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Kilómetros



La tarde se dejaba caer en aquella estrepitosa cuidad alemana, las luces adornaban todo aquel ambiente festivo. Entre aquellas calles, se veía a un chico de negra cabellera, que caminaba con unas cuantas bolsas de supermercado.
-Tom...-susurró casi imperceptible, en eso el sonido de su móvil lo hizo despabilar...-¿Sí?
-Hola, hermano...- Una serena y triste sonrisa se cruzó por el rostro de aquel solitario muchacho.
-¡Tomi ¿como estás? ¿Cuando vuelves? ¿alcanzaras a llevar antes de navidad?- decía con suma esperanza
-¡Alto Una pregunta a la vez...Bill- se escuchaba feliz- igual te responderé, estoy bien, pero sabes hace mucho frío aquí, no sé cuando vuelva, y tampoco puedo decir si llegaré antes de navidad, lo siento Bill, tendrás que pasar esta navidad con nuestra Madre y Gordon...
-Pero...-la decepción se reflejó en su rostro, la sonrisa de hace un rato se había perdido- olvídalo, mándale mis saludos a la abuela.
-Está bien, Bill y cuida a mamá por favor...dile que la llamaré cuando pueda...cuídate mucho
-De acuerdo, tu también, adiós -iba a colgar cuando...
-Espera...-se escuchó del otro lado de la línea...
-¿Que ocurre? Tienes algo más que decirle a mamá...
-Te amo...-y se escuchó el sonido de marcado del teléfono. Bill quedó con los ojos muy abiertos, tratando de asimilar las palabras pronunciadas por su gemelo
-Idiota...-sonrió y se perdió entre la multitud de gente que compraba los últimos regalos de navidad...

- Al rato después-
-Mamá estoy en casa! -el pelinegro abrió la regida puerta, la habitación se encontraba en penumbras. A lo que Bill se extrañó, si su madre estaba enferma, ¿por que estaba todo tan oscuro? - madre...- se dirigió hacia la cocina, para dejar las bolsas de supermercado, prendió el interruptor para la luz. En el refrigerador había una pequeña nota...

“Bill, perdónanos nos fuimos al hospital, a tu madre le comenzó a subir mucha fiebre
Cuídate mucho, Gordon”.
Tomó su móvil, marcando rápidamente el numero de su padrastro..
-Que le pasa a mamá? -dijo asustado.
-Tranquilo, ella está bien -era su padrastro al otro lado de la línea- ella se sentía muy mal, te llamamos para avisarte pero estaba ocupado...pero ella está aquí durmiendo - dijo más calmado.
-Ósea que... no estarán para la cena de...navidad?
-Lo siento tu madre, estará internada por esta noche, y yo me quedaré cuidándola, si deseas puedes llamar a Andreas...quizás te pueda invitar
-No...-se escuchaba y sentía triste, pero estaba tratando de disimularlo- estaré bien...tranquilos, mándale un beso a mamá...
-Realmente lo sentimos Bill, tu madre lo único que quería era pasar esta navidad con ustedes ya que como sabia que estaban tan ocupados con su tour, y se alegró tanto cuando la llamaron diciéndole que vendrían para esta navidad....
-Tranquilos, no quiero que mamá se preocupe por pequeñeces sin sentido-trató de alegrarse- dile que la amo...Adiós...-colgó el teléfono.- bueno!, hay que darle vida a esta casa...estamos en navidad- se decía a si mismo para tratar de subirse el animo. Encendió las luces de la casa, incluido el árbol de navidad, la chimenea y todo...estuvo un largo rato ocupado, pero aun así el tiempo no se le pasaba muy rápido. Miró el reloj; 10:15 PM.- aah! Maldición!!- se golpeó en la cabeza...-por que en momentos así no está Tom...-se encogió en el sofá pasando sus brazos por su piernas, atrayéndolas a su cuerpo, abrazándose así ligeramente- no me gusta la soledad...-una solitaria lagrima cayó por su mejilla dejando un rastro negro por ella- no me gusta...para nada...-comenzó un sollozo desgarrador, la chimenea se iba apagando lentamente y el ambiente se empezaba a poner frió- Tom...-volvió a susurrar, para luego mirar nuevamente su reloj- por que todo pasa tan lento,- miró hacia la repisa que había en la sala, muchas fotos adornaban aquel lugar. De él y tom juntos, su graduación, una donde salían los dos y su madre.- que tiempo aquellos...me gustaría volver a revivirlos...-cayó así, profundamente dormido en el sofá...

“Mamá, Mamá mira me he sacado un diez!!! -decía un pequeño Bill a su madre, ella lo besaba tiernamente en su cabeza
-Estoy muy feliz por ti, cariño y a tu hermano como le ha ido?
-Mas o menos, mamá... pero ya sabes el siempre recupera sus calificaciones -la mujer puso una mano encima de la cabeza del menor de sus gemelos...
-Tu siempre tan amable con tu hermano, espero que ese cariño dure para siempre, sabes te voy a contar una historia...-Bill la miró emocionado- tu abuela, o sea mi mamá siempre me decía que si alguna vez tuviera gemelos tendría que decirles esto; se dice que los gemelos pueden sentir lo que el otro piensa, siente y desea. Yo quiero que eso pase contigo y Tom, quiero que estén por siempre juntos y que descubran cosas juntos.¿Me puedes prometer eso?- Bill sonrió abiertamente.
-Claro que si mamá, yo amo mucho a mi hermano- y salió feliz de la habitación.

-15 años-
-¡Tom! Despierta ya es tarde -decía tratando de quitarle la almohada a su hermano
-No me molestes -se escondía bajo las cobijas- anoche no pude dormir muy bien...
-¿ah? Y eso por que? -se mostraba curioso el pelinegro, a lo que su hermano mayor se levantó para mirarlo fijo-
-Anoche, escuché mientras dormías...-Bill parecía no entender a la perfección- estabas...gimiendo...-el menor de los gemelos se sonrojó por sobremanera
-¿QUE DICES?!!!- se exasperó
-Es verdad...-volteó su cabeza hacia un lado- lo hacías de una manera tan sensual...-se acercó a paso felino hacia su hermano- ¿y quieres saber por que me llamó la atención?- Bill retrocedía a cada instante, pero no pudo seguir o sino se caería de la cama, Tom quedó a escasos centímetros de su rostro-¿quieres saber?
-S-si...-musitó
-Fue por que...gemías mi nombre - a Bill le entró el pánico.
-Eso...eso es mentira!!! -miró hacia otro lado- eres mi hermano no pude haber tenido un sueño así contigo.
-Yo muchas veces los he tenido...-dijo sin rodeos, a lo que su gemelo se sonrojó, sin entender como habían llegado a esta situación...
-Eso seria...sucio!!, somos hermanos!!...-Tom arqueó una de sus cejas mirándolo con deseo...
-Eso no impide nada...y te confieso algo? -se apegó al cuerpo de su hermano que estaba apunto de caer de la cama- eres lo que más deseo poseer...-tanto como terminó, besó a Bill con fiereza en sus labios, recorriendo con gran ansias toda la cavidad de su gemelo, sus lenguas se toqueteaban, se amarraban en hilos de su sedosa saliva, que de vez en cuando se dejaba escapar de una de las bocas, labios chocándose y succionándose con deseos se dejaban escuchar en la habitación. Aunque ellos no quisieran tuvieron que separarse- algún día...aceptaras lo que hay entre nosotros...Bill”.

Despertó asustado, agitado, y con ello nuevas lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, ¿por que su hermano le hacia tanta tortura? El de por sí se moría por estar con su hermano, pero...es su gemelo, como hacerlo con él? Como lo miraría luego a la cara? Se verían siempre. Desde aquel beso, Tom le ha insistido e insinuado muchas cosas, pero Bill tenia miedo.
En sus 18 años, Bill no había estado con ninguna chica en la intimidad, pero tenía que confesar que cuando tenía a su hermano mayor cerca, las hormonas se comenzaban a despertar y con ello un deseo carnal de follar con su hermano. Era un deseo prohibido que a la vez lo mataba por dentro.
Miró su reloj no faltaban mas de 10 minutos para que fuera medianoche, tenía sueño y se iría a dormir. Algo lo asustó, el sonido de un auto llegar muy rápido, la reja de su casa abriéndose, pasos corriendo, por un momento pensó que a su madre la habrían derivado a su casa. Miró asustado hacia la puerta, la que se abrió estrepitosamente...
Bill abrió con fuerza sus ojos, no podía creer quien entraba por la puerta de su casa.
-Tom...-susurró, su gemelo mayor miró hacia donde estaba Bill, corrió, para luego aferrarlo a su cuerpo,
-Perdóname…Traté de llegar lo antes posible, pero no pude...-se lamentaba el mayor
-¿Que...haces aquí? -decía sin entender mucho
-Me avisaron lo de mamá, y pregunté donde estabas, me dijo que estabas en casa solo, ¡¡Yo no te podía dejar solo!! -levantó el rostro de Bill- ¿estabas llorando?
-¿Que...dices?!!!...-dio vuelta su rostro sonrojado- claro, que no...
-sé que no te gusta estar solo...-habló Tom, decidido y su hermano lo miró confundido- se como te sientes- pasó su mano por el rostro de Bill, para quitarle los residuos de lagrimas que tenia...
-Tom...-fue lo único de que dijo cuando lo abrazó fuertemente- me sentía solo...no quería estar así, te necesitaba mucho, pero tu no estabas...-lloraba incansable.
-No llores, sabes que no me gusta verte así, tonto -levanto nuevamente su rostro- a la ultima persona que quisiera ver triste es a ti - Bill se percató de la cercanía de sus rostros y trató de alejarlo, pero Tom le ganaba en fuerza- no te dejaré ir...no ésta vez...-dijo decidido, Bill se asustó...
-Esto... estaría mal!!...-
-Es lo que siempre dices, ya estoy cansado de escuchar eso...-de un momento a otro lo besó, recorriendo con ansia la boca de su gemelo. Bill retrocedía, pero algo lo hizo parar. La pared...
Tom apoyó el cuerpo de su hermano en aquella pared, para sujetarlo con más firmeza, el forcejeo que Bill le daba, se iba debilitando lentamente, hasta corresponder el beso. El pelinegro entrecruzó sus brazos por el cuello de Tom, para ahondar más aquel contacto. Su gemelo mayor tenia una de sus piernas entre las suyas haciendo un ligero contacto con su entrepierna, que lentamente comenzaba a tomar vida. Ahogó un sonoro gemido en la boca del mayor. A los minutos después se separaron con pesadez, para mirarse con deseo...
-Dime...que esta vez me dejaras poseerte...-quien movía su pierna para incitar a su hermano para que aceptara.
-Tom...yo...no puedo...-dijo bajando su rostro, en Tom el enfado comenzaba a aparecer- no puedo...seguir negando esto, realmente quiero que me hagas tuyo...por favor...- Tom le miró sorprendido, apegó mas sus cuerpos, haciendo una deliciosa fricción entre ambos...
-Ven conmigo...- lo tomó de la mano para conducirlo hacia el segundo piso de la casa, mientras avanzaban, apagaban las luces para dar más intimidad, llegaron hacia la habitación de Tom, que como ya no pasaban nunca tanto tiempo ahí, estaba muy ordenada. El primero en entrar fue Bill y Tom cerró la puerta tras de sí.
El pelinegro se sentía nervioso, seria su primera vez, pero lo había pensado hace mucho tiempo, debía entregarse a su hermano por que su cuerpo lo pedía, por que...él quería.
Se asustó un poco al sentir las manos de su gemelo bajo su camiseta, palpando su vientre lentamente. Bill se dio la vuelta quedando frente a frente con su hermano, para luego besarlo con desesperación. Se encaminaron hasta llegar al borde de la cama, mientras sus cuerpos caían sobre el colchón.
Tom se posesionó sobre su gemelo menor...

