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No hay vuelta atrás By Kami Lambert - Cap18

“Plan macabro: solamente venganza”…




(Comentarios Para la Escritora, Gracias)


Era increíble como el simple hecho de estar con el alma destrozada hacia que todo tu cuerpo doliera. Al menos eso era lo que yo sentía, esta noche me la había pasado llorando como un niño, todo por mi despreciable hermano, me sentía pedazos, ahora mi cuerpo era solo materia inerte, sin vida, solo una pequeña esperanza me mantenía vivo.

Odiaba a Tom, lo odiaba con todo mí ser, no entendía como fui tan idiota al creer en su supuesto amor hacia mí. Todo era mentira, una estúpida mentira.

Pero eso no me vuelve a pasar jamás, le haría ver que perdió lo más importante en su maldita existencia, le haría ver que esta solo en este mundo, lo haría correr a mis brazos suplicando perdón y piedad.

Si, eso planeaba, destruir la vida de mi gemelo así como el destruyo la mía, se lo merecía, todo lo bueno que había en mi acaba de esfumarse.

Tenia la falsa y débil idea de solo alejarme lo mas posible de el y dejarlo a el con su inútil vida, pero después de escuchar lo que le dijo a nuestra propia madre, que mis sentimientos no le importan, así el también me importara una mierda. Jugare con el, lo hare trisas, le haría sentir el mismo dolor que el me esta haciendo.

Después de sentirme pleno, lleno de amor y alegría porque amaba a dos personas a la vez y ambas correspondían a mi amor, ahora me sentía lleno de odio para una de esas, para Tom, mi corazón estaba ahora podrido, solo por el.

Yo nunca fui así, siempre fui un buen chico, una buena persona, de sentimientos nobles, nunca quise hacerle daño a ninguna persona; aunque se lo mereciera, toda mi vida había sido una persona amorosa y sensible, tan sensible que todo mundo podría burlarse de mi y a mi no me importaba, me hería tanto al punto de restarle importancia para no arruinar mi vida.

Pero nunca lo espere de mi propio hermano, nunca creí que el seria quien me echara a perder, no me lo espere jamás, que aquel que tanto me protegía seria quien me dejara muerto en vida.

Todo estaba dicho, no hay vuelta atrás, ahora el bondadoso Bill Kaulitz que todo mundo conocía se acababa de convertir en un simple hombre lleno de rencor y sediento de venganza.

Ansiaba el momento en que disfrutaría ver a Tom puesto a mis pies rogándome perdón, llorando por recuperarme, suplicando solo una oportunidad.

Entonces, en ese momento será cuando a mi me toque reír, ese será el día en que yo me burle de el, en que le regrese todos y cada uno de sus insultos.

Mientras el este mirándome pidiendo piedad, yo lo mirare con desdén, con superioridad, con egocentrismo, todo el odio que hay acumulado dentro de mi saldrá por mis ojos directo hacia el.

Le hare saber que ya no se seguirá burlando de mi, le hare entender que nadie juega con el nuevo Bill, ese que estuvo dentro de mi todos estos años y que nunca deje vivir; hasta ahora.



- Bien, acabamos – dijo mi princesa. Lo único bueno que quedaba de mi vida – Bill, acuéstate aquí conmigo, la cama esta deliciosa – me señalo la cama en el nuevo departamento, me deje caer a su lado

- Estoy cansadísimo-

- Lo se amor, yo también, ir y venir, traer y llevar cosas en un solo día es pesadísimo, prometo que la próxima vez que me mude de casa lo hare durante una semana-

- Buena idea princesa ¿Quieres cenar algo? Yo muero de hambre- dije acariciando mi estomago por encima de mi playera

- Vamos – se puso de pie y me tendió la mano para ir con ella.

Me dolía todo el cuerpo, todo el día estuvimos de aquí para allá cambiándonos de la casa de mis padres al departamento de mi princesa. Todo fue de lo mas pesado, pero valió la pena, ahora ya no tendría que dormir con Tom en la habitación de enfrente, pero para mi desgracio varias veces lo tendría que ver por aquí cuando viniera a ver a Estela.

Salimos de nuestra habitación para ir a la cocina, en cuanto abrimos la puerta, vimos a Tom que salía para ir al baño, ambos nos detuvimos a medio camino mirándonos, el con burla hacia a mi y yo con odio, aunque a los dos segundos mi mirada cambio a ser igual a la de el, pues el muy estúpido no sabia lo que le esperaba.

- ¿Vas a caminar o te vas a quedar a mi parado?- pregunto mi princesa empujándome y tratando de ver por encima de mi hombro, pues venia atrás de mi y mi cuerpo no le dejaba ver nada

No dije nada solo camine a la cocina llevando a mi prometida de la mano que solo saludo con un “Que hay” a Tom.

- Bill no te vayas a enojar conmigo por esto que te diré. Pero… creo que tu y Tom necesitan hablar y arreglar sus problemas, falta muy poco para que empiece de nuevo la gira y, volverán a estar solos y juntos quieran o no-

- Tienes razón princesa, ¿sabes? Creo que lo hare esta misma noche-

- Deberías hacerlo ahora mismo, esta noche ya no dormirán bajo el mismo techo- dijo abrazándome por la cintura y respirando mi aroma como siempre solía hacerlo, yo bese su frente

- Lo se princesa, es solo que… no se, la pelea fue demasiado fuerte esta vez, no creo que podamos arreglar las cosas si no hay iniciativa de su parte, yo solo no puedo hacer las cosas-}

- ¿Quieres que puedo hablar con el por ti?-

- ¿Harías eso?-

- Si, esta mañana estuvimos hablando y creo que hay mas confianza entre nosotros, se que puedo hacerlo… bueno solo si tu quieres, al fin y al cabo es su problema no mío-

- No lo se princesa, no quiero involucrarte en esto, pero… ¿de que hablaron tu y Tom?- temía lo que mi hermano le hubiera dicho a mi princesa

- De ti, hablamos de ti, de la excelente persona que eres y que soy afortunada en tener tu amor-

- ¿Solo de eso hablaron? –

- Y de mi amor hacia ti, nada importante, pero las confesiones que nos hicimos fue algo que yo creo que abrió la brecha de confianza, ahora se que puedo confiar en el y el en mi-

- Esta bien princesa, si quieres ayudarme a volver a dirigirle la palabra adelante, si no, pues ya veré yo como le hago ¿vale?-

- Creo que lo hare, tu siempre cuidas demasiado de mi, ya es hora de que yo haga algo por ti-

Genial, todo lo que quería era que Tom se redujera a hablarme a suplicarme mínimo volver a ser los hermanos de antes, obvio yo aceptaría, todo esta saliendo perfecto incluso antes de poner en marcha mi plan de venganza, no imagino lo bien que me ira cuando haya acabado. Lo único que no me gustaba de esto era que mi princesa estuviera dentro de mis planes, no quería que ella tuviera que ver, tenia que protegerla pues Kami ahora era lo único bueno y que quedaba de mí.

- ¿En que tanto piensas amor?- pregunto mi princesa bebiendo un poco de café

- En lo que me dijiste, en si hablar o no con Tom-

- Odio verte preocupado- dijo y se paro de su silla para ir a hablar con Tom que estaba en la habitación de Estela.

Una parte de mi me decía que la detuviera pero la ora la dejo ir para empezar con macabro plan sin siquiera saberlo.

- ¿Tom puedo hablar contigo un segundo?- escuche decir a mi princesa desde la cocina

- Si claro- mi hermano salió de la habitación, por lo poco que oí supuse que Kami y Tom se metieron a nuestra habitación.

Eche un vistazo, Estela se había quedado en su habitación así que me atreví a espiar lo que decían. Pegue mi oído a la puerta.

- Bien ¿de que me querías hablar?- dijo Tom

- De nada importante, solo quería pedirte un enorme favor-

- ¿Cuál?-

- Que hables con Bill, el no se atreve a hacerlo, mira Tom n se que es lo que pase entre ustedes dos, ni siquiera se me ocurre pensar en un motivo por su pelea-

- Ni lo hagas, no creo que te guste saber el porque-

- No quiero hacerlo, eso es solo entre tu y el – suspiro- lo único que quiero saber es porque ninguno de los dos se atreve a hablar con el otro, ambos se están haciendo daño. – Pausa ambos se quedaron callados un segundo –No me gusta ver así a Bill-

- ¿Cómo esta Bill?- Maldito hijo de puta, que buen actor era, cualquiera pensaría que estaba preocupado por mi

- Triste, lo se, lo veo en sus ojos, cada que me mira, es extraño, anoche me veía suplicando perdón aunque no me lo dijo pero lo vi en sus ojos, era como su me estuviera pidiendo que no lo dejara nunca, pero hoy, todo ha sido demasiado diferente, no por la forma en que me mira a mi, si no como te mira a ti-

- Con odio, ¿de que otra forma podría hacerlo?-

- No solo eso, hay algo oculta por debajo de todo ese odio, algo me dice que es tristeza, angustia-

- ¿Y que quieres que haga? Yo no puedo ver mas halla de los ojos de Bill, no pretendas que yo puedo ver su alma o leer sus pensamientos- idiota ¿Cómo se le ocurría hablarle así a mi princesa?

- Son gemelos, supuse que al menos sabrías mas de lo que yo se-

- Créeme, se mas que tu, pero eso no ayuda a que solucionemos en problema entre los dos-

- Tom ¿quieres a Bill?-

- Con toda el alma-

- Entonces hazlo, ve y habla con el, si ustedes dos se quieren deben estar juntos, son hermanos-

- ¿Cuántas veces tengo que escuchar eso hoy? La puta madre, ya se que somos hermanos – grito desesperado

- Tom tranquilo, ya se que odias el hecho de que sean hermanos, pero es solo ahora, veras que cuando hayan arreglado las cosas volverás a ser el hermano mayor de Bill que cuida de el-

- Te odio ¿lo sabes?-

- Si, yo también a veces odio tener siempre la razón – ambos rieron por la tontería que acaba de decir mi princesa, incluso yo lo hice –Ahora Tom ve y habla con el, arreglen las cosas y vuelvan a ser los mismo gemelos de siempre-

- ¿Por qué haces esto? Yo en tu lugar lo mejor que haría seria llevarme a Bill lo mas lejos posible y metérmelo por el culo-

- Tom, ya lo he hecho, pero ese si no es asunto tuyo – rieron – Y si lo hago es por todo lo que te dije esta mañana-

- No quieres verlo sufrir-

- Si, y llevármelo lejos y metérmelo por el culo no solucionara nada, pero sobre todo porque lo amo y quiero que este bien-

- Esta bien, lo hare solo porque igual que tu no quiero verlo sufrir, quiero recuperar a mi hermano menor para seguir haciéndole la vida imposible- cuando escuche eso corrí hacia la cocina haciendo el menor ruido posible.

Cuando estuve allí, tome mi vaso de café, fingiendo verlo con tristeza y nervios, ansioso por lo que pasara.

- ¿Podemos hablar?- dijo Tom, yo subí la mirada hasta posarla sobre el, puse mirada de perrito, vi como el había cambiado y me veía con ternura

- ¿Sobre que?- fingí demencia – tu y yo no tenemos nada de que hablar-

- Claro que tenemos-

- Bien habla – me cruce de brazos

- ¿Podríamos ir afuera?, ambos sabemos que este tema debe ser en privado-

- Esta bien, vamos- me pare de mi silla y salimos del departamento quedándonos solos por el oscuro pasillo del edificio

- Bill, lo nuestro no iba a funcionar, lo que sentimos no es amor, estamos confundidos, todo esto es solo una fuerte conexión, tu estas demasiado enamorado de tu novia como yo de la mía, ambos sentimos lo mismo que el otro, lo que nosotros creíamos que era amor no es mas que sentimientos compartidos-

- No se de que me hablas-

- Bill… yo te amo, pero como mi hermano, somos gemelos hemos estado juntos toda la vida, no podemos seguir haciéndonos esto-

- ¿Follar? ¿A eso te refieres?-

- Si, tú eres atractivo, yo soy atractivo. Tú te gustas, yo me gusto. Somos idénticos, el follar fue cumplir la fantasía de tener sexo con nosotros mismos-

- Creo que tienes razón, hace mucho que yo deseaba estar en otro cuerpo para poder tener sexo conmigo- fui sarcástico, pero el no lo noto

- ¿Lo ves? Todo era solamente atracción sexual, pero por nosotros mismos. Nunca fue amor, creíamos estar enamorados uno del otro al vernos como si viéramos un espejo pero solo lo estábamos tú contigo y yo conmigo-

- ¿Y como vamos a arreglar esto? –

- ¿A que te refieres?-

- Yo no puedo follar con un espejo, tu tampoco-

- ¿Te refieres a que sigamos teniendo encuentros sexuales?-

- Si, ¿Por qué no? Ahora que ya sabemos cuales son nuestros verdaderos sentimientos ¿Qué mas da? Es solo sexo-

- Bill somos hermanos-

- ¿Y eso que? Cuando creíamos hacer el amor nunca nos importo, ahora será solo estar follando-

- No Bill, no creo que sea buena idea, no es nada sano tener relaciones entre hermanos, eso es incesto-

- Tu y yo no somos hermanos, somos gemelos, idénticos, el reflejo del otro, será como sacar a ese que vemos en el espejo y follar con el por lo atractivo y bueno que esta-

- No Bill, yo ya no quiero eso, ya te lo dije, no es ni buen ni sano hacerlo, aunque sea como tú lo dices, follar con uno mismo, sigue siendo incesto de gemelos-

- ¿Estas seguro de que no quieres hacerlo?- dije acercándome, el caminaba hacia atrás hasta que llego a la pared, yo me pegue a su cuerpo dejándolo sin salida - ¿Seguro que no quieres follarte a tu reflejo? – repetí tan cerca de su cara que sentí su miedo y su impotencia de alejarme de el- Bésame- dije tratando de imitar su voz, cosa que me salió de lo mejor

- Bill quítate de encima de mí-

- Yo no soy Bill, soy al Tom que ves en el espejo, vamos fóllame- volví a imitar su voz

- No, el Tom que es mi reflejo lleva trenzas, no una cresta-

- Puedo hacerme trenzas si tú quieres, o tú quitártelas y pintarte lis mismos tatuajes que yo tengo con acuarela- me reí a carcajadas, el logro zafarse de mi agarre

- ¿Eres idiota o te haces?-

- Vamos Tom, si el amor ya no esta de por medio podemos seguir follando sin remordimientos-

- No Bill, ya te he dicho que no-

- Como quieras, tu te lo pierdes- comencé a caminar de regreso al departamento, abrí un poco la puerta y cuando lo sentí junto a mi voltee para quedar frente a el- Recuerda que este culo podría ser tuyo otra vez, susurre en su oído lo mas bajo posible para que solo el pudiera escucharme, después mordí el lóbulo de su oreja.

