volvió con la cola entre las patas, se ha arrepentido, de seguro que ya se curó, vino a besarnos los pies” y sabemos que no es así. Además, no quiero, no me sentiré bien con ellos.

Abatido, tétrico, incómodo, en la peor de mis soledades. Ellos me mantendrían así.

Tom se levantó y me abrazó la cintura.
–Solo iríamos a darle las últimas semanas de vida alegres al viejo. No es para que nos reconciliemos con ellos. Si? Nos vamos?

Cara de niño con hambre viéndote comer un helado. Y no me podía resistir.

–Poder de persuasión alto tienes mi adorado gemelo. Que sepas que solo lo hago por ti y por ella. – levanté mi dedo índice, dándole a saber que si fuera por mi, no lo haría.
–De acuerdo– tomó mi espalda y me acerco mas hacia el.

Labios contra labios, besos y más besos. Esa “fresca mañana” estaba comenzando muy dulce con cada roce suyo.

Cortamos nuestra fusión y rápidamente abrí la puerta; arrastrando conmigo a Tom.

Nos paramos frente a Maud, aventurados a la posible reprimenda que me merecía.
Intenté calmar mi respiración.
La abuela, sentada, con las piernas cruzadas y las manos posadas en ellas, mirándonos interrogante.
Solté un blandengue “Dame su numero” a lo que ella y Tom rieron.
Me dictó su número y yo lo marqué en mi celular.
Apreté el botón de llamar, sentándome en la cama.
Mi pobre corazón, algún día tendría un ataque… frenarlo, esta desbocado, late demasiado fuerte.
Comienzo a temblar cuando siento que del otro lado de la línea descuelgan el teléfono.

–Residencia Kaulitz, ¿en que puedo servirle?
–Ah…a…e…
–¿Se encuentra bien?
–Eg…ah… em… si, sí, necesitara hablar con la señora Simone.
–Disculpe pero no se encuentra en este momento. ¿Quiere que le deje un mensaje?
–Em… sí. Dígale que llamó William. ¿Ella va estar para esta tarde?
–Claro, ella volverá dentro de unas horas.
–De acuerdo, déjele dicho que llamaré para el almuerzo.
–Le avisaré.
–Muchas gracias. Hasta luego.
–Hasta luego.

Corté.

¿Tendría el valor de enfrentarme de nuevo a mis peores miedos? ¿A los gigantes que destrozaron mi infancia?

Una mano en mi mejilla me dio todas las respuestas. Tendría el apoyo de Tom, allí, allá, donde sea, los dos juntos.

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 11 ) por Nochi


(GRAX POR SUS COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA)


Ojeras moradas, palidez extrema, dando a observar todas sus venas y arterias ya pausadas, sin sangre circulando.
De cabello canoso, corto y fino.
Las arrugas se hacían presente entre sus facciones.
Vestía su cómodo camisón rosa hasta los tobillos, con mangas largas y puños voleados.
Altura pequeña, apenas me llegaba al comienzo de mis pectorales.
Pies descalzos y pequeñitos.


Y detrás de nosotros se encontraba ella, inclinando su cuerpo para depositar un ligero y frío beso en mi mejilla. Sonriente, como siempre la vi, sonriente como siempre la recordé. Ni La Muerte pudo borrar ese deslumbrante brillo que desprendía.

Maud, la madre de mi progenitora, la señora que vivió sus 71 años en humildad, en plenas guerras, en grandes cambios.
Una de las personas que más adoré en su presencia terrenal, y que de un día para el otro, expiró de la vida que le habían ofrecido.

Tal fue mi asombro al verla que aunque parpadeé varias veces e intenté hablar, no pude.

Tom sonreía complacido. Se aferró al brazo de nuestra abuela y ambos me miraron.

–Míralo, abu –dijo Tom- Te dije que estaba hermoso.
–Pues claro. Mi querido Willy.


¿Willy? Hace exactamente 14 años que nadie me había llamado así.

No me importó que alguien estuviera pasando justamente por allí, no me importó que me vieran como un loco.
Abracé su espacio, dejando asomar por mis mejillas una lágrima. Después otra más, y otra, y muchas otras.

–Calma, pequeño Willy, la abu esta aquí para ti, no temas.- calmaba mi llanto la mujer que nunca me dio la espalda, la que me amaba, la que no me dejaba solo encerrado en una enorme casa mientras se iba de fiesta. La mujer que parecía mas mi mamá, que más me amó y me sigue amando – Tus ojos son bonitos…
–Ya no llores mas…-hipé siguiendo la canción de cuna que solía cantarme al anochecer.
–…que estoy yo contigo…
–Y ya…no…sufrirás- culminé, aun llorando.
–Oh, Willy sigues siendo tan bueno…

–Vayamos dentro de la habitación, cariño– me dijo Thom, agarrando mi cintura al despegarme de la abuela. Y yo me secaba mi cara.



-----

–¿Cómo has estado, abuela Maud?-hablé mientras los tres íbamos por el pasillo hacia mi cuarto.
– A que no sabes con quien me he encontrado.
– Con el abuelo?
– Pues claro, aunque hemos tenido algunas peleas, lo he visto coqueteando con unas viejas.
–Oh…

–Abu, dile. – habló Tom
–Todavía no es momento, Tomi, no comas ansias.
–¿De que hablan? ¿Qué es lo que pasa?-pregunté salido del enfoque.
–Te lo diré luego Willy.

Pasamos dentro de la 520, que se encontraba cálida. Se sentaron en la cama mientras fui al baño a lavarme la cara y al volver fui hacia la mini-heladera para buscar una soda.

Tomé asiento en un extremo del colchón y espere a que la hermosa mujer que adornaba mi habitación de hotel hablara.

Platicamos del abuelo, de donde se encontraba, de cómo se sentían, de su vida, de su muerte, de las peripecias que hacia estando muerta, de las personas a las que asustó, de cómo rogaba que yo esté bien en cada viaje, en las cosas que hablaban con Tom.

–Abuela Maud, hay algo que quisiera saber…
–Dímelo Willy.
– ¿Quién es el mayor de nosotros dos?- dije señalando a Tom y a mi.
–Adivínalo.
–Por favor, necesito saberlo abu -supliqué.
¬–Mírense un momento y verán.- habló mientras hacia un gesto con su mano.

Observé a Tom fijamente, mientras que el copiaba mi acción, sus ojos marrones eran preciosos, todo él era precioso.
–Abuela- avisó mi gemelo sin dejar de mirarme mientras se acercaba mas a mi– no importa quien sea el mayor.- tomo mi cara entre sus dedos y me besó la comisura de mis labios, de cada lado. Yo por instinto cerré mis ojos y quise seguir con el beso pero se escuchó una leve tos que provenía de la señora sentada frente a mi.

–Que yo acepte su amor no quiere decir que me lo demuestren detalladamente, hijos… esperen a que me vaya.- dijo en tono ofendido.
Luego hecho a reír.

Se había pasado el tiempo rápido, aun así, era lo de menos. Hasta a veces me cansaba de estar sentando y me recostaba en su regazo, sin pensar en dormirme.

Ella comenzó un tema nuevo de charla, un tema particularmente sensible.

–Simone nunca fue una buena madre para ti, Willy, lo sé. No pensé que te trataría tan mal. Sin embargo, Tom y yo tenemos que decirte algo.

Razonando para mis adentros, esperé a que continuasen hablándome.

–Cariño….-me llamó Tom, acariciando mi mano mientras que la abuela me acariciaba mis rodillas.– tienes que buscar a nuestro padres.

–¡¡¿Qué?!!! Ah, no… eso si que no lo haré.
–Tendras que hacerlo quieras o no, Willy.
–No! Ellos no se han preocupado por mi… yo no lo haré por ellos.
–Entonces no te asustes, jovencito cuando mi yerno se te aparezca en sueños.

Quedé enmudecido. Reflexionando.