-Si supieras cuanto esperé esto...-su lengua delineaba el cuello de Bill. Un espasmo recorrió todo el cuerpo del pelinegro.
-No a...sido fácil...para mi pensarlo - dijo entrecortado...
-¿Y eso por que?-quedaron frente a frente...
-Lo mío...no es solo deseo, Tom- el aludido arqueó una ceja sin entender mucho...- yo...realmente...-hundió su rostro en el pecho de su gemelo- realmente...te amo, no como mi hermano...es que no puedo dejar de pensar en ti, eres no sé...como decirlo, te necesito...
-Bill...
-Déjame terminar- se escuchaba decidido- contigo, siento cosas que nadie antes a despertado en mi...
-Mierda Bill, que ya entendí el punto!!...yo también te amo y siempre te lo he dicho...
-Pero tu ya lo haz hecho con diferentes chicas y has tenido muchas novias...y yo...
-Las otras chicas no significan nada para mi, son solo diversión -apegó sus labios con los de su hermano- tu eres realmente lo que deseo, no solo tu cuerpo...sino que también tu corazón-lo besó pausadamente en sus labios, al separarse Bill comenzó a derramar una que otra lagrima...
-Dices cosas jodidamente cursis -sonrió-
-Imbécil...-volvió a recorrer el cuello de su hermano- levanta tus brazos- su hermano le hizo caso, lentamente le fue quitando la camiseta dejándolo a su merced, ese blanquecino cuerpo al descubierto, y que solo él había visto así...-
-Que vas a hacerme-dijo algo asustado Bill-
-Tu solo calla...te gustará ya veras- A Bill le dio un leve escalofrío al sentir el aliento de su hermano chocar con su piel. Las experimentadas manos de Tom recorrían con gran ansias el vientre y pecho del pelinegro, mientras su boca lamía, succionaba, mordisqueaba los pezones del cuerpo que tenia en frente...
-T-Tom...ah...-jadeaba, mientras Tom sonreía al ver que sus caricias estaban causando efecto. Siguió con su labor besando el pecho de su hermano, con sus manos ahora bajaba el cierre del pantalón de su hermano. El mayor de los Kaulitz hacia un camino imaginario entre besos y lamidas por todo pecho de Bill, luego, bajó a un más para agarrar el borde del jeans de Bill, para bajarlo lentamente.
Cuando sacó por completo aquella prenda de su gemelo, comenzó a recorrer el cuerpo del menor, pero esta vez desde su boca hasta la masculinidad de éste, cuando llegó a la parte baja de éste, palmó por encima de la ropa interior y sintió como la masculinidad de su hermano estaba empalmada, haciendo un gran bulto...
-No..me mires así, idiota...me avergüenzas -subió nuevamente para besarlo, sus lenguas jugaban incansablemente, el dedo índice de Tom recorrió desde la boca hasta llegar al abdomen de Bill, le causó un gran estremecimiento, ahogando un sonoro jadeo en la boca contraria...
-Quiero que grites mi...nombre, Bill -dijo el mayor bajando rápidamente los boxers del menor dejándolo a su merced, sin aviso alguno comenzó a lamer desde los testículos de Bill hasta llegar a la punta del miembro...-dilo...
-Mmmph...Tom...Tom...aaah...-con una mano arrugó la sabana presente en la cama, la estrujaba mientras cientos de descargas eléctricas recorrían su espalda al sentir a su hermano en su entrepierna- mierda...Tom...lo haces...jodidamente bien...aaah...
-Ya verás...-succionaba y lamía constantemente- te haré pedir por más...- Tom comenzó a sentir como el miembro de Bill se comenzaba a tensar y con ello en la punta de la erección, un liquido blanquecino comenzaba a aparecer...- ya era hora, hermanito...-lamió la punta y Bill observando aquella excitante situación descargó sus líquidos en la boca de su hermano...
-Perdón!!...-se quería sentar pero una mano lo detiene, Tom pasó una mano por su boca...-
-Tranquilo, es normal...-se levantó y fue a cerrar la puerta con seguro por seguridad, como lo pensó. Miró a su hermano recostado en la cama con las piernas abiertas, mientras su pecho subía y bajaba rápidamente- ahora vendrá lo mejor Bill...-Tom se sacó aquella ancha camisa que traía encima dejando su pectoral al aire. Bill se sonrojó, y lentamente observó como Tom sacaba su gorro y bajaba sus pantalones...
Se sube nuevamente hacia la cama dejando un espacio entre su cuerpo y el cuerpo de Bill, poco a poco comienza a recorrer la piel del pelinegro con sus labios delineándolo sutilmente. Luego comenzó a besarlo, Bill por su parte recorría con sus manos con gran ansia la descubierta espalda de Tom, dejando leves rasguños con sus negras y afiladas uñas, a Tom no le causaban dolor sino un sumo placer que lo incitaba a seguir y no detenerse hasta sentirse dentro de su hermano.
Mientras bajaba cuando besaba el cuerpo del pelinegro subió una de sus manos para entrarla en la boca de Bill no entendía por que, pero Bill lo hizo metió un dedo de Tom, para después meter dos dedos más, como le excitaba a Tom sentir la lengua y aquel calido piercing jugar con sus dedos
-Separa tus piernas...-ordenó Tom, Bill lo miró asustado
-¿Que harás...?-jadeó incansable
-Solo es para que no te duela eso es todo...-le dio un casto beso en sus labios para luego levantar las piernas de Bill dejando a la vista su entrada...-woow...eso luce bien
-¡¡Cállate!! Imbécil...-el pelinegro dio vuelta su rostro sonrojado, luego abrió con fuerza sus ojos y no pudo evitar que unas lagrimas salieran de éstos...-mierda...eso duele...aaaah...-
-Sssh...Calla...o sino te dolerá más...-Tom había metido uno de sus dedos a la virgen entrada de Bill, penetrándola lentamente para que se acostumbrara a aquella sensación, cuando observo que Bill ya no chillaba tanto, metió un segundo, para luego un tercero...
-Aaaah...quiero...sentirte dentro Tom...-se aferraba a las sabanas cada vez más, en sus cuerpos una fina capa de sudor se dejaba observar.
-Lo sentirás...-sacó sus dedos, y luego Tom bajó sus boxers, dejando a la vista su impotente erección- Date la vuelta y levántate - Bill obedeció y camino hasta llegar a una pared, se puso de espaldas apoyando sus manos en una pared, dejando su entrada a la vista de Tom para que este pudiera entrar sin ningún problema.- Bien, ahora viene lo mejor...- lo beso nuevamente y tomó las caderas de Bill para introducir su miembro dentro de él, un sonoro quejido salió de la boca del pelinegro al sentir a Tom dentro suyo-mmm...Bill estas estrecho...-dijo sin poder ahogar un gemido...
-Tom...ya, muévete...-dijo desesperado y su hermano rió por lo bajo, comenzó aquel vaivén lento y excitante que a ambos los cegada de placer infinito. Tom se cansaba de aquel lento movimiento, pero esperaba la aprobación de su hermano para aumentar el ritmo y la respuesta no tardó en llegar- más...rápido!!! -dijo cegado por el placer, tenia las manos apoyadas en la pared. Y una fina capa de sudor se dejaba ver por su delgada figura. Los vidrios comenzaron a gotear, al igual que sus cuerpos, y gemidos se dejaban resonar en toda la habitación...
Tom jugaba con el miembro de Bill, masturbándolo para que este siguiera su ritmo, lo embestía con fuerza, llegando cada vez más profundo.
-Aaah...Tom te siento tan adentro...aaah....-sus manos arañaban todo lo que pudiera, pero sus piernas comenzaron a temblar- mierda...aaah me duele...detente...aaah
-No...aaah Bill, no me hagas eso ahora...-dijo Tom, cerrando con fuerza sus orbes...
-Pero aaah...me siento incomodo aaah...mmmmph...TOOOM~!!! AAAAH....-por la comisura de sus labios se dejaba ver un rió de saliva y la boca de Bill por poco y chocaba con la pared por lo fuerte que le embestía Tom, parecía poseído, pero realmente había soñado millones de veces con poseer a su “querido” hermano, pero siempre debía acabar satisfaciéndose solo.
Sin salir de Bill, lo tomó y lo tumbó en el suelo, subiendo sus piernas a sus hombros, poniendo a Bill de espaldas...
-Ahora si?...aaah- dijo Tom mirando el rostro excitado de su hermano...
-SIGUE...AAAAH...-gemía sin controlarse, las embestidas volvieron a hacerse frecuente, esta vez era más excitante para ambos ya que se miraban, lentamente mientras Tom le embestía, se acercó hacia la boca de Bill y sus lenguas se comenzaron a tocarse, amarrándose como si se les fuera la vida en ello...
- por que...aaah...te negabas tanto Bill?
-Tom...yo...es que...realmente te amo...-cerraba con fuerza sus ojos, y amarró sus brazos alrededor del cuello de su hermano- te amo como a nada...
-seré solo tuyo para siempre Bill...te lo prometo...- y con aquellas palabras fue la ultima embestida que le pudo dar a su hermano en un intento coherente de no gritar a todo lo que dieran sus pulmones. A los segundos Bill, derramo sus fluidos entre sus vientres. Se abrazaron por un largo rato, tratando de acompasar su corazón...Bill miró el techo, para luego mirar a la ventana, era de noche...
-“Noche?...-miró a Tom, quien tenia sus ojos cerrados- juntos...en la noche?” -sonrió con satisfacción- Tomi...-susurró moviéndolo un poco-
-Ahora no, me dejaste agotado, amor...-la ultima palabra hizo que el pelinegro se sonrojara por sobremanera, trató de calmar su corazón carraspeando un poco su garganta
- es que se...me ocurrió una nueva canción! Y de seguro te gustará -trató de apartarlo, pero Tom era mucho más fuerte-
-Ahora? -lo miró levantando su rostro que estaba apoyado en el pecho de Bill, su gemelo le sonrió de una manera muy dulce- de acuerdo- se tumbó del otro lado de la cama dando espacio a su gemelo para levantarse, para seguro, ir a buscar su cuaderno de canciones y “hojas rotas”, como le llamaba Tom, es que realmente no parecía cuaderno, Bill lo tenia casi sin hojas, cada vez que una canción no le salía, arrancaba más que una hoja-
-gracias, Tomi -le sonrió y depositó un casto beso en sus finos labios-
-Nunca terminas de sorprenderme eh? -dijo gracioso, y bill le sacó la lengua- de que trata? -se puso de gatas apoyando su rostro en el hombro de Bill, pero éste ocultó rápidamente el cuaderno-
-Que te he dicho cuando escribo canciones? -dijo apenado
-“ No me gusta que me miren, así que te jodes cuando esté escribiendo”- hizo una imitación del habla de Bill con gestos y todo...
-Imbécil -dijo sonrojado.
Bill escribía, y re escribía una y otra vez, sacando, tachando o tirando cada una de las hojas. Tom se había dormido hace un rato, realmente era frustrante escuchar a su hermano una y otra vez maldiciendo por que la famosa canción no salia...
-LISTO!! -miró con un brillo diferente en sus ojos aquella hoja- Tomi?...-miró a su hermano que estaba durmiendo tranquilamente boca arriba y la mayor parte del cuerpo desnudo...- se resfriará...-lo arropó con unas mantas y Bill miró su reloj- es tarde, mañana no podré levantarme temprano -hizo un puchero- bueno...-apagó aquella lamparita de noche que estaba en su mesita, y se tumbó al lado de su hermano, dándole la espalda...
-Ya era hora...-susurraron en su oído, el aludido se asustó para luego reconocer esa voz-
-Perdona, pero es que esta canción es diferente a las demás...-
-Quiero leerla...-Bill se puso frente a el pegando su rostro en el desnudo pecho de su igual-
-No...Ahora no, es tarde y de seguro mañana, vendrán los chicos -(refiriéndose a Georg y a Gustav)- para entregarnos los regalos...así que para que nos levantemos temprano si? -acarició el rostro de su hermano sutilmente...
-De acuerdo, pero mañana a primera hora, la leerle...-Bill asintió con la cabeza- buenas noches, mi hermano...no...-negó con la cabeza- buenas noches mi amor...-Bill derramó inconcientemente unas lagrimas, su relación ya no iba a ser lo mismo, no ahora ya no eran hermanos...ahora eran amantes, mas que amantes confidentes el uno del otro...


<<25>>
<10:30>
El timbre de la familia Kaulitz sonaba seguidamente, y nadie abría la puerta
-De seguro y aun están durmiendo Georg! -reclamó el baterista- tu y tus ocurrencias de molestar a la gente tan temprano
-pero es que quiero que vean los regalos!!! Realmente me esmeré un montón en buscarles los condenados regalos a cada uno y no puedo esperar a que lo vean!!!-Gustav suspiró
-YA VAAAA!! -se escuchó un grito proveniente de la casa, ese grito era de Bill- TOM!!! VE A ABRIR!!!
-QUEEEE? POR QUE YO?...
-POR QUE ESTOY OCUPADO POR FAVOR!! ANDA!!!
-VALE!!!...-Georg y Gustav se miraron divertidos, es que no podían creer como gritaban esos dos...- quien es?
-Es papa Noel -rió fuerte Georg y Tom abrió la puerta
-Ja! Muy gracioso...pasen...-se hizo a un lado para que sus amigos entraran-
- y ese milagro que la casa está ordenada? -Tom le tiró en el rostro una revista que estaba leyendo- hey! Me dolió...-
-Que huele tan delicioso? -dijo Gustav olfateando y caminando hacia la cocina-
-se sorprenderán tanto como yo...-dijo Tom sin más ánimos, los otros dos integrantes de la banda caminaron hasta llegar a la cocina, abrieron con fuerza sus ojos, parpadeando incontables veces- si, es sorprendente...-
¿Quien estaba en la cocina?, pues era Bill que estaba cocinando, todos sabían que la cocina no era su fuerte (ni ningún otro labor domestico), pero sinceramente lo que sea que tuviera en el horno olía realmente exquisito
-Hola chicos, feliz navidad! -dijo feliz...
-Feliz Navidad Bill -dijo Gustav mirando con gula el horno- ¿cuando estará listo?
-Gus...-suspiró bill- es para el almuerzo- sabría que vendrían...así que quería impresionarlos con algo hecho por mi
-Tom...-dijo Georg- que le diste a Bill?
-Nada, cuando despertamos me dijo que quería hacer algo diferente hoy...-se sentó en la barra de la cocina-
-Chicos tenemos que comentarles algo...-dijo Bill- ayer compuse una nueva canción
-joder! Tu no descansas ni siquiera para navidad -rieron todos juntos -
-bueno y de que trata? -digo Gustav...
-se las mostraremos, es acústica...no, Tomi? -su gemelo asintió y Bill infló los mofletes por que su “hermano” le prestaba más atención a la revista que a él...-TOMI!!!!
-Que?!! te estoy escuchando!!!...-miró a Bill quien tenia una mirada demasiado tierna y encantadora- va-vale!! Vamos a ensayarla!...- bajaron al sotano del hogar de los Kaulitz donde antes ensayaban, cuando eran Devilish...
-Bien...la escuchamos...-Georg y Gustav se sentaron en un sofá que había ahí, Tom y Bill... se sentaron en unos asientos, Tom con Guitarra en mano y Bill, no necesitaba micrófono...
-Bien cuando quieras Tomi...-Tom respiró hondo y comenzó a tocar aquellos acordes...