- ¡Princesa!- Entre gritando y corriendo a sus brazos dejando a Tom afuera pasmado y con la polla erecta, segundos después el también entro

- ¿Ya se arreglaron?- pregunto Kami viendo mi cara sonriente y llena de felicidad

- ¡Claro princesa! Todo gracias a ti, ¿verdad Tom?- voltee a ver a Tom que todavía seguía con la respiración agitada y sonrojado

- Ehm… si- se sentó en aquel sofá en donde una anoche anterior se había burlado de mi, y en el que ahora solo repasaba en su mente el pequeño encuentro que acabábamos de tener, ahora era yo quien reía – Creo que es hora de que me vaya. Voy a despedirme de mi muñeca- se paro y camino hacia la habitación de Estela

- Se ve un poco confundido- dijo mi princesa a mi oído siguiendo con la mirada a Tom

- No te preocupes, el siempre se pone así después de una pelea, le entra el remordimiento de que mientras el se siente una mierda yo estoy de lo mas sonriente-

- Seguro que si, a mi me daría lo mismo- me beso- Pero en seguida se me quitaría, al ver esa sonrisa que me quita el aliento seguro que todo mal desaparecería-

Volvió a besarme, como solo ella sabia hacerlo, disfrutaba tanto de sus labios rozar con los míos que la existencia de Tom apareció en mi mente solo cuando sele ocurrió carraspear interrumpiendo nuestro momento.

- Perdón por interrumpir- se disculpo acomodándose la gorra

- Si, que inoportuno eres- dije mirándolo otra vez con odio

- Bill no es para tanto, en unos minutos tú y Kami podrán encerrarse en su habitación mientras yo tenga que poner música a todo volumen para no escuchar sus sonoros gemidos y contribuyendo con ustedes para no dejar dormir los vecinos de toda la zona- dijo Estela cruzándose de brazos

- Mejor para que no te sientas tan culpable por el descanso de los demás ponte audífonos, igual o mas fuertes que un estero, porque nuestros gemidos serán aun mas fuertes, tanto que despertaremos a toda la familia de Kami que esta del otro lado del mundo-

- Bill, deja de decir tonterías- mi princesa me jalo del brazo, voltee a verla, estaba toda sonrojada, se ponía de lo mas tímida cuando tocábamos este tema

- No son tonterías princesa, es que ando de un calentón que ni decir eh, - voltee a ver a Tom haciéndole que la causa de mi calentón era el – Y tu serás la única que me lo quite, ya veras como no duermes en varios días, hasta que la gira empiece-

- Bill deja ya de hablar de eso-

- Bueno yo ya me voy, esto no nos incumbe en lo más mínimo, lo bueno es que yo tengo a donde escapar- dijo Tom cerciorándose de llevar las llaves de su auto en su pantalón

- Te voy a dejar al estacionamiento Tom- Estela empezó a caminar mirando no se que cosa en sus manos

- No, no yo lo acompaño – interrumpí, quería otro momento a solas con Tom – Tu ve a descansar te ves muy cansada-

- Tengo las fuerzas suficientes para ir con Tom- me reto – pero creo que seguiré tu consejo, estoy que me caigo del sueño que tengo- bostezo, se acerco a Tom para darle un beso en la mejilla y camino a su habitación

- Bueno – dijo Tom suspirando – Nos vemos Kami, descasa y cumple tu promesa ¿vale?- le guiño el ojo

- Claro Tom sin duda- se acerco para despedirse de él de la misma forma que Estela lo había hecho

- Princesa, ni si quiera intentes dormir porque en cuanto regresare la tendré toda dura y lista como a ti te gusta- mi princesa se sonrojo y agacho la mirada, Tom y yo reímos a carcajadas.

Salimos del departamento y camínanos hacia el elevador.

-¿Entonces? Que dices de mi propuesta- pregunte ya adentro y estando completamente solos y seguros de que nadie nos viera

- Estás loco si piensas que aceptare, lo que propones es una tontería-

- Igual sabes que pasara-

Mientras Tom miraba insistentemente sus pies yo lo veía en el reflejo de las puertas de acero del elevador, observaba jugaba con sus manos, estaba nervioso y no podía ocultarlo, nervioso por lo que yo le acababa de decir sabiendo a la perfección que quien caería en las trampas del otro seria el y no yo.

Las puertas se abrieron, llegamos al estacionamiento, camínanos hasta en donde estaba su auto esperándolo.

- Me saludas a mamá y a Gordon cuando llegues- le dije antes de que subiera a su audi – Diles que mañana iremos, a ver si vienes por Estela para que vayamos los cuatro y ella no se quede aquí sola ¿no?-

- Si, suena bien, yo se los digo- su voz aun sonaba nerviosa - ¿Qué pasa?- pregunto cuando se dio cuenta que yo miraba a todos lados buscando algo

- Nada, solo me aseguro de que no haya cámaras en este lugar-

- Pues parece que no hay nada- dijo haciendo lo mismo que yo

- Si, mejor- deje que se subiera, antes de que cerrara la puerta me acerque a el

- Piénsalo, mas te vale decir que si, pues quieras o no pasara- dije en su oído – Cuando empiece la gira- le guiñe el ojo y me aleje lo suficiente para que el pudiera arrancar e irse

Se echo de reversa mientras yo lo seguía mirando, lo mas inocente que pude le dije adiós con una de esas sonrisas que yo solo podía dar y que como dijo mi princesa a mas de una le quitaba el aliento, Tom sonrió no tan seguro diciéndome adiós con un ademan con la mano.

Me quede allí viendo como se alejaba y salía del edificio, regrese al departamento a cumplir la promesa con mi princesa, necesitaba un poco de su amor y de su cuerpo para volver a sentir como mi corazón late y como mis pulmones siguen con aire.

Llegue al departamento que ahora ay estaba todo oscuro y en silencio, con una calma total, camine nuestra habitación con Kami para volver a sentirme vivo.

Cuando llegue, si mi corazón volvió a bombear sangre a todo mi organismo y mis rodillas flaquearon como siempre lo hacían cada que la veía, pero solo me acerque para besar su hombro pues a estas alturas ya estaba completamente dormida, tanto que no quise despertarla solo para saciar las necesidades carnales que Tom me acababa de dejar.

Me pare de la cama lo mas cuidadoso posible para no despertar a mi princesa, fui al baño para poder hacerme una paja pensando en Tom, porque si, la tenia bien parada y dura, así me la había dejado mi hermano con solo imaginarnos en el elevador follando.

Si era una tontería, lo odiaba, de eso estaba seguro, me vengaría de el, pero mi cuerpo aun seguía teniendo esa necesidad de el.

El haber sentido su cuerpo junto al mío, su polla erecta en mi entrepierna, su aliento chocar contra el mío me habían puesto al 100.

Tenía miedo de que esta necesidad sexual se volviera a convertir en mi motor para seguir viviendo, pero contaba con mi princesa, ella no solo saciaría mis instintos animales s no que también me haría sentir justo como hace un momento, completa y perdidamente enamorado.

Mientras ella no estuviera Tom estaría allí, para romperme el culo y haciéndome beber de su ser, porque si, seguía siendo un deseo desenfrenado el que sentía por el, y eso jamás cambiaria.

No hay vuelta atrás By Kami Lambert - Cap 17

“Mentiras y confesiones”…



(Comentarios Para la Escritora, Gracias)


Mi cuerpo se sentía frio, hecho un desastre, era un maldito hijo de puta. Estaba hiriendo a la persona que mas amaba en este mucho, estaba hiriendo y destrozando la vida de mi gemelo.

No podía creer o mas bien no entendía como esas repugnantes y frías palabras habían salido de mi asquerosa boca; no se como es que al ver sus ojos llenos de furia, melancolía y decepción no me avente a el abrazándolo diciéndole que todo era una mentira.

Porque si, todo eso era una farsa mía, tenía que actuar correctamente para parar esto pero jamás imagine que lastimaría tanto a Bill. Aunque en el fondo no me preocupaba tanto, lo hacia por su propio bien, estar con ella es más sano que estar conmigo. Kami nunca le hará el daño que yo le hago.

Yo lo amo más que a mi propia vida, lo amo con el alma y con el corazón, cuando amas a alguien quieres el bien para el, y yo no lo soy. Su bien no esta junto a mí.

Quería salir corriendo de mi cálido auto para buscarlo a el y darle cobijo, pero no debía ser débil, si lo hacia ambos acabaríamos peor, en la ruina.

Llegue a mi habitación, me encerré y me tire sobre su cama que aun guardaba su esencia, su dulce aroma, recordando que en esa habitación hicimos el amor por primera vez. Quería recordar todos esos momentos en que estábamos juntos, reprimiendo lo que sentíamos pero que con solo una mirada nos demostrábamos cuanto nos amamos.

Puse el DVD de nuestra gira, poniendo estas canciones que yo sabia que el me había escrito, lo sabia porque lo que decía era exactamente lo mismo que yo sentía, el y yo somos uno mismo, por eso lo se.

Estaba llorando como un niño, tirado frente al televisor viendo todas esas escenas en que el amor se desprendía de nosotros, no lo disimulábamos, si no fuéramos hermanos seguro que el mundo entero diría “¡Qué enamorados están!”

-Quiero que todos ustedes piensen en su persona mas importante, la mía esta aquí conmigo sobre este escenario- decía Bill, justo después me señaló, haciéndole ver a todos que yo era la persona mas importante para el.

No podía contener el llanto, esto me dolía, no soportaba el imaginarme la vida sin Bill, el era esencial para que siguiera respirando, para que mi corazón siguiera latiendo, el era la única razón que tenia para seguir viviendo.

Salte de susto cuando escuche como algo había golpeado mi puerta, nadie abrió. Me limpie las lágrimas y acerque mi oído para tratar de saber quien golpeo la puerta. No me gusto saber lo que estaba escuchando, era…era Bill sollozando, estaba llorando.

Todo por mi maldita culpa, odiaba esto lo odiaba.

- Odio mi vida. No puedo seguir un día más estando aquí esperando por algo para vivir o morir, para correr o esconderme. – la voz de mi gemelo expresando todo eso que sentía hacia mi. ¿Odiaba su vida? Si, al igual que yo. Me tire otra vez sobre el suelo recargado sobre la puerta, lo único que me separaba de Bill en este momento, incluso acaricie la puerta como si con eso pudiera hacerle saber que estoy con el y que lo amo. – Tú eres el sol y yo soy la luna. En tu sombra puedo brillar – ¿yo era el sol que lo hacia brillar? No, mas bien yo era quien lo hacia palidecer. Era yo quien debía estar en la oscuridad y no el. Aunque por un lado esta bien, el sol esta solo; igual que yo, en cambio la luna esta acompañada de miles de estrellas. El mundo entero esta entre nosotros y nos separa.

- Tienes al mundo a tus pies. Aquí en mis brazos. Por siempre ahora. Te llevare conmigo. Por cada día, por cada noche, por cada momento en que tu sonríes. Somos uno como el yin y yang. ¿Me sientes? Cuando respiras. ¿Me sientes? Cuando no hay nadie- ¿Qué si te siento? Siempre lo siento, siempre no hay día en que no lo haga, ¿Qué somos uno? Si, nos complementamos uno no podría ser sin el otro.

Bill debería odiarme por hacerle esto, el se merece a alguien mejor que yo, alguien que pueda ofrecerle todo aquello que yo no puedo darle. Necesita de una persona con la que pueda ser feliz y libre, cosa que conmigo no conseguirá.