–Abuela…- hablé tranquilo aunque el enojo crecía dentro de mí. – Tú eres testigo, de todo. De cómo siendo chiquito me crié con los vecinos, con los empleados. ¡Hasta con los empleados de los vecinos! Ellos sabían mis miedos, mis gustos, hasta sabían el día en que me cayó mi primer diente! Cosas de un ‘hijo’ que ellos tenían que saber. ¿Acaso viste alguna vez a mi madre cocinar mi comida preferida? ¿Viste a mi papá sentarse en el suelo a jugar conmigo? ¿Nos has visto, los tres juntos, abriendo los regalos de navidad? ¿Has visto si me llevaban de vacaciones con ellos? ¿Los viste cuando tomé mi primer vuelo fuera del país, aun siendo un chico que apenas conocía una parte de su ciudad? ¿Les viste preocuparse por mí? ¡NO! Me han negado todo, me dieron la espalda, me trataron como un perfecto monstruo anormal, hasta quizás le trataban mejor a un violador que justo le encontraron adulando a alguna mujer; lo tratarían mejor a él que a mi!!!! Su propio hijo! ¿Te imaginas mi dolor? Lo peor de todo esto es que me privaron de vivir con una persona maravillosa, una persona a la que ahora la amo con toda mi alma, me privaron de ella! De mi alma gemela! De mi compañero, amigo. De mi hermano gemelo! Me privaron de la vida de Tom! Tuve que convivir con adultos egoístas y que están adictos a su trabajo, sus finanzas, sus bienes y toooodo el material que puedan llenar, mientras que su corazón se congela cada vez más. Ellos también son así! Adictos a lo material, egoístas, macabramente egoístas. ¿Qué cosa no? Claro, como “sin querer” nacieron dos problemas para su vida materialista, decidieron deshacerse de uno entregándolo a quien sabe qué clase de personas! ¡¡Diablos!! Abuela, y así quieres que me vaya a verlos, como si nada? Ellos me abandonaron. Yo no sé lo que es tener padres por que nunca me trataron como a un hijo. Y que se muera el que tenga que morirse! Total, al vernos por lo menos se darán cuenta que yo no estaba loco. ¡Esto es injusto! Ellos enferman a morir y yo debo ir a verlos. ¿Y las veces que casi fallezco? ¿Qué casi tocaba a La Muerte con mis manos? ¿Pensaron mis “padres” en eso? No! ¿Para que? Si sin estorbos anormales como yo ellos están bien...

–Basta.-exclamó mi abuela – se que te dañaron y te trataron irremediablemente mal, si no quieres hacerlo por ti, hazlo por él- señaló a Thom. – por su memoria, pregúntale a ellos por qué lo dejaron. Aunque no quieras, son de tu misma sangre, son los que te enviaron aquí, no puedes negarte a eso. Ellos son tus padres, hasta el momento en que el mundo se acabe. No hay mas remedio. Así que toma un teléfono, busca su número y llámalos. Además, no puedes estar pagando esta habitación hasta diciembre. Pídele para ir a vivir con ellos.
–No! No les pediré nada a ellos. No quiero luego estar debiéndole algo.
– Willy, que eres terco cuando quieres! Aunque sea llámalos.

Perfecto, ahora tenía que enfrentarme a mis padres, al miedo más enorme que tenia al venir a Alemania. ¿Cómo podría conversar con personas que me abandonaron? ¿Qué me negaron a Tom?

Mi gemelo permanecía callado y con la cabeza gacha. ¿Estará enojado? ¿Me odiará?
Levantó su mirar y divisé en su cara el dolor y el enfado que sostenía.
Tomó mi brazo y me invitó a pararme.

–Ya volvemos, abuela- masculló Tom. –Y si no quieres vernos dándonos amor, no vayas al baño.

Me impulsó hacia la puerta de éste, y nos encerramos dentro.
Se sentó en el váter y me acerqué a el.

–Mmm… te excediste, mi amor– dijo pacientemente mientras me acomodaba mi cabello para atrás – Es real todo el dolor que nos hicieron pasar, pero eso debiste decirle a nuestros padres, no a ella. La abuela está aquí por ti, para acompañarte, y darte apoyo para ver a nuestros padres.
–Pero Tom eso es parcial, solo ellos se benefician al ir a verlos. Pensaran “oh! Nuestro hijo volvió con la cola entre las patas, se ha arrepentido, de seguro que ya se curó, vino a besarnos los pies” y sabemos que no es así. Además, no quiero, no me sentiré bien con ellos.

Abatido, tétrico, incómodo, en la peor de mis soledades. Ellos me mantendrían así.

Tom se levantó y me abrazó la cintura.
–Solo iríamos a darle las últimas semanas de vida alegres al viejo. No es para que nos reconciliemos con ellos. Si? Nos vamos?

Cara de niño con hambre viéndote comer un helado. Y no me podía resistir.

–Poder de persuasión alto tienes mi adorado gemelo. Que sepas que solo lo hago por ti y por ella. – levanté mi dedo índice, dándole a saber que si fuera por mi, no lo haría.
–De acuerdo– tomó mi espalda y me acerco mas hacia el.

Labios contra labios, besos y más besos. Esa “fresca mañana” estaba comenzando muy dulce con cada roce suyo.

Cortamos nuestra fusión y rápidamente abrí la puerta; arrastrando conmigo a Tom.

Nos paramos frente a Maud, aventurados a la posible reprimenda que me merecía.
Intenté calmar mi respiración.
La abuela, sentada, con las piernas cruzadas y las manos posadas en ellas, mirándonos interrogante.
Solté un blandengue “Dame su numero” a lo que ella y Tom rieron.
Me dictó su número y yo lo marqué en mi celular.
Apreté el botón de llamar, sentándome en la cama.
Mi pobre corazón, algún día tendría un ataque… frenarlo, esta desbocado, late demasiado fuerte.
Comienzo a temblar cuando siento que del otro lado de la línea descuelgan el teléfono.

–Residencia Kaulitz, ¿en que puedo servirle?
–Ah…a…e…
–¿Se encuentra bien?
–Eg…ah… em… si, sí, necesitara hablar con la señora Simone.
–Disculpe pero no se encuentra en este momento. ¿Quiere que le deje un mensaje?
–Em… sí. Dígale que llamó William. ¿Ella va estar para esta tarde?
–Claro, ella volverá dentro de unas horas.
–De acuerdo, déjele dicho que llamaré para el almuerzo.
–Le avisaré.
–Muchas gracias. Hasta luego.
–Hasta luego.

Corté.

¿Tendría el valor de enfrentarme de nuevo a mis peores miedos? ¿A los gigantes que destrozaron mi infancia?

Una mano en mi mejilla me dio todas las respuestas. Tendría el apoyo de Tom, allí, allá, donde sea, los dos juntos.

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 10 ) por Nochi


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Capitulo 10

Tom se encontraba acostado boca abajo, quieto, con su ropa gastada, sucia y rasgada.
Movió un poco su brazo, lo que me asustó un poco.

Lo llamé nervioso y temblando.

Se dio la vuelta rápido mirándome.
Lo noté algo contento, pero cansado.

–Ho…hola- me sonrió, tenias algunos rasguños en su cara.
–Thomas!
–Gané!!!! Lo comí!!!- gritó victorioso levantando los brazos.
–Tranquilo, que te vas a lastimar, mi vida. ¿Estás débil? ¿Te duele algo?
–Sólo las manos- me muestra sus palmas rosadas hasta finalizar sus dedos. –pero estoy bien.

Me sonrió escondiéndolas picadamente detrás de sus espaldas.

–Tom! Me estas ocultando algo- exclame cruzándome de brazos y abriendo mas mis ojos.
–Noooo.- me contestó mordiéndose la punta de su lengüita.
–Muéstrame tus manos

Negó efusivo con su cabeza riéndose.
–Muéstramelas por favor! - grité
–Mmm, nop!
–Dale!!
–No Bill, cariño. Todo esta en su lugar.- sonrió mientras me ponía más intranquilo.

Sin esperar que me las muestre, intenté quitar de atrás a sus manos. El forcejeaba para no ceder.
–Tom, tus manos! ¡Déjame verlas!
En uno de esos movimientos, lo besé en los labios, a lo que el rápidamente me acarició mi cara con sus dedos.

Luego de varios besos largos, tomé sus muñecas; el se dio cuenta de su error al acariciarme.
Noté algo pegajoso y viscoso cubrir mis mejillas.
Lentamente fui separándome de el, y quedo mirándome asustado, luego dirigió su mirada a los extremos de sus brazos. No comprendía su acción.