“En mi interior empieza a hacer frío
cuanto tiempo podremos estar aquí juntos?
quédate aquí
Las sombras quieren cogerme
si nos vamos
Vamos sólo los dos
tu eres todo lo que soy
y todo lo que fluye por mis venas
siempre nos apoyaremos el uno al otro
no importa donde vayamos
no importa la profundidad

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

yo oigo cuando gritas silenciosamente
yo respiro cada respiración tuya
incluso si el destino nos separa
no importa lo que venga después lo compartiremos

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

en la noche..... Algún día
en la noche.....solo contigo juntos

sujétame sino de otro modo estaré colgado solo en la noche
llévame contigo y abrázame
de otro modo estaré colgado solo en la noche

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

tu eres todo lo que soy
y todo lo que fluye por mis venas.”

La canción terminó, y los gemelos se miraron con un brillo tan chispeante en sus ojos que hasta los expectante se percataron de ello...
-Es su canción? -los gemelos miraron sorprendido a Gustav, quien tenia una sonrisa juguetona en sus labios...- ya era hora que expresaran todo lo que sentían...-dijo finalmente
-QUE??!...-dijeron ambos, sonrojados y no menos avergonzados...
-Vamos no se hagan- dijo Georg- ya nos habíamos dado cuenta que lo de ustedes no era una simple actuación en el escenario...
-De que hablas Georg?...-dijo Bill- nosotros nunca hemos actuado nada en el escenario ni nada por el estilo...
-Eso es lo que piensan, pero vamos Bill, las miradas, los COQUETEOS que le das a Tom en el escenario son realmente evidentes, y por dios como hacen delirar a las fans...-Gustav asintió-
-Ojala y ahora calmes tus hormonas Tom, ahora que tienes a Bill...
-NOSOTROS NUNCA HEMOS DICHO QUE ESTAMOS JUNTOS...ADEMAS...-el pelinegro ensombreció su mirada- somos...hermanos...
-¿ y eso que?, nadie les está diciendo que vayan a tener hijos, casarse y que se yo!, sean felices si se aman así...nadie les dirá nada además, no se preocupen que del staff, nadie se ha enterado...- Bill sonrió ampliamente...
-Gracias...-susurró Tom,
-Ya venga vamos! Quiero ir a comer!! Realmente olía muy bien lo que sea que estabas cocinando...-dijo Gustav, subiendo las escaleras, seguido por Georg. Tom se levantó de su sitio para guardar su preciada guitarra, Bill lo esperó apoyado en el marco de la puerta...
-Listo?-dijo el pelinegro, y Tom asintió...- ya quiero probar como quedó lo que cociné...-iba subiendo las escaleras, cuando una mano lo hace caer hacia atras y unos fuertes brazos lo abrazaron...-
-espero que ahora, ya no tengas más dudas, que estaremos juntos para siempre si? Y que lo nuestro no está mal, ya te lo ha dicho Georg...-Bill le sonrió
-De acuerdo...pero te advierto de algo...-pasó sus brazos por el cuello de Tom, acercando sus rostros- no habrá sexo todas las noches eh? También debo descansar...
-¿QUE?!!-dijo sorprendido el de rastas- no me hagas eso amor...por favor...-hizo un hermoso puchero a lo que Bill sonrió abiertamente...
-Eres tan lindo cuando expresas tus sentimiento tan fácilmente, Tomi...-besó sus labios con ternura- te amo...y no sabes cuanto esperé esto-
-yo igual- una luz iluminó todo el lugar, ambos miraron hacia la puerta del sotano ahí estaban Georg y Gustav con cámara en mano...
-juro que traté de detenerlo -bajó su rostro Gustav-
-PERO ES QUE SE VEIAN TAAAAAN LINDOOOS!!! *0*!! -haciendo una pose exageradamente afeminada xD...-anda que no lo publicaré en ningún lado...- Tom se separó por completo de su hermano, tenia el rostro gacho y Bill lo miró asustado, conocía aquella reacción...
-Vamos que no es para tanto Tomi-trató de calmar a su gemelo...
-QUE YO TE MATO GEORG!!!!!!!!!!!!!!!...-Tom subió rápidamente las escaleras y Georg salió corriendo en dirección contraria..-NO TE ESCAPARAS!! DAME ESA CAMARA!!....-se escuchaban los gritos lejanos y Gustav salió tras ellos, de seguro y dejarían un gran desastre en toda la casa, trataría de evitarlo...
Por mientras, Bill, se había quedado solo, y se dirigió a la cocina...
-Bueno...-se puso un delantal de cocina- habrá que acostumbrarse a este tipo de bromas cuando estemos juntos...¿como lo aceptaran las fans cuando se enteren de esto?...-se encogió de hombros-
-GEEEEEEOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORRRRGGG!!! VEN HACIA ACÁ...-se escuchaba a lo lejos el grito de Tom y Bill se rió-
-Jeje...solo espero que a tom le guste la cena, realmente la hice con mucha dedicación para él, ¿no que a los hombres se le conquista por el estomago? -rió al decir eso, bueno su vida ahora ya no seria la misma, tenia a Tom, unos amigos que lo apoyaban y una canción...que expresaba más que sentimientos...
¿que más puede pedir?

*-Yo are que te alegres Tommy-* (OneShop)




X: Bill, Bill

No, esa voz no, como odio aquella voz femenina. Esa voz de…

X: Bill – dijo ya delante de mis ojos
Yo: ¿que necesitas Chantelle?
Chantelle: Has visto a Tom, no lo encuentro por ninguna parte, ¿sabes donde se encuentra?
Yo: No – dije lo más seco posible
Chantelle: Hay vamos Bill, eres su hermano sabes donde esta, vamos dime, necesito decirle algo…
Yo: mira te voy a hacer sincero
Chantelle: claro dime
Yo: No quiero que te acerques a Tom ¿entendiste?, solo lo quieres por la fama y para jugar con sus sentimientos, ¿te crees que soy tonto yo?, te advierto de una maldita vez no quiero volverte a ver a su lado nunca mas si no quieres que yo me deshaga de ti por completo, ¿me explique bien?

Ella solo se me quedo mirando, y sin decir nada, solo se limito a retirarse, estaba enojada y eso era obvio pero no iba a dejar que lastime a Tom, a MI Tom.

Mas Tarde…

Yo: Georg lo tenias que haber visto, fue muy chistoso, como Gustav se tropezaba con el tacho de basura y caía de frente al piso
Georg: jajajajajajajjajajaja, me hubiera gustado grabarlo
Tom: Bill Kaulitz Trumper – dijo Tom gritando apareciendo de repente y cortando nuestra conversación
Georg: uuu ¿ahora que hiciste?
Yo: ¿que pasa Tom?
Tom: ¿Por qué le dijiste eso a Chantelle?, ¿estas loco o que?
Yo: porque esta jugando con vos Tom, ¿que no lo vez?
Tom: Mentira ella me quiere
Yo: eso es lo que te hace creer, Tom por favor créeme, ella te va a lastimar
Tom: ahora me tendré que disculpar
Yo: mierda Tom ¿Qué estas ciego?
Tom: si me disculpas voy a ir a disculparme con ella por la estupidez que le dijiste
Yo: ¿sabes que? has lo que quieras, no me interesa en absoluto

Sin decir más nada Tom se fue del hotel donde estábamos hospedados y yo me fui a mi habitación, nuestra habitación que Tom y Yo compartíamos. No lo podía creer que Tom mi propio hermano no me crea, esta totalmente ciego. Me senté en la cama, lleve mis manos a mi cara y comencé a llorar, ¿Por qué es tan idiota?

[Habla Tom]

¿Qué demonios le pasa?, primero se enoja porque le dijo que Chantelle es mi novia, y ahora me sale con que es una arpía, Dios Bill ¿que te sucede hermano?, y ¿como se supone que le pediré disculpas a ella ahora?
Me encontraba caminando hasta la casa de ella, al llegar me puse en frente de la puerta, pero ¿como le pediría perdón?, le diré “Chantelle perdona las tonterías de mi hermano” o “Chantelle no le hagas caso a las tonterías de mi hermano, no sabe lo que dice, olvídalo ¿si?”, No mejor le digo lo primero, antes de tocar la puerta…

Chantelle: por la culpa de ese maldito… - se escuchaba la voz de ella, ¿estaba con alguien? – El entupido de Bill me empezó a gritar – ¿hablaba por teléfono? – si sigue así Tom no caerá fácilmente ¿que hago John?

¿Qué?, Bill tenia razón, soy un idiota…

Chantelle: si, de hecho hasta ahora el muy tonto no se ha dado cuenta, no porque su hermano se lo repite, jajajajaj, si esta completamente enamorado de mi

UN TREMENDO IDIOTA…

Chantelle: si completamente… claro, no te preocupes yo me encargo de el, ok mañana le diré a Tom, espero que su hermano no se meta, Te amo Chau.

No puede ser… en ese momento se abre la puerta y sale ella, totalmente sorprendida…

Chantelle: T…Tom, que… ¿que estas haciendo aquí?, creía que estabas en el hotel, ¿hace mucho estas aquí parado?
Tom: Lo suficiente…
Chantelle: Tom lo que escuchaste es mentira, yo realmente te amo, ton no vas a creer que te estoy engañando o ¿si?, Ton encesto perdóname, yo… yo… no devi de haber dicho eso enserio yo…
Tom: basta, escucha lo suficiente como para seguir con esto, sabes que ahora me doy cuenta que Bill tenia razón sobre ti, no puedo creer que haya confiado en ti, y lo peor es que le dije a mi hermano que mentía, y que estaba mal lo que pensaba sobre vos, esto se termina acá…

Sin decir mas nada, y sin esperar una respuesta me volví a casa, tenia que hablar con Bill, me comporte como un monstruo con el, no estaba seguro si me iba a perdonar, pero lo iba a intentar, yo a mi hermano lo amaba…
Llegue al hotel y subí a mi habitación, seguramente Bill se encontraba allí, demonios y ahora como le voy a hacer que me perdone, el tenia razón y como un idiota no le creí.
Entre a la habitación y Bill se encontraba en su cama sentado dándole la espalda a la puerta, todo estaba oscuro…

Yo: ¿puedo hablar con vos?
Bill: NO…

[Relata Bill]

Como me pudo hacer esto… ¿que era yo? ¿Un completo desconocido, para que no me crea?
Tom: enserio, necesito hablar… Bill solo quiero hablar de lo que paso con Chantelle… - pero le interrumpí
Yo: NO, si vas a empezar a hablarme sobre tu entupida Chantelle, decirme tu razón por que cual estas con ella o a reclamarme y decirme que no me meta con ella olvídalo, no lo soporto mas Tom, no puedo creer que yo siendo tu hermano no me creas ni la mas minima palabra de que esta mujer te esta…
Tom: termine con ella – esperen un segundo, ¿la dejo? –tenias razón sobre ella, solo me quiere por el dinero, no por lo que soy, la escuche hablar por teléfono solo su plan y todo, Bill me equivoque, pensé que solo era necesidad tuya, soy un tonto, perdóname por no haber creído en ti y haberte hecho llorar… - en ese momento siento que Tom se arrodilla en la cama y me abraza de atrás poniendo su mentón en mi hombro – perdóname Bill

En ese instante se escucha un pequeño sollozo, ¿estaba llorando? No, no quiero que llore, me di vuelta y lo abrase por la cintura.

Yo: no llores Tomy, perdóname por haberme puesto así, no quería que esto pasara, no quería que te lastimara y mira lo que paso, sucedió lo que no quería, por ser tan débil, no quiero verte así, yo are que te alegres Tomy, sabes que me tendrás siempre a tu lado siempre – sin decir nada me beso la frente para después tomarme con ambas manos mi rostro y hacer que lo mire…
Tom: sabes Bill, soy muy afortunado de tenerte a mi lado para queme apoyes – el se acercaba cada vez mas a mi rostro – Te amo Bill
Bill: y yo también – acerque un poco mi rostro y bese delicadamente sus labios
Tom: Bill… - dijo separándose un poco de mí para mirarme, sin decir mas nada volvió a besarme, pero esta ves con más desesperación

Pase mis brazos por su cuello y me pegue más a su cuerpo, besándolo aun con mas pasión, el comenzaba a pasar sus manos por debajo de mi remera haciendo que me estremezca con el contacto de sus hermosas manos en mi cuerpo, comencé a bajar el cierre de su campera para después quitársela, el hizo lo mismo con mi remera, al no tenerla mas encima mío me beso mi cuello seguido de mis pezones, deje escapar un leve gimoteo, sin pensarlo quite de un tiron su enorme playera, dejando al descubierto su hermoso cuerpo musculoso y formado, empecé a bajar mis manos por todo su torso hasta llegar a la hebilla de su pantalón, empecé a desajustar su cinturón y bajando el cierre de su pantalón, metí una mano por adentro y acariciando su entrepierna que estaba empezando a despertar, no nos dejábamos de besar, Tom me recostó en la cama y me empezó a dejar besos humedar por todo mi cuerpo, pasando desde mi cuello, llegando a mis pezones, de hay su lengua paso directamente de apoco y lentamente a mi ombligo hasta llegar a mi pantalón, pero antes de continuar volvió a mi rostro para besarlo

Tom: quiero hacerte el amor Bill – comenzó a dejar pequeños besitos en mi rostro uno tras el otro
Bill: Tom, te amo, quiero que me hagas tuyo – después de eso me dio un beso

Siguió besándome mientras con sus manos iba desabrochando uno a uno los botones y metiendo una mano por debajo de mis boxer, siguió con mi cuello

Bill: mmm, Tom, no me tortures… porque… - mordió mi cuello – AAAAAA vas a pagar
Tom: me encantaría – paso su lengua por todo mi cuello hasta llegar a mis mejillas

