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Distracción

Bill se sentía frustrado. No podía creer que hubiera vuelto a ser relegado por un estúpido videojuego. Necesitaba el modo de acaparar la atención de Tom otra vez y halló el modo perfecto una noche navegando por la red.

– ¡Oh, ya llegó mi entrega especial! –exclamó dando saltitos de emoción mientras sostenía entre sus manos una misteriosa caja, pero Tom se hallaba demasiado ocupado exterminando zombis como para tomarlo en cuenta.

Pasó a su lado, pero su hermano continuaba de idiota concentrado en romper su record de asesinar muertos vivientes. “No importa” pensó porque muy pronto volvería a ser el punto de atención y comenzó a desnudarse rememorando escenas lascivas de anteriores cogidas que Tom le había dado para empezar a calentarse.

– ¿Qué es eso? –preguntó entonces Tom volteando solo un momento para percatase de la caja que abrazaba su hermano de una manera extrañamente cariñosa.

No recibió respuesta. “En fin” se dijo a si mismo encogiéndose de hombros sin soltar el comando del play station. De pronto le pareció oír entre los disparos del videojuego el ruido de cremalleras abriéndose.

– ¿Pero qué…?

No entendía que necesidad tenía su hermano de desnudarse, pero volvió a girar la cabeza. No quería en un descuido poner en peligro su record. Estaba casi por lograrlo, aunque tenía que reconocer que se había vuelto un adicto para conseguirlo.

Cierta tensión sexual lentamente envolvió la sala. Tom la sentía provenir de sus espaldas pero descarto la idea de mirar atrás tanto como pudo hasta que no aguantó más.

– ¡Oh Dios mío Bill! ¿Qué pretendes hacer? –exclamó observando por primera vez el objeto que había traído su hermano.

Era un consolador. Uno grande y rojo, de esos que vibran. Bill desnudo y sonriente acariciaba aquel pedazo de plástico con el mismo cariño con el que acariciaba el sexo de Tom y cuando el mayor de los Kaulitz creyó que las cosas no podían empeorar vio atónito como el pelinegro con gesto pícaro abría lentamente el frasco de lubricante de fresas que ambos solamente utilizaban en ocasiones especiales mientras se relamía los labios. A Tom se le escapó un suspiro.

– Bill me estás distrayendo. –dijo.

Bill se tendió de espaldas sobre la cama, extendió sus muslos exponiéndose descaradamente e introdujo un dedo lubricado dentro de si mismo. Tembló con la primera intrusión y le preguntó a su gemelo provocativamente:

– ¿Me prefieres al videojuego Tomi?

Ante esas palabras Tom inclinó un poco su cabeza como perrito al no entender. Ya se empezaba a poner irremediablemente duro. Bill separó más sus piernas mostrando su erección y el otro dedo que se hundía en su apretado agujero, y Tom aún sin habla, reaccionó al sentir su autocontrol debilitarse.

El pelinegro soltó una risita triunfal de zorrita traviesa y luego un jadeo agonizante cuando se introdujo el tercer dedo. Extendió su entrada preparándola para algo muchísimo más grande de lo que nunca se metió.

Tom, sudoroso se quedo pensativo un momento. Por mucho que el videojuego le gustara no se podía resistir. Se dio cuenta de que estaba perdiendo contra los zombis. Así que decidió dejar el videojuego en pausa. Se levanto del sofá y camino observando cada detalle del cuerpo de Bill hasta quedar delante de él.

– ¡Oh sí Fank creo que ya estás listo! –chilló el hermanito menor.

– ¿Cómo sabes que esa cosa ya está lista? –inquirió Tom casi asustado.

– Porque ya está vibrando – le respondió Bill apretando en consolador con sus manos.

– ¿Le has puesto nombre al consolador? –preguntó Tom espantado.

Bill sonríe y dice:

– Claro hasta a tu pequeño motorcito del placer le he puesto nombre. –señala el miembro de su hermano y vuelve a reír echando la cabeza hacia atrás y esbozando un rostro de sexo que calentó más a Tom.

– ¿Bill, por qué me calientas ahora?

Bill esbozó una sonrisa complacida al ver a su hermano cada vez más ardientemente turbado y al distinguir un notable bulto debajo de sus anchos pantalones.