Tenia que alejarse de mi, solo así el podría estar con alguien que lo haga sentir pleno, conmigo nunca lo hará. Conmigo solo conseguirá mas y mas sufrimiento, lo se, porque aunque nos complementamos, cuando estamos juntos una mísera parte de nosotros esta consiente de que amarnos es incorrecto, y ese tonto pensamiento es lo que no nos dejar vivir juntos y nunca nos dejara.

Porque toda la vida seremos esto, hermanos la misma sangre, gemelos que compartieron el vientre materno, nunca podremos ser mas que esto, dos tontos gemelos enamorados uno del otro.

Mi dolor se duplicaba, no tanto por mi, si no por Bill, siempre sentíamos lo mismo que el otro cuando era demasiado fuerte, y ahora yo podía sentir su dolor, agonizante y destructivo.

- Bill perdóname- dije rogando que el pudiera escucharme. Me sentía el ser más repugnante en la faz de la tierra.

No quería que Bill sufriera por mi puta culpa, no quería, pero no tenia mas remedio, no hay vuelta atrás, como dije somos gemelos eso no lo podemos remediar.

Estaba hipando si control, mi respiración empezaba a ser débil, al igual que mis latidos, esto solo se debía a que la única razón de mi existencia también se estaba debilitando, me destruía mas al saber que yo era la causa de eso.

- ¿Bill?, mi amor –la voz de Kami sonó al otro lado de la puerta, escuche como se tiraba al lado de mi gemelo y como este se aventó a sus brazos, lo sentí porque su peso ya no estaba sobre la puerta. –mi vida ¿Qué tienes?- Bill no contesto, no podía decirle que estaba enamorado de su gemelo y que este había jugado con el.

- Tranquilo amor, estoy aquí contigo, no te dejare- eso esperaba, aunque una parte de mi quería salir y arrancárselo de los brazos para que yo pudiera consolarlo y decirle que todo esta bien, pero no debía hacerlo, me quede allí tirado sobre la puerta tratando de sentir a Bill, esto era mejor que si hacia lo que mis pensamientos me tentaban.

- ¿Nunca me dejaras? ¿Estás segura de eso? – Bill tenia miedo, temía que ella le hiciera lo mismo que yo, pero tanto Kami como yo estábamos seguros que no lo haría, pues su amor por el era tan intenso, estaba consiente de eso porque como ella yo igual estaba enamorado de el.

- No Bill, nunca te dejare –

- ¿Me amas?- Si, te amo mas que a mi vida, pensé contestándole a su pregunta aunque no se refirió a mi. Mis pensamientos fueron callados por los sonidos húmedos que provenían del otro lado de la puerta.

Me moriría, de eso estaba seguro, no quería ni imaginarme como Bill estaría ahora tratando de encontrarle sentido a su vida entre sus brazos, yo quería que lo hiciera en los míos, pero eso no debía ser.

Acababa de marcar mi propia sentencia, yo mismo me ponía la soga al cuello. Esto me dolía tanto, entregárselo en las manos, sirviéndoselo en bandeja de plata, tal como ella lo necesita para poder sanar lo que yo herí.

Esto era como tomar una estaca y atravesármela hasta lo mas hondo de mi ser, matándome, porque si, esto mas que nada era un suicidio.



- Tom ayúdale a tu hermano a recoger la mesa- dijo mi madre cuando todos acabábamos de desayunar

- Mamá yo no puedo, tenemos prisa- Bill me miro, no supe como, pues ambos teníamos gafas oscuras para tapar nuestros ojos hinchados por el llanto de esta noche

- ¿Cómo que tienen prisa?- mamá se puso con los brazos cruzados mirando a Kami y a Bill

- Si, quedan pocos días para que Bill regrese de gira, quiero tener todo listo antes de que se vaya – dijo Kami poniéndose de pie y recogiendo su plato y el de Bill que estaba junto a ella

- Yo no se porque quieres irte, sabes que puedes quedarte aquí, con o sin Bill en esta casa-

- Lo se Simone, créeme que lo tengo en cuenta, pero me gustaría vivir sola, bueno no sola pero si independizarme, si me quedo no lo hare-

- Esta bien, como quieras respeto tus decisiones, pero no me han contestado porque tienen prisa-

- Mamá solamente tenemos muchas cosas que hacer-

- Levantar la mesa no te quitara mucho tiempo, solo quiero saber que es lo que van a hacer-

- Preparar las cosas para también irme mamá, eso vamos a hacer, yo ya no quiero estar aquí, necesitamos tiempo solos antes de que me vaya, yo necesito estar lejos de aquí- volteo a verme haciéndome saber que se refería a mi, yo baje la mirada para que no me doliera tanto lo que estaba haciendo

- ¿Por qué te quieres ir?- pregunto mamá acercándose a Bill acariciando su mejilla

- No te preocupes mamá, estaré bien, es solo que aquí ya no espacio para todos- volvió a mirarme

- Esta bien cariño, es solo que quisiera que estuvieran mas conmigo, soy su madre los extraño a ti y a Tom cuando se van de gira-

- A Tom lo tendrás unos cuantos días mas, al igual que a mi, vendremos a visitarte mañana ¿cierto princesa? –

- Claro- Kami le guiño el ojo a mi madre

- ¿Qué? ¿Te vas hoy mismo?- pregunte a Bill parándome de mi silla aventándola

- Si – se redujo a contestar de mala gana apenas prestándome atención –Así que como se darán cuenta tenemos muchas cosas que hacer – tomo a Kami por la mano y salió de la cocina dejándonos a solos a mí y a mi madre

- ¿Y ahora que le hiciste? –

- ¿Qué? ¿De que hablas mamá?-

- Bill esta enojado contigo, ¿por eso quiere irse verdad? ¿Qué le hiciste? ¿Por qué están peleados?-

- Nada, no le hice nada- mentí – para serte sincero no se que es lo que tenga, ni me importa, que haga con su culo lo que mas le convenga- volví a mentir

- Si, si están enojados-

- Mamá ¿podrías dejar de meterte en nuestras vidas? ¿Estoy arto de que siempre nos cuestiones cuando el otro la esta pasando mal? ¿Nunca te has preguntado si nos molesta que todo el tiempo quieras enterarte de lo que nos pasa?-

- No tienes porque hablarme así Tom-

- Lo se mamá y lo siento, es solo que ya no quiero que me preguntes sobre que le pasa a Bill, a mi no me importa, si quieres saber ve y pregúntaselo a el mismo ¿vale?-

- Nunca te habías portado así, ni conmigo ni con Bill, - mi madre comenzó a llorar – soy tu madre y el es tu hermano-

- ¿Crees que no lo se?, y lo odio, odio que ese idiota marica de Bill sea mi hermano- me quede callado tratando de contener las lagrimas y de regular mi respiración – Odio que haya nacido junto a mi, no… odio haber nacido yo junto a el-

- Piensa mejor las cosas antes de hablar Tom, muchas veces solo sueltas las palabras sin querer decirlas en verdad, estas hiriendo tanto mis sentimientos como los de Bill, si el escuchara todo lo que estas diciendo le destrozarías el corazón-

- Perdóname mamá, en verdad no quiero que tu salgas lastimada, pero no dejare de decir lo que siento, los sentimientos de Bill no me importan-

- ¿Estas seguro? – mi madre y yo volteamos a la puerta de la cocina, allí estaba Bill recargado sobre el marco con los brazos cruzados, su respiración era agitada, pude ver como trago saliva seguramente para no soltar a llorar

- Si, muy seguro – conteste altanero mirándolo por encima del hombro

- Como sea, a mi también me importas mas bien poco, por mi muérete si quieres- dolió, si dolió mucho que me dijera eso, pero me lo merecía y no solo eso.

Mi madre solos nos miraba alternamente llorando sin poder creer que sus hijos; los que siempre parecieron más siameses que gemelos, se comportaran así. Bill paso dándole un beso en la frente a nuestra madre para luego tomar no se que de la despensa, seguramente sus dulces que siempre guardaba allí. Volvió a salir de la cocina, escuche como subía corriendo.

- ¿Qué les ha pasado? Ustedes no son mis hijos-

- Tus hijos en algún momento tenían que romper el cordón umbilical que los unía ¿no crees?- le di un beso igual que Bill – Te quiero mama, eso es lo único que no cambiara nunca- Salí de la cocina subiendo las escaleras corriendo

Sabía que esto que estaba haciendo nos lastimaba, ahora también a los que nos rodean, pero no podía hacer otra cosa, esto era lo más correcto que podría hacer.

Me acosté sobre su cama, respirando su aroma, no quería que se fuera, pero tenia que dejarlo ir, no quería estar solo, no mas, pero este era mi destino, estar solo y sin Bill, morir poco a poco llorando cada noche por este amor que me desmorona cada segundo mas.

Mi celular sonó, estaba sobre el buro que separaba mi cama de la de Bill, lo tome entre mis manos “Has recibido un mensaje de Estela”. Lo abrí y leí.

“Hallo Tom, ¿podrías venir a verme? Necesito que me ayudes a mudarme, Kami me acaba de avisar que hoy se va a nuestro departamento con Bill, supuse que seria buena idea que me ayudaras, son muchas cosas las que me llevare ¿podrías? Nos vemos te quiero. Bye”

Lo único que me faltaba, tendría que verlo todo el santo día, solo esperaba que Estela no me pidiera que me quedara con ella, no soportaría también herirla a ella diciéndole que no. Le conteste el mensaje avisándole que llegaría enseguida a su casa para ayudarla.

Me levante a darme una ducha, cuando acabe me mire en el espejo del baño, me veía terrible, tenia los ojos rojos e hinchados. Recordé que Bill tenía una de esas cremas que te quitan las ojeras, fui rápido hacia su armario que estaba medio vacio, la encontré y me la puse justo debajo de los ojos.

Acabe de vestirme viendo la televisión, estaba pasando uno de mis programas favoritos de música hip hop, así que me tranquilice un poco, las ganas de llorar se me olvidaron por un momento. Pasaron una canción de Sami Delux, que obviamente cante a todo pulmón.

- ¿Quién es? – pregunte cuando alguien toco la puerta

- Ehm, soy yo Tom, Kami ¿puedo pasar?-

- Claro nena, adelante- ya estaba vestido, solo tenia el torso al descubierto

- Gracias,- entro y cerro la puerta cuidadosa – Solo vengo por las cosas que faltan de Bill ¿no te importa si las tomo cierto? –

- No anda, ¿Por qué no vino el mismo?- dije dándole la espalda estaba buscando una playera que ponerme

- Esta bañándose y se acordó que todavía tenia ropa aquí, yo me ofrecí a llevársela, en cuanto salga nos vamos-

- ¿Tiene mucho que se metió a bañarse? ¿Crees que se tarde?-

- Ehm, no, no creo, hoy anda algo lento, no tiene ganas de hacer las cosas-

- ¿Y no te has preguntado porque?-

- Tom, no creo que a Bill le guste si me pongo a hablar contigo sobre lo que les pasa-

- ¿Lo que nos pasa? ¿Te refieres a ambos?-

- Si – acabo de doblar la ropa de Bill sobre su cama – Ya me voy, te veo más al rato- dijo nerviosa

- No, por favor no te vayas, necesito hablar contigo- me miro extraña -¿Se puede? –

- Claro, - se sentó en la cama de Bill mirándome esperando a que empezara a hablar, yo solo la mire examinando cada una de sus expresiones- ¿Y? ¿No vas a decir nada?-

- Si, ¿tú realmente amas a Bill?- miro hacia el techo, pero más bien pensaba en Bill, de pronto una sonrisa de dibujo en su cara, sus ojos estaban llenos de luz y de ternura

- ¿Qué si lo amo? Si no lo amara no estuviera aquí Tom, el es mi vida, sin el yo me muero-

- ¿Harías cualquier cosa por Bill?-

- Tom, yo daría mi vida por el, créeme yo respiro gracias a el, mi corazón late solo por el-

- ¿Serias capaz de dejarlo ir?-

- Si Bill me lo pidiera si, si algún día el me dice que me vaya créeme que me iré, pero solo si el me lo pide, no lo hare mientras el me necesite-

- Tienes que luchar por el ¿sabes?- me senté a su lado

- Si, lo se, desde que el me pidió que fuera su novia y que estuviera con el, algo me decía que solo lo hacia para no hundirse, yo sabia que algo lo tenia mal aunque el no lo admita. Todo este tiempo he estado consiente que en su vida hay alguien mas, se que tengo que luchar contra alguien que es mas fuerte que yo, y algo me dice que esa otra persona ganara- bajo la mirada, vi como bajaba una lagrima por su mejilla

- ¿Tu crees que Bill ama a alguien mas? Que no eres tú-

- Si lo se, estoy segura, pero no se quien es, si supiera créeme que si fuera alguien que yo estuviera consiente que Bill va a estar mejor y que lo va a amar mas que yo, lo dejaría, es mas se lo daría en las manos entregándole le mi vida, si no fuera así, le haría ver que esa persona no lo ama-

- Si esa persona, lo amara con todo el alma, incluso mas que tu, pero que esa relación le haría daño, ¿Lo dejarías ir?-

- Yo no puedo dejarlo sufrir, su dolor es mío también, mi corazón me diría que no, que lo mantuviera a mi lado, pero como ya te dije, lo dejaría solo si el me lo pide-