De un movimiento rápido quede encima de el y empecé a besarle el cuello, mordiéndole y pasándole la lengua haciendo que gimiera bajo mío, le saque el pantalón junto con su boxer de un tiron y comencé con mi lengua un largo recorrido hasta su abdomen dibujando sus marcados y duros abdominales, comencé a bajar y me encontré con su dura ya entrepiernas que pedía a gritos ser atendida, eche un vistazo a Tom que estaba con la cabeza para atrás boca abierta, me lleve toda su extensión a mi boca y comencé a lamer, besar, morder, chupar lo mas mejor que pude, podía oír los gemidos de Tom, que se volvían cada segundos mas altos, Sabia que estaba por llegar al final, así que sabe toda su entrepierna de mi boca dejando que saliera un hílo de baba de mi boca y subí hasta su boca

Tom: Nunca… me imagine que… lo hicieras tan bien
Bill: hay tantas cosas que no sabes de mí

En un rápido movimiento Tom quedo arriba mío

Tom: lo tendré en cuenta para la próxima

Me termino de sacar mis pantalones y se acomodo entre mis piernas, me besaba el cuello mientras se restregaba contra mi cuerpo haciendo que nuestros sexos se chocaran, paso una mano por de bajo nuestro, hasta llegar a mi trasero metiendo un dedo adentro de mi cavidad haciendo que me estremeciera del dolor

Tom: ¿quieres que pare?
Bill: no, De apoco pasa, sigue

Unos segundos mas tarde, me encontraba con 4 dedos adentro mío y Todavía quería más, era una sensación excitante…

Bill: Más Tom mas… te quiero adentro…

Tom caso sus dedos de adentro de mí y se acomodo, beso mis labios y pude sentir la punta de su pene entrando lentamente, puse mis piernas por su cintura y mis brazos sobre su cuello, me sentía en el cielo, cuando la tuve toda adentro Tom se quedo unos segundos quieto, para después empezar a moverse lentamente, a pasar los segundos Tom empezaba a moverse cada ves mas rápido, tenia sus manos a cada lado de mi cabeza sosteniéndose con sus brazos y mirándome fijamente envistiendo cada vez mas rápido y fuerte, yo apretaba mis piernas cada ves mas fuerte su cintura y con mis manos sostenía su trasero arañándolo

Bill: aaaahhh Tom, mas… mas fuerte aaaaah
Tom: te voy a … lastimar si voy mas fuerte… - podía sentir como temblaban sus brazos
Bill: No importa, rómpeme… Tom rómpeme… AAAAAA

Tom investía lo mas fuerte y rápido que podía, pero estábamos ya apunto de terminar, unas 3 investidas mas y los dos habíamos acabado, yo en nuestros panzas y Tom dentro mío, Tom se tiro encima mío exhausto y aun con su entrepierna en mi interior cubriéndose su cara en mi cuello, estábamos muy cansados

Tom: Te amo Bill- pude sentir su aliento chocar con mi cuello
Bill: Te amo Tommy, Fue hermoso
Tom: como vos, Perdoname por no haberte creido…
Bill: Eso quedo en el pasado, ahora este es el presente
Tom: y nuestro futuro

Como pude arrastre las sabanas cubriendo nuestros cuerpos sudados y desnudos para así fundirnos en un sueño.