Fui bajando sus dos manos hasta poder observarlas mejor.
Primero mire lo de mi lado derecho y rápidamente lo pase a la izquierda volví a mirarlas, acercándolas: de las líneas de sus manos surgía sangre oscura y coagulada hace ya mucho tiempo.
Solté una de ellas y toqué mi mejilla con un dedo. Lo baje a mí mirar y encontré la misma espesura.
Observé a Tom, tenía una mirada indefinida, la alternaba mirándome y mirándose sus dedos.

Yo estaba completamente aturdido, desconcertado.

–Tom, dime que ha pasado. Lo quiero saber.- exclamé con la voz quebrada por los nervios y el desconcierto.

–Bill, solo sangran por la lucha.
–¡¿Cómo que por la lucha?!
–La gárgola solo me hirió las manos.- me sonrió de lado. –Mira, vuelven a su lugar.

Miramos los dos sus palmas, y rápidamente la sangre comenzó a retroceder su recorrido anterior. Volvía a los surcos de sus manos. Mientras que la sangre de mí cara se evaporó.

–Listo, se ha ido. Solo han quedado un poco rosadas.
–Mas bien rojas….
Les di la vuelta en silencio, mirando sus uñas y falanges. Tenía puntos rosados, pequeños e incontables; mientras que las muñecas lucían su típica palidez.

–Me ha lamido las palmas. Es por eso que están así. Mientras que en el dorso me las aplastó.

(escuchen el vid, es preciso para la pelea)
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–C…cu….cuentam…cuéntame como ha sido.-tragué fuertemente saliva.
–Lo haré si no te causaré desmayos.
–No me desmayaré.
–De acuerdo. Al ser las 8 de la noche, partí hacia el cuarto de Solsire. Al llegar, vi que la pequeña estaba estremeciéndose y llorando. Fui adentrándome en sus sueños y la gárgola seguía consumiéndola. La pequeña estaba tirada en el piso boca arriba, con los ojos desorbitados y emitiendo sollozos fuertes. Me acerqué y la tome en mis brazos, cortando el vínculo entre ella y la gárgola. Le di un beso en la cabeza y le recomendé en murmullos que se esconda y que no piense ni en el feo pájaro ni en mí, que todo estaría mejor. La solté y salio corriendo del lugar.
La gárgola se me abalanzó gritando, dejándome ver su larga lengua.
Al chocarnos, intento escarbar mi abdomen con sus garras, pero me logré zafar y lo mordí en un extremo de su ala izquierda. Pude quitarle un pedazo! Ella lanzó un quejido fuerte y cayo por un momento.
Se levanto como pudo, y emergiendo de sus alas, alzó vuelvo aunque un poco irregular por la herida que le causé. Cayó sobre mí, dejándome boca abajo y aplastando mis manos con sus patas. Grité fuerte y claro, para así dañar sus sensibles oídos. Volvió a remontar vuelo sobre mí. Yo me levanté y esperé que vuelva a atacarme. Me quito mi gorra por detrás, dejando libre el surco del arma que me convirtió en lo que soy. Hundió una de sus garras en el orificio de mi cráneo, rebuscando algo en el. Intentó manipular mis sentimientos hacia ti, mostrándote con otra persona, o simplemente muriendo. Me dolió tanto verte de esas formas que me puse colérico. Logré empujarlo con mi codo en su abdomen. Dejó mi cabeza para sujetar mis manos, intentaba soltarme, pero era en vano, me tenia muy sujetado. Pasó su lengua roja oscura sobre mi palma izquierda y luego la derecha, me ardió como si hubiese muerto calcinado. Aun así, le propiné un cabezazo bien fuerte, que le hizo caer sin defensas. Apoyé mi pie sobre su cuello, haciendo fuerza para romperlo. Aun con mis dedos ardiendo, arranqué sus ojos y los engullí. Sabían asqueroso pero para vencerle debía comer alguna parte de su cuerpo.
Luego de eso, chillo hasta hacerse cenizas. Las soplé, esparciéndolas.
Salí de los sueños de la pequeña y la cuidé unos momentos. Luego volví hasta aquí, me recosté, y despertaste.

-Ouh...-fue lo único que mi asombro me dejo gesticular.


-¿Cómo te ha ido a ti?—cortó el silencio acumulado.
-Bien, creo que voy yendo por buen camino, el chico se suicidó por amor, pero en realidad quiere vengarse de mi cliente por haberlo rechazado en vida.
-Mh… interesante historia. Te irá bien, cariño, lo presiento.

Nos sonreímos mutuamente.

-¿Qué hora es?- le pregunto
-Las 4.38 a.m. Para ti- hizo el ademán de estar viendo un reloj en su muñeca izquierda.
-Jaja…. ¿Qué podemos hacer, Tom? No tengo mas sueño.
-Pues…. Salgamos a pasear por el jardín.
-Puede ser….


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Paseábamos por el pequeño sendero que llevaba al jardín del hotel. Estaba adornado al estilo “cuento de hadas”: muchas y diversas flores, árboles rozagantes de clorofila, una banca pintada talentosamente como si estuviera hecha de enredaderas, una fuente en mitad del lugar.
-Es muy lindo el jardín. ¿No lo crees, cariño?

Lo observo detenidamente, aun con su ropa ancha, con sus manos heridas, su pose dominante, sus ojos penetrantes, su sonrisa maliciosa, sus labios deliciosos, su palidez descomunal para un vivo y típico en un difunto; aun estando muerto, no puedo negar que cada parte de mi gemelo, sea buena o mala, me mantiene atónito, descontrolado, preocupado, alucinado, fascinado, y mas que nada: enamorado y homosexual, como nunca he estado.
Y me gusta percibir esa gama de sensaciones. Y no me importa que este muerto, ni mucho menos que sea mi gemelo.

Saliendo de mi letargo, sólo asiento con mi cabeza, observando la combinación del jardín con la presencia de Thomas.

-Quisiera poder llevarte a algún lugar así, pero no quedan cerca- me sonríe, tocando suavemente su nuca. -Bill te ves hermoso esta noche.

Lo miré a los ojos y me sonrojé. El se aferró a mi mano derecha y seguimos recorriendo el jardín.

A partir de que llegamos al centro del lugar, tomo posición en mi nuca un leve escalofrío, estremeciéndome y notificando a Thom de lo sucedido. No le dimos mucha importancia e iniciamos una conversación sobre las hermosas flores que ahora se encontraban cerradas.
Al sentir la brisa rozando mi cara, me da un escozor en la punta de la nariz y comienzo a estornudar.

-Achús!
-Salud
-Achús!!
-Dinero
-Achús!!!
-Amor
-Achuuús!!!!
-Salud nuevamente.
Reímos juntos luego de mi estornudadera hasta que se calló y me miro fijo y serio, luego me sonrió de lado, acompañado de un Te Amo dicho solo con sus ojos, lo contesté de la misma manera.

Escuché una risa pícara detrás de nuestros pasos. Thomas se volteó y miró por arriba de sus hombros. Su expresión fría se fue ablandando hasta quedar en una calida y apacible. Pude percibir un “hola” saliendo de sus labios.
Inquieto por quien podría estar atrás, voltee mi torso y descubrí a una persona que no recordaba haberla visto muerta y que de viva solo nos vimos 5 años.

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 9 ) por Nochi


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA , GRAX )


–Señor Kaulitz? … ¡Señor!
–Mmm… ¿Qué?
–Venga por favor.

El espacio estaba cubierto del color rosa en todas sus tonalidades, en medio del lugar, ella.

–Eleysha?
–Señor Abogado! Preciso su ayuda de nuevo.
–Pero, por que? Que ocurre?
–Tengo que declarar ante el Juicio
–¡¿Cómo?! ¿De que te culpan?
–De haber matado a un amigo mío.
–No puede ser! No eres capaz, sabes que esta prohibido.

Cuando un difunto ha podido matar a un vivo, se ve obligado a ser enjuiciado y si resulta culpable se lo deforma, convirtiéndolo en espectro y luego en gárgola. El proceso dura 1500 minutos pero sufren el doble de tiempo.
Aunque solo la vi una vez anteriormente, estoy mas que seguro que Eleysha no es capaz ni de asustar a un familiar suyo. Es una muchacha tierna, de 20 años vividos y 2 años muertos. Es pequeña y morena, lleva el cabello ondulado en las puntas. Falleció por leucemia.