– Porque este es mi juego y algo me dice que me va a gustar mucho. –respondió mientras se acomodaba mejor en la cama. Le dio la espalda a Tom y se agachó acomodándose en cuatro.

Acarició su trasero sensualmente mientras escuchaba a Tom jadear un poco.

– No se vale pajearse Tomi –dijo burlonamente conteniéndose una risita sarcástica.

Amaba trastornar de esa manera a su hermano, amaba torturarlo con jueguitos provocadores extremadamente peligrosos, pero amaba más el castigo que Tom después siempre le daba.

– Si quieres una paja, no vale hacértela tú, solo vale si te la hago yo, pero no con las manos, sino con la boca –dijo, poniéndose de rodillas ante su hermano y bajándole suavemente la cremallera de su ancho pantalón.

Repentinamente y justo cuando Tom estaba más expectante y emocionado casi sintiendo la familiar sensación de la boca de su hermano envolviéndolo, Bill desistió de hacerle la mamada.

– Pero no puedo dejar así a Frank. Espérame Tomi que luego te atiendo. –dijo.

Se introdujo el consolador deslizándolo en su dilatado agujero, perdiéndolo entre sus glúteos.

– ¡Oh sí! Se siente tan bien Frank. ¡Eres enorme!

Tom entornó los ojos tratando de batallar con los celos. ¿Celos a una máquina? Eso era humillante y lo peor era que tenía que aceptar que necesitaba ayuda con su entrepierna. Su manita lo llamaba.

Pasó lentamente su mano sobre el pantalón rozando la tela. Bill quizá ni se percataría, sus ojos estaban cerrados y seguía gimiendo como perra.

– ¡¡Ohhh Frank que rico… mmgh me excitas!!

Ese maldito Frank empezaba a ser molesto, pero no tanto como el dolor de su erección. No pudo más y lentamente metió su mano debajo de su pantalón buscando ansioso lo que lo atormentaba. Se desabrochó lentamente el cinturón mientras Bill seguía gimiendo cada vez más fuerte y se disponía a empezar a acariciarse cuando su hermanito entreabrió los ojos.

– Te estoy viendo, te lo dije… está prohibido… pajearse… –le recordó.

La voz del pelinegro sonaba entrecortada a causa de los jadeos. Tom tenía la frente cubierta de sudor y emanaba calor de su cuerpo. Totalmente impaciente lo que más deseaba era lanzarse encima de Bill, sacarle a esa porquería llamada estúpidamente Frank y poseerlo brutalmente para que viera lo que verdaderamente era bueno.

Inesperadamente Bill se sacó el consolador sin ningún miramiento y fue hasta Tom que lo miro esperanzadamente alegre esperando la mamada que le había sido prometida, pero en vez de eso solo recibió un pequeño zape en la frente.

– Eres un niño muy travieso Tom.

Y sacó la mano de su hermano de su pantalón evitando que siga masturbándose, retornó con una despreocupación insólita a la cama y a lo suyo.

– ¡¡OHHHHH MÁS…!! Me encantas Frank, estás increíble!!! –gimió viendo como Tom volvía a utilizar su pobre y solitaria mano. Dándose autoservicio sin quitarle la mirada de idiota de encima.

Bill volvió a levantarse y a sacarse el consolador. Lo dejo sobre la cama y volvió a caminar en dirección a Tom, le volvió a quitar la mano de sus genitales, y cuando iba de camino de vuelta a la cama sintió como Tom lo sujetaba por un brazo y lo empujaba hacia la cama con brusquedad.

El mayor de los Kaulitz camino hacía donde estaba el preciado "Frank" de Bill, y lo desenchufó, tirándolo por el suelo y subiéndose sobre Bill, sometiéndolo por la fuerza, aunque sinceramente tampoco su hermanito pareció resistirse mucho, aunque si se veía bastante apenado por su juguetito.

– ¿Por qué haces eso con Frank? –preguntó el gemelo menor viendo la cara de enfado y celos desmedidos de Tom.

– Porque yo soy mejor que tu estúpido Frank. Ahora hazme la mamada prometida y después disfrutare saboreando tu delicioso cuerpo. –le contestó.