El Ángel de Milán es Mío



— Uhm… aaaah…
— ¿Tom? — ¡Mierda!… gruñí, me habia escuchado.
— Uhm… ¿Q… que?
— Deja de estarte haciendo pajas y déjame entrar que nos vamos en cinco minutos — Puto Bill, en vez de quitarme lo cachondo, escuchar su voz hizo que me pajeara mas frenéticamente.
— Hay un baño abajo — murmure dificultosamente.
— Mamá se está bañando.
— ¡Ash!… serás cabrón — rugí y tuve que meter mi empalme de caballo dentro de mis pantalones. Abrí la puerta y le observe furibundo, se estaba burlando disimuladamente de mí, lo supe porque ante mí no pasaron desapercibidas las comisuras poco curvadas hacia arriba de sus labios. Sus labios, rosados y brillosos… me embobaban. Todo el me embobaba.
¿Qué hacerle?… no podía evitarlo. Simplemente me era imposible, aunque tratara. Últimamente todo era mucho más difícil de sobrellevar. Bueno, en realidad lo único difícil de sobrellevar eran mis sentimientos, deseos y en general mi puto anhelo de… poseerlo. Si, bueno… enfermo, algo estaba, pero era ¡IMPOSIBLE EVITARLO!… ¿Quién en sus cinco sentidos podría resistirse?… ¿Quién, cuando se le tenía día y noche rondando de aquí para allá, llamando la atención?… ¡Joder! De nuevo no, no… no pude ser que me le haya quedado mirando y ¿Aun no reacciono?…
— Uhm… ¿Qué tanto me vez?
— Uhm… nada es que… — fruncí la nariz. — Tu… tus labios brillan — inquirí atontado. Bill sonrió pícaramente y nuevamente robo mi aliento.
— Tom… es porque me eche brillo labial… ahora apártate que tengo que empacar lo que está en el tocador — musito empujándome a un lado y pasando de largo hasta colocarse frente al espejo. Gire la cabeza e inevitablemente mis ojos se clavaron en su trasero, redondito y respíngadito. Y más, con ese pantalón tan ajustado que se habia puesto.
— ¿Tom? — la voz de Gordon me saco de mi ensimismamiento y voltee a verle. — Acaba de llegar la camioneta que les llevara al aereopuerto — anuncio.
— Ah, claro si… si — tartamudee.
— Diles que ahora vamos — inquirió Bill alzando la voz para que Gordon le escuchara.
— Claro… apresúrense — musito mi padrastro y dio media vuelta para irse de ahí. Pase una de mis manos por mi cara y suspire.
— Bill apresúrate
— Si, si claro… ve adelantándote, ahora te alcanzo — dijo y salió del baño, chocando conmigo bruscamente. Caí al suelo sin saber cómo y sentí un ligero peso presionarme contra el suelo.
Parpadee un par de veces y le vi de frente, respirando agitado y con los labios ligeramente abiertos, a escasos centímetros de los míos. Sus pupilas acarameladas me observaban expectantes, como esperando ansiosas el ataque de algo que ni el mismo sabia. Mi corazón empezó a dar tumbos acelerados contra mi esternón y sentí como mi empalme de caballo, que poco a poco se habia normalizado, estallaba al sentir una de sus piernas rozarle bruscamente por la caída.
— P… perdón — tartamudeo y su aliento tibio, se coló por entre mis labios provocando que la boca se me aguace. Pocas veces teníamos tan… oportunos encuentros como este y todos, sin excepción eran para mí un juego del destino que se empeñaba en antojarme algo a lo que jamás probaría. Negué con la cabeza y rodee su cintura con una de mis manos, al tiempo que me recargaba en el codo de la otra.
— No… no te preocupes — dije sin aliento y por primera vez, en todo el tiempo llevaba con mi loca obsesión, estuve casi seguro de que a Bill, le pasaba lo mismo conmigo, porque por instinto o… quizás por inercia, acerco su rostro al mío, hasta que sentí como ligeramente la piel de sus labios rozaba los míos. ¡Puto Bill!… ¡Me Mataba!… ¡Me mataba!
Trago saliva pesadamente y negó con la cabeza frenéticamente, para después incorporarse de un salto y bajar las escaleras corriendo. Casi pude percibir como los labios le temblaban y eso… me hizo sonreír. Me incorpore como pude y tuve que ir a mi habitación para cambiarme. El vuelo a Italia iba a ser muy largo.
——————————
— Bien cariño… cuídate y mucha suerte — dijo mama depositando un suave beso en la mejilla de mi gemelo.
— Si mamá… — contesto él y la abrazo fuertemente, cosa que mi mama no desaprovecho y lo estrecho aun mas contra su torso dando múltiples besos a los costados de su cara. Como siempre, el niño consentido.
— Tom, me alegra que hayas decidido ir con tu hermano… es tan lindo verlos apoyándose en todo — musito mamá soltando a mi hermano y dirigiéndose a mí para darme un meloso abrazo.
— Si ma, ya sabes… — dije encogiéndome en hombros. Y bueno, es que como no iba a apoyarlo si él lo era todo para mi, muy independiente de mis tendencias incestuosas.
— Simone déjalos ir que no querrás que lleguen tarde — interfirió Gordon, logrando que mama me soltase al instante.
— Si, claro… es que, me conmueve demasiado… están creciendo demasiado rápido — mascullo mama enternecida y después volvió a jalarnos a Bill y a mí, abrazándonos a ambos y dándonos un último beso. — Cuídense mucho — finalizo y nos soltó. Ambos dimos media vuelta, para dirigirnos a la salida y note como Bill me mirada algo cohibido y nervioso. Le sonreí y él me devolvió el gesto, pero ni aun así varió su expresión. Algo le pasaba y estaba seguro que ese algo… me incluía.
— Chicos… suerte… — mascullo Gordon y nos tendía la mano para despedirnos. Enseguida salimos de la casa y tanto él como mama nos hicieron adiós con la mano desde la puerta, cuando la camioneta asignada se ponía en marcha.
——————————
Subimos al avión. Primera clase… azafatas hermosas y un excelente servicio, pero ni aun así yo podía apartar la vista de la persona que estaba sentada a mi lado, observando insistentemente por la ventanilla y comiéndose las uñas. Bueno, sabía que volar le ponía nervioso pero… ahora también sabía que ese nerviosismo era alimentado por algo más.
— Bill, deja de comerte las uñas que te las estropearas — dije y el volteo a verme con las cejas enarcadas.
— ¿De cuándo acá te importa que las uñas se me estropeen? — cuestiono. Trague saliva. “Pues desde que tu atuendo andrógino logro embaucarme por completo”. Sería una buena respuesta, pero el lugar sin embargo no era el adecuado.
— Uhm… pues, no es que me importe… pero, vas a un desfile de modas ¿Recuerdas?… ¿Quieres que estén todas mochas? — rodo los ojos y volteo nuevamente a la ventana. — Debería decir por lo menos gracias ¿No?… no cualquier hermano cuida el manicure de su hermano — inquirí y me cruce de brazos. Bill volteo nuevamente con el ceño fruncido y se me quedo mirando sin decir una sola palabra. Me hice el ofendido y cerré los ojos, fingiendo que me dormiría durante el vuelo.
No quería pelear con él, ya no me apetecía, solo quería verlo sonreír y nunca molestarlo. No podía creer como es que habia llegado hasta esta situación. Me preguntaba cómo me habia dejado llevar por los miles de relatos Twincestuosos que miles de fans escribían de nosotros. Relatos que me cercenaron el cerebro, llevándome a desear algo que por regla estaba mal, pero que a pesar de todo era casi perfecto.
¿Cómo sabían esas chiquillas lo mucho que quería a mi hermano?… ¿Cómo sabían a la perfección lo que ahora sentía?… ¿Cómo lograban describir lo que justo ahora me quemaba en el pecho?… esa sensación de necesidad de él, ese amor puramente fraternal… convertido en amor de… ¿Pareja? O quizás no convertido, porque en realidad jamás podría dejar de querer a Bill como mi hermano, pero ahora habia algo más. ¿Es que solo era deseo?… uhm… no, definitivamente no solo era eso, porque si bien me la pasaba haciéndome pajas pensando en él, habia algo mas, era como amar a la misma persona de dos formas, logrando así que ese cariño fuera intensamente irrompible dentro de mi corazón.
Fruncí el ceño y abrí los ojos, Bill nuevamente tenía la cabeza apoyada en el respaldo del asiento y volteaba de lleno hacia la ventanilla, no dejando que yo admirara sus hermosas y finas facciones. ¿Como habia empezado todo?… Las respuestas a todas mis preguntas no las sabia, habíamos tenido muchos encuentros, encuentros que me hacían babear con solo verle, encuentros que desgraciadamente tenían que parecer solo una escena de hermanos gemelos y nada más, cuando yo los veía de otro modo. Porque me tenia loco, ya desde hace mucho tiempo, aunque en estos últimos meses esa atracción se hubiera triplicado significativamente en mi persona, al menos de eso estaba seguro, pero… ¿Y él?… ¿no sentía nada?… ¿Por qué siempre me coqueteaba y después se iba dejándome aturdido?… ¿De verdad eran coqueteos o solo era mi imaginación?… ¡Demonios! De nuevo estaba hecho un lio y Bill ni enterado. Bufe alto, me frustraba estar en esta situación, odiaba tenerlo tan cerca, quererle como le quería, de una forma prohibida y no poder expresárselo.
— ¿Tom?… ¿Estás bien? — cuestiono con esa voz que lograba que mi corazón latiera desbocado.
— Si… — murmure, tapándome los ojos con mis manos. — ¿Cuánto falta para llegar?
— Uhm… — guardo silencio y yo al no obtener respuesta destape mis ojos para mirarlo.
— ¿Qué?…
— Tom acabamos de salir… faltan las tres horas de viaje — mascullo con una ceja en alto, descolocado por mi tonta pregunta.
— Ah… — fue lo único que dije y fruncí los labios. Bill volteo nuevamente hacia la ventanilla, sin prestarme más atención. ¿Qué habia hecho mal para que se comportara así?… ¿Acaso era por la cercanía que habíamos experimentado?… ¿Pero?… ¿Por qué?… ¡Joder!… que como me comía la cabeza, capaz y estaba así por la pasarela y yo haciéndome ideas. Bufe y apreté los ojos, lo mejor sería dormir hasta que llegáramos a Milán.
—————————
— Tom… Tom despierta ya llegamos — ¿Llegamos?… ¿A dónde?…
— ¿Uhm? — me estire como buenamente pude en el asiento y escuche risitas nerviosas. Risitas que eran como música para mis oídos.
— Ya, flojo — y entonces sentí que un ligero golpe en la entrepierna hacia doler mi miembro. — ¡Tom! — Bill grito y abrí de golpe los ojos que hasta ese momento habia mantenido cerrados.
— Ay… — me queje frunciendo el ceño y parpadeando múltiples veces, a la vez que empezaba a restregar uno de mis ojos con uno de mis puños y con la otra mano sobaba mi erección. Cuando logre enfocar la vista le vi a mi lado, hincado en el asiento, sonriente y pícaro. — ¿Qué? — pregunte aun adormilado. Bill se mordió el labio inferior pícaramente y alzo la vista, paseándola por lo que nos rodeaba. Fruncí el ceño y me incorpore del asiento un poco, asomándome al pasillo y notando que no habia nadie. Ni un alma más que nosotros dos. — ¿Dónde están todos? — cuestione.
— Uhm… nos están esperando abajo — musito con un deje de sensualidad en su voz que distinguí al instante, así como también distinguí su mirada, felina y entornada hacia mí. ¡Mierda!… ¡Pero si era precioso!
— Ah, pues… vámonos — musite y trate de levantarme, pero Bill puso una de sus manos sobre mi pecho y me empujo contra el respaldo del asiento; paso una de sus piernas a mi lado y acabo sentándose a horquillas sobre mí ya creciente erección. Gruñí por lo bajo cuando sentí su peso aplastar mi miembro y no pude evitar soltar un gemido ahogado poco después. Joder, que era él, el que me la estaba apachurrando. — ¿Bill que pasa? — cuestione un poco aturdido por su actitud dominante y poco usual.
— Tom… Contéstame una cosa — musito, pasando su dedo índice por mis labios y relamiendo los suyos. Me estaba poniendo cachondo. ¿¡Pero porque hacia eso que hacia!?… ¡Este no era mi hermano! Trague saliva y asentí con la cabeza, incapaz de articular palabra. Nuevamente me tenía idiotizado. — ¿En quién piensas cuando te pajeas? — ¿Cómo?… ¿Estaba despierto de verdad?… ¿De verdad Bill, me estaba preguntando eso?… ¿Ese era mi hermano?… Diablos, y ahora ¿Que sería bueno contestarle?
— Uhm… en… en… uhm… — tartamudee. Es que, no podía decirle que en él, me abofetearía y muy seguramente llamaría a Mike para que me llevara de regreso a Alemania y me internara en un manicomio. — Uhm… en — carraspee y vi como el empezaba a reírse burlonamente entre dientes. — ¿De qué te ríes? — cuestione, aparentando enojo.
— De ti… — Bueno, es que era obvio ¿No?; Fruncí los labios. — Dime, ¿En quién piensas?… ¿A quién te imaginas mientras cierras los ojos y te masturbas?
— ¿Bill, a que viene esa pregunta? — cuestione descolocado. ¿A qué venía ese tonito altanero, ese levantamiento de cejas y esa sonrisa socarrona que le surcaba los labios?
— ¿Piensas en mí?… — enarco aun mas las cejas si se podía y entreabrió los labios, inclinándose hacia mí y observando ansioso mis pupilas. — Dime… ¿Soy yo el que te pone?
—… — sin palabras. ¿De verdad habia dicho eso?
— ¿Tom? — musito y se inclino más hacia mí. — No lo niegues… no si ya te estoy poniendo tu confesión en bandeja de plata — inquirió, suspirando sobre mis labios, relamiéndoselos y empezando a restregar su trasero contra mi miembro aprisionado entre mis pantalones.
— ¿T… Tu?… — tartamudee.
— Si, me pasa lo mismo que a ti… y te sorprendería cuantas veces me has puesto a hacerme pajas — inquirió como si tal cosa. — Anda Tomi… dilo… di que soy yo el que te pone cachondo — susurro con sus labios tocando los míos. No pude mas, no aguante… no podía dejar pasar esta oportunidad. Le rodee de la cintura y lo atraje hacia mí, al mismo tiempo que aprisionaba sus labios entre los míos.
— Huum — gemí de gusto al probar su saliva mezclándose con la mía y sentir sus suaves y lentos movimientos de cadera sobre mis piernas.
— Dilo… — ordenó, separándose un poco de mí y soltando un jadeo cuando le apretuje el trasero con las manos. Por fin, después de tanto anhelarlo, ahora lo tenía entre mis palmas. Arqueo la espalda y echo la cabeza para atrás, dándome oportunidad para besar y lamer su cuello.
— Si Bill… tu eres el que me pone… — murmure con la voz entrecortada, aun estaba aturdido porque algo me decía que esto estaba rotundamente mal, ¿Pero eso ahora qué?… el también sentía lo que yo y… así eran las cosas.
Volvió a inclinarse sobre mí y me beso cadenciosamente, jugueteando con su lengua dentro de mi boca, mordisqueando mis labios y ensalivándome hasta la barbilla cuando decidió descender por ella, provocando que todo empezaba a subir de tono. Cole mis manos debajo de su playera y palpe su abdomen plano y liso, ascendí de apoco hasta que tuve entre mis dedos el pezón que se habia perforado hace unos meses y sentí mi miembro palpitar de puro deseo. Si, no podía mentirle, me ponía… y mucho.
Dejo de besarme y lamerme para gemir por lo bajo al sentir como pellizcaba su pezón, moviendo de vez en vez el arillo que llevaba en él. Enterró su cara en mi cuello y su aliento rozo mi piel, provocando que un escalofrió recorriera mi espina dorsal. Entonces sentí como sus labios se cerraban sobre mi piel, succionando placenteramente, provocando que en la zona sintiera el picor característico de cuando te hacen un chupetón.
— Bill… no hagas eso… — murmure, pero mi voz no sonó convincente.
— Es… para que quien lo vea… sepa que… tienes dueño… — susurro y soltó una risita burlona. Sonreí también y es que ya me imaginaba los comentarios de algunos paparazzos que llegaran a tomar mi cuello marcado. Hablarían de alguna groupie… pero nadie se plantearía siquiera que… era mi hermano el que me lo habia hecho. Suspire profundamente, disfrutando de sus cálidos y juguetones labios que paseaban sin recato por mi cuello, igual que mis manos lo hacían por su torso y entonces Bill se incorporo nuevamente, quedando de frente a mí. Tomo una de mis trenzas entre sus manos y la observo detenidamente mientras la repasaba con la yema de uno de sus dedos.
— Tom…
— ¿Uhm?…
— Modelare para ti — musito sin dejar de ver mi trenza. La piel se me puso de gallina y tuve que tragar saliva. ¿Osea que me iba a modelar a mi?… ¿A mí?
— ¿Ah, si? — inquirí, enarcando una ceja. Bill asintió con una gran sonrisa que al instante hizo que el corazón me latiera a una velocidad de vértigo. Su semblante dominante se habia disipado, siendo sustituido por ese que tantas veces me causo morbo, ese de niño tierno y bueno. De un pequeño que recordaba vagamente jugando conmigo a los cochecitos. De un niño que no rompe ni un plato. Supuse que fue porque se habia dado cuenta que no era el único que sentía cosas raras y eso ahora le hacía sentirse más confiado.
— No te quitare la vista de encima… — inquirí y pase una de mis manos por su espalda para halarlo hacia mí y volver a fundir nuestros labios en un beso prohibido, pero placentero.
— ¿Tom? — jadeo, separándose un poco de mi.
— Uhm…
— Esto… — trago saliva e inspiro aire, como si estuviera agotado. — Esto está mal… ¿Verdad? — cuestiono, con una voz que dejo entrever cuan consiente estaba de la situación.
— Si — asentí. — Pero… así es perfecto — murmure contra sus labios.
— Vamos… — y se incorporo de su posición para caminar por el pasillo. El corazón me daba tumbos acelerados, no quería dejarle ir, no ahora que sabía que él sentía lo mismo por mí.
— Bill — masculle y me levante tan rápido como pude. Bill estaba a mitad de camino entre la puerta de salida del avión y yo, y aun así, no me detuve a pensar en el riesgo que corría. Solo impulse mis piernas a alcanzarlo y cuando lo tuve cerca, le rodee de la cintura, atrayéndolo a mí bruscamente y comiéndole la boca como lobo. Ahora que sabía que no me rechazaría, quería degustar sus dulces labios y nunca, pero nunca separarme de él, incluso si eso conllevaba el dejar de respirar. Terminamos el beso con un agradable tronido y entonces bajamos del avión.
— ¡Vaya!… ¿Qué tanto hacían? — cuestiono Natalie. Bill sonrió y suspiro profundamente.
— Estábamos arreglando una cosas — musito jovialmente y Nata frunció el entrecejo, sin entender a que se refería.
— Ya me dijo que me porte bien en la dichosa pasarela — bufe y rodé los ojos. — Con lo que a me cagan a mi esas mariconadas — musite con un tono muy propio de mi, para después negar con la cabeza y chasquear la lengua. Bill volteo a verme, con la boca ligeramente abierta, indignado y después frunció los labios.