–Tiene que ayudarme, señor. No quiero ser un espectro. Soy muy bonita!
–Claro que te ayudaré. ¿Cuándo es el juicio?
–Esta noche
–¿Dónde?
–En la Corte Fúnebre.
–De acuerdo, cerca de las 7 de la tarde me dormiré nuevamente, y entraras a mis sueños e iremos allí. Te necesito relajada, sin nervios ni nada. Todo va a salir bien, aunque lo hayas matado. Si?
–Si, señor.
–De acuerdo, ahora ve a prepararte.
–Sí.


Desperté y froté mis ojos adormilados. Tom no se encontraba al lado mío. ¿Por qué?

–Cof, cof ¿es…cof…tu primer juicio?- me preguntó una voz algo ronca desde el lado izquierdo de la cama. Voy hacia ese lado y lo encuentro a Tom tirado boca arriba en el piso.
–¿Qué haces ahí abajo?
–Me empujaste y caí.- exclamo riéndose de mi acción, mas yo me sentía avergonzado. ¡Lo tiré de la cama! ¡Y en mis sueños!
–Oh Tom, perdóname, he sido tonto, perdón perdón perdón.
–Todo esta bien, solo que ahora me duele la espaldita. Ji ji.
–Oh, Thomas, perdóname.
–Ja ja, no es nada. No me mataras.


–Ven conmigo- dije extendiendo mis brazos, esperando que se refugie en mi. Llegó despacio y se acoplaron sus manos a mi cintura juntando su fría existencia a mí.

–Entonces ¿es tu primer juicio? Te sentí nervioso
–No, no es el primero, es el cuarto. Pero el primero en Alemania. Tengo que buscar las razones del juicio, así que tendré que dormir desde la tarde hasta mañana.
–¿Puedo ir contigo?
–No lo se, pero preferiría que no. No puedo llevarte.
–No importa, ese tiempo estaré cuidando a la pequeña.

–¿Estas enojado?
–¿Motivo?
–Mmm… no lo se…quizás el que no podamos estar juntos?
–No, basta con que no cruces la frontera.
–Y no lo haré, Tom.-sonreí abrazándolo fuertemente.
–Oh, Te Adoro mas que a los ángeles.
–Gracias, igualmente.- lo besé animadamente, sintiendo sus fríos labios, su gélido aliento, su nívea piel.

–Ah…- suspiró en mi cuello.

Nos separamos del abrazo un momento.
–Amor, ya vuelvo-dije tapando mi mal aliento matutino- iré a cepillarme los dientes.
–Te espero.

Fui al baño, a asearme debidamente, no podía estar con mal aliento frente a Tom, quería parecerle más saludable, mas…cuidado.
A los 5 minutos, termine toda revisión dental, y abrí la puerta. Lo encontré en medio del lugar, acostado de lado en el suelo, en posición fetal, susurrando una canción de cuna apenas audible. Intenté acercarme cautelosamente.


–Tom?
–Na na na na, si, cariño?- exclamo levantando un poco su mirar.
–¿Qué estas haciendo?- susurré suave.
–Intento calmarme, na na na na.
–¿Cómo? ¿Por qué?- me desconcerté.
–Trato de recordar mis tácticas de pelea para alimentarme de la gárgola que acecha a Solsire. Na na na na, la la la.

Se balanceaba despacio.

–¿Tácticas de pelea? No me digas que…
–Si, lo reté a una lucha.
–¡¿Mano a mano?!- grité exaltado
–Na na na, seria garra a mano.- rió mientras seguía acunándose.

Me sentí agitado, pálido y descolocado. ¿Thomas batallando en una Lucha Espectral? ¡Podría convertirse en uno de ellos! Hasta quizás no me reconocería, e intentaría atacarme.
Oh, no, no debo imaginarme eso, William, el no me haría daño.
Seguía arrullándose mientras yo intenté controlar mi agitada respiración, sentándome cerca de él, pero sin interrumpir su acción.
Es mejor así, podría reaccionar mal.

Al cabo de varios minutos; dejó de balancearse y tararear y se sentó mirándome a los ojos.

–Terminé, estoy preparado.
–Pero ¿cuando lucharás?
–Esta noche.

Mis latidos bajaron y me encontré sin fuerzas y mareado.

–Bill, no te desmayes de nuevo, por favor. Bill!-murmuro a mi oído, mientras me camuflaba en sus brazos.
–Estoy…bien…Thomas. No quiero perderte.
–No, no. No lo harás, cariño, no me perderás, ni hoy, ni mañana, ni luego de lo que venga después.
Aun un poco débil, me acerqué a su mejilla a depositar un beso dulce.

El sonido de mi móvil nos separó, incitando a intentar atenderlo.
–¿Ho…hola?-hablé en un susurro
–Eh Billy, que te pasa? Que tienes?
–Andy!!!!!-hablé contento y algo lento.
–Eh!!!! Pelinegrito! Como estas?
–Andiiiii, tengo tantas cosas que contarte- observé a Thom, sentado, inspeccionando mis movimientos, quizás para ver si en algún momento me desplomaba al piso.
–Cuéntame, soy todo oídos y tengo varias semanas sin hablarte.
–A ver…iré…despacio.
–Si, te escucho.

Resoplé y me dispuse a confesarle a alguien mi gran pequeño secreto.
–Tengo un…gemelo, que falleció.
–No jodas- exclamó serio Andreas al otro lado del teléfono
–Es en serio
–¿Qué? No me lo creo, Billy. ¿Estas seguro? ¿No es algún maniaco?
–No! Claro que no. Somos físicamente diferentes, pero mirándonos detenidamente, somos dos gotas de agua.
–Wow, aun no caigo. ¿El creció?
–Si, es que tiene una…cuenta pendiente- Tom me sonrió tirándome un beso.
–Ah. Ahí lo explica todo.
–Pues si. Ahora esta aquí conmigo.
–En serio? Genial, Bill, así no me extrañas cuando estas muy solo y triste.
–Tienes razón Andy. Y tu? Que hay de ti?
–Yo, estoy en Melbourne desde hace 5 días, y pues, cuando llegué fui a una disco y bailé con una hermosa señorita. Nos estamos conociendo.
–Cuanto me alegro por ti. Como es ella?
–Es algo más grande que yo, en edad, por supuesto, tímida, y puedo asegurar que es única. Se llama Macarena, y de seguro te caerá bien.
–Es muy afortunada al tenerte. Solo les pido que no se hagan daño, Andy.
–No, para nada.

Terminamos de conversar luego de una hora en la que Tom desapareció por unos cuarenta minutos, quizás para cuidar a Solsire. Al volver se abrazo por detrás a mi cuerpo, tomándome de la cadera y dando mordiscos a mi cuello.



–Mi vida.- lo llamé.
–Ñami… si?...
–¿Estás bien?
–Si tu lo estas.
Sonreí.

–Te Amo- me dijo sin mas. Yo seguí a los impulsos de besarlo y me tiré a sus labios. El tomo mi nuca, incitándome a seguir, a que no me alejara.

–Thomas iré a bañarme. No tardaré mucho.-dije terminando el apasionado beso.
–¿Puedo…ir contigo?
–Seguro. Ven.
Tomé su mano, y nos fuimos al baño.

Cerré la puerta y nos quedamos de frente los dos, observándonos. Anteriormente el había soltado mi mano para que me pueda desvestir.
En sus ojos podía notarse la pasión que sentía.


Tomé de los costados a mi remera y con suma delicadeza la comencé a subir. Así al llegar a mi pecho, con algunas maniobras, me la quité.
El espacio se llenó de sensualidad, cada partícula de oxigeno que inhalaba venia cargada con una de lujuria. Inexplicable.

Tom se relamía y mordía el labio inferior mientras me desnudaba con su mirar.

Suave y tranquilo, tome la parte elastizada de mi pijama y sin dejar de fijarme en el, comencé a acariciar la prenda haciéndola descender.
Al llegar al piso, escuché salir de su boca un gemido. Le sonreí, levantando una ceja sugestivamente.


–Oh, ya no resisto- me susurró- esto es muy fuerte para mi. Eres una tentación hecha ser vivo para mí. Estoy deseando poder hacerte el amor, pero se que debo esperar, aun recién nos comenzamos a conocer.

Dicho esto fue apartándose de mí, hasta quedar cerca de la puerta, que la traspasó, diciéndome que iría a ver a Solsire.