Bill trató de incorporarse inútilmente. Su hermano era malvado ¿Cómo se atrevía a hacerle eso a su querido Frank?

– ¡Devuélvemelo! –le ordenó.

Tom al borde de la más destructora ira tomó el consolador desenchufado y se lo ensartó a su hermano hasta lo más profundo como si fuera un puñal, traspasando el frágil cuerpo.

– ¡Pues toma perra! – Estalló - ¿Esto es lo que te gusta no puta?

De pronto Bill sintió que la polla falsa tocó el hipersensible punto dentro de él. Un gran gemido casi un sollozo se desgarró en su garganta

– ¡Oh sí Frank, Tom nunca me ha estimulado tan bien! –exclamó con toda la intención de seguir celando a Tom que gruñó de rabia al oír tamaña insolencia.

– Yo te voy a meter algo mejor luego de que me la chupes. –le amenazó Tom clavándole una mirada espeluznante de psicópata asesino.

Bill con la garganta atascada en gemidos y su entrada atascada en Frank comienza a rasgar con una mano las sábanas desesperadamente y con la otra comienza a masturbarse analmente introduciendo y sacando el consolador de su interior velozmente e ignorando las amenazas que le lanzaban.

– ¡Oh, sí ahí! ¡Ohhhh! ¡Ah Frank mmmghh... tú sí que sabes hacerme sentir perra...ohhh mmm!!!

Tom sólo miraba atónito esa extraña escena porno, no soportaba oír ahogarse en las turbulentas aguas de sus delirios multi orgásmicos a su hermanito y que él no fuera el que se los provocara. ¿Ni aunque le metiera esa porquería por el culo y le saliera por la boca a Bill le bastaría? Necesitaba comprobarlo y tomó la iniciativa.

– ¿Dijiste que Frank es mejor que yo Billie?

Bill solo lo observó con recelo calmándose un poco.

– ¿Quieres que lo comprobemos hermanito?... –preguntó el mayor.

Bill no contestó. Estaba ido, pues se estaba acariciando su erección con una mano mientras que con la derecha continuaba violándose algo más suavemente con el consolador, hasta que de repente se vio sorprendido por su gemelo que lo empujó, volteándolo y obligándolo a acomodarse a gatas sobre el colchón apoyado sobre sus rodillas y antebrazos.

– A ver, dime cuál te gusta más. –le inquirió Tom sonriendo maliciosamente y bajándose los pantalones, posicionándose sobre la cama y delante de la cara de Bill y embutiéndole por la boca todo la longitud de su sexo.

– ¡¡Ahhhh!! ¡¡¡Mmmmmm… qué rico es mmm!!!

Bill soltó un gemido ahogado por el pedazo de su hermano y se separó inmediatamente de él dándole un empujoncito que lo hizo caer sentado y así al fin pudo proseguir completamente con Frank.

– ¿Por qué no me dejas jugar Tomi? Yo soy muy juguetón.

Tom observaba el morboso espectáculo al borde de la desesperación. Quería a Bill para él solo, no le gustaba compartirlo y menos con una estúpida máquina.

– Bill, juega conmigo, sabes que soy mejor. –casi le rogó, acercándosele y lamiéndole toda la boca.

– Contigo jugare cuando yo quiera. Hoy mando yo. –repuso Bill con un hilo de voz y volvió a su juego.

Y acto seguido le muerde la lengua a su hermano mayor con Frank todavía insertado en su orificio. Temblorosamente se da la vuelta quedando su trasero justo en frente del rostro lascivo y hambriento de Tom, quién estaba más que indignado. ¡Una máquina lo había reemplazado! Nunca se lo hubiera imaginado ni en sus peores pesadillas. Los gemidos agonizantes de placer de Bill inundaban la sala y eso le sonaría a dulce mantra si no estuviera tan celoso.

.Bill, mientras tanto y aprovechando la distracción de su gemelo encendió el consolador de nuevo, volviendo a estremecerse sintiendo aquella agradable vibración entre sus nalgas. Tomó su miembro y continuó masturbándose.

– ¡Oh, mmmm Frankie oh!.... ¡Oh! Eres tan….ahhh… ocupas tanto espacio, cariño…

Bill echó un furtivo vistazo atrás y vio a su hermano más que furioso.