- ¿Qué harías si te digo que el estar contigo le hace daño? El ama a esa otra persona, no se si sea mas o menos fuerte de lo que siente por ti, pero se que el no corresponde a ese otro amor por ti, porque no quiere hacerte daño ni traicionarte, pero eso lo ahoga, lo esta matando- se tapo la cara con las manos llorando entre ellas – Kami, mírame- alzo la cara sus ojos estaban llenos de dolor –el te ama, créeme te ama demasiado, y aunque esa otra persona también lo ame le hace daño, ellos no pueden estar juntos-

- ¿Cómo que no pueden estar juntos?- se limpio las lágrimas con el dorso de su mano y aspiro mocos

- No, no pueden, por eso te digo que lo ahoga, porque el muere, ambos mueren por estar juntos pero no pueden hacerlo, es ir en contra de la naturaleza. Y aunque amarse es lo mejor que les ha pasado en la vida, les hace daño, por lo mismo de que no pueden-

- No entiendo lo que dices ¿Por qué no pueden estar juntos? ¿Es un tipo amor prohibido o algo así?-

- Si es prohibido, por eso esa otra persona ya decidió, lo mismo que tú hubieras hecho, dejarlo ir porque ve que eso lo destruye-

- ¿Tú sabes quien es?-

- Si- aparte mi mirada de la suya, pero vi como ella la buscaba

- Dímelo Tom, dímelo, ¿quien es la persona que se enamoro de Bill?-

- No puedo, créeme que si no fuera tan grave te lo hubiera dicho desde el primer día, pero no puedo-

- Tienes que hacerlo Tom, se trata de Bill, anda dímelo, te prometo que no la buscare, yo no le haría daño si se que Bill la ama, yo no podría ni culparla, ¿Quién no se enamoraría de el? Es un ángel, es un ser maravilloso, de esas personas que tanta falta hacen en el mundo porque ya no hay, es mas Bill es la única persona así-

- Si tienes razón, el es un ángel, pero no, no lo hare… Kami, tienes que jurarme que pase lo que pase no dejaras que Bill se derrumbe, que no lo dejaras caer-

- No tienes que pedírmelo, nunca pasara-

- Kami, por favor, déjale ver a esa persona que dejártelo en tus manos y alejarlo de su vida fue una decisión correcta, hazle saber que amaras a Bill y que nunca le harás daño-

- ¿Y como voy a hacérselo saber si no se ni quien es?-

- Si, si lo sabes, es solo que no te has dado cuenta, ni siquiera lo intentes, no creo que te guste saberlo-

- ¿Natalie? ¿Es Natalie cierto? Esla única cercana a Bill, la única de la que me han dado celos y que he sospechado. Dímelo Tom ¿es Natalie?-

- ¿Natalie? – me reí a carcajadas ¿Cómo se le ocurría eso? - ¿De donde sacaste que es ella?-

- ¿De que te ríes?, es solo que ella es un poco… bueno muy arrastrada con Bill, la única de la que me han dado celos de verla junto a el, y la única que Bill mira con ternura-

- No. No- respire tratando de calmarme del ataque de risa – No es Natalie, tienes razón de que es una arrastrada, de que quiere algo con Bill y que a de mas te odia porque el te prefiere millones de veces a ti sobre ella. Pero no te preocupes es solo que a Bill le da ternura el saber que esa enana por mas que intenta no puede conquistarlo, pero si ella lo quiere es nada mas por dinero y fama, es una warra-

- Entonces ¿me dirás quien es?-

- No, no lo hare- respire hondo, tome su cara entre mis manos y limpie el resto de lagrimas que aun tenia – Prométeme que curaras las heridas de Bill, lucha por el, hazlo sentir amado, hazle ver que contigo estará mejor-

- Tom, te lo prometo, yo nunca le haría daño, créeme nunca, lo amo no seria capaz de hacerlo-

- La otra persona también lo ama, y aun así lo esta haciendo sufrir, lo esta matando-

- ¿Sabes Tom?, pensándolo mejor, creo que es mejor que no me lo digas, porque si supiera quien es, la mataría, la descuartizaría, le haría sentir el mismo dolor que por su culpa Bill siente. Esa persona no lo ama en verdad, cuando amas a alguien no quieres hacerle daño, quien lo hace es de las cosas mas repugnantes-

- No digas eso, si lo hace es por su bien, estar juntos es mas doloroso para ambos, y créeme que ver sufrir a Bill es lo peor que le esta pasando, pero lo hace para que el pueda ser feliz-

- ¡Princesa! – se escuchó el grito de Bill desde su habitación

- Tom, préstame tu mano – confundido lo hice, ella llevo mi mano hasta su pecho - ¿Puedes sentirlo? – asentí con la cabeza, sentía su corazón pegando contra mi mano, latía ansioso y apresurado tan fuerte que veía como mi mano y la suya se movían al compas de sus latidos,- Esto es lo que Bill provoca, el escuchar su voz, el saber que el me espera, el simple hecho de saber de que existe pone a mi corazón como loco- mi corazón latía igual de fuerte, y por la misma razón

- ¡Princesa!- volvió a gritar Bill, yo seguía con la mano puesta sobre el pecho de Kami, sentí como su corazón latía todavía mas rápido de lo que ya estaba, su respiración de paro durante unos segundos, luego volvió a jalar aire profundamente

- Tom, tengo que rime – quite mi mano de su pecho

- Kami, gracias por cuidar de el, y de amarlo, en fin, el te eligió a ti para compartir su vida- dije señalando el anillo de compromiso ella suspiro

- De nada Tom y por favor, dile a esa persona que no se preocupe, que hizo bien, que yo cuidare de su amor y que no la defraudaré, tengo entre mis manos un tesoro y lo cuidare con mi vida, dile que su dolor será recompensado con la felicidad de Bill, y que siento haberle quitado lo que mas ama en este mundo, y que si Bill quiere lo tendrá de vuelta. Pero también dile que luchare por el, aunque el me halla elegido y de que ahora que estoy consiente de que existe-

- Se lo hare saber, pero esto ultimo que acabas de decir ¿es declaración de guerra?-

- Si, así como daría la vida por Bill, también mataría por su amor-

- Esta bien cuñada, tu acabas de comenzar la guerra, no creo que sea buena idea, pues ya la has ganado- se encogió de hombros, tomo la ropa de Bill y salió

No sabia que puta madre acababa de hacer, confesarle todo a la novia, prometida y futura esposa de Bill, solo faltaba que le dijera que era yo esa otra persona.

Pero ella ya lo sabia, solo acabe de comprobárselo.

Estaba consiente de que ella me cumpliría la promesa y que a pesar de que no me lo hubiera prometido lo haría, acababa de ser testigo de cómo lo ama, realmente lo hace, cuando escucho su voz su corazón latió casi igual de fuerte que el mío, y esa mirada, esos ojos llenos de amor cuando le pregunte sobre sus sentimientos hacia el.

Me había declarado la guerra sin estar consiente de ello, pero obvio yo no lucharía mas, me di por vencido.

Ahora solo me quedaba esperar que ambos sanáramos, los dos teníamos el medio para hacerlo, aunque pareciera difícil hacerlo no era imposible.

Amaba a mi gemelo, eso no tenia remedio, pero el dolor que el amor nos causaba si, y ahora muy en contra de su voluntad; cuando el ya me había aceptado como su amor y su amante, utilizaría ese medio para ser felices cada quien por su lado.

No hay vuelta atrás By Kami Lambert - Cap 16


“Mientras yo me entregaba en cuerpo y alma el solo pensaba en meterme su polla.”…




(Comentarios Para la Escritora, Gracias)



Me encontraba tranquilamente en la cocina de mi casa preparándome algo para desayunar, era tempranísimo, ni yo entendía que hacia despierto a estas horas de la mañana en plenas vacaciones pero desde hace una semana no había podido dormir bien.

Tenia una semana que le pedí a Kami mi princesa que se casara conmigo, una semana que Tom ya casi no me hablaba, no sabia que pasaba con el, creí que comprendería mis razones por lo cual lo hice pero al parecer no fue así.

- ¿Qué haces cariño?- escuche la voz de mi madre ronca y perezosa, voltee a verla, estaba con el cabello todo revuelto y los ojos aun cerrados

- Nada solo haciéndome algo de comer, ¿quieres una tostada?- le ofrecí amable un plato lleno de pan tostado

- No cariño creo que más al rato desayunare, pero ¿Qué haces despierto? Son las seis de la mañana-

- No podía dormir y me dio hambre – me encogí de hombros –pero ahora regreso con Kami para que desayune conmigo no quiero estar solo

- Esta bien Bill, ya me regreso a la cama- se rasco la cabeza y se giro

- Descansa-

Acabe de preparar mi dichoso desayuno y subí justo a la habitación en donde mi princesa dormía, para ser sinceros desde aquella noche de mi pelea con Tom jamás volví a dormir allí con el, mamá comprendió ahora que sabia que me casaría con Kami acepto que durmiéramos juntos.

Cuando entre ella ya estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas y con el mando del televisor haciendo zapping buscando algo bueno que ver. Al verme sonrió y se hinco sobre la cama saltando como niña con juguete nuevo.

- Bill, mi vida te extrañe- salto de la cama a abrazarme por poco se me cae el plato de comida – Ups lo siento –

- No te preocupes ¿quieres? – le ofrecí y ella al instante tomo una tostada y se la metió a la boca a la vez que se volvía a tirar en la cama

- Pff, 365 canales y no hay nada interesante que ver- dijo apagando la televisión y tirando el remoto sobre la cama

- Lo se, pero ha de ser porque es demasiado temprano-

- ¿Estarás muy ocupado hoy?- pregunto mi princesa poniéndose de rodillas para quedar frente a mi

- No, no mucho ¿Por qué?-

- Quería que me acompañaras a comprar un auto, con los ahorros que tengo me alcanza para uno, de allí voy a pagar la matricula de la universidad con Estela-

- Si claro que tengo tiempo para eso, vengo por ti después de ir al estudio, ayer David me hablo dice que me necesita pero no creo tardarme mucho-

- No amor, no quiero que tengas problemas con David por mi, no creo que te de tiempo, porque saliendo de la universidad Estela y yo queremos ir a buscar un departamento para las dos-

-¿Para las dos? ¿Qué ya no quieres estar aquí conmigo?-

- No Bill no es eso – me beso de piquito- es solo que pronto regresaras a salir de gira y yo ya no podre ir contigo, no quiero ser un estorbo para Simone, Estela también quiere ser independiente de sus padres-

- Esta bien nena, solo porque ya no podre estar contigo todo el día te comprare ese departamento-

- No Bill, lo vamos a comprar entre Estela y yo, ni tu ni Tom pondrán un solo centavo-

- Pero yo quiero…-

- No, no y no- me interrumpió poniendo su dedo sobre mi boca para después besarme –Eso ya esta solucionado-

- Esta bien, pero igual las acompañare – volvimos a besarnos - ¿Tom va a acompañar a Estela? – pregunte con miedo

- No se- fue lo único que dijo.

Las horas se me hacían eternas, ya había saciado mi hambre, planeado mi día, mi princesa ya estaba dormida de nuevo, y yo… despierto y aun eran las ocho de la mañana.

Odiaba estar despierto tan temprano, no tenia anda bueno que hacer mas que ver la tonta televisión que solo me aburría mas.

En uno de los tantos canales en los que busque algo bueno para entretenerme encontré la caricatura que Tom y yo veíamos cuando niños.

Le dejé en el programa, mientras lo veía recordaba como partíamos de la risa con las estupideces que ahora no me causaban ni la menor gracia, pero aun así en mis labios se dibujaba una sonrisa al recordarme junto a Tom en la sala de la casa en el sofá en el que hace una semana habíamos hecho el amor.

Sin impedirlo una lagrima bajo por mi mejilla, lo extrañaba y mucho, su actitud de indiferencia me dolía, no tenia ni la menor idea de porque lo hacia, lo ultimo que me dijo con interés fue que quien tenia la culpa de su sufrimiento era Kami.

Tenia que hablar con el para arreglar este problema y entender el porque de su comportamiento, no quería que me siguiera tratando así, lo necesitaba no solo como el chico al que amo si no como mi hermano.

La caricatura acabo, apague el aparato y me acurruque atrás de mi princesa para intentar dormir de nuevo, ella se volteo para abrazarme. Estaba de lo más cálido y cómodo allí, pero en mi pensamiento no dejaba de aparecer Tom que seguramente ahora estaría muriendo de frio solo.

Bese la frente de Kami y con el mayor cuidado de que no se despertase me quite de allí. Salí de la habitación y fui lo más callado que pude hacia la de Tom.

Entre el estaba dormido con la cabeza colgando por el borde de la cama, con la boca abierta, me reí de el, en otro momento seguro que iría por algo para echárselo en la boca pero no ahora, me quede sentado en el suelo frente a el, con su aliento chocando en mi cara, roncaba tan plácidamente que se me antojo de lo mas adorable.

Se movió acurrucándose y tapándose hasta por debajo de la cara, en posición fetal abrazando su almohada, yo me quede allí estático admirado de su imponente belleza, mirando la recta línea de su nariz y la perfecta curva de sus carnosos labios, sus largas pestañas remarcando sus parpados, sus mejillas rosadas, su frente con algunas gotas de sudor.

