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EL ABOGADO DE LOS MUERTOS ( cap 9 ) por Nochi


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA , GRAX )


–Señor Kaulitz? … ¡Señor!
–Mmm… ¿Qué?
–Venga por favor.

El espacio estaba cubierto del color rosa en todas sus tonalidades, en medio del lugar, ella.

–Eleysha?
–Señor Abogado! Preciso su ayuda de nuevo.
–Pero, por que? Que ocurre?
–Tengo que declarar ante el Juicio
–¡¿Cómo?! ¿De que te culpan?
–De haber matado a un amigo mío.
–No puede ser! No eres capaz, sabes que esta prohibido.

Cuando un difunto ha podido matar a un vivo, se ve obligado a ser enjuiciado y si resulta culpable se lo deforma, convirtiéndolo en espectro y luego en gárgola. El proceso dura 1500 minutos pero sufren el doble de tiempo.
Aunque solo la vi una vez anteriormente, estoy mas que seguro que Eleysha no es capaz ni de asustar a un familiar suyo. Es una muchacha tierna, de 20 años vividos y 2 años muertos. Es pequeña y morena, lleva el cabello ondulado en las puntas. Falleció por leucemia.

–Tiene que ayudarme, señor. No quiero ser un espectro. Soy muy bonita!
–Claro que te ayudaré. ¿Cuándo es el juicio?
–Esta noche
–¿Dónde?
–En la Corte Fúnebre.
–De acuerdo, cerca de las 7 de la tarde me dormiré nuevamente, y entraras a mis sueños e iremos allí. Te necesito relajada, sin nervios ni nada. Todo va a salir bien, aunque lo hayas matado. Si?
–Si, señor.
–De acuerdo, ahora ve a prepararte.
–Sí.


Desperté y froté mis ojos adormilados. Tom no se encontraba al lado mío. ¿Por qué?

–Cof, cof ¿es…cof…tu primer juicio?- me preguntó una voz algo ronca desde el lado izquierdo de la cama. Voy hacia ese lado y lo encuentro a Tom tirado boca arriba en el piso.
–¿Qué haces ahí abajo?
–Me empujaste y caí.- exclamo riéndose de mi acción, mas yo me sentía avergonzado. ¡Lo tiré de la cama! ¡Y en mis sueños!
–Oh Tom, perdóname, he sido tonto, perdón perdón perdón.
–Todo esta bien, solo que ahora me duele la espaldita. Ji ji.
–Oh, Thomas, perdóname.
–Ja ja, no es nada. No me mataras.


–Ven conmigo- dije extendiendo mis brazos, esperando que se refugie en mi. Llegó despacio y se acoplaron sus manos a mi cintura juntando su fría existencia a mí.

–Entonces ¿es tu primer juicio? Te sentí nervioso
–No, no es el primero, es el cuarto. Pero el primero en Alemania. Tengo que buscar las razones del juicio, así que tendré que dormir desde la tarde hasta mañana.
–¿Puedo ir contigo?
–No lo se, pero preferiría que no. No puedo llevarte.
–No importa, ese tiempo estaré cuidando a la pequeña.

–¿Estas enojado?
–¿Motivo?
–Mmm… no lo se…quizás el que no podamos estar juntos?
–No, basta con que no cruces la frontera.
–Y no lo haré, Tom.-sonreí abrazándolo fuertemente.
–Oh, Te Adoro mas que a los ángeles.
–Gracias, igualmente.- lo besé animadamente, sintiendo sus fríos labios, su gélido aliento, su nívea piel.

–Ah…- suspiró en mi cuello.

Nos separamos del abrazo un momento.
–Amor, ya vuelvo-dije tapando mi mal aliento matutino- iré a cepillarme los dientes.
–Te espero.

Fui al baño, a asearme debidamente, no podía estar con mal aliento frente a Tom, quería parecerle más saludable, mas…cuidado.
A los 5 minutos, termine toda revisión dental, y abrí la puerta. Lo encontré en medio del lugar, acostado de lado en el suelo, en posición fetal, susurrando una canción de cuna apenas audible. Intenté acercarme cautelosamente.