– ¿No quieres que me divierta Tom? –le preguntó y se puso de cuclillas mostrándose entero a Tom, abriendo sus piernas para que viera su erección y al consolador enterrado profundamente en su interior.

El mayor de los Kaulitz tragó saliva contemplando sin pestañear la erótica imagen. Bill comenzó a tocarse, a acariciarse el pecho mientras lamía su labio, sacudía las caderas y continuaba gimiendo:

– ¡¡mmmmm!! es tan rico… se siente tan bien…

Pellizcó un poco sus pezones y luego sus manos recorrieron su vientre hasta su miembro que acarició suavemente.

– ¡Ahhh…! ¡Ya no puedo más Frank me…

Echó su cabeza hacia atrás soltando un gran grito de ramera mientras explotaba en éxtasis con un chorro a propulsión.

Tom quedó perplejo, casi en estado de shock con los ojos y la boca abiertos. Él tampoco podía más. Bill respiraba entrecortadamente recuperándose con dificultad. El gemelo mayor sabía que le iba a costar continuar sí es que no le daban una buena mamada como solo su hermano sabía hacer. Lentamente coló sus manos hacia el trasero de Bill y le sacó fieramente a Frank arrancándole un hermoso quejido de dolor – placer.

– ¡Bill, maldita perra! –vociferó.

Aproximó su lengua al sexo de su gemelo y lamió apenas rozándolo suavemente en una dulce tortura. Bill se estremeció al sentir la calidez húmeda de la lengua.

– Ahhh Tom… nooo…–alcanzó a decir el chico en un débil suspiro.

– ¿No qué? Eres mi perra y lo sabes. –dijo Tom con una mezcla de excitación y enojo.

– Dije que no. –terminó cortantemente.

Empujó de un manotazo a su hermano mayor.

– Tócate –sugirió Bill–. quiero verte cachondo o tú también quieres a Frankie? –preguntó lamiendo su dedo índice seductoramente. Después recogió el consolador le dio una sonora chupada y lo dirigió sin pudor alguno al ano de su gemelo.

Tom le dio un violento empujón evitando la intrusión y sintiéndose herido en su orgullo de macho.

– ¿Estás loco? Yo no soy uke.

Bill soltó una cristalina risita de putita traviesa.

– Cierto, yo soy la zorra aquí... Así que tócate ya.

Cogió su propio miembro y gimió varias veces como si estuviera teniendo un orgasmo sólo para excitar aún más a su hermano. A Tom ya le dolía su erección, la sentía palpitar ansiosamente.

– A ver te ayudo –dijo Bill quitándole la camiseta a su gemelo y succionando uno de sus pezones.

Ton gimió sin poder contenerse y empezó a masturbarse mientras Bill lo veía muy divertido y le rozaba con sus uñas la espalda.

– Bien, así se hace. Eres un niño obediente.

– Ya….ahhh... cállate… –dijo Tom con los ojos cerrados. Se negaba a ver la cara triunfal de su hermano - …¡idiota!

– Esto lo hago porque me encanta tu motorcito. –musitó sensualmente Bill apiadándose y se agachó a merced del mayor, dándole pequeñas lamidas a las manos de Tom que rodeaban su miembro y luego retirándolas para lamer lo que más le gustaba.

– Hazlo bien Bill como la puta que eres. –ordenó Tom tratando de vengar su sumisión con ofensas.

– Calla o te muerdo. –le advirtió burlonamente el pelinegro mientras hacia un poco de presión en el sexo de su hermano.

Lo lamió varias veces y luego se concentró en la punta la cual rascó levemente con sus dientes.

– ¡Perra mala sin morder! –gruñó el gemelo mayor.

– De todo te quejas. – reprochó el menor separándose.

Volvió a acomodarse en cuatro con su trasero peligrosamente próximo a la cara de Tom.

– Tu turno. –dijo mientras acariciaba su propia nalga.

Los labios de Tom se entreabrieron.

– Con gusto –respondió y seguidamente comenzó a lamerle lentamente sus perfectas nalgas, mordiéndolas un poco para vengarse. Bill soltó pequeños quejidos pero no pidió que se detuviera.