Me equivoque el no tenia frio, el no me necesitaba aquí con el, esta igual o mas cálido de lo que yo estaba, a Tom mi ausencia le hacia bien mientras que a mi me mataba.

Volví a salir antes de que el despertara y me sorprendiera viéndolo, a el nunca le gusto que lo mirara cuando dormía.



La brillante y enorme estancia del nuevo departamento de mi princesa ahora se sentía algo incomoda con solo Tom acompañándome. Aunque el no quiso tuvo que venir todo el tiempo conmigo pues nuestras chicas se habían dado cuenta de nuestro distanciamiento y a cada instante se inventaban algo para que el y yo pudiéramos estar solos y así hablar, pero nunca pude decirle nada, el estaba absorto en sus pensamientos siempre fumando su cigarro lo mas lejos posible de mi.

- ¿Te parece si les compramos los muebles para este lugar? Ellas ya no tienen dinero- dijo aun mirando por la ventana

- ¿Qué?- quede pasmado al escuchar su voz, y más al saber que era para mí

- Si les compramos los muebles, esta mañana Estela me dijo que con el pago de su matricula le quedaba apenas para la mitad de este departamento y míralo, esta vacio, no pueden dormir en el suelo ¿estas de acuerdo?-

- Ellas se molestaran si lo hacemos, Kami me comento que ni ella ni Estela quieren un solo centavo nuestro, si lo hacemos tendrá que ser por nuestra cuenta antes de que ellas se enteren-

- Si, supongo que esta noche estaría bien que nos demos una escapada ¿puedes?-

- Claro, solo que no se que le diré a Kami-

- Claro, tendría que haber adivinado que tendrías un pero- aventó su cigarro al suelo con enojo antes de pisarlo de igual forma –No se como te zafes de ella pero hoy a las doce de la noche te espero en mi auto- salió del departamento dejándome con la palabra en la boca

El corazón me latía frenético queriendo salirse de mi pecho, las piernas me temblaba, mis manos sudaban, mi respiración era agitada, si no controlaba mis emociones caería desmayado de tanta alegría en mi.

Después de tantos días volvería a estar con Tom a solas, el lo había propuesto, eso significaba que otra vez tenia interés en mi, o al menos eso creía o mejor dicho eso esperaba.

- Bill, tenemos que irnos – la voz de Kami me saco de mis pensamientos -¿Estas bien cariño? – me tomo del rostro

- Si, claro – moví la cabeza tratando de despabilarme- Vamos- la abrasé de la cintura para salir del departamento.



Mi princesa estaba ya en su quinto sueño, si lo hacia con cuidado no se daría cuenta de mi ausencia.

Salí de la habitación cerrando la puerta con el mayor silencio posible, al voltearme vi como Tom salía, me sonrió forzadamente.

- ¿Listo?- dije casi saltando, pues estaba feliz, esta noche trataría de arreglar las cosas con Tom y comprender el porque de las cosas

- Si, vámonos- se volteo sin darme la menor importancia. Dolido y con la cabeza gacha camine tras el.

El camino fue incomodo, el puso su música, iba cantando o rapeando o recitando, realmente no se como se le llamaba a lo que hacia, yo con los brazos cruzados mirando a la ventana tratando de que las lagrimas no me dejaran en evidencia al sentir su rechazo cuando yo solo quería arreglar todo.

- Bájate, ya llegamos- dijo apagando su estéreo, yo salí, me subí la gorra de mis sudadera y metí las manos en las bolsas.

Entramos a la tienda para comprar todo lo necesario, nunca discutimos sobre nada, el compraba las cosas que serian para Estela y yo para las de Kami, como era obvio, ninguno le pidió opinión al otro, ni siquiera al comprar la cocina que ellas compartirían, el problema fue al comprar la sala. Todo empezó en ese momento.

- Bill ¿tu que opinas?- dijo volteando a verme y haciéndome señas de ir con el. –Esta esa de cuero negra o esta blanca ¿Cuál crees que sea mejor? La blanca combinaría con todo, pero la negra resaltaría de lo demas- observaba detenidamente ambas salas

- No lo se, las dos están bien- trate de restarle importancia-yo creo que la negra les gustara a las dos ¿ya las probaste que tal están de cómodas?-

- No en realidad – se aventó sobre la negra y empezó a dar sentones rebotando – Ésta esta bien – se paso a la blanca e hizo lo mismo

- ¿Cuál es mejor?-

- No lo se – regreso a la negra- a ver… hermanito ayúdame – se sentó con las piernas abiertas dejándose caer por todo el respaldo – siéntate sobre mi polla y cabálgame como la otra noche, a ver cual de las dos aguanta mas un polvo- dijo en tono de burla, y simulando un movimiento de cadera, de pronto la ira y la amargura se apoderaron de mi al ver como Tom se burlaba de mi.

Ahora lo tenia todo claro, Tom solo me quería para follar, solo eso, para el solo soy un culo mas, el nunca me amo. Esto me dolía pues mientras yo me entregaba en cuerpo y alma el solo pensaba en meterme su polla.

Y ahora que lo había conseguido solo optaba por despreciarme, seguramente le doy asco, se dio cuenta de que a su lado no soy nada, el es el rey del sexo y para mi puta desgracia yo ya lo tenia bien confirmado.

Ahora Tom estaba satisfecho al cumplir su fantasía de follar con su gemelo y asqueado al mismo tiempo, y yo con el maldito corazón destrozado, otra ves. No puedo creer que volviera a caer.

Lo mire con ira, con los ojos llenos en lágrimas, salí del lugar. Camine y camine hasta llegar a mi casa, a mi cómoda habitación en donde alguien que realmente me ama me esperaría con ansias de tenerme.

Cuando llegue su Cadillac ya estaba estacionado y el muy hijo de puta había cerrado la reja del jardín, tuve que brincármela y entrar por la puerta trasera.

Estando ya en el pasillo que separa su habitación de la mía vi por debajo de su puerta la luz de la tv, sin querer me acerque para escuchar lo que estaba viendo, lo que descubrí fue realmente extraño, era… era mi voz, estaba viendo uno de nuestros conciertos.

-Quiero que todos ustedes piensen en su persona mas importante, la mía esta aquí conmigo sobre este escenario- era mi voz a través de la televisión, seguida por los gritos de las fans. Recordé el momento en que dije eso, señale a Tom que estaba justo atrás de mí con su guitarra mirándome dulce y tiernamente con esa peculiar sonrisa que me quita el aliento.

(Nota de la autora: aquí pongan la canción River flows in you- Yiruma y cuando acabe pongan When the love falls-Yiruma)

Sin poder evitarlo empecé a llorar sin consuelo, lo amaba, mas que a mi propia vida, y el… el solo quería mas horas de sexo, fantasías…

- Odio mi vida. No puedo seguir un día más estando aquí esperando por algo para vivir o morir, para correr o esconderme. – sonaba mi voz cantando, pronunciando las palabras que escribí aquella noche, la primera vez que Tom me rechazo y que a pesar de que el me llamo enfermo depravado yo lo seguía amando – Tu eres el sol y yo soy la luna. En tu sombra puedo brillar – cada palabra describía como me sentía al tener que ocultar ese sentimiento hacia mi gemelo.

Ahora era todo diferente, el estaba consiente de todo, ya no tenia nada que esconder, excepto el dolor que su traición y burla me causaban.

Sin darme cuenta ya estaba tirando en el suelo abrazando mis piernas, hipando y soso moqueando incontroladamente.

- Tienes al mundo a tus pies. Aquí en mis brazos. Por siempre ahora. Te llevare conmigo. Por cada día, por cada noche, por cada momento en que tu ríes. Somos uno como el yin y yang. ¿Me sientes? Cuando respiras. ¿Me sientes? Cuando no hay nadie- otra canción más, y más palabras que solo hablaban de el, de lo que yo sabia que tarde o temprano pasaría, de todo lo que yo estaba consiente que me haría sufrir.

Cada letra escrita, todo absolutamente todo hablaba de mis sentimientos a el, de que dentro de mi sabia que mi amor seria aplastado y que lo único que obtendría después de tantos besos serian indirectas y burlas.

Me odie al amar a quien no debía, no solo porque fuera mi gemelo, si no porque ese ser estaba lleno de egoísmo de vanidad de superioridad de todo aquello que yo siempre creí odiar pero que en realidad eran mi necesidad.

Mi respiración no era normal, no sentía nada más que el dolor, estaba nadando en un mar de lágrimas, solo.

Estaba en medio en el pasillo que separaba dos habitaciones en las cuales estaban las dos personas que mas amaba en el mundo, una de ellas mi princesa. La única que tenía en este momento. Y en la otra Tom, quien solo vio en mi un objeto sexual, mi gemelo.

Me tire sobre el suelo haciendo del charco de lágrimas que tenía junto a mí una cuna para protegerme, queriendo escapar de todo lo que sentía. Quería salir corriendo y alejarme, pero no podía, mi cuerpo estaba flácido, casi sin vida.

Lo único que me hacia sentir que seguía en este mundo era el incontenible sufrimiento que me hundía mas y mas con cada respiro. Sin duda estaba muriendo, me iría a un inferno del que no podría salir, un infierno que yo mismo hice cuando me enamore de mi gemelo.

- Bill perdóname- alcé la cara, y aunque fuera la voz de Tom el no estaba allí, por debajo de su puerta ya no vi nada

Sin darme cuenta me volvía loco, empezaba a alucinar con la voz de Tom pidiéndome perdón, estaba fuera de lo racional, ya no podía mas, había aguantado mucho tiempo, pero ahora llegaba mi fin.

Si este mi final, la muerte de Bill Kaulitz.

¿Quién hubiera pensado que seria destrozado por mi propio hermano, por la persona que estuvo conmigo incluso antes de nacer? ¿Quién podría volver a sanar un corazón que más de una vez fue herido?

- ¿Bill?, mi amor –la voz de Kami me despertó de la locura, se hinco junto a mi y me levanto en sus frágiles brazos –mi vida ¿Qué tienes?-

La abrasé y llore sobre su pecho desconsolado, y ella, tan inocente tratando de animarme con besos en la frente, como si con eso mi dolor pudiera curarse, yo sabia que era en vano pero que ella lo intentara valía la pena.

- Tranquilo amor, estoy aquí contigo, no te dejare-

- ¿Nunca me dejaras? ¿Estás segura de eso? – tenia miedo de que ella, la única que ahora me quedaba también me dejara

- No Bill, nunca te dejare – dijo tomándome de la cara obligándome a verla a los ojos, esos ojos que me decían la verdad, que ella no se burlaría de mi y que me amaba

- ¿Me amas?- ella no contesto solo me beso, tan tierna y con tanto amor no hicieron falta palabras.

Si ella era la clave para poder sobrevivir, volvería curarme como aquella primera vez en que Tom me destrozo. Solo esperaba no volver a caer en las redes de mi hermano, aunque lo amara tenia que alejarme de el.

Y tal vez, solo tal vez algún día, volveré a verlo solo como hermano, aunque no estoy muy seguro de que eso llegue a pasar, porque cuando te enamoras tanto de alguien como yo de Tom es imposible regresar, no hay vuelta atrás.

No hay vuelta atrás By Kami Lambert - Cap 15

“¿Por qué lo hiciste?”…



(Comentarios Para la Escritora, Gracias)

Estaba que me llevaba la puta madre, la rabia no cavia dentro de mi, ya no, el sentimiento de estar siendo desplazado de la vida de Bill me mataba.

El hecho de que le haya pedido que se casara con el me dejaba a mi en segundo plano en la vida de mi gemelo.

No soportaba mas esto, quería demostrarme una vez mas que para el solo existo yo y nadie mas, que el es mío y no de esa que solo llego a nuestras vidas para echarlas a perder.

- Te amo Tomi – dijo mirándome de esa manera tan dulce y llena de pasión

¿Me ama? Si así fuera no le habría propuesto matrimonio a Kami, si no pedirme a mí que estuviera con el lo que le quedaba de vida. El coraje que sentía al ver como se me iba de las manos y no podía detenerlo acababa con mis fuerzas, quería poseerle, quería follarlo, hacerle el amor hasta el cansancio.

Nos besábamos hurgando dentro de nuestras bocas, con el debajo de mi le demostraría a quien es a quien debe pedirle que comparta su vida a lado suyo.

Cole mis manos por debajo de la camiseta que llevaba, el se incorporo un poco para sacarse la camisa y después la diminuta camiseta que cubría su cuerpo, con el torso ya desnudo volvió a tirarse sobre el sofá. Pase mi lengua por su pecho parando en sus pezones para lamerlos y mordisquearlos como mas me daba la gana, el paso sus manos por mi cabeza gimiendo cuando mordía fuerte.

Baje hasta su cintura en el borde de su pantalón que desbroche en un solo movimiento, se recargo sobre sus codos para poder mirar, su respiración era agitada y hacia que su pecho subiera y bajara sin control. Alzo su cadera para que pudiera deshacerme de se pantalón y sus bóxer, ya estaba completamente desnudo expuesto totalmente a mis deseos.