–Tom?
–Na na na na, si, cariño?- exclamo levantando un poco su mirar.
–¿Qué estas haciendo?- susurré suave.
–Intento calmarme, na na na na.
–¿Cómo? ¿Por qué?- me desconcerté.
–Trato de recordar mis tácticas de pelea para alimentarme de la gárgola que acecha a Solsire. Na na na na, la la la.

Se balanceaba despacio.

–¿Tácticas de pelea? No me digas que…
–Si, lo reté a una lucha.
–¡¿Mano a mano?!- grité exaltado
–Na na na, seria garra a mano.- rió mientras seguía acunándose.

Me sentí agitado, pálido y descolocado. ¿Thomas batallando en una Lucha Espectral? ¡Podría convertirse en uno de ellos! Hasta quizás no me reconocería, e intentaría atacarme.
Oh, no, no debo imaginarme eso, William, el no me haría daño.
Seguía arrullándose mientras yo intenté controlar mi agitada respiración, sentándome cerca de él, pero sin interrumpir su acción.
Es mejor así, podría reaccionar mal.

Al cabo de varios minutos; dejó de balancearse y tararear y se sentó mirándome a los ojos.

–Terminé, estoy preparado.
–Pero ¿cuando lucharás?
–Esta noche.

Mis latidos bajaron y me encontré sin fuerzas y mareado.

–Bill, no te desmayes de nuevo, por favor. Bill!-murmuro a mi oído, mientras me camuflaba en sus brazos.
–Estoy…bien…Thomas. No quiero perderte.
–No, no. No lo harás, cariño, no me perderás, ni hoy, ni mañana, ni luego de lo que venga después.
Aun un poco débil, me acerqué a su mejilla a depositar un beso dulce.

El sonido de mi móvil nos separó, incitando a intentar atenderlo.
–¿Ho…hola?-hablé en un susurro
–Eh Billy, que te pasa? Que tienes?
–Andy!!!!!-hablé contento y algo lento.
–Eh!!!! Pelinegrito! Como estas?
–Andiiiii, tengo tantas cosas que contarte- observé a Thom, sentado, inspeccionando mis movimientos, quizás para ver si en algún momento me desplomaba al piso.
–Cuéntame, soy todo oídos y tengo varias semanas sin hablarte.
–A ver…iré…despacio.
–Si, te escucho.

Resoplé y me dispuse a confesarle a alguien mi gran pequeño secreto.
–Tengo un…gemelo, que falleció.
–No jodas- exclamó serio Andreas al otro lado del teléfono
–Es en serio
–¿Qué? No me lo creo, Billy. ¿Estas seguro? ¿No es algún maniaco?
–No! Claro que no. Somos físicamente diferentes, pero mirándonos detenidamente, somos dos gotas de agua.
–Wow, aun no caigo. ¿El creció?
–Si, es que tiene una…cuenta pendiente- Tom me sonrió tirándome un beso.
–Ah. Ahí lo explica todo.
–Pues si. Ahora esta aquí conmigo.
–En serio? Genial, Bill, así no me extrañas cuando estas muy solo y triste.
–Tienes razón Andy. Y tu? Que hay de ti?
–Yo, estoy en Melbourne desde hace 5 días, y pues, cuando llegué fui a una disco y bailé con una hermosa señorita. Nos estamos conociendo.
–Cuanto me alegro por ti. Como es ella?
–Es algo más grande que yo, en edad, por supuesto, tímida, y puedo asegurar que es única. Se llama Macarena, y de seguro te caerá bien.
–Es muy afortunada al tenerte. Solo les pido que no se hagan daño, Andy.
–No, para nada.

Terminamos de conversar luego de una hora en la que Tom desapareció por unos cuarenta minutos, quizás para cuidar a Solsire. Al volver se abrazo por detrás a mi cuerpo, tomándome de la cadera y dando mordiscos a mi cuello.



–Mi vida.- lo llamé.
–Ñami… si?...
–¿Estás bien?
–Si tu lo estas.
Sonreí.

–Te Amo- me dijo sin mas. Yo seguí a los impulsos de besarlo y me tiré a sus labios. El tomo mi nuca, incitándome a seguir, a que no me alejara.