– ¿Eso te gusta ramera? –le preguntó Tom.

– Más adentro…–Bill sólo susurró entre suspiros.

Eso era un obvio sí. Tom obedece y comienza a adentrarse en ese culo que tanto le excitaba. Lamió tan profundo como pudo, succionando, lamiendo y saboreando el poco lubricante de sabor frutal que aún quedaba en el pequeño orificio.

– ¡Oh sí Tom! Mmmgh –gimoteó el pelinegro casi lloriqueando de placer.

El gemelo mayor se encendió todavía más. Le encantaba oír los ruidos de prostituta gozosa que emitía su hermanito. Lamió más profundo inspirado por los sublimes gemidos, a pesar de que su mandíbula ya empezaba a dolerle lamió más fuerte amenazando con introducir su lengua entera.

– ¡Ya! ¡¡ahhhhhhh Tom, ya hazlo!! –pedía a gritos Bill meneándose hacía atrás para aumentar el placer–. ¡Ya reviéntame!

– ¿Quieres que te reviente, zorra? –pregunta el gemelo mayor apartando su boca del trasero de Bill.

Se sienta y toma a Bill de los cabellos, jalándolo para incorporarlo haciendo que grite de dolor aunque de nuevo tampoco se opuso. Tom estaba sudado y sexualmente ansioso, solo quería follar muy fuerte a Bill.

De pronto de los labios del gemelo menor comenzaron a salir gritos desesperados casi involuntarios. Una ráfaga de placer lo azotaba salvajemente. Tom esbozó una sonrisa orgullosa y aún sosteniéndolo del cabello le preguntó:

– ¿Ahora quién es mejor?

Y acto seguido le dio una húmeda lamida en el hombro. El pelinegro no sabía qué demonios profanaba su trasero. Era grande, dolía., ¡excitaba! y solo cuando dio una leve mirada atrás fue que se percató de que esa monstruosidad que se hundía en su ser… ¡Era el puño de Tom!

– ¡¡¡Ahhhh Tom!!! ¡Oh Dios! –gritaba exasperado sintiendo ese movimiento que lo destrozaba por dentro, sintiendo que iba a partirse en dos.

– Tom eres un animal… una bestia… ¡¡Oh!! – dijo Bill con la poca voz que le quedaba, le dolía y mucho, pero estaba a punto de venirse de nuevo.

– Respóndeme zorra ¿Ahora quién es mejor? –volvió a preguntar Tom con malicia, mientras lo masturbaba con la otra mano y de inmediato Bill se descargó en esta.

– ¡¡¡AHHHHH!!!! tú, tú eres el mejor Tom, eres mil veces mejor. –le respondió enloquecido de placer.

– Y aún no haz sentido nada. –repuso el gemelo mayor que arrancó su puño del interior de su hermano dolorosamente generándolo un agudísimo grito de dolor y pudo escuchar después unos sollozos lastimeros.

No le importó. Sabía que a Bill eso le gustaba, excitaba su enfermo lado masoquista. Así que sin más preámbulos por fin lo penetró de una estocada y lo embistió violentamente desde el primer instante. Ambos ahora gemían al unísono como animales. Habían perdido el control. Follaron tres veces seguidas más hasta donde les dio el cuerpo, hasta las últimas consecuencias. Y Tom volvió a preguntar:

– ¿Quién es mejor Frank o yo?

– Tú, indudablemente. –respondió Bill y agregó–. ¿Y quién es más entretenido: el videojuego o yo?

– Tú, indudablemente.

Bill sonrió satisfecho y luego se durmió acomodándose dulcemente sobre el pecho de su hermano sintiéndose totalmente derrotado por el cansancio. Lo había conseguido, había conseguido distraer a su hermano. Bill era la distracción perfecta.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi novio esta feliz! x q cada vez que leo este fic me pongo bien cachonda y luego follo con él hasta la mañana jajaja

Anónimo dijo...

Siii este fic es uno de los mejores!! DANKE BLACKMOON¡¡

BLACKMOON dijo...

las gracias a Zimmer que es buenaza, y que bien q tienes un chico listo y sabe aprovechar las oportunidades XDDDDD ....me reí bastante con éso, great !!!

 
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