— Pero que… — iba a atacarme, pero mi sonrisa maliciosa le hizo callarse y dar media vuelta para empezar a caminar directo a la puerta de entrada del aereopuerto, donde ya habia un número considerable de chicas y reporteros. Mis ojos sin remedio viajaron a su contoneante trasero, que más bien me parecía que lo contoneaba a propósito. Sonreí y negué con la cabeza, mordiendo mi labio inferior y rascando mi barbilla. No podía creer que fuese el trasero de mi gemelo el que me llamase de ese modo la atención. Simplemente, era de enfermos, pero… bueno, yo enfermo de por si estaba, entonces, quizás no era de extrañarse.
Custodiados por el personal de seguridad, entramos al aereopuerto y mis ojos no hallaban como distraerse de las sinuosas caderas de mi gemelo, que me tenían embobado, y fue precisamente por eso que cuando estábamos saliendo camino a la camioneta de vidrios ahumados que nos esperaba afuera del aereopuerto, para llevarnos a donde se daría la pasarela, choque con una puerta de cristal que se interpuso en mi camino. Gruñí por lo bajo eh hice como si nada, pero sentía la cara arder de pena. Diablos, ¿Alguien se habría dado cuenta del porque de mi tonto choque?… pedía a gritos que no, sino estaría acabado.
—————————
— ¡Bill!… oh pero que alegría que has llegado — chillo uno de los diseñadores que le habían invitado, no le reconocí, eran demasiado parecidos y… la verdad es que se me hacían iguales, por lo que ni siquiera me esforcé.
— ¡Dean!… ya ves, lo prometido es deuda — inquirió mi hermano dándole un gran abrazo, seguido de un beso a cada lado del rostro. Después se separaron y el tipo, apenas me observo hizo lo mismo.
— ¡Tom!… pero si al final as decidido venir — si, bueno, tenía que venir a cuidar lo que es mío ¿No? Sonreí. — Mira qué guapo te vez… — musito y mis ojos instantáneamente viajaron al rostro de mi hermano que se relamía los labios, mientras me observaba de arriba abajo. Casi dándome a entender cuanto me le antojaba. Sonreí con malicia y mordí mi labio inferior, saboreándomelo también.
— ¡Chicos! — la voz alegre del otro Gemelo, Dan, me saco de mi ensimismamiento y gire la cabeza para verlo caminar hacia mí. — Tom, ¿Cómo estás? — saludo.
— Bien, aquí… apoyando a la familia — musite. El sonrió y camino hacia Bill. — Eso es bueno, la familia siempre debe de apoyarse y mucho mas ustedes que son gemelos. — ¡Agh!, será cabrón, no quería que me lo recordaran, no quería pensar que el que me habia despertado un deseo desenfrenado era mi gemelo, me daba complejo de culpabilidad, cosa que claro, no nos beneficiaba en nada.
Después de saludarnos unas cuantas veces más, intercambiar información del viaje, del hotel y de muchas cosas más, Dean indico a Bill por donde es que estaba su camerino para cambiarse. Bill asintió un par de veces antes de despedirse de los gemelos nuevamente y ambos, junto con Natalie partimos hacia donde un miembro del staff de la pasarela nos guio. El camerino era amplio, con un gran tocador que tenía empotrado un espejo enorme, en el cual se reflejaba cada parte de la habitación. Natalie se adelanto a nosotros y empezó a colocar todas sus herramientas sobre el tocador, para después indicarle a Bill que se sentara en la silla que estaba frente al espejo.
— ¿Falta mucho? — cuestione, aproximadamente 45 minutos después de que Natalie empezara con su trabajo. Si bien ya se habia maquillado, ahora algo le habia hecho Natalie, el que, no sé, pero le hizo algo que logro que su belleza resaltara mas, ¿O es que ya siempre lo veía así?
— Solo falta que me cambie — contesto Bill, mirándose al espejo desde todos los ángulos posibles. Yo no sé qué era lo que revisaba, si estaba hermoso como él solo.
Bufe aparentando molestia y justo en ese momento la puerta del camerino se abrió. Eran los gemelos diseñadores que traían una especie de plumero negro, con algo de cuero, también negro. Debí imaginármelo, nada le iba mejor a Bill que el negro.
— ¿Qué es eso? — cuestione con el ceño fruncido.
— Esto es lo que tu hermano lucirá esta noche y… fue confeccionado exclusivamente para el — musito ¿Dean?… o ¿Dan?… uhm… no sé, no lograba aun reconocerlos del todo, pero fuera cual fuera su nombre, me jodia que la baba le colgara por MI hermano y claro para mi buena suerte no tardo en darse cuenta de la mirada malhumorada que decidí echarle a propósito.
— Bill, te esperamos afuera… cámbiate — inquirió el otro gemelo y enseguida salieron del camerino. Rodé los ojos y bufe cansinamente, hundiéndome más en el sillón.
— Natalie… ¿Podrías salir por favor? — pidió mi hermano y al segundo Natalie ya también habia abandonado el camerino, dejándonos a los dos solos, con mucha, pero mucha intimidad. Bill camino tras ella y puso el pestillo a la puerta, después volteo y recargándose en esta de espaldas, cruzo los brazos, sin apartar la vista de mí.
— ¿Qué? — le mire con una ceja enarcada, al tiempo que jugaba con el piercing de mi labio, observándolo de arriba abajo, comiéndomelo con la mirada.
— Uhm… — desvió la mirada a la prenda que tenía que ponerse y sonrió. — ¿No quieres ayudarme a… ponerme eso? — cuestiono al mismo tiempo que empezaba a jugar con su piercing de la lengua. Fruncí el ceño y voltee a ver el plumero que estaba tendido en el sofá más amplio de la estancia, después dificultosamente trague saliva y sentí un calor abrazador recorrerme de pies a cabeza. ¡Claro que quería!… pero es que…
— No… vístete… no hay tiempo — inquirí al mismo tiempo que me incorporaba del sofá y me dirigía al baño. Bill entorno los ojos y después me miro con un gesto de indignación.
— Bueno… — musito y camino hacia donde estaba ese mogote de plumas. Se le notaba decepcionado y… quizás dolido. Yo me encerré en el baño y me recargue en la puerta, en realidad no habia ido ahí para mear, sino a pensar, a plantearme los pros y los contras. ¡Por dios era mi hermano!…
Negué con la cabeza y me incline sobre el lavamanos para humedecer mi rostro. ¿Qué demonios me estaba pasando?… ¿De cuándo acá me importaba que fuera mi hermano?… Sé que tenía que importarme, pero es que lo cierto era que ni siquiera me importo un poco cuando me hacia pajas pensando en él, en su perfecta sonrisa, en muchos de los montajes que circulaban por la web y que yo ansioso buscaba para darme una idea de cómo sería ese tipo de relación y ¿Ahora de la nada me importaba y generaba un gran cargo de conciencia?… ¿Cuándo le deseaba más que a otra cosa en este puto mundo?… ¡Y una mierda!… es que habia que ser gilipollas para rechazarlo ¡joder!, ¡Nadie lo haría! Y yo no era la excepción, sería muy mi hermano, pero las ganas se las traía y para mi buena suerte sabia que él también me traía ganas, así que… ¿Qué problema?… las culpas ya las compartiríamos también como hermanos gemelos que éramos ¿no?
Abrí sigilosamente la puerta y asome de a poco la cabeza. Bill estaba terminando de ponerse los pantalones que le quedaban jodidamente bien y me hacían admirar sus delgadas y largas piernas, su trasero respingado y redondo, provocando así que yo tuviera que morderme el labio inferior, para aguantar la respiración y reprimir un jadeo que amenazaba con salir de mi boca escandalosamente, ¡Mierda!… pero si verlo así nada mas, ya me había puesto duro como una roca. Mire mi entrepierna y la cubrí un poco con una de mis manos, sentía como las mejillas me empezaban a arder y es que ya se notaba la pequeña carpa que mi miembro había levantado.
Bill camino hacia el gran espejo para observarse minuciosamente y fue entonces que salí de mi escondite. Camine con paso casi felino, sin hacer un solo ruido hasta llegar a sus espaldas.
— Eh cambiado de opinión — murmure a su oído y Bill tuvo que recargar sus manos en el tocador.
—Uhm… Tom… — jadeo. Si bien su voz siempre me había gustado, ahora sentía como ese toque de sensualidad en ella me calaba hasta lo más hondo, haciendo que yo irremediablemente le deseara mas.
Ladeo la cabeza para verme y yo pegue mi entrepierna abultada a su trasero que a esta altura, él habia parado mas y la restregué a conciencia, poniéndome mas tieso de lo que ya estaba, logrando un empalme de burro con tan solo imaginarme todo lo que podría hacerle. Me miro y sus pupilas achocolatadas me enloquecieron, su mirada felina, perfectamente maquillada y enmarcada en delineador y sombra negros, tan profunda que jure ver su incesante deseo fluir y quemarme por dentro, provoco que mi erección creciera más si se podía.
— Bill… — jadee, con la voz entrecortada.
— ¿Uhm? — ronroneo, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, dejándome sitio para que olisqueara el aroma de su cuello. Repego mas su trasero a mi polla y curvo los labios en una sonrisa por demás encantadora.
— Me vuelves loco… — susurre y mordí el lóbulo de su oreja, arrancándole con ello un suspiro y logrando que un escalofrió le recorriera la espina dorsal. Temblequeo un poco y note como se le erizaban los vellitos de los brazos. Pase mis manos por ellos y las deslice hasta llegar a tocar el dorso de sus manos recargadas en la fina madera del tocador.
— Tom…
— ¿Uhm?…
— Quiero… quiero que tu y yo…
— Dime…
— Quiero que tu y yo hagamos el amor — musito con un hilo de voz y sentí como mi corazón empezaba a latir erráticamente. ¿El amor?… ¿A qué se refería con eso?… ¿Quería follar?… ¿Así?… ¿Sin más?
— Yo también Bill… — murmure y bese su hombro desnudo. Después ascendí poco a poco y pase una de mis manos hacia delante de su rostro, tomándolo de la barbilla y obligándolo a girar un poco la cabeza, para así poder encontrar sus labios. Volví a besarlo y tire de su camiseta negra hacia arriba, intentando sacársela pero instantáneamente la bajo de nuevo y se giro de tal forma que ambos quedamos de frente.
— Entonces… házmelo — exigió sobre mis labios. — Házmelo Tom — repitió y restregó su entrepierna abultada con la mía, causándome un ligero dolor placentero que segundos después se disperso por todo mi cuerpo, descolocándome por completo y haciendo a un lado la poca cordura que aun me quedaba.
Le empuje contra el tocador y lo cogí de la nuca para obligarlo a besarme. Introduje mi lengua sin pudor alguno, buscando la suya y moviendo la cabeza para que nuestros labios encajaran, y lo hicieron. Bill se amoldo a mis movimientos en menos de un segundo y ambos empezamos a toquetear nuestros cuerpos, ansiosos y ávidos el uno del otro. Introduje mis manos debajo de su ligera camiseta y acaricie sus costados con la yema de los dedos, sonriendo a la vez que él lo hacía.
— Uhhmm… — gemía contra mis labios, mientras descendía sus manos por encima de mi holgada sudadera, palpando y buscando algún sitio por el cual poder colar sus traviesos y finos dedos. Le frene en seco, sosteniendo sus muñecas y alzándolas sobre su cabeza, al mismo tiempo que yo descendía mi lengua por su barbilla y cuello, hasta llegar al principio de su pecho. Sostuve ambas muñecas de mi gemelo con una mano y con la otra subí hasta sus axilas la camiseta que le cubría para dejarle el torso totalmente descubierto.
Me incorpore de nuevo y le mire a los ojos, notando un extraño brillo en ellos, uno que me volvía loco, uno que jamás habia visto en algunos otros… y que muy probablemente jamás lo haría, era el brillo propio del cariño entre hermanos gemelos, cosa que dejaríamos de ser en breve, para convertirnos en amantes. O al menos ese era el rumbo que llevaban nuestros actos.
Le sonreí y me incline hacia delante, solo para probar nuevamente sus labios, al mismo tiempo que con la mano libre le rodeaba de la cintura y descendía hasta tocarle el trasero. Lo estreche contra mi polla provocando que gimiera irremediablemente. Después solté sus manos y él instantáneamente rodeo mi cuello con ellas, estrujándome mas, repegandose a mí y queriendo fusionar su cuerpo con el mío. Apreté mis labios aun mas sobre los suyos para después soltarlos de golpe y descender hasta su torso desnudo, delineando cada parte de él, toqueteando con la punta de mi lengua cada uno de sus pezones, succionándolos, mordisqueándolos y ensalivándolos hasta dejarlos totalmente erectos. Jugueteando con ese arillo de metal que a buena hora se le habia ocurrido ponerse. Seguí descendiendo hasta toparme con su pulcro y bonito ombligo que lamí con ansia, al mismo tiempo que descendía mi mano y aplastaba su tieso miembro que yacía aprisionado entre esos jodidos pantalones de cuero negro.
— Oouugghh… — gimió al sentir la presión que mi mano hacia. — Tom… — jadeo y enseguida poso una de sus manos en mi barbilla, obligándome a alzar las vista. — Déjame a mí — murmuro y me incorpore de nuevo, dándome vuelta y siendo esta vez yo el que quedara recargado en el tocador de maderas finas. Bill se relamió los labios y enseguida llevo sus manos hasta la parte baja de mis playeras, alzándolas y obligándome a levantar los brazos para que estas salieran con más facilidad. Cuando termino de quitármelas observo mi torso desnudo y sonrió atontado.
— Eres mío Tomi… — murmuro de forma traviesa y enseguida se abalanzo contra mí, ansioso. Beso y succiono mis pectorales casi de la misma forma en que yo habia echo con los suyos y después se incorporo para comerme la boca, al mismo tiempo que su mano palpaba mi polla por encima de la holgada tela de mis pantalones, apretujándola y manoseándola. Yo baje hasta sus caderas e importándome poco que el pantalón que tenia puesto fuera el que iría a modelar, tire de el hasta que escuche como el cierre por si solo se abría, dejándome vía libre para quitárselos de un solo jalón. Seguimos jugueteando con nuestras lenguas hasta que el hizo suficiente presión sobre mi miembro y termino arrancándome un gemido que dio por terminado el beso. Descendió hasta toparse con el resorte de mis pantalones y desabrocho el cinturón que los sostenía hábilmente, para después desabrochar uno a uno los botones que aun los mantenían en su sitio.
— Uhm… Bill… — decir su nombre mientras sentía como apretujaba mi miembro erecto cubierto solo por la delgada tela de los bóxers, hacia que una serie de espasmos involuntarios se apoderaran de mi cuerpo. No acababa de recuperarme cuando sentí como sus finos y fríos dedos se cernían sobre la base de mi pene ya desnudo. Los dientes me castañearon y sentí como las piernas me temblequeaban de puro morbo. Quería verle, ansiaba observar cómo me la chupaba y como sus pupilas se clavaban en las mías mientras lo hacía.
Con demasiada fuerza de voluntad logre enfocar la imagen. Bill sacudía mi miembro frenéticamente de arriba abajo, entiesándolo más y escupiendo sobre el de vez en cuando, embadurnándolo de su saliva y humedeciéndolo a más no poder. ¿Pero a qué hora iba a metérselo a la boca?… ¡Joder!… ni tenía que haber preguntado. Enseguida sentí como sus labios delineaban mi punta, humedeciéndola mas mientras de ellos emanaban borbotones de su saliva. Restregó frenéticamente sus labios sobre mi glande, para después, poco a poco introducirlo a su boca. La vista se me nublo y lo único que fui capaz de hacer fue cerrar los ojos y echar la cabeza hacia atrás, aturdido por todo el cumulo de sensaciones placenteras que me azotaron con saña.
Los sonidos húmedos que la boca de Bill pegada a mi polla hacía, era lo único que inundaba mis oídos, manteniéndome lucido y a la vez sumergido en muchos de los sueños que habían anegado mi subconsciente depravado. Enderece la cabeza nuevamente, para no perderme detalle y mas allá de ver como de la boca de mi gemelo entraba y salía mi falo, simulando una penetración, observe como el mismo ya habia bajado sus bóxers, dejando al descubierto su propia erección, que masajeaba de arriba abajo, masturbándose a si mismo.
Mi respiración se habia convertido en una sucesión de jadeos incontrolados, los gemidos me salían atropellados y ni siquiera fui capaz de saber donde es que estaban puestos mis pies, cuando observe como sacaba mi pene de su boca y lamia su propia palma para después seguir haciéndose el mismo la paja, mientras regresaba a cubrir mi miembro con sus labios. No aguantaría más. Lo supe porque sentí como mi miembro era víctima de múltiples espasmos que amenazaban con hacerme chorrear de un momento a otro, y no quería hacerlo en la boca de Bill, no, quería hacerlo en su interior.
— Bill… — jadee aun con dificultad y a tientas logre localizar el puff que le habían hecho de peinado sobre la cabeza. — Bill detente… — tartamudee y enseguida sentí como mi falo abandonaba la tibia cavidad bucal de mi gemelo.
— Uhm… ¿No te gusta? — cuestiono.
— S… Ssiii… — sisee incapaz de hilar bien las palabras que acudían a mi boca. — Pe… pero… Bill… quiero… quiero follarte — y solté todo el aire contenido en los pulmones. — Déjame follarte ya — suplique y Bill dio un último lametón a mi glande para después erguirse sin soltarlo y besarme con avidez.
— Si Tom… follame… aquí y ahora — mascullo y enseguida de un manotazo tiro todo lo que habia sobre la cómoda para subirse en ella después, abriendo las piernas y subiendo un pie sobre el tocador, dejando expuestos ante mis ojos su pene y sus testículos libres de vello. Empezó a masturbarse logrando acrecentar mi deseo por el e irremediablemente haciéndome babear. Bill era precioso, en toda la extensión de la palabra y quien lo criticara o dijera lo contrario, o era porque quería ocultar su admiración por él o era que simplemente estaba ciego.
Me acerque a él, hipnotizado y le mire descarado, relamiéndome y masturbándome a mí mismo, sacudiendo mi pene como desesperado, Bill mordisqueaba sus labios con los ojos cerrados y jadeaba por lo bajo, cosa que se me hacía por sobre todo, la imagen más preciosa jamás vista por mis pupilas. Me acerque solo un poco mas y el abrió los ojos, cesando sus movimientos y respirando agitado mientras me observaba.
— Hazlo Tom… — jadeo, al mismo tiempo que observaba mi polla, embobado y descendía sus dedos por su perineo hasta tocar su ano.
— Es… ¿Estás seguro? — cuestione con el corazón subiendo por mi garganta y observando cómo introducía su dedo corazón en ese recóndito lugar.