Y allí me quedé, hecho una piedra. Sin poder entenderlo. Sin moverme.
¿Había hecho yo algo mal? ¿Era toda mi culpa? ¿Por qué?

Atiné a ducharme, esperándolo, a que vuelva. Rogando que no se fuera. Que no me abandone. No.


Terminé de bañarme, me cambie de ropa, y me senté a esperarlo. No se cuanto tiempo pasó, y comencé a llorar. Lo extrañaba. Aun sabiendo que estaba en el mismo hotel que yo. Aun sabiendo que iba a volver.
Me sentía mal, me sentía culpable.
Silencio.
Calma.
Y tristeza profunda en mí.

–TOM!!!!!!!- grite con muchas fuerzas y mi llanto acompañándome. Y me derrumbe, caí al piso.

–Aquí estoy- murmuró agachándose a mi lado, acariciando mi cabello aun mojado. No podía estar así, distanciado de el. Ni quería. El se convirtió en mi razón de existir. En el motivo por el que no quiero volver a estar solo. Ya no.

–Perdóname, Thom.- seguí llorando – por favor, no te alejes.

No me contestó nada, solo me tomó por los brazos y me acunó en su pecho calmando mi pesar.

–No quiero hacerte daño, fue mi culpa lo del baño. No me abandones. No me dejes solo de nuevo. No te vayas.

Con cada palabra que pronunciaba, él me aferraba mas a su cuerpo, mientras mi caja torácica convulsionaba por el llanto.
Besó mi frente y acarició mis pómulos.

–No vuelvas a decir eso. No eres culpable de ser tan sensual. No me haces daño. Y no me atrevería a alejarte de mí. No lo quiero ni lo necesito.- contestó serio y mirándome fijamente. –Ahora, vamos a calmarnos, e iremos a almorzar a algún restaurante.

Nos levantamos y me posicionó frente suyo, tomando mi cintura con su mano. Yo me abracé a el momentáneamente y bajé mi cabeza a su hombro. Me acarició mi pecho, justo donde se encuentra mi corazón, y mi lamento fue yéndose con ese simple roce.

–Te…- dijo en mi oído
–…Amo- completé sonriendo apenas.

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Acostados en la cama, de lado. Seis treinta de la tarde. Ya era hora de intentar dormirme. El tomaba mis manos y me acariciaba sonriente. Aunque yo no podía dejar de estar triste por dentro.

–¿Estas listo?- me interrogó.
Solo asentí sin hablar. El dolor y la culpa no me dejaban.

–Bill no estés así, me duele verte de esta forma. Alégrate! No ha pasado nada. Ahora, cierra tus bellos ojos.

Yo hice su pedido y sentí como su labio inferior daba pequeños besos al mío. Le sonreí y me dejé llevar por el cansancio, acompañado del sueño.

Llevaba mi atuendo adecuado para los juicios: pantalón de vestir negro, camisa negra lisa, mi infaltable capa de cuero y mi cabello en vez de ir liso o levantado, iba atado como cola de caballo, en mi espalda.

Caminando recorría la llanura seca y oscura con un poco de neblina.
Cayó un relámpago sin ningún tipo de ruido luego, avisándome que me encontraba cerca de la Corte.
Encontré a la figura de Eleysha, esperándome a unos cuantos metros adelante. Ella vestía una túnica rosa, con una pequeña cadena en su cintura, por si debían convertirla en espectro.

–Eleysha-
–Señor Kaulitz. Nos queda poco para la Corte, le cuento en el camino todo lo que ha pasado.

Sin esperar mi respuesta, me fue contando que su amigo (el ya difunto) había estado iniciando sesiones con la ouija, intentando contactar con ella. Eleysha no se resistió y apareció ante el. Su amigo quedó estupefacto. Sin embargo, esa noche no hubo nada que indique que el chico iba a fallecer. Luego de 13 días le llegó la citación del Juez.

–Hemos llegado, Difunta.

El edificio frente a nosotros tenía siglos y siglos de estar levantado, era inmenso. Era La Corte Fúnebre. El lugar donde varias veces al año la visitábamos.
Abrí una de las pesadas y toscas puertas de madera antigua, dándonos paso hacia dentro, donde los muertos hacían sus papeleos.

Caminé hacia una escalera situada en una esquina, llevando conmigo a mi cliente.

En el camino nos topábamos con más personas muertas. También estaban los entes que llevaban al cielo o infierno a los muertos que lo merecían.

Llegamos al primer piso y nos detuvimos en un enorme salón que abarcaba casi todo el lugar: el Gran Salón Judicial. Tomé la mano de Eleysha y la llevé hacia una pequeña puerta por donde debían pasar los abogados y los clientes.
Me encontré con el pequeño Nacmias, un hombrecito bondadoso que siempre estaba en los juicios.
–Hola abogado europeo, lo estábamos esperando, en unos momentos comenzara el juicio. Pueden ubicarse en sus lugares.- dicho esto, nos abrió otra puerta donde daba al salón anterior.

Guié a Eleysha al estrado, donde en un momento comenzaría a declarar todo lo ocurrido.
Me senté en mi pupitre y observe todo a mí alrededor hasta cruzar mis ojos con el jurado: de un lado los Abogados Benignos, del otro, los Malignos, y entre medio de los dos bandos, 2 de mis colegas: Georg y Gustav.
Oh! Cuanto los extrañaba.
Me saludaron de lejos. No podíamos hablar. Aunque era seguro que al haberse dormido, se encontraron aquí.

Llamaron a levantarnos a saludar al Juez. Claro estaba que éste era el más imparcial en todas las situaciones de juicio, el mayor traidor: Judas.
Vestido con una capa de color natural, con una barba de varios meses y el cabello castaño, atado, se paseó hasta llegar a su atril y sentarse finalmente, dando comienzo al juicio.

El chico amigo de Eleysha estaba a mi costado, separados por una distancia de un metro quince. El chico se veía apuesto, hasta podrían haber formado buena pareja ellos dos.

Se presentó enfrente de Judas un muerto vestido para la ocasión, el abogado acusador.
–A la señorita aquí presente se la acusa de homicidio a un ser vivo. Quedando claro que esta terminantemente prohibido esta acción. Por lo tanto podría estar condenada a la tortura de mutarla a “Ente Espectral”.
Fue hacia el estrado un secretario que leyó el historial de muerte de Eleysha. En él, decía que tuvo una muerte frágil, sin cuentas pendientes, y que si ganara el juicio, podría irse al cielo sin ningún impedimento.
Judas le pregunto a ella como se declaraba, a lo que ella contesto con un simple “inocente”.

El chico miraba todo con furia y enojo. A lo que al fin entendí el por qué de todo esto: él mismo se había suicidado. Por ella, por que la amaba.

Llegó mi turno de interrogar a Eleysha. Se la notaba nerviosa y a la vez triste.

–Muy bien, comenzaré. Eleysha: hace cuanto conoces a Fabio?
–Hace más de 8 años.
–¿Desde ese entonces son amigos?
–¿Nunca tuvieron algo mas que una simple amistad?
–No.
–¿Qué pasó exactamente esa noche en que él te vio?
–El estaba preguntando al tablero si yo estaba allí, a lo que contestó que si. Entonces el le imploró que me mostrara ante el. Y allí es donde me aparecí. Me senté frente a el. Y solo lo observe. Luego me fui. Y no volví a verlo hasta ahora.
–Señor Juez, no tengo mas preguntas.

Me senté y luego al lado mío, vino Eleysha. Temblaba de los nervios. Yo la calmé, tocando su pequeña y huesuda mano.

Llamaron a declarar a Fabio, el amigo de la acusada. Y me tocaba preguntar a mí.
Volví a levantarme, arreglando mi capa y mi cabello.

–Fabio: ¿Cómo sabes que Eleysha te ha matado?
–Pues fácil-contestó convencido- me tomó de mi pecho e hizo que mi corazón dejara de latir.
–Mmm… sabes? Eso no es muy creíble. Aun así: ¿Cómo es que ahora, aquí, yo veo a tu corazón totalmente sano y sin ninguna señal de haberse parado de un ataque?
El chico quedo sin habla: lo había acertado.
Cuando un fallecido se ha muerto por un ataque cardiaco, se nota su pecho contraído o con alguna marca que lo demuestre. Y el, no tenia absolutamente nada.