Masajee su pene para que su erección se hiciera todavía mas evidente, si es que se podía, regrese a besar sus labios, el como pudo puso sus manos por debajo de mi holgada playera acariciando suavemente mi pecho, alzo la playera hasta dejarla por debajo de mis axila, yo me alcé un poco mas para el pudiera besar mi pecho.

Me incorpore solo para poder desnudarme yo también, cuando amos lo estábamos me tire sobre el, entre sus piernas haciendo que nuestras pollas rozaran. Lo bese como si de eso dependiera mi vida.

-Vuelve a hacerlo Tom, hazme tuyo- le hice caso, en cuanto lo dijo metí mis dedos dentro de su boca para que los chupara.

Me volví a incorporar un poco para escupir un poco de saliva en su ano y humedecerlo, cuando sentí mis dedos empapados los lleve allí y los introduje con el mayor cuidado posible.

Mientras lo preparaba para la penetración el me besaba el cuello hundiendo su cara en el hueco mi clavícula para ahogar sus gemidos.

- ¿Te duele? ¿Quieres que pare?- pregunte, pues gemía mas de lo normal, aunque los tratara de hacer lo mas callado posible

-No, no Tom sigue, es muy placentero- dicho eso metí otro dedo mas, ya eran tres, ahora solo los abrí para que al meterle la polla no le doliera tanto.

Yo seguía en lo mío y el masajeaba su polla mordiéndose los labios para no gritar pues si alguien nos escuchaba seriamos descubiertos.

- Dámela Tom, dámela, ya métemela, fóllame- dijo jadeando apenas abriendo la boca para que sus peticiones no se oyeran mas de la cuenta

- ¿Quieres que te folle o que te haga el amor?- pregunte, si hacíamos el amor trataría de ser tierno y cuidadoso, si quería follar lo haría de forma bestial, como yo solía hacerlo

- Ambas- se redujo a contestar

Saque mis dedos de el, mire y si para mi suerte ya estaba mas que dilatado y listo para algo mas grande. Tome mi pene entre mis manos para dirigirla hacia su entrada.

- ¿Estas listo Bill?- pregunte el solo asintió con la cabeza

Tome su cara con una de mis manos y lo bese, de forma tierna y cálida pero a la vez pasional y húmeda.

Poco a poco, siendo lo mas cuidadoso posible metí solo la punta de mi pene, el me acerco mas apretando sus piernas alrededor mío, volví a besarlo para acabar de penetrarlo, el gimió dentro de mi boca haciendo que su aliento chocara hasta mi garganta.

Lo embestía con mis manos puestas una a cada lado de su cabeza para sostenerme, el se masturbaba masajeando su pene y estimulándolo también con mi abdomen rozándole la punta con cada embestida.

Entre un beso y otro el metió a su boca uno de sus dedos llenándolo de saliva, me asuste un poco, pues sabia lo que el pretendía hacer.

Dicho y hecho llevo ese dedo lleno de su saliva hasta mi culo metiéndolo con sumo cuidado, quise zafarme de eso pues ese no era mi lugar yo no tenia porque ser penetrado pero cada que lo intentaba el enterraba sus uñas en donde solo dios sabe, lastimándome y dejándome sin salida.

- Bill para ya, deja de meterme el dedo por el culo- dije con voz baja intentando que las palabras no se convirtieran en gemidos, a mi nunca me gusto gemir durante el acto sexual

- Cállate Tom, si tu puedes metérmela yo también- con eso se incorporo haciéndome salir de el y caer el suelo, el se paro y me tendió la mano para levantarme, me encantaba verlo desde abajo con esa desnudes que solo era mía.

Cuando estuve de pie el me tiro sobre el sofá, me empujo hasta que quede acostado, puso unos de sus pies sobre mi pecho para impedir que me levantara.

Mirándome desde arriba y con su pie enzima mío se masturbaba, con una mirada de vicioso, yo me quede allí tumbado babeando por ver al Bill dominante, me volvía loco, pero yo no quería que el me dominara a mi aquí el uke era el no yo.

Quise incorporarme para dejarle ver cual era su lugar y cual el mío, pero el me lo impidió, tenia mas fuerzas de las que pensaba.

- Abre las piernas – me ordeno el muy hijo de puta.

- Estas idiota si crees que vas a metérmela, el que recibe eres tú-

- Que las abras- me piso mas fuerte haciendo que me doliera, al ver que no hacia sus peticiones el mismo sin quitar su pierna de enzima abrió las mías sin tener cuidado –Mírate Tom estas muy duro y grande hoy- dijo pasando su lengua por sus dientes sin dejar de mirar mi polla. Ahora entiendo quería que abriera las piernas para poder chupármela como solo el sabia hacerlo.

En un segundo ya estaba sobre mi, con sus piernas cada lado a un lado de mi cuerpo y su trasero en medio de las mías, entonces caí en cuenta que no me daría una buena mamada.

Con esa posición tomo ambas pollas una con cada mano y las empezó a masajear al mismo ritmo, creí que solo hacia eso para distraerme y metérmela antes de que yo me diera cuenta, me quede embobado viendo todo lo que hacia pero con la precaución de poder tirarlo en cuento sintiera algo rozar mi culo.

Dejo de pajearme y la mano que tenia ocupada en mi polla la llevo hacia atrás para poder sostenerse, el seguía haciéndose sentir placer, alzo si cadera hasta que mi punta rozara con su entrada, cuando estuvo en su lugar dejo caer su cadera para que mi polla estuviera por completo dentro de suyo.

Así estuvo dejándome deleitar el momento, viendo como me cabalgaba y se masturbaba, haciéndome perder la razón con solo ver las caras llenas de placer que ponía, como se chapaba y se mordía los labios para no gritar, como echaba su cabeza hacia atrás mientras movía su cadera de arriba hacia abajo.

Yo solo me quede allí viendo todo, como mi polla entraba y salía de el con sus movimientos, viendo como el era mío y de nadie mas.

Acelero sus movimientos de la cadera con el mismo ritmo al masturbarse, sabía que estaba por correrse, yo también lo haría, así que lo tome de la cintura para dejarme envolver en todo lo que hacia su cuerpo.

Ambos llegamos al máximo punto de placer juntos, el se corrió sobre mi abdomen y yo dentro suyo.

Allí se quedo, sin moverse ni siquiera se había levantado para que saliera de el, ahí de quedo con la cabeza hacia atrás tratando de regular su respiración, llevo la mano que tenia en su polla hasta su cuello para sobarse y revolverse el cabello, unos segundos después volvió su vista a mi alzando su cadera para salir de el y volverse a sentar entre mis piernas.

Cuando nuestras respiraciones estuvieron regulares se acerco para darme un pequeño beso, tronado y lleno de significado.

Se separo de mí levantándose por completo y volviéndose a sentar con cuidado junto a mis piernas, yo no me había movido ni un centímetro.

- Me duele el culo- fue lo único que dijo, no tuve respuesta, me quede callado, que podría decir, el solo se estiro para alcanzar sus bóxer y ponérselos.

- Gracias Bill, por dejarme hacerte el amor, yo no sabia que doliera tanto- trate de disculparme de una manera amable y cariñosa, pero en su cara realmente podía ver cuanto le dolía pues apenas y se movía tratando de no lastimarse

- De nada Tom, no te preocupes, en unos minutos se me quita, solo necesito ducharme y dormir un poco- dijo alzando toda su ropa quedándose solo en bóxer.

Me levante para vestirme, antes de que acabara de ponerme mis bóxer Bill se acerco para besarme.

- Gracias por dejar que te folle – me dijo al odio, haciéndome ver lo evidente

- Yo te folle a ti Bill no tú a mí- lo jale del brazo para que no pudiera irse

- Tu me hiciste el amor, yo te folle, yo estuve arriba- se zafo de mi agarre y me guiño el ojo antes de irse.

Me dejo allí parado casi desnudo, embobado mientras lo venia caminar, caminaba raro pues intentaba no moverse para no lastimarse mas el culo.

Acabe de ponerme mis bóxer y recogí toda mi ropa antes de subir a mi habitación. Cuando entre Bill no estaba en su cama, solo su ropa estaba allí, escuche la regadera del baño, se estaba dando la ducha.

Me tire sobre mi cama boca abajo, con los ojos cerrados empecé a recordar el porque volví a hacer el amor con mi gemelo, y recordar esa razón no era buena.

En mi mente no dejaba de pensar en Bill confirmándome que acababa de pedirle a Kami que se casaran, yo no quería que eso pasara, si ellos dos se casaban por obviedad se irían de aquí y Bill me dejaría solo, más solo que nunca.

Si Bill se casaba con Kami me dejaría, me alejaría por completo de su vida para poder hacer el la suya a lado de ella. Si se iba yo ya no tendría un sitio en aquel lugar.

No, el no podía hacerme esto, no debía, su vida estaba destinada a estar junto a la mía no lejos, el y yo teníamos que estar juntos siempre, estar unidos como todos estos años lo hemos sido.

Aunque fuera a escondidas, amarnos, bajo el agua en donde nadie nos viera, pero al fin y al cabo hacerlo, podía resistir cualquier cosa si el estuviera a mi lado.

Pero todo eso no pasara si el se casa, tengo que impedirlo, si es posible rogarle que no lo haga.

- Ya acuéstate bien para que puedas descansar mejor- dijo saliendo del baño, con sus ya conocidos bóxer pegados a su cuerpo y secándose el cabello con una toalla

- Ya no te duele- pregunte incorporándome sobre mis codos

- Un poco, pero ya no tanto- se sentó en su cama para secarse los pies -¿Qué tanto me ves?- dijo al darse cuenta que me quede embobado viéndolo

- Nada, es que quiero aprovecharte todo lo que pueda antes de que te vayas-

- ¿Antes de que me vaya?- dijo parándose para colgar la toalla en una silla que estaba cerca de la puerta del baño -¿Qué quieres decir con eso?- pregunto cuando estuvo de nuevo sentado en su cama poniéndose crema en sus piernas y brazos

- Si, quiero aprovecharte hasta el final, hasta el día de tu muerte-

- ¿El día de mi muerte?- me miro confundido

- Si, el día que te cases, tu funeral- se rio sacándome la lengua y aventándome la botella de su crema golpeándome aunque no me dolía tanto como el hecho de que fuera a casarse

- Eres un idiota ¿lo sabes?- dijo recogiendo su preciada crema y guardándola en su buro

- Si, lo se, aunque no tanto como tu,- me volvió a sacar la lengua divertido y me sonrió cosa que dejo de hacer al ver que yo estaba serio - ¿Por qué lo hiciste?- dije sentándome en mi cama para quedar frente a el.

- ¿Hacer que?- fingió demencia bajando su mirada al suelo evitando la mía, sabia a lo que me refería

- Pedirle que se casara contigo ¿Por qué lo hiciste?- dije sin apartarle la mirada, el no se atrevía a verme a los ojos

- Porque quiero pasar el resto de mi vida a su lado, la amo Tom- aun miraba al suelo y jugaba con sus manos

- También me amas a mi ¿acaso tu amor hacia ella es mas grande que el que tienes hacia mi? –

- No Tom no – por fin se atrevió a alzar la mirada –Sabes que te amo, no digas eso-

- Eso ya lo se, lo que no se y no entiendo es porque quieres pasar tu vida a lado de ella y no mío, ¿acaso ya no te importo? ¿Ya no quieres que este contigo?- intentaba no llorar pero el nudo en mi garganta me impedía que no sonase a que esto me dolía

- No Tom, no digas eso, siempre me importaras sobre todas las cosas, es evidente que quiero que estés conmigo de todas las formas posibles, pero el hecho de que los dos lo queramos no quiere decir que podamos hacerlo, Tom tu y yo nunca podremos estar juntos del modo en que nosotros queremos-

- Eso que importa, me vale un carajo si podemos o no, yo solo quiero estar contigo-

- Y lo harás, siempre estarás a mi lado y yo al tuyo-

- Pero con ella en medio de nosotros-

- ¿Podrías dejar el asunto de que voy a casarme por un lado?-

- No, no puedo Bill ¿acaso no entiendes lo que pasara si te casas?- me acerque y tome su cara entre mis manos – Te iras, para poder hacer tu vida con ella y quieras o no, te des cuenta o no me dejaras solo, privándome de tu ser, me abandonaras, yo me quedare aquí como un estúpido esperándote, porque eso será lo que hare, te esperare hasta que te artes de ella y te des cuenta que es conmigo con quien debes estar, estaré todo el tiempo que tu quieras solo para poder hacerte mío otra vez, ten por seguro que lo hare.. Pero si eso no pasa ¿Qué será de mi?, ¿estaré toda la vida esperando por algo que nunca pasara?- tome un poco de aire, me estaba quedando sin aliento – Dime Bill ¿Qué hare sin ti? ¿Qué hare si tu me dejas?—lo solté dejando caer mis brazos que ahora pesaban, todo pesaba, sentía el mundo sobre mi

- Yo no voy a dejarte- dijo con voz apenas audible sus ojos comenzaban a verse llorosos

- Bill por favor no te cases- roge –Retráctate, dile… no se, que necesitas mas tiempo para pensar si realmente es ella con quien quieres estar, invéntate algo, pero no lo hagas-

- No puedo hacerle eso - apreté fuerte su cara a lo que el se quejo –Estas lastimándome Tom – intentaba deshacerse de mi agarre

- ¿Y a mi si? – avente a su cara, el se sobo en donde yo deje mis manos marcadas –Eres un estúpido Bill, no puedes pedirle que se case contigo y después venir y hacerme el amor- me pare de mi cama frustrado y cabreado-¿Qué demonios tienes metido en la cabeza?-

- Perdóname Tom, yo no quería hacerte daño- se levanto y me abrazo por la cintura yo me quite- En realidad lo lamento-

- ¿Qué es lo que lamentas? El que vayas a casarte o el haber hecho el amor conmigo- voltee a verlo – Vamos… dime que es lo que te aflige-

- Lastimarte, yo no quiero que sufras por mi culpa-

- Bill yo no sufro por tu culpa- volví a tomar su rostro, esta vez con delicadeza.