— Si Tom… lo eh deseado desde hace mucho — murmuro al mismo tiempo que sacaba su dedo y lo llevaba a su boca para chuparlo y ensalivarlo. — Vamos… no lo dudes mas — murmuro nuevamente y yo caí rendido a sus encantos.
Me acerque aun mas, colocándome entre sus piernas y acerque mi boca a la suya, dejando que metiera sus dedos en ella. Los chupe y lamí como si de algún dulce se tratara y después los deje libres para comerle la boca. Bill gimió sobre mis labios cuando sintió como la punta de mi falo golpeaba su perineo y rodeo mi cadera con sus largas piernas, apresándome entre ellas.
— T… Tom… — murmuro, con la voz temblorosa, tanto que crei que acabaría echándose para atrás en el último momento.
— Dime…
— No… no lo hagas duro… es mi primera vez… — musito y el corazón se me cayó a los pies. Era su primera vez y lo haría conmigo. Su castidad trasera me la iba a entregar a mí, a su hermano… gemelo. ¡Mierda!… pero si era el puto hombre más afortunado sobre la faz de la tierra. ¿Cómo lastimarlo?… ¿Cómo ignorar su suplica si era mi Bill?… ¿Si era mi pequeño y precioso hermano?… ¿Cómo… si era la razón de mí vivir?
— No… no Bill, no te lastimare… — murmure y el sonrió.
— Se que no lo harás — musito con una voz que vanamente intentaba ocultar. Nerviosa.
Sin dejar de besarle, descendí mis manos hasta tocar su escroto. Empuje sus piernas, incitándolo a que deshiciera el anillo que tenía con ellas en torno a mis caderas y baje más, hasta que encontré su entrada. Si, quizás era mi primera vez con un hombre, pero no era la primera vez que la metía en un trasero. Sabía que a esa zona habia que darle mucha más lubricación y expansión para que no hubiera desgarre de colon, y claro estaba, que con Bill, tendría todos y cada uno de esos cuidados, porque no quería que sufriera. Lleve mi dedo pulgar a mi boca y lo ensalive para después regresar a intentar introducirlo en su cavidad, deslice la punta de mi dedo, desde el principio de su perineo hasta su entrada, sobre la cual empecé a ejercer una leve presión que le hizo ponerse tenso, aguantando la respiración y separando sus labios de los míos, apretándolos, al igual que sus ojos.
— ¿Te molesta? — cuestione y el negó con la cabeza
— Si… sigue — murmuro. Obedecí y entonces hice más presión sobre su entrada, logrando que mi dedo entrase en ella. Bill gimió y expulso el aire contenido en sus pulmones. Se relamió los labios y termino recargando su frente en mi hombro.
Entre más en él con el pulgar y después lo sustituí por mis dedos medio e índice. Palpe con la yema de estos las paredes suaves y castas de su ano, abriéndome paso entre la estreches de su cuerpo y empecé a hacer los movimientos propios de una penetración. Entrando y saliendo a un ritmo lento, tratando de que su cuerpo se amoldase a ellos, sin prisa. Bill tenia la manía de que cuando era invitado en algún lugar, siempre teníamos que llegar con por lo menos una hora de adelanto, así que no me preocupe porque en breve tuviéramos que salir de nuestra burbuja, sino que en cambio trate de hacer todo con total parsimonia, asegurando así su bienestar y el disfrute de nuestra nueva experiencia.
Acelere un poco el ritmo y Bill empezó a gruñir con la respiración entrecortada. Gimió roncamente y en un espasmo de placer acabo por echar su cabeza y todo su torso hacia atrás, chocando contra el espejo y recargándose en sus codos, exponiendo más su entrada a mí. Le mire embelesado, su cara totalmente roja y los labios húmedos, abiertos ligeramente me ponían al cien. Salí de su cavidad y subí su otra pierna que yacía flácida al tocador y yo me incline sobre su entrada. Jamás habia hecho esto, ni con una chica, o bueno almenos no en esta zona, pero… con Bill, extrañamente me apetecía. No habia ninguna señal de asco o repugnancia hacia su cuerpo, solo un placer desenfrenado y a punto de estallar.
Relamí mis labios nuevamente para humedecerlos y alce la vista para observar su gesto ido. Después los acerque a su trasero y sin pensármelo dos veces empecé a lamer de arriba abajo, humedeciendo y lubricando bien ese sitio. Escupí un par de veces y disperse el líquido viscoso por toda la zona, dejándolo completamente babeado. Bill gemía y se revolvía contra el espejo, las piernas le temblaban y varias veces estuvieron a punto de caer desfallecidas, pero él las mantuvo en su sitio. Volví a profanar su entrada con mis dedos, metiendo esta vez tres de ellos y seguí manteniendo el mismo ritmo lánguido y pausado, acelerando de vez en cuando, cada que sentía como sus músculos se relajaban, dándome vía libre a seguir con mis movimientos. Con la mano que tenia libre empecé a sacudir mi miembro mientras le observaba. Escupí un par de veces más y me di cuenta que estaba lo suficientemente dilatado como para recibir algo más.
— Uhhm… Tom… — musito con la voz entrecortada y tensa cuando sintió como sacaba mis dedos de su interior y me ponía de pie. Abrió los ojos y me miro extasiado, al mismo tiempo que se recargaba en un solo codo y estiraba la otra mano hasta alcanzar la mía. Tiro de ella y cuando la tuvo lo suficientemente cerca, se la metió a la boca y lamio con lascivia todos y cada uno de mis dedos. Su semblante se me hacía de lo mas erótico. Totalmente desnudo y con su miembro enteramente erecto frente a mis ojos, golpeando mi abdomen y de vez en cuando también mi erección. Alce una de sus piernas y la coloque sobre mi hombro. — ¿Ya lo harás? — cuestiono.
— Si… relájate — inquirí y mientras tomaba mi miembro con una mano, me incline para depositar un dúctil beso sobre sus labios. Después agache la vista y note como la punta de mi falo golpeaba su entrada.
Trague saliva dificultosamente y empuje mi pelvis hacia el frente, haciendo amago de entrar lentamente, hasta que su entrada cedió y sentí como esa calidez rodeaba mi glande. Bill gruño y echo la cabeza nuevamente hacia atrás, apretando fuertemente los ojos y frunciendo la cara.
— ¿Te… Te duele? — cuestione.
— Es… es muy grueso… — inquirió apenas audiblemente. Yo me puse tenso, quizás no le habia preparado tanto y ahora le lastimaría. Me quede estático y empecé a retroceder de a poco, tratando de sacar mi pene de esa placentera presión, pero entonces, Bill con su otra pierna rodeo mi cadera, manteniéndome en mi sitio y no dejando que saliera de su interior. — No… no salgas… sigue… solo, solo hazlo despacio — murmuro.
— ¿Estás seguro?…
— Si, hazlo Tom… — y entonces volví a empujar levemente, agache la mirada y vi como mi miembro desaparecía dentro de su cuerpo, poco a poco, y sentía como su deliciosa estreches rodeaba cada centímetro de mi falo, abrazándolo acogedoramente y recibiéndolo sin rechistar.
— Mmm… puuuuufff…. — solté todo el aire y volví a inspirar hondo, sentía como con la presión que su cuerpo ejercía sobre mi miembro la vista se me nublaba y un placer desenfrenado me dominaba, extendiéndose de esa zona a cada fibra muscular de mi organismo. El corazón me latía desbocado y de no ser porque frene la sucesión de espasmos involuntarios que sufría mi polla, hacia demasiado rato que me abría chorreado dentro de mi gemelo, incluso quizás lo hubiera hecho mucho antes de entrar por completo en él.
Salí de nuevo, casi por completo y volví a empujar mi pelvis, penetrándolo y empezando a marcar un ritmo más o menos rápido. No podía apartar la mirada de esa escena, no quería dejar de ver cómo era mi miembro el que lo poseía y le hacía suyo. Bill jadeaba y de vez en cuando mordía sus labios, tratando de acallar sus propios gemidos y yo tenía que hacer lo mismo. No quería ni imaginar qué pasaría si alguien llegaba a escuchar por lo menos un ruido extraño que irremediablemente nos delataría.
— Uhm… To… Tom… — murmuro con la voz entrecortada por los movimientos a los que era sometido. — Du… duele…
— ¿Quieres que pare?… — pregunte y el negó con la cabeza frenéticamente.
— No,… duele pero… se siente bien… — sonrió y volvió a morder sus labios. Traduje sus gestos y jadeos y acelere mas el ritmo, entrando y saliendo velozmente, marcando un ritmo casi frenético y haciendo que su cabeza golpeara repetidas veces el espejo, despeinándolo. Sus piernas se bamboleaban de un lado a otro, tratando de no resbalar de su posición y su polla erecta, con el glande totalmente rojo, hinchado y húmedo golpeaba contra su propio abdomen.
Observe su tatuaje de estrella y como pude me incline para darle un lametón descarado, sin salir de él y sin cesar mis embestidas enardecidas. Esa estrella me volvía loco, todos sus tatuajes me volvían loco y por alguna extraña razón fetichista quería marcarlos como míos. Saque mí miembro de su cavidad y delinee con la punta los bordes de su tatuaje, aguantando la respiración y sacudiéndolo yo mismo, para terminar chorreando sobre su estrella. Esparcí mi semen sobre ella, emblanqueciéndola totalmente eh inhalando aire a bocanadas.
Cuando termine de recuperar el aliento, y pude enfocar la vista en el rostro de mi hermano note un extraño gesto que me hizo querer darme un buen par de bofetadas. Por estúpido y morboso, no habia logrado hacer que Bill llegara. Me habia ocupado de mi propio placer, olvidándome del de él, y eso… me jodio.
— Sniff… Gilipollas… — sollozo Bill con la mirada agachada.
— Pe… perdón enano… perdón — me disculpe y el alzo la cara para verme y limpio una lagrima que descendía por su mejilla.
— Quería que me hicieras el amor Tom… no que me tomaras como un puto objeto para tu propio placer — se quejo y sentí un martillazo en el corazón. Trague saliva y suspire cerrando los ojos.
— Bill… lo… lo lamento… — y para cuando abrí los ojos nuevamente, observe como él empezaba a hacerse la paja para lograr terminar por si solo, pero no estaba dispuesto a que él viera las estrellas por otro medio que no fuera yo, así que le frene en seco, sosteniendo su mano y deteniendo las sacudidas que le propinaba a su miembro.
— Abrázate a mi cuello… — ordene y Bill frunció el ceño, sin cambiar su expresión de indignación. Después de tantear las cosas un momento, cedió y paso sus brazos por mi cuello y yo le obligue a rodear mi cadera con sus piernas. Le cargue de las nalgas y el descansó su frente en mi hombro, respirando aun agitadamente, camine con él hasta el sillón más grande de la estancia y le tire sobre el, de espaldas.
— ¿Qué harás? — cuestiono con la voz temblorosa.
— Te hare el amor… — murmure, aun sin ser consciente del verdadero significado de esas palabras. Bill sonrió y dejo escapar una carcajadita parecida a la de un niño pequeño e irremediablemente me hizo sonreír, era tan precioso y tan… inocente a la vez. No entendía cómo es que él podía ser tantas cosas a la vez, sus expresiones y gestos variaban desde el más puro y casto niño, hasta el más seductor y erótico hombre, y todas y cada una de esas facetas a mí, me hacían perder la cordura.
Me incline sobre él, alzando sus piernas y colocándome entre ellas, después le bese en los labios y descendí mi lengua por su torso desnudo, que ahora estaba perlado de diminutas gotitas de sudor. Las recogí una a una, saboreándolas y succionando de vez en cuando su piel enrojecida por la temperatura que habia aumentado. Descendí mis manos hasta sus caderas y me apoye en ellas, al tiempo que lamia nuevamente su estrella, eliminando cualquier rastro de mi semen que pudiera haber quedado en ella.
Mientras terminaba de delinear los bordes y los picos de ese majestuoso tatuaje, descendí nuevamente mi mano hasta encontrar su entrada, la profane esta vez con más facilidad y escuche a Bill gemir. Alce la vista y sentí como su falo erecto golpeaba mi mejilla. Sonreí. Su semblante nuevamente era el mismo de minutos antes, con la frente brillante por el sudor y los ojos cerrados, jadeando y conteniendo la respiración con los labios apretados. Me mataba, ¡Bill me mataba!… ¡Era Precioso!… Superaba por mucho, con creces a todas y cada una de las tías que me habia tirado en lo que llevaba de vida.
Pase mis manos por debajo de sus nalgas y le obligue a alzarlas un poco para poder colocarlas sobre mis rodillas, logrando así tener una mejor vista y acceso a su entrada, que en breve volvería a penetrar. Pajee mi polla hasta dejarla lo suficientemente tiesa para penetrarlo y lo hice. Empecé a entrar y salir, con un ritmo rápido y continuo, que no tardo en convertirse en uno frenético. Me incline hacia delante, recargando mis manos vueltas puños, una a cada lado de su cabeza y le embestí más duro, al mismo tiempo que descendía mi cara para besarle la frente, las mejillas dulcemente sonrosadas y los labios, con besos dúctiles y llenos de algo mucho más fuerte que deseo.
Bill lloraba, sus lágrimas descendían descaradas por sus sienes hasta perderse en su cabello. Quizás debiera parar, pero sabía que él no lloraba porque le estuviese haciendo daño, algo me decía que no era eso, sino el cumulo de sensaciones placenteras y abrumadoras que yo sentía en el pecho. Mucho más allá del placer físico, habia dentro de mi algo que se revolvía sin cesar y que sabía que Bill experimentaba también. Mantuve el ritmo frenético, entrando y saliendo a una velocidad promedio. Sentía las gotas de sudor surcar mi espalda y las uñas de Bill arañarme los brazos, enterrándose en mi carne y asiéndose a mi torso. Sentía la punta de su polla chocar bruscamente contra mi abdomen, tiesa y húmeda, provocándose placer por si sola. Por fin, ambos estábamos llegando al momento cúspide.
Me acerque a su rostro y bese sus labios, despacio, sin apuro y con demasiada ternura, cosa que nunca hacia, pero que con Bill irremediablemente por si solo me salía. Sentí los espasmos involuntarios de mi falo y empuje mi pelvis, penetrándolo más hondo, logrando que él arqueara la espalda y se quedara tieso.
— Ah… ahí Tom… ahí… mas — pidió y le embestí una última vez, antes de correrme dentro de él. Bill gimió y jadeo exasperado, llevando una de sus manos a su miembro erecto y sacudiéndolo, terminando de eyacular sobre su propio abdomen.
Estaba exhausto y me deje caer sobre su pecho, sin salir de él. Descansé mi cara bajo la suya y sentí como llevaba una de sus manos a mi cabeza, acariciando mis trenzas y respirando agitadamente. Recuperando el aliento igual que hacía yo y rodeando por completo mis caderas con sus piernas, abrazándome con ellas.
— Tom… — musito con la voz baja y casi pude jurar que entrecortada.
— ¿Uhm?…
— Te Amo… — Y entonces fue ahí que me di cuenta, que lo que acababa de hacer con mi hermano gemelo, habia sido el amor. No solo por la relación sexual como tal, sino porque mas allá de haber llegado al orgasmo y tras recuperar el aliento, la sensación de vacío que usualmente me embargaba, esta vez habia pasado de mi, logrando que por primera vez en mi vida, me sintiera pleno y enteramente satisfecho con lo que acababa de hacer.
Sabía que muchos llamarían a esto una perversión, una depravación, una asquerosidad, pero lo cierto era que para mí, era la más pura muestra del amor que nos profesábamos el uno al otro y que habíamos estado escondiendo durante mucho tiempo. Era la muestra más evidente del amor que yo habia estado buscando por mucho y que jamás habia encontrado.
Nos mantuvimos así durante un tiempo, hasta que escuchamos como alguien llamaba con los nudillos a la puerta.
— ¿Bill?… ¿Tom? — llamo la voz de un hombre, que Bill al instante identifico.
— Dean… ahora salimos… — inquirió con la voz agotada.
— Bien… te espero tras el escenario… en 10 minuto empieza el desfile — inquirió nuevamente el diseñador.
— Si, claro… ya mismo salimos…
— Ah… lo olvidaba… Tom, tú debes acudir a la primera fila, tu silla está marcada con una hoja que tiene tu nombre.
— Si, claro… gracias…
— De nada… lo mejor para el gemelo de mi estrella — musito Dean y enseguida se largo. Lo supe, porque escuche como su voz se alejaba de la puerta del camerino de mi gemelo.
— Tienes que arreglarte — inquirí y alce la cara para verle. El maquillaje estaba algo corrido, pero no lo suficiente. Bill usaba buenos cosméticos, de esos que según no se corren con el agua y no sé que más… y bueno, su ventaja tenía. Nuestro retozar no los habia estropeado. Bill sonrió y enseguida me dio un beso en la frente.
— Tienes razón… — murmuro y entonces yo me levante de encima de él.
Ambos recogimos nuestras prendas esparcidas enfrente del tocador y nos vestimos adecuadamente, él con su atuendo gótico y yo… con mi ropa casual. Bill retoco su maquillaje y roció mas laca sobre su cabellera, acomodándosela apropiadamente y después ambos salimos del camerino para dirigirnos a donde nos habia indicado Dean, pero antes de dejarlo partir, tire de su mano y le hice quedar frente a mí. Suspire y agache la mirada, jamás habia dicho lo que le iba a decir a él y obviamente jamás crei que la primera vez que lo dijera sería tan enserio y con todas y cada una de las letras remarcadas.
— ¿Qué pasa? — cuestiono. Alce la vista y mire para todos lados. Estábamos solos en el pasillo que llevaba hacia atrás del escenario, algo poco usual.
— Te Amo… — musite apenas audiblemente y le rodee de la cintura para besarle y de esa forma sellar el verdadero significado que ahora esas palabras tenían para mí. Bill sonrió y se separo de mí, tomándome de las manos. Me miro a los ojos y asintió con la cabeza.
— Bill… es hora — inquirió Dan o Dean, como sea a sus espaldas, apurado. Mi hermano volteo a verlo y asintió.
— Si, ya voy…
— Wooow… sin duda tu serás el nuevo Ángel de Milán — inquirió el diseñador emocionado.
— Deséame suerte — pidió mi gemelo volteando a verme.
— Suerte — murmure y después él dio media vuelta para dirigirse a donde ese ojiverde le señalaba.
——————————
Screamin empezó a sonar y al poco rato, tenía a mi hermano desfilando para mí. Muy independientemente de la muchedumbre aglomerada en esa pasarela, sabía que Bill, solo modelaba para mí, porque era mío. Le mire embobado, sin duda alguna, las palabras dichas por el diseñador hace unos momentos, tenían bien fomentados sus argumentos. Bill era un Ángel… el de Milán. Y si él era el Ángel de Milán, entonces… indudablemente, El Ángel de Milán… era Mío.