–Teniendo una visión aquí y ahora, debo decirte que lo que noto es que tienes morado tus labios y tus ojos desorbitados, de tu nariz puede verse aun restos de cocaína, mientras que también siento que has inhalado pegamento. Puedo deducir entonces que has muerto de sobredosis.

–Objeción mi Señoría-llamó el abogado de Fabio llamando la atención de todos.- el abogado insinúa que mi cliente falleció por causas externas a la señorita sin prueba alguna.

–Objeción denegada, abogado.- pidió Judas.-continúe, William
–Muchas gracias, señoría. Entonces, resumiendo. La noche en que usted tuvo contacto con mi cliente, quedó estupefacto, claro está. Al verla irse y no poder hacer nada, intentó volver a llamarla y ella no apareció. Se tensó tanto que necesitó una gran dosis de cocaína para poder quitarse las penas. La cocaína surtió efecto y mientras lo hacia, usted inhalaba pegamento. Luego de una ronda de marihuana, usted decidió meterse 6 rayas más de cocaína, y apareció aquí. Decidió suicidarse por sobredosis por que para usted, su corazón ya no funcionaba. Había muerto cuando la vio marcharse. Usted se mató por que la amaba y en vida se acobardó de decirle esto y ahora tiene una eterna cuenta pendiente. Usted la ama y por eso esta ahora aquí. Por que quizo seguirla.


Todo se tornó silencioso. Hasta que Judas tronó el martillo sobre el soporte hecho para eso.

–Receso hasta dentro de 58 horas. Están citados. Hasta ese entonces.

Todos comenzaron a salir de la sala y yo me acerqué a Eleysha que sonreía.
Me abrazó fuertemente y salimos de aquel lugar.
Aun estaba libre, pero con la cadena atada a su cintura.


Volvimos al bosque y nos saludamos cordialmente hasta dentro de 2 días.
Confío en que salga bien. Espero que sea así.

Me saque mi capa y la llevaba en la mano. Sentía calor, malestar en mi cuerpo, pesadez, cansancio.
Será mejor que me despierte.



Abrí mis ojos y al terminar de hacerlos los moví a mi costado, quedando pasmado con la escena que veía.

Tom ya había vuelto de su pelea. __________________

EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 8 ) por Nochi


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Capitulo 8


La primera imagen de la mañana era la ventana que daba al balcón.
Parpadeé, aun oponiéndome a dar fin al precioso sueño.
Mi entrecejo: fruncido. Me enojé con el mediodía por ser tan injusto.

-No te enfades con el, que no tiene la culpa, cariño.-clamó su voz a mi espalda. Me di la vuelta y lo contemplé. Había cambiado de ropa, llevaba una playera roja, unos jeans azules y una gorra blanca con letras en rojo. Me sonrió al ver como observaba su atuendo.
–Hola amor
–Hola -le contesté.
–Eres bonito al mediodía con esa hermosa carita de adormilado.
–Jum…eso es por que no me dejaste dormir un poco más.-Bostecé y el también lo hizo.

–Baja a almorzar, están por comenzar a servir la comida.
– ¿Y si no quiero?
–Pues…-reflexionó unos minutos– … no te daré mas besos.
–No!!!! Eso no! Ya mismo bajo a comer.

Me levante y corrí hacia el armario, llevando mi ropa hacia el baño para cambiarme fugazmente. El me observaba recostado aun en el lado izquierdo de la cama.
–Eres lindo– le hablé mientras me ponía mis zapatillas.
El me tiro un beso desde su posición y lo tomé entre mis dedos llevándolos a mis labios.

–Estoy listo-dije extendiendo mis brazos. Llevaba puesta una camiseta azul y unos pantalones gris oscuro, un par de anillos y mi cabello liso.
–De acuerdo. Vamos.
–¿Vamos? ¿Me acompañarás, TOM?-sonreí tímidamente.
–Claro, quiero cuidarte de todo, cariño. Además, quizás haya otro botones que quiera llevarte de mi lado y prefiero que no se meta en mis pertenencias porque lo asustare todas las noches hasta hacer que enloquezca.
Solo reí y fui conducido escaleras abajo por su mano en mi espalda baja.
Si el estaría vivo, yo lo celaría todo el tiempo.


–Llegamos-dijo al bajar las escaleras y dirigirnos al salón comedor.
Me señaló una mesa para dos, vacía.

Tomamos asiento mientras me sentía observado desde varias mesas alrededor de la nuestra.

Se acerco ante mí un hombre adulto vestido formalmente, con una libreta en la mano.

–Buenos días, señor. ¿Qué desea almorzar?
–Que sea pizza, por favor.
–¿Y algo de tomar?
–Mmm-

–Cerveza- intervino mi gemelo.
–Cerveza- imité.
–De acuerdo; en un momento traigo todo.-se marchó aun con la libreta abierta de haber escrito mi pedido.


–Ok, comerás toda la pizza y toda la cerveza. Hasta quizás deberías pedir la mitad de otra pizza, eh. Porque te alimentaras muy bien.
Le contesté mirándolo. No podía hablarle ya que había muchas personas que sin darse cuenta, me incomodaban.

Luego de algunos minutos de espera, tenia puesto en la mesa la pizza, redonda, calentita, llena de queso derretido, con 5 aceitunas. Y al lado del plato, una botella de la mejor cerveza alemana: Berliner Weiße. Y un vaso chopero.

–Ñami, ñami, ñami….uhmm…-recitaba Tom mientras admiraba mi primer porción de pizza antes de ser engullida por mis dientes incisivos y caninos. Yo intentaba mantenerme serio, pero con sus ruiditos no soportaría mucho.
……

–Vamos come, Bill!
–Pero si ya estoy lleno- susurré bajito con un leve puchero en mi mentón.
–No que lleno ni nada. Además ya es la ultima porción!

Yo me encontraba casi recostado sobre mi silla, completamente satisfecho con lo que había digerido, pero Thomas no se daba por vencido con el tema de ese último pedazo.
–Bill, toma ese pobre trozo de comida y cómelo si no quieres que yo mismo te lo dé.
Tom, siendo un difunto podía mover algunos objetos livianos, pero en ese momento corríamos el riesgo que las personas me vieran comiendo una porción de pizza elevada en el aire sin ayuda de nadie. Y luego se pondrían de acuerdo en internarme en un manicomio.

Tomé con cierto enfado la pizza y la comí de sopetón. Sin cortarla más chica ni nada, apenas masticándola.

–Wow, cariño, y decías que no tenías hambre.
–Jum!-resoplé con la boca llena.
–Ahora termina ese vaso de cerveza y volvemos a la habitación.

Negué con mi cabeza y me limpié la boca con la servilleta. Acto seguido me levanté y salí del comedor, acompañado de Thom, que venia detrás mío cual guardaespaldas.
Entramos al ascensor y el fue acercándose a mí hasta estar los dos juntos en una esquina, tomo mi cintura con sus brazos. Yo estaba aun enfadado.
–No estés enojado, hermoso.-susurró en mi oído. Rozaron luego sus fríos labios mi cuello y me tensé.

Volvió a besarme, mas arriba, comenzando un camino de besos sublimes hasta llegar a mi labio inferior, que mordió dulce y atrevidamente.

Las puertas se abrieron y me dispuse a llegar a la habitación, guiando a mi hermano, tomado de mi mano. Pasé la tarjeta magnética y nos adentramos en el cuarto.

–Ah…-susurré al notar como mi gemelo volvía a acariciarme.
–Bill…
–Mmm…si?
–Quiero platicar contigo. Sentémonos.

Me llevó hacia una esquina de la habitación.