Nos quedamos mirándonos, llorando por el sentimiento de impotencia que nos invadía a ambos, nos amábamos y no podíamos evitarlo. A pesar de que sus ojos estuvieran llenos de lagrimas y del dolor de ver mi sufrimiento, la forma en la que me miraba, como su labio inferior temblaba, como hipaba, todo el era hermoso. Junte nuestras frentes pero nuestro beso fue interrumpido por unos golpes en la puerta

- Bill, amor ¿puedo pasar?- pregunto Kami al otro lado de la puerta, Bill rápido volteo para cerciorarse de que ella no asomaba su cabeza y nos estuviera viendo, quiso separarse de mi pero no lo deje

- Quien tiene la culpa de mi sufrimiento es ella- dije con voz apenas audible, lo solté el rápido se seco las lagrimas y se dirigió a la puerta a abrirle a su “princesa”

- ¿Qué pasa princesa? – me reí por lo bajo tras haber adivinado como la llamaría -¿Todo esta bien?-

- Si – volteo a verme pero al instante bajo la mirada al darse cuenta de que en mí mirada solo encontraba odio, odio que ella provocaba –Solo quería estar contigo, no puedo dormir –

- Creí que te había pasado algo, nunca vienes a verme en las noches – la invito a pasar a nuestra habitación, me tire sobre mi cama intentando no volver a verle la cara - ¿Por qué no podías dormir? – le dijo ambos se sentaron en la cama de mi gemelo, yo apague la luz para no verlos

- Tenía frio, - escuche como ambos se acostaban- ya es casi una semana que no dormimos juntos –

- Si, tienes razón – escuche un sonido húmedo lo que seguramente seria un beso

- ¿Por qué ya no has ido a verme? Es la única hora en la podemos estar juntos y solos –

- Lo se, perdón, pero es que últimamente me he sentido muy cansado y me quedo completamente dormido-

- Si no te preocupes-

Por fin se quedaron callados, por un momento no escuche nada, seguramente se estarían quedando dormidos pero los sonidos húmedos que provenían de la cama de mi gemelo me hicieron temer lo peor, aun con la luz apagada se podía ver, así que voltee, mi corazón se contrajo ante lo que vio. Las sombras de Bill estando sobre ella, besándose y acariciando valiéndoles una mierda si los veía o no.

- Bill, vayamos a mi habitación, aquí no podemos – dijo jadeando intentando no hacer ruido

- Si podemos, también es mi habitación- ya no dijeron nada, la única información que recibía a parte de las sombras moviéndose eran las respiraciones agitadas

- Bill, vámonos de aquí, no podemos hacerlo frente a Tom-

- Tom esta dormido, ni cuenta se dará –

- No estamos seguros – Bill se enderezó, vi como se estiraba para prender la lámpara que estaba en medio de ambas camas, cerré los ojos y entreabrí la boca fingiendo estar dormido

- Lo ves princesa, esta completamente dormido- volvió a besarla, unos minutos mas tarde abrí un poco los ojos para verlos bien pues Bill no se preocupo por volver a apagar la lámpara.

Mi gemelo estaba sobre ella abrasado de la cintura por sus piernas, veía como restregaba su cuerpo al de ella, no me había fijado antes pero Kami iba casi medio desnuda, solo con unos mini bóxer que dejaban ver parte de sus nalgas y una blusa de tirantes, para el colmo Bill también estaba solo en ropa interior por lo que los roces de sus cuerpos les dejaba sentir lo que había mas halla de sus diminutas prendas.

Bill metió sus manos por debajo de la blusa de Kami mientras ella intentaba colar sus manos entre sus cuerpos para acariciar a mi hermano. Se besaban sedientos uno por el otro, se tocaban con un deseo desbordado.

- Bill te amo- dijo Kami entre un beso y otro

- Y yo a ti –

Volvieron a besarse, esta vez con los ojos abiertos, viendo como se besaban y en uno que otro momento a otro se miraban a los ojos, pude ver como entre besos se reían.

Bill logro llegar hasta sus senos, los acariciaba por debajo de la blusa dejándome ver un poco mas de lo que se me tenia permitido. Ya no besaban sus bocas ahora el lamia su cuello cuando ella echaba su cabeza hacia atrás. Kami jugaba con el cabello de Bill.

Aunque me doliera en el alma ver a mi gemelo con esa otra persona al que el amaba no podía apartar la mirada de ellos, me excitaba ver al Bill dominante que me acababa de follar, con ella bajo suyo se veía realmente sexi. Ambos lo eran, verlos me provocaba sentir que quien estuviera sobre ella fuera yo y no mi hermano, porque Kami si que tenia buen cuerpo, era ardiente y verla así toda fogosa queriendo ser penetrada me ponía al 100.

Sin darme cuenta ya tenia la polla mas que parada, me lastimaba el hecho el que yo estuviese acosado boca abajo pero si me movía ellos lo notarían y ya no me dejarían disfrutar mas de tal espectáculo que me estaban dando.

- Bill vámonos, Tom podría despertar- dijo tomándolo de su rostro, fue cuando pude ver el enorme anillo que estaba en su mano.

Bill no dijo nada, solo le acomodo la blusa que ya tenía hasta por arriba de sus senos y en la posición que estaban la cargo para poder caminar. Aun besándose y tocándose salieron de mi habitación.

Me quede allí acostado mirando las sabanas de su cama todas hechas un desastre, yo quería ver mas pero mejor así, era excitante pero después no podría quitarme esas imágenes de la mente y apuesto que todas esos te amo que se decían al follar me harían mas daño a la larga.

No entendía nada, me gustaba verlos juntos por alguna extraña razón me fascinaba hacerlo aunque después me hiciera mas daño yo mismo. Quería que Bill fuera feliz aunque de eso dependiera la mía, no sabia que hacer, si dejarlo ser feliz a su lado mientras yo sufriera o tenerlo junto a mi pero a costa de su sufrimiento.

Porque si el estar juntos nos lastimaba tanto como si no lo estuviéramos, era como estar entre la espada y la pared, estábamos sin salida. El amor puede resistirlo todo, todo excepto cuando el mismo amor es también una barrera para ser completamente felices.

No hay vuelta atrás By Kami Lambert - Capitulo 14

“Compromiso”



(Comentarios Para la Escritora, Gracias)



El día era perfecto tal y como lo había imaginado esta mañana, el sol brillando dándole luz a todo lo que toca, la brisa del atardecer, el calor, todo era perfecto y mas resaltando los acontecimientos de esta mañana, y los que sucederían a lo largo de todo el día.

La felicidad no cavia dentro de mi, sentía que iba a reventar de tanta plenitud, aunque mi princesa no estuviera tan de acuerdo, ella odia los días soleados porque es alérgica, aun así acepto salir conmigo a pesar de todo.

Hoy seria un día muy importante en mi vida, pues hoy marcaria el inicio de de lo que me resta por vivir, tenia que ser perfecto.

Antes de salir de casa me puse mis gafas para que el sol no me lastimara tanto, estaba hablando con Saki cuando por puro impulso voltee a mi ventana, allí estaba Tom mirando, le sonreí pero el solo se volvió a meter.

- Ya estoy amor – dijo mi princesa saliendo de casa, al verla me dieron ganas de ir a cambiarme y ponerme algo mas apropiado, pues ella iba de lo mas hermosa con un pantalón negro de mezclilla entubado, sus famosos converse blancos, una playera negra ajustada a su pequeño cuerpo con el dibujo de un panda en el centro, el cabello en punta como yo salía llevarlo cuando tenia dieciséis años, con sombra negra remarcando esos ojos grises – ¿Esta todo bien amor?- me pregunto al ver que me quede embobado observándola

- Nada princesa, es solo que, hoy te ves…preciosa –

- Gracias, tu también te ves, que matas – se acerco poniéndose las gafas que le había prestado, subimos a la camioneta con Saki

El camino fue algo incomodo, con Saki observándonos en todo momento no teníamos la libertad ni de platicar, hasta que por fin llegamos, primero al cine, hace tanto que no me paraba en uno de esos.

- Llegamos princesa, vamos – le dije saliendo de la camioneta tendiéndole la mano para ayudarla a salir

- Bill creo que exageraste, este lugar es demasiado grande para nosotros dos-

- Si, creo que si, pero no importa, igual ya lo page – ella me jalo del brazo, no le gustaba que hiciera cosas como esa, pero hoy era un día especial, aunque ella no lo supiera

Entramos y todo era de lo mas solitario, solo estaban los empleados del lugar, todos esperando que nosotros llegáramos, hicimos lo típico que se hace en un cine, las palomitas los refrescos y de mas cosas para comer mientras veníamos la película. Sobre la película, ni supe cual fue, mi princesa la escogió y ya en la sala no la vi, me quede embobado viendo todos los gestos que hacia, como se partía a carcajadas, como se enojaba y al final verla llorar porque el galán de la peli murió, fue todo lo que supe.

- Cariño, tú sabes mas de maquillaje que yo, podrías corregirme los ojos, - me decía tratando de no arruinarse el delineador, las lagrimas habían acabado con todo. Le limpie las lágrimas y la arregle un poco

- Ya estas lista amor –

- Te odio Bill, ¿Por qué me traes solo para que me ponga a llorar como tonta?-

- Yo no escogí la película –

- Da igual – me abrazo mientras caminábamos – quiero verla otra vez, estuvo de lujo –

- Princesa estas loca, si quieres vemos otra, pero esa no, no me gusta verte llorar-

Salimos muy contra su voluntad, estando afuera el sol ya no pegaba tanto pero aun así ella se volvió a poner las gafas antes de entrar a la camioneta, ahora teníamos que ir a comer, el restaurante que nos esperaba estaba casi del otro lado de la cuidad por lo que nos tomaría tiempo para llegar, mejor para mi, pues la mejor parte seria en plena noche, a la luz de las estrellas.

Acabamos de comer, ambos estábamos de reventar de lo llenos que quedamos, el lugar era realmente hermoso, todo estaba en armonía, solo faltaba la mejor parte.

- ¿En que estas pensando amor? – tomo mi mano para llamar mi atención

- En nada importante –

- ¿Todo bien? Te noto nervioso –

- Estoy nervioso –

- ¿Por qué amor? ¿Qué pasa? –

- Nada nena, estoy bien, es solo que es la primera vez que hago esto, no se como hacerlo, quiero que sea perfecto, para ambos, quiero que recordemos este momento el resto de nuestras vidas-

- Bill deja de preocuparte por todo, esto es realmente lindo, no tienes porque sentirte nervioso, todos los momentos junto a ti son perfectos, todos y cada uno los recordare siempre – se acerco a mi para hablarme al oído – aunque tengamos a un metro a Saki viendo todo lo que hacemos – se soltó a reír, yo también, Saki se sintió un poco incomodo y salió del lugar

- Te amo ¿lo sabes? – dije cuando por fin estuvimos solos

- Y yo a ti – me pellizco la nariz para luego besarme, como solo ella sabia hacerlo, tan tierna tan llena de amor

- Ahora vuelvo princesa – me acerque a los meseros para decirles que bajaran las luces, que solo la luz del crepúsculo entrara, prepararon velas y las pusieron sobre nuestra mesa, cuando todo estuvo listo ellos salieron del lugar dejándoos completamente solos.

- ¿Qué pasa Bill? – pregunto cuando volví a sentarme a su lado

- Nada, solo pedí que salieran para que pudiéramos estar solo-

- ¿Y para que la oscuridad y las velas? –

- Para que sea mas intimo – jugaba con mis manos incapaz de acercarme más a ella pero mi princesa acerco su silla a la mía y se recargo en mi hombro tomando una de mis manos para jugar con ella.

Así estuvimos un largo tiempo, sin decir nada, solo viéndonos y tocándonos. Sintiendo esa tranquilidad que nos invadía la sensación de estar solos.

Paso sus piernas por enzima de las mías, pasaba sus manos por mi pecho, yo jugaba con su cabello, por fin se quedo quieta y me abrazo, con todas sus fuerzas pude sentirlo.