*Estupida Guitarra* (oneShot)


El rechinar de las patas de esa silla de madera, junto con el sonido de cada una de las cuerdas, estaba enloqueciendo a la madre de los gemelos.
-Bill, cariño, deja de hacer eso que te puedes caer —dijo una mujer rubia, deteniendo el movimiento de la silla con su mano. Bill bufó y cruzó sus piernas encima de la silla.
-Me esta matando el aburrimiento… Mamá¿no podría salir un rato? —La mujer negó con la cabeza.
-Sabes que ahora hay una tormenta muy fuerte, quédate aquí junto con tu hermano. Gordon y yo iremos a una reunión en el ayuntamiento para saber que haremos. —Bill se levantó de la silla, siguiendo la figura de su progenitora que iba rumbo a la puerta.
-¿Puedo ir contigo? —preguntó el adolescente— Mi reproductor está roto, no hay señal en la televisión, el DVD tiene galletas dentro… por idea de cierta persona —pronunció dándole una mirada fulminante a su gemelo, el cual ni siquiera le devolvió la mirada ya que seguía concentrado en practicar los acordes para aprenderlos.
-Lo siento Bill, esta vez no. Han cortado casi todo menos la luz… No quiero que les pase nada, si el viento golpea más fuerte las ventanas, se van directo al sótano ¿entendido? —Bill asintió y fue hacia donde su hermano estaba tocando la guitarra.
Antes de que su madre le dijera algo, Tom habló: -Si mamá, no te preocupes, cuidaré a Bill. —La mujer abrazó con fuerza a su hijo mayor, luego le habló a Bill y terminó abrazándolos a ambos.
-Cuídense mutuamente, son lo más importante para mí. Volveré pronto.
El timbre se escuchó y la mujer se puso su abrigo. Gordon desde la puerta se despidió de los gemelos, y nuevamente el silencio reino dentro de la casa mientras el silbido del viento no dejaba de escucharse a las afueras.
Los ojos curiosos de Bill comenzaron a observar hacia afuera entre las aberturas de la madera que Gordon había colocado en las ventanas por si los vientos se volvían más violentos.
-¿No te da miedo, Tom? Las cosas podrían ponerse feas —comentó Bill, volviendo a escuchar que su hermano se sentaba a tocar cada una de las cuerdas de la guitarra, solo deteniéndose unos segundos para cambiar de posición.
-Cálmate, no va a pasar nada, es solo un poco de lluvia —dijo Tom con tono ausente. Bill volvió a sentarse en la silla, con el respaldo pegado a su pecho, inclinándose hacia delante y hacia atrás.
-Ha llovido durante días, y justo ahora tienes que estar con esa tonta guitarra. —Bill molesto, infló sus cachetes y volteó a mirar el reloj, eran las seis y estaba casi en total oscuridad en el exterior.
-Ja, si tú fuiste el que comenzó con la idea de la banda, y ahora te quejas. —El rostro de Bill cambió de expresión en segundos a una más triste y seria.
-No es eso Tom, es que… le pones más atención a ese pedazo de madera que a mí y pues… —Bill giró su rostro hacia otro lado—. Uff… no es nada, olvídalo. Tom soltó una carcajada.
-No me digas que te has puesto celoso —se burló en respuesta, quitando al fin la mirada de las notas frente a él.
-¡Que no! Solo me fastidia escuchar esa cosa todo el día.
-No seas delicado, yo no me quejo de escuchar tu voz todo el día —defendió Tom a su guitarra.
-Mi voz es linda, tú no tocas bien —contestó Bill, mirando que las cejas de su gemelo expresaban enojo.
-¡¿Qué?!… Idiota…
El menor tragó saliva, mirando que esta vez su hermano se había enojado por insultar a su querida guitarra. Bill suspiró, odiaba esa guitarra, no que Tom tocara, le gustaba la manera en que interpretaba la música y como se sumergía en ese mundo, pero esa guitarra… Sí, su hermano gemelo tenía razón, se sentía celoso de ese simple objeto que tenía más atención de parte de su hermano mayor. Bill hacía santo y seña para que le diera un poco de tiempo, y esa cosa solo estaba ahí, estática y sin vida. Incluso los ojos de Tom brillaban en cuanto sus manos pasaban encima de sus cuerdas, parecía ser su novia o algo por el estilo, y eso que el brillo se reflejaba en sus pupilas no pasaba ni con las chicas con las que Tom estaba, por eso a Bill no le importaban todas las niñas que se peleaban por el cuerpo de su gemelo, pero… esa estúpida guitarra.
-¿Estás molesto? —preguntó. Tom no le respondió, como si no hubiera pronunciado palabra alguna—. Tom¿me enseñas a tocar tu guitarra? —cuestionó en voz baja.
-No… —Bill sintió que se le encogía el estomago ante la negativa de su hermano y se quedo mirando al piso—… hasta que te disculpes. —Su hermano mayor le sonrió.
-De acuerdo, lo siento. —Tom hizo un espacio en el sillón donde estaban algunas hojas donde tenía unas notas, las puso en el piso, y con su mano invitó a su gemelo a que se sentara a su lado.
-Observa con atención, estos son los acordes básicos, es solo presionar adecuadamente, además tienes que agarrarla de esta forma. —El menor estaba atento a cada palabra de parte de su hermano, le parecía grandioso que le enseñara cosas, y cuando lo hacía, era más especial que de cualquier otra persona. Tom pasó la guitarra a su hermano, y la alejo rápidamente—. Tómala con cuidado, es delicada. —Bill rodó los ojos y asintió con fastidio. La agarró de una forma extraña, esa cosa no estaba hecha para él, no se imaginaba en algún escenario tomando el lugar de Tom—. No Bill, así no… uff. —Tom se levantó encima del sillón, haciéndose un lugar detrás de Bill y sentándose pegado a su espalda. Colocó sus manos sobre las de Bill—. Es sencillo, de esta forma.
Otra vez un escalofrío recorrió el cuerpo de Bill, quién sacudió sus pensamientos, tratando de escuchar lo que su hermano le decía, pero no servía, el calor le estaba nublando el pensamiento y solo escuchaba el latir acelerado de su corazón. No era muy bueno en controlar sus impulsos, era fácil cuando iba a encerrar a su habitación o simplemente se alejaba de su hermano pero ahora las ganas de pegarse mucho más al cuerpo de su gemelo le estaban torturando al igual que el de girar su rostro para besar los labios que tenía al lado, o al menos entrelazar su mano con la de su hermano.
Estaba consciente de que estaba mal y su conciencia se lo recordaba a cada segundo. Las fantasías que últimamente solía tener con su gemelo y el comienzo de la adolescencia y sus hormonas, no dejaban de recordarle sus anhelos de conocer de otra forma y en otro plano a su gemelo. Bill no se dio cuenta que se había quedado estático, hasta que sintió un golpe en su nuca.
-¡Despierta¿En qué tanto piensas? —Bill sintió arder su rostro ante esa pregunta y no respondió nada; su hermano se confundió por aquella reacción.
-No estoy acostumbrado a tener esta cosa, además esta muy pesada… —se quejó el chico, mirando al tan odiado objeto.
-Cuando pienso que no puedes ser más exagerado, siempre me sorprendes. —Tom quitó la guitarra de las manos de su hermano, colocándola a un lado. Cuando iba a levantarse, las manos sobre sus piernas le obstaculizaron cualquier movimiento.
-Quédate un rato así —pidió Bill, Tom suspiró y se quedó de aquella forma.
Bill recostó su espalda sobre el pecho de su gemelo. Los ojos del mayor miraron con detalle las expresiones del rostro de Bill, y sus movimientos que eran un tanto extrañas, parecía inquieto por algo. Tom rodeó la cintura de su hermano menor.
-¿Tienes algo? —cuestionó. Bill estaba inseguro de contarle la verdad, de esos dilemas en su interior, eran solo pensamientos, hasta ahora no había hecho nada, pero sentía que el solo pensar hacer otras cosas con su gemelo, ya era algo malo. El viento golpeaba a cada segundo con más fuerza, Tom notó eso y miró preocupado las ventanas, no quería inquietar más a su gemelo—. Bill, vamos al sótano.
-¿Por qué?—preguntó el menor. Tom buscó mentalmente alguna excusa
-Solo por curiosidad, si vamos prometo… no llevarme mi guitarra. —Bill sonrió, y corrió hacia el sótano. El mayor dejó su guitarra ahí, mirando que la madera de las ventanas se empezaba a aponer débil, no quería que le pasara nada a su guitarra, pero antes que cualquier cosa, estaba su hermano. Después de bajar las escaleras, miró que había de todo y cerró fuertemente la puerta, observando divertido que Bill curioseaba por cada uno de los estantes—. ¿Has encontrado algo nuevo?
-Sí, mira, esta