–Thomas iré a bañarme. No tardaré mucho.-dije terminando el apasionado beso.
–¿Puedo…ir contigo?
–Seguro. Ven.
Tomé su mano, y nos fuimos al baño.

Cerré la puerta y nos quedamos de frente los dos, observándonos. Anteriormente el había soltado mi mano para que me pueda desvestir.
En sus ojos podía notarse la pasión que sentía.


Tomé de los costados a mi remera y con suma delicadeza la comencé a subir. Así al llegar a mi pecho, con algunas maniobras, me la quité.
El espacio se llenó de sensualidad, cada partícula de oxigeno que inhalaba venia cargada con una de lujuria. Inexplicable.

Tom se relamía y mordía el labio inferior mientras me desnudaba con su mirar.

Suave y tranquilo, tome la parte elastizada de mi pijama y sin dejar de fijarme en el, comencé a acariciar la prenda haciéndola descender.
Al llegar al piso, escuché salir de su boca un gemido. Le sonreí, levantando una ceja sugestivamente.


–Oh, ya no resisto- me susurró- esto es muy fuerte para mi. Eres una tentación hecha ser vivo para mí. Estoy deseando poder hacerte el amor, pero se que debo esperar, aun recién nos comenzamos a conocer.

Dicho esto fue apartándose de mí, hasta quedar cerca de la puerta, que la traspasó, diciéndome que iría a ver a Solsire.

Y allí me quedé, hecho una piedra. Sin poder entenderlo. Sin moverme.
¿Había hecho yo algo mal? ¿Era toda mi culpa? ¿Por qué?

Atiné a ducharme, esperándolo, a que vuelva. Rogando que no se fuera. Que no me abandone. No.


Terminé de bañarme, me cambie de ropa, y me senté a esperarlo. No se cuanto tiempo pasó, y comencé a llorar. Lo extrañaba. Aun sabiendo que estaba en el mismo hotel que yo. Aun sabiendo que iba a volver.
Me sentía mal, me sentía culpable.
Silencio.
Calma.
Y tristeza profunda en mí.

–TOM!!!!!!!- grite con muchas fuerzas y mi llanto acompañándome. Y me derrumbe, caí al piso.

–Aquí estoy- murmuró agachándose a mi lado, acariciando mi cabello aun mojado. No podía estar así, distanciado de el. Ni quería. El se convirtió en mi razón de existir. En el motivo por el que no quiero volver a estar solo. Ya no.

–Perdóname, Thom.- seguí llorando – por favor, no te alejes.

No me contestó nada, solo me tomó por los brazos y me acunó en su pecho calmando mi pesar.

–No quiero hacerte daño, fue mi culpa lo del baño. No me abandones. No me dejes solo de nuevo. No te vayas.

Con cada palabra que pronunciaba, él me aferraba mas a su cuerpo, mientras mi caja torácica convulsionaba por el llanto.
Besó mi frente y acarició mis pómulos.

–No vuelvas a decir eso. No eres culpable de ser tan sensual. No me haces daño. Y no me atrevería a alejarte de mí. No lo quiero ni lo necesito.- contestó serio y mirándome fijamente. –Ahora, vamos a calmarnos, e iremos a almorzar a algún restaurante.

Nos levantamos y me posicionó frente suyo, tomando mi cintura con su mano. Yo me abracé a el momentáneamente y bajé mi cabeza a su hombro. Me acarició mi pecho, justo donde se encuentra mi corazón, y mi lamento fue yéndose con ese simple roce.

–Te…- dijo en mi oído
–…Amo- completé sonriendo apenas.

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Acostados en la cama, de lado. Seis treinta de la tarde. Ya era hora de intentar dormirme. El tomaba mis manos y me acariciaba sonriente. Aunque yo no podía dejar de estar triste por dentro.

–¿Estas listo?- me interrogó.
Solo asentí sin hablar. El dolor y la culpa no me dejaban.

–Bill no estés así, me duele verte de esta forma. Alégrate! No ha pasado nada. Ahora, cierra tus bellos ojos.