- Esta música es hermosa – me dijo, voltee a verla confundido pues no había música estaba todo en silencio

- ¿De que hablas princesa? – ella alzo la mirada para verme a los ojos, los suyos tenia un brillo indescriptible, nunca los vi tan deslumbrantes

- De esta música – se volvió a agachar y puso una de sus manos en donde esta mi corazón, la quito para luego volver a poner su oído allí - el sonido de tu corazón latiendo, es tan… no se ni como describirlo-

- Pero eso no es música nena – conteste mas apenado que nada, la voz me temblaba

- Para mi lo es, el latido de tu corazón es música para mi, una mezcla de tonos hermosos haciendo la melodía perfecta – sin poder evitarlo mi corazón latió todavía mas rápido de lo que ya estaba, ella suspiro volviendo a abrazarse a mi sin despegar su oído de mi pecho.

La mire, ella tenia los ojos cerrados y con una media sonrisa dibujada en su rostro, tan hermosa que apenas y podía creerlo.

- ¿Enserio mis latidos son eso para ti? – pregunte de lo mas emocionado

- No solo eso, es la clave para que los míos no cesen, sin tus latidos yo no tengo nada – sonreí de oreja a oreja, sus palabras me hacían tan feliz.

Tome su cara por su mentón con tanta delicadeza como si pudiera romperse, ella alzo su rostro mirándome recargando su cabeza sobre mi hombro. La bese, con tanto amor, con tanta pasión que me era difícil de explicar.

El beso no fue corto, se prolongo demasiado, ella ya tenía una de sus manos en mi nuca para profundizar más nuestras bocas, y la otra puesta sobre mi corazón.

- Bill te amo – dijo entre un beso y otro, a lo que yo conteste besándola todavía mas

Me separe de ella un segundo, solo para mirarla, ella seguía con los ojos cerrados y con esa sonrisa, lo único diferente era una lagrima bajando por una de sus mejillas, yo la limpie con mi pulgar

- Felicidades Bill, lo lograste, esto es mas que perfecto – abrió los ojos para verme, sonreía tanto que parecía que de ella se desprendían estrellas aun mas brillantes que la luz de las velas

- Lo es porque tu estas aquí conmigo –

- Te amo te amo te amo- dijo dándome besos por toda la cara, tomé su rostro entre mis dos manos para besar sus labios.

- Tengo que decirte algo princesa –

- ¿Es algo malo?- pregunto asustada

- No – me aleje un poco solo para verla todavía mejor – para mi no, para ti no lo se, espero que no, si no, me muero –

- Bill dímelo ya, me estas asustando-

- Todo esta bien princesa, no tienes porque asustarte – volví a besarla –es solo que estoy nervioso no se como hacerlo-

- Solo hazlo y ya Bill –

- Esta bien- me aleje por completo de ella y tome un sorbo de vino, solo para aclararme la garganta, tome una bocanada de aire, lo necesitaba si no reventaría de los nervios.

- Bill, vamos dímelo, no le des tantas vueltas al asunto –

- Princesa, tu sabes que te amo, que eres de las personas mas importantes en mi vida, por eso quiero hacer esto, que sea perfecto-

- Bill cariño, esto ya es perfecto, solo tienes que decírmelo –

Me puse de pie para sacar de mi pantalón lo que tenia para ella, lo jugué un poco en mis manos sabiendo que lo que contenía esa cajita seria como una marca de mi amor por ella.

- Nena esto es muy importante – la tome de las manos – quiero darte esto, espero que lo aceptes – por fin puse la cajita sobre sus manos, ella la observó y luego la abrió quedándose pasmada al ver lo que contenía

- ¿Qué es esto Bill? – pregunto sin dejar de verlo

Me hinque a sus pies, ella volteo a verme, yo tome la caja y saque el anillo que tenia dentro, era de plata con un diamante púrpura en forma de una rosa, lo tome entre mis manos.

- Princesa… amor, Kami ¿Quieres casarte conmigo?- pregunte tomando sus manos, viéndola desde abajo, sus ojos se llenaron de lagrimas -¿Qué dices amor? ¿Quisieras estar conmigo el resto tu vida? –

- Bill – me abrazo hincándose junto a mí besándome

- ¿Eso fue un si? – pregunte con nuestras caras a un centímetro, ella no dijo nada solo asintió con la cabeza. Tome su mano izquierda e introduje el anillo en su dedo anular, ella no decía nada de nada, solo lloraba y reía

- Bill te amo – fue lo único que dijo después de varios minutos

- Y yo a ti Kami, por eso quiero estar a tu lado lo que me resta de vida – volvimos a besarnos. El beso no duro mucho, pues mi celular empezó a vibrar, yo no quería despegarme de sus labios pero ella insistió en que contestara.

- Hallo- dije con voz cansina sin haber mirado la pantalla

- Bill ¿en donde estas? ¿Qué estabas haciendo?-

- Nada Tom, ¿Qué quieres? Estas interrumpiendo un momento importante- mientras yo hablaba con mi gemelo mi princesa tomaba mas vio y se miraba el anillo que ahora tenía en su mano

- Nada solo quería saber que hacías es que… no se… siento que te necesito aquí conmigo, siento que estas en un momento feliz y quería que lo compartieras conmigo-

- Después lo harás, luego te cuento de que se trata vale… te quiero adiós – sin esperar a obtener respuesta colgué y regrese a lo mío

- ¿Ahora que quería Tom?-

- Nada ya sabes que esta loco- volví a abrazarla

Ya no decíamos ni una sola palabra, estábamos en completo silencio, de pronto de la nada surgió en mi mente el momento que había pasado con Tom esta mañana, nuestra primera vez juntos, fue tan hermoso, tan maravilloso, nunca creí que haríamos esto, hemos llegado demasiado lejos, dos hermanos no pueden hacer en amor.

Me entraba el remordimiento de estar haciendo lo correcto, estaba entre dos mundos, ambos tan maravillosos al grado de ser perfectos.

De una lado de estaba Tom, sin duda el amor de mi vida, con quien he compartido toda mi vida incluso antes de nacer, quien acababa de hacerme ver las estrellas esta mañana, todo con tan solo mirarme, amarme, tocarme. Esto era mágico, un amor tan profundo como tan prohibido, algo que nunca podrá ser, un deseo carnal que escondemos todo lo que podemos. Una necesidad de querer tenerle que resulta imposible de describir, un sentimiento que me abarca de pies a cabeza que me hace estremecer y vibrar.

Por otro lado estaba Kami, la chica con quien estaría el resto de mi vida, la que me quiere tal como soy, la única que fue capaz de ver lo que realmente hay dentro de mi, la que me hizo volver a creer en el amor después de que mi otra mitad me destrozo el alma. La persona en quien pude confiar en todos estos años. La mujer que me ha hecho sentir amado y que puedo amar, quien espero años solo para poder estar conmigo.

Ya no sabía cual de los dos mundos realmente quería, ambos eran todo lo que yo necesitaba para ser verdaderamente feliz.

Pero tener a dos personas a quien amar hace daño, y mucho, el no saber elegir correctamente entre ellos, de no lastimar a nadie con mis decisiones.

Eso es lo que menos quiero en el mundo, lastimar a las dos personas que más amo en este mundo, no puedo hacerles esto, no tienen porque sufrir por mi incapacidad de solo pertenecer a una persona.

Esto estaba volviéndome loco, no podía elegir entre ellos, los quería a ambos conmigo y para siempre.

- Bill, amor ¿Por qué lloras?- me pregunto mi princesa sacándome de mis pensamientos, ella me veía incrédula con el ceño fruncido y limpiando con su pulgar las lagrimas que salían de mis ojos

- Nada Kami, estoy bien es solo que la felicidad se me sale hasta por los ojos- dije limpiándome por completo con el dorso de mi mano, los dos reímos como tontos ante mi comentario

- Amor creo que tenemos que irnos, ya es tarde- miro su reloj de pulsera

- No quiero quedarme mas tiempo aquí contigo solos- la abrasé para regresa a la posición en la que estábamos

- No amor, ya es casi media noche, Simone debe de estar preocupada-

- No lo esta, si lo estuviera ya hubiera llamado, y a de mas tu reloj esta adelantado apenas entro la noche-

- No Bill, te quedaste pensando mucho tiempo por eso no sentiste las horas, tenemos que irnos, los dueños del lugar segur que tiene familia y una hora de llegada a sus casas-

- Tienes razón, vámonos- tome nuestras cosas y salimos

Todo había sido perfecto, completamente, no pude ser mejor, ahora Kami mi princesa era ahora mi prometida y dentro de poco mi esposa.

Pero aun así, a pesar de estar lleno de felicidad en este momento lo único que pasaba pro mi mente era correr y llegar a los brazos de Tom, lo necesitaba.

No comprendo de donde salieron las ganas de querer estar junto a mi gemelo, de un momento a otro todo cambio, en un segundo me la estaba pasando de lujo con mi princesa, y al siguiente ya quería estar con Tom.

El viaje a casa se me hizo eterno, aunque a mi lado estuviera Kami haciéndome reír como solo ella sabe hacerlo m mente solo estaba en un solo objetivo, llegar para poder hacer de nuevo el amor con Tom, quería hacerlo, besarlo hasta el cansancio, tocarlo hasta el mas mínimo rincón de su cuerpo, tomarla para cerciorarme de que el es mío y de nadie mas, así como yo soy suyo.

Cuando llegamos a casa, me despedí de Saki lo más rápido que pude y le di un poco dinero, el que fuera no importaba discutir la cantidad solo quería entrar ya. Seguro que el estaría esperándome pues las luces de la sala seguían aun prendidas.

- Voy a dormir amor, estoy de lo mas cansada, te veo en la mañana te amo- dijo Kami poniéndose de puntillas para darme un beso de pico bien tronadito, antes de subir corriendo las escaleras saludo hacia la sala con esa sonrisa que me quitaba el aliento

Deje todas las cosas que llevaba en las manos en la mesita que estaba justo al lado de la puerta, me quite la gorra y deje caer mi cabello, camine hacia la sala para llegar a Tom y lanzarme sobre el y besarlo, no había problema a estas horas mi madre y Gordon ya están mas que dormidos.

Mi sorpresa fue al entrar a la sala Tom no estaba solo, estaba con Estela, abrazados besándose en el sofá, carraspee para llamar su atención.

- Hallo Bill ya llegaste- dijo Estela saludándome con la mano, yo le sonreí lo mas amable que pude pues verla besando a “MI” Tom me puso los celos a flor de piel

- Si ya estoy aquí –

- Tom, tengo que irme – le dio un corto beso a mi hermano- Nos vemos Bill, y felicidades he visto el anillo de Kami, le das un beso de mi parte –

- Ehm, si claro le mandare tus saludos, y gracias- Tom me miro extraño, seguro que el no vio el anillo de compromiso de mi princesa

Ambos se dirigieron a la puerta y se despidieron allí, yo espere a Tom seguro que me preguntaría, estaba nervioso, yo solo quería hacer el amor ahora pero no, primero tenia que decirle sobre le formalización de mi relación con Kami, pero que mas da, en un momento u otro se lo tendría que decir. Me senté en el sofá intentando hallar las palabras correctas para informarle de mi compromiso.

- ¿Por qué tan tarde Bill? Tuve que llamar a Estela para no esperar solo- dijo sentándose a mi lado encendiendo un cigarro

- Por nada, perdón por haberte hecho esperar tanto- jugaba con mis manos mirándolas sin ser capaz de alzar la vista a sus ojos

- ¿De que hablaba Estela? ¿De que te felicito?- pregunto, pude sentir como el trato de sonar lo mas posible y no hacerme notar sus celos de lo que yo le diría

- Fue porque vio el anillo que le regale a Kami, y todas las mujeres saben lo que un anillo en especial en esa mano y ese dedo significan-

- Por si no lo has notado yo no soy una mujer –voltee a verlo, ambos soltamos una risita tonta ante lo obvio – Creo que de eso estas muy seguro- me guiño el ojo, y como no estarlo si esta mañana eso que lo hacia ser hombre me lo había metido por el culo

Sin decir nada mas se paro para apagar la luz, regreso a sentarse a mi lado, me abrazo besando el lóbulo de mi oreja yo me estremecí, seguro quería hacerme el amor aquí en donde minutos antes estuvo el con su novia.

Voltee para poder besar sus labios, el lo hizo delineando con su lengua mis los míos, pase mis manos por su nuca para profundizar mas el beso

- ¿Le has pedido que se case contigo cierto?- pregunto estañado a unos milímetros de mi boca, sentí su aliento chocar con el mío

Me reduje contestar solo asintiendo con la cabeza, volvió a besar, comiéndome, yo le correspondía pues era a eso a lo que venia.

- ¿Por qué? Tu eres mío y de nadie mas- dijo entre un beso y otro, no pude contestarle pues enseguida me beso sin darme oportunidad ni de respirar

- Bill tu eres mío, solo mío-

- Lo soy, igual que tu- nos besamos el se lanzo sobre haciendo que yo me recostara sobre el sofá y el por encima de mi.

Paso mis piernas alrededor de su cadera y apretó su cuerpo a mi haciéndonos sentir el sexo erecto del otro pues a estas alturas mi polla ya esta mas que dura.

- Te amo Tomi – dije mirando sus ojos que brillaban a la tenue luz que entraba por la ventana, pero el no me miraba al igual que yo, el estaba enojado, en su mirada pude ver la furia. El no dijo nada solo siguió besándome hasta el grado en que sentí que se tragaría mis labios.
 
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