–A ver, que quieres platicar, cielo?-dije tocando una rasta que sobresalía de las demás.
–Mmm…-dijo pensativo-háblame de tus colegas.
–De acuerdo-dije acomodando mi cabello detrás de mi oreja.-Georg es muy buena persona, es despistado en ocasiones y el que mas pide ayuda en nuestras Reuniones Anuales. Tiene el cabello lacio y castaño, mas largo que el mío. Es mas bajo pero mas fuerte que yo. Me rescató varias veces de estar en peligro. Sus padres fallecieron y quedó solo. En el día de su cumpleaños, siempre se reencuentra con ellos.
–Y los demás?
–Bueno, Saki es el más adulto, tiene el pelo rapado, lleva anteojos. Tiene esposa e hijas. Tiene el aspecto físico de un guardaespaldas y es más o menos el “jefe”. Ayuda a personas en la indigencia y sin rumbo; los saca adelante.
<<–Mmm… muy interesantes tus colegas/amigos.
–Si…Ahora quiero saber de ti. Cuéntame: ¿Cuál es tu asunto pendiente?
–¿Lo quieres saber?-exclamó algo nervioso
–Si por favor.
–¿Estas preparado?
–Si.
–Bueno, ahí va: mi cuenta pendiente eres tú.

Mis ojos se abrieron más de lo normal, y quede en shock por unos minutos. Hasta que descubrí algo.

–Pero si yo soy tu cuenta aquí, cuando termines de tenerme, te irás.-mi voz sonó melancólica.
–No, no no. Yo no tengo por qué irme. El motivo es complicado.
–Cuéntame.
– Tengo dos asuntos pendientes, no sólo uno. El primero era conocerte a ti. Y el segundo era conocer el amor. Gracias a que estas dos cuentas se unen en una sola, yo puedo quedarme a tu lado. Por que al haberte conocido, también me enamoré. Y hay algo más por lo que no podría separarme de ti: -se calló un momento- Somos gemelos. Nos une un lazo, uno más fuerte que vivir o morir. Tu creces, pues yo también; tú sufres, yo siento tu dolor; tú lloras, yo sequé tu primera lágrima; tú besas, yo muevo los labios; tú te enfrentas al mundo, yo soy tu fiel espada. Tú me has dado tu muerte. Yo te di mi vida. Tenga o no cuentas pendientes, creceré a la par tuya, sentiremos lo mismo y algún día…seremos uno.

Terminó de hablar mientras me acariciaba mi nuca.
–Oh…-quedé embelezado. No pensé que en nosotros existiera ese tipo de lazo.


Seguimos conversando animadamente sobre nosotros, el hotel, las malas personas, las buenas, los demás muertos, los cementerios. No faltaron las sesiones de besos: en la cama, en el baño, en el piso, en el balcón, en la puerta, en la ventana.
Hasta que llegó las 7 de la tarde, donde me fui a bañar para ir a cenar con Solsire. Mientras me aseaba y vestía, el estaba en la cama, esperándome.

Al volver a su encuentro, me observó afectuosamente, como alguien que contempla a su sueño más añorado cumplirse. Y así era, yo era como su deseo más anhelado, que por fin se hacia realidad.

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El delicado vestido de seda blanca, sus pequeños zapatitos negros, medias con voladitos, su cabello peinado en un media cola, atado con un listón negro y en su mano izquierda la pequeña Dott.

Allí estaba esa niña, una aspirante a abogada. Me esperaba con su mirada perdida entre la gente, esperando divisarme entre tantas personas ensimismadas en su mundo. Hasta que me encontró.
Me saludó fervientemente con su mano libre y me invitó a acercarme. Detrás mío Thomas, resguardándome.

Llegamos a la mesa y Solsire se levanto de la silla para poder abrazarme.
–Bill! Te esperaba
–Hola pequeña. ¿Cómo estas?
–Bien, gracias. ¿Y tú?
–Muy bien.
–Ven, sentémonos. Oh! Que descortés! No hay silla para Tomy.
–Oh, habla bajito Solsire. ¿Lo ves a mi hermano?
–Sip, está tras tuyo.-fue hacia mi espalda y tomo la mano de Thomas.
–¡Te encontré!- susurró
–Hola mi princesa.-dijo Tom sonriendo.
–Vamos a sentarnos.- aclamó la pequeña.

Ella misma fue hacia una mesa cercana que se encontraba vacía y la trajo hasta Tom.
–Siéntate, Tomy. Tenle a Dott-le habló bajito mientras le daba su muñeca de porcelana.
Él obedeció y atrajo más la silla hacia mí.
–¿Viste que volvieron a estar juntos, Bill?
–Si, Solsire.
–Pequeña ¿dormiste bien anoche?- interrogó Tom- ¿no te asustaste al soñar conmigo?
–No Tomy; es lindo soñarte. Las veces que no sueño bien es cuando veo esos enormes pájaros negros que me miran con ojos rojos y me hacen caer al piso.- la niña miro hacia el suelo con pena y dolor.

–Espectros, convertidos en gárgolas.-le dije a Tom- las espantaré Solsire, y no volverán a molestarte- la tomé del mentón y acaricie una pequeña lagrima de su mejilla. –La quieren consumir-volví a dirigirme a mi gemelo, que tenia la mirada dura y seria.–Bueno, ¿Qué pediremos?
–Yo quiero lasaña! Y tu Bill?
–Mmm, lo mismo mi pequeña.
–Y tu, Tomy?-hablo bajito.
–No puedo alimentarme, princesa. Cenen ustedes por mi- me aferró su mano por arriba de la mesa, y Solsire se alegró al punto de dar palmaditas.
–Llamaré al mozo-se levantó y fue en la búsqueda de él.
Volvió acompañada del botones que llevo anteriormente mis maletas: Adrien. Tom lo fulminó con la mirada y la pequeña sonrió.
–Buenas noches-relamió su labio al mirar mi camisa negra desabotonada en los dos ojales de arriba.- ¿Qué desean cenar?
–Lasaña y dos refrescos de naranja por favor-dijo la niña.
–Estará listo en un momento.-y se fue.
Tom sostuvo mi mano mas fuerte aun, como reteniéndome de que vaya en búsqueda del botones.

-Sabes Bill, Tomy anoche me dijo que estaba triste por haberte confundido tanto.-Tom bajo la mirada.
–¿En serio?-pregunté
–Sip. Y estuvo llorando por eso-hizo un puchero
–Pero ahora todo está mejor, princesita-intervino Thom.
–Ajá. Bill, ¿tu también ves personas malas en tus sueños?
–A veces, sí. Aunque también veo personas buenas, como Tomy.
–Si! Tomy fue muy bueno en mi sueño. Me cuidó mucho.

Mi difunto hermano se acerco a la niña y la abrazó tiernamente.

Al terminar de abrazarla, apareció Adrien con nuestra cena. Se despidió guiñándome el ojo…de nuevo. Le resté importancia y clavé mi atención en mis dos acompañantes, cayendo en cuenta de algo.

–Solsire: ¿Dónde están tus padres?
–Ellos están…-se sentó derecha, buscándolos- allí- señaló una mesa con seis personas, alejada cerca de tres metros de nosotros.
–¿Y cual de ellos son?
–La señora con vestido celeste y el hombre a su izquierda-contestó mi hermano con un tono de voz molesto.

–¿Qué pasa?-murmuré cerca de su oído.
–La descuidan y maltratan.- miró más allá de mis ojos y descubrí que acontecía: la trataban como lo hicieron conmigo.

–Pequeña-me observó al ser llamada, estaba comiendo una parte de lasaña de su plato.– no le has contado a tu papi ni a tu mami sobre lo que sueñas, no?
–Nop, no tienen tiempo para contarle.-tragué saliva. Malditos desgraciados.
–Bueno, Solsire quiero que escuches atenta lo que te diré.
–Uhum- asintió mirandome con algo de susto en su rostro.
–No le cuentas a tus papis sobre que sueñas con personas malas. No lo hagas, por favor.
–¿Por qué, Bill?
–Porque ellos no los ven, mi pequeña, y pensaras que les mientes y se enojaran mucho. Así que cuando veas gente mala, me avisas a mi, si? Porque yo las veo y sé que son verdad. Pero tus padres no. Si? ¿Me avisaras?
–Si Bill, te lo prometo.
–Y cuando sientas que me necesitas, solo duerme y llámame a mi, princesa, yo avisaré a Bill que requieres su ayuda. Mientras tanto yo cuidare de tus sueños, te acunaré y no te dejare sola con esas personas malas.-aviso Tom a Solsire. Otra acción de él que me pareció irresistiblemente dulce.
–Uhum. Gracias Tomy, gracias Bill.
Sonreímos los tres y nos dispusimos a disfrutar de la lasaña.


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Llevamos a Solsire a su habitación y la arropamos, contándole una linda historia sobre hadas.
Luego subimos hacia nuestro cuarto y al entrar comenzamos a mimarnos, caminando hacia la cama.
Corté el beso para poder respirar.