Yo hice su pedido y sentí como su labio inferior daba pequeños besos al mío. Le sonreí y me dejé llevar por el cansancio, acompañado del sueño.

Llevaba mi atuendo adecuado para los juicios: pantalón de vestir negro, camisa negra lisa, mi infaltable capa de cuero y mi cabello en vez de ir liso o levantado, iba atado como cola de caballo, en mi espalda.

Caminando recorría la llanura seca y oscura con un poco de neblina.
Cayó un relámpago sin ningún tipo de ruido luego, avisándome que me encontraba cerca de la Corte.
Encontré a la figura de Eleysha, esperándome a unos cuantos metros adelante. Ella vestía una túnica rosa, con una pequeña cadena en su cintura, por si debían convertirla en espectro.

–Eleysha-
–Señor Kaulitz. Nos queda poco para la Corte, le cuento en el camino todo lo que ha pasado.

Sin esperar mi respuesta, me fue contando que su amigo (el ya difunto) había estado iniciando sesiones con la ouija, intentando contactar con ella. Eleysha no se resistió y apareció ante el. Su amigo quedó estupefacto. Sin embargo, esa noche no hubo nada que indique que el chico iba a fallecer. Luego de 13 días le llegó la citación del Juez.

–Hemos llegado, Difunta.

El edificio frente a nosotros tenía siglos y siglos de estar levantado, era inmenso. Era La Corte Fúnebre. El lugar donde varias veces al año la visitábamos.
Abrí una de las pesadas y toscas puertas de madera antigua, dándonos paso hacia dentro, donde los muertos hacían sus papeleos.

Caminé hacia una escalera situada en una esquina, llevando conmigo a mi cliente.

En el camino nos topábamos con más personas muertas. También estaban los entes que llevaban al cielo o infierno a los muertos que lo merecían.

Llegamos al primer piso y nos detuvimos en un enorme salón que abarcaba casi todo el lugar: el Gran Salón Judicial. Tomé la mano de Eleysha y la llevé hacia una pequeña puerta por donde debían pasar los abogados y los clientes.
Me encontré con el pequeño Nacmias, un hombrecito bondadoso que siempre estaba en los juicios.
–Hola abogado europeo, lo estábamos esperando, en unos momentos comenzara el juicio. Pueden ubicarse en sus lugares.- dicho esto, nos abrió otra puerta donde daba al salón anterior.

Guié a Eleysha al estrado, donde en un momento comenzaría a declarar todo lo ocurrido.
Me senté en mi pupitre y observe todo a mí alrededor hasta cruzar mis ojos con el jurado: de un lado los Abogados Benignos, del otro, los Malignos, y entre medio de los dos bandos, 2 de mis colegas: Georg y Gustav.
Oh! Cuanto los extrañaba.
Me saludaron de lejos. No podíamos hablar. Aunque era seguro que al haberse dormido, se encontraron aquí.

Llamaron a levantarnos a saludar al Juez. Claro estaba que éste era el más imparcial en todas las situaciones de juicio, el mayor traidor: Judas.
Vestido con una capa de color natural, con una barba de varios meses y el cabello castaño, atado, se paseó hasta llegar a su atril y sentarse finalmente, dando comienzo al juicio.

El chico amigo de Eleysha estaba a mi costado, separados por una distancia de un metro quince. El chico se veía apuesto, hasta podrían haber formado buena pareja ellos dos.

Se presentó enfrente de Judas un muerto vestido para la ocasión, el abogado acusador.
–A la señorita aquí presente se la acusa de homicidio a un ser vivo. Quedando claro que esta terminantemente prohibido esta acción. Por lo tanto podría estar condenada a la tortura de mutarla a “Ente Espectral”.
Fue hacia el estrado un secretario que leyó el historial de muerte de Eleysha. En él, decía que tuvo una muerte frágil, sin cuentas pendientes, y que si ganara el juicio, podría irse al cielo sin ningún impedimento.
Judas le pregunto a ella como se declaraba, a lo que ella contesto con un simple “inocente”.

El chico miraba todo con furia y enojo. A lo que al fin entendí el por qué de todo esto: él mismo se había suicidado. Por ella, por que la amaba.

Llegó mi turno de interrogar a Eleysha. Se la notaba nerviosa y a la vez triste.

–Muy bien, comenzaré. Eleysha: hace cuanto conoces a Fabio?
–Hace más de 8 años.
–¿Desde ese entonces son amigos?
–¿Nunca tuvieron algo mas que una simple amistad?
–No.
–¿Qué pasó exactamente esa noche en que él te vio?
–El estaba preguntando al tablero si yo estaba allí, a lo que contestó que si. Entonces el le imploró que me mostrara ante el. Y allí es donde me aparecí. Me senté frente a el. Y solo lo observe. Luego me fui. Y no volví a verlo hasta ahora.
–Señor Juez, no tengo mas preguntas.

Me senté y luego al lado mío, vino Eleysha. Temblaba de los nervios. Yo la calmé, tocando su pequeña y huesuda mano.

Llamaron a declarar a Fabio, el amigo de la acusada. Y me tocaba preguntar a mí.
Volví a levantarme, arreglando mi capa y mi cabello.

–Fabio: ¿Cómo sabes que Eleysha te ha matado?
–Pues fácil-contestó convencido- me tomó de mi pecho e hizo que mi corazón dejara de latir.
–Mmm… sabes? Eso no es muy creíble. Aun así: ¿Cómo es que ahora, aquí, yo veo a tu corazón totalmente sano y sin ninguna señal de haberse parado de un ataque?
El chico quedo sin habla: lo había acertado.
Cuando un fallecido se ha muerto por un ataque cardiaco, se nota su pecho contraído o con alguna marca que lo demuestre. Y el, no tenia absolutamente nada.

–Teniendo una visión aquí y ahora, debo decirte que lo que noto es que tienes morado tus labios y tus ojos desorbitados, de tu nariz puede verse aun restos de cocaína, mientras que también siento que has inhalado pegamento. Puedo deducir entonces que has muerto de sobredosis.

–Objeción mi Señoría-llamó el abogado de Fabio llamando la atención de todos.- el abogado insinúa que mi cliente falleció por causas externas a la señorita sin prueba alguna.

–Objeción denegada, abogado.- pidió Judas.-continúe, William
–Muchas gracias, señoría. Entonces, resumiendo. La noche en que usted tuvo contacto con mi cliente, quedó estupefacto, claro está. Al verla irse y no poder hacer nada, intentó volver a llamarla y ella no apareció. Se tensó tanto que necesitó una gran dosis de cocaína para poder quitarse las penas. La cocaína surtió efecto y mientras lo hacia, usted inhalaba pegamento. Luego de una ronda de marihuana, usted decidió meterse 6 rayas más de cocaína, y apareció aquí. Decidió suicidarse por sobredosis por que para usted, su corazón ya no funcionaba. Había muerto cuando la vio marcharse. Usted se mató por que la amaba y en vida se acobardó de decirle esto y ahora tiene una eterna cuenta pendiente. Usted la ama y por eso esta ahora aquí. Por que quizo seguirla.


Todo se tornó silencioso. Hasta que Judas tronó el martillo sobre el soporte hecho para eso.

–Receso hasta dentro de 58 horas. Están citados. Hasta ese entonces.

Todos comenzaron a salir de la sala y yo me acerqué a Eleysha que sonreía.
Me abrazó fuertemente y salimos de aquel lugar.
Aun estaba libre, pero con la cadena atada a su cintura.


Volvimos al bosque y nos saludamos cordialmente hasta dentro de 2 días.
Confío en que salga bien. Espero que sea así.

Me saque mi capa y la llevaba en la mano. Sentía calor, malestar en mi cuerpo, pesadez, cansancio.
Será mejor que me despierte.



Abrí mis ojos y al terminar de hacerlos los moví a mi costado, quedando pasmado con la escena que veía.

Tom ya había vuelto de su pelea. __________________

3 comentarios:

Anónimo dijo...

interesante hisrtoria,diferente,me gusta

Anónimo dijo...

me lei todos los capis hoy siiiiii,sigue

Anónimo dijo...

esta muii buena
me guzta todo eso de los muertos :DD
sigela besos!!

 
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