El volvió a besarme y fue posando su frívolo cuerpo en mí, a la vez que nos acostábamos.
Para alguien “normal” que me hubiera visto en ese momento diría “está loco” por verme tocando el aire y haciendo movimientos de estar besando a alguien.

-Duérmete, cariño, quiero poder sentirte.
-No es tan fácil, Tom-contesté besándolo-no puedes aparecerte en todos mis sueños, debo ayudar a otros muertos.
-Tomate una noche de descanso conmigo, por favor.
-Oh... Lo pensaré-me salí de la cama a lo que Tom refunfuñó al dejarlo ahí.

Fui hacia el placard y saqué un pantalón y remera para dormir y me dirigí al baño a cambiarme. No podía quitarme la ropa frente a el, que aunque sabia que éramos hermanos, todavía no podía tomarme ese atrevimiento.


Al cambiarme de remera, sentí frío en mi baja espalda, me di la vuelta y me encontré con Tom, besando ahora mi cadera. Oh, cielos...
Suspiré agitadamente mientras el seguí besando mi piel.

-Que...hermosa...estrella-lamió mi tatuaje desde cada punta, incitándome a sentir mas placer si era posible.
La pasión cegó mis sentidos y mi cuerpo correspondió sin necesidad de mis órdenes cerebrales. El impulso me llevó a bajar mis jeans, cosa que a Thomas no desagradó.

-Oh...Bill...eres precioso
-Somos iguales-respondí con pesar.

El no dio importancia a mis palabras y siguió estremeciéndome quitando mi remera, dándome besos en mi torso, cuello, espalda, abdomen, ombligo, cintura, hasta que me di cuenta que iba bajando hacia mi...ropa interior.

-Tom-no me hizo caso-Thom-lo llamé de nuevo- Thoooomas-hablé un poco fuerte.
Su reacción fue levantar su mirada y observarme dulcemente. Como esos niños que saben que hicieron una travesura pero no quieren que les retes.
Acaricié su mejilla izquierda y el cerró los ojos, intentando sentirme.

-Lo siento, es que tu piel es tan delicada, me volví loco. Tu cuerpo es tan calido, cariño.

Yo sonreí al escucharlo, los muertos decían que cuando estaban conmigo sentían que de mí brotaba calor.

-Espera que me cambie y nos acostamos, si?-el asintió levantándose.

Me puse rápidamente mis pantalones para dormir, y me di cuenta que me ajustaban mas de lo normal. Miro hacia abajo y ahí estaba el problema: mi órgano sexual se había “despertado” y no tenía ganas de descender todavía.
No interesaba tanto, total, estábamos solo dos en la habitación.

Fuimos a acostarnos de vuelta, donde no termine de posar mi cabeza en la almohada cuando escuche los ruidos de la puerta al ser tocada.
-Oh-exclamé
-No, no atiendas-dijo mi hermano un tanto desesperado por la interrupción.

Me besó el cuello hasta que volvimos a escuchar esos golpes.
-Tendré que ir a atender-lo besé fugazmente.
Me levanté cansinamente hacia la puerta y la abrí.
Enfrente de mi encontré parado a Adrien.
Se le iluminó la pervertida cara al verme y sonrió.
-Eh...William, como ya terminé mi turno decidí pasar a ver como estabas.
-Hola, estoy bien Adrien.
-Ehm...también me preguntaba si algunos de estos días quisieras salir a dar una vuelta conmigo.

-Dile que no-susurró Tom detrás de mí, volvía a estar a la defensiva, pegando su mentón a mi hombro y sus manos a mis caderas.

-Em...Adrien,-dije poniendo una mano en el umbral y con la otra me tocaba la frente- podríamos hablar luego de eso? Estoy muy cansado y necesito dormir.
-Oh! Si, si no hay problema-dijo bajando la cabeza. Oh no, ¿Qué estaba mirando lascivamente?
Miro hacia el mismo lugar donde el veía y me encuentro con que mi pantalón seguía ajustado, denotando mi parte delantera detalladamente.

-Creo que tu “amigo” todavía no quiere dormir.- me sonrojé al escuchar su descarado comentario. Atiné a cubrir mi cuerpo con la puerta.
-Hablamos mañana, si?
-Seguro, haremos todo lo que quieras mañana-se pasó la lengua por los labios, intentando coquetear de más.

Antes de cerrar la puerta, el botones dio un pequeño saltito, diciendo que tenía escalofríos. Reí para mis adentros al sabes que Tom pasó por su lado.

-Que tengas buenas noches-exclame antes de encerrarme de nuevo. No quise escuchar si me contesto o no. Solo tenia en mente dormir, y soñar con Tom.

-Se la va a ver conmigo!-me dijo con los puños cerrados, sentado en la cama.
-Tomi-dije sonriendo
-“Haremos lo que quieras mañana”-remedó al botones-pero quien se cree ese pervertido? Que vos le vas a seguir? Já, sí, sueña el chancho con el maíz. Seguí participando, botonitos!
-Debes estar contento-me puse detrás de su espalda, pasando mis brazos por sus hombros.-hoy tu hermanito casi consigue con quien ligar.-le besé el cuello tenso. Claro, había dicho eso para que se ponga un poquito más celoso.

-Ni mierda, Bill! Para eso estoy yo!

Wow, estaba muy celoso.

-Tranquilo Thom, no tendré nada con el botones-toque una a una sus rastas.
-Y...y... ¿por que estabas así de excitado?-señaló mis pantalones, dándose la vuelta.
-Por lo que me hiciste en el baño-confesé sonrojado.

El ablandó su ceño fruncido y volvió a tener un semblante terriblemente dulce.
-Ven aquí Thomas-lo invite a reposar su cabeza en mi brazo extendido.

Lo hizo y me lleno la cara de besos.

-Perdón cariño.
-No es nada
-Es que mi peor defecto es ser celoso, no lo puedo controlar fácilmente.
-Está bien, hermanito, todo esta bien- lo acuné en mi pecho balanceándome con suavidad.
-No puedo imaginarte con otra persona, que te bese, te abrace, hasta que te haga el amor, y no ser yo.

Me sorprendí al escucharlo...me...me...quería hacer el amor, quería sentirme, poseerme, ser dueño de mi de la manera mas esplendida.
No dije nada, mis sentimientos crecían dentro de mí y no podía ejemplificarlos con palabras.

Al terminar de hablar nos tapamos y nos acurrucamos juntos. Tom me miraba con gesto dulce.

-Perdona por haberte confundido tanto.
-Deja ya de disculparte Thomas, todo esta bien.
-No era mi intención, Bill sabes? He esperado tanto por estar contigo, tanto por besarte-me besó despacio-por acariciarte-me tocó con sus dedos delicadamente-por abrazarte y murmurar en tu oído mil promesas de amor. Pero solo puedo hacerlo a medias...solo puedo sentirte totalmente en tus sueños, yo...-comenzó a temblarle la voz- yo haría todo por volver a estar vivo, para estar solamente contigo, llenarte de todo ese amor que necesitas, llevarte a pasear tomados de la mano sin importar lo que la gente piense de nosotros. Yo volvería a vivir por ti, cariño... Pero aun que lo haga, no será lo mismo, por que si estuviera vivo seria como todos los demás: personas que dañan a los seres que más aman. Y yo lo ultimo que deseo es dañarte. Quiero que sepas también que Te Amo, Te Amo con todo lo que puede amar un muerto, y tú sabes que es mucho más de los que tiene un ser vivo. Te Amo desde el momento en que morí, desde el instante en que soñaste conmigo. Y te seguiré amando más allá del mundo, mas allá de todo...Tú eres el Amor de mi Muerte, Bill, y te juro que eso no cambiará.

Los dos derramábamos lágrimas por doquier. Nos abrazamos fuertemente. El me había confesado todo, todo. Me mostró sus sentimientos de par en par. Y ahora estoy más que seguro: me enamoré totalmente de Thomas.

-Tu eres el Amor de mi Vida-susurre en su oído y acto seguido nos dormimos.
Mi siguiente sueño fue que ambos estábamos durmiendo, juntos, sin ninguna barrera ni restricción. Solo los dos. Sintiéndonos. Amándonos. __________________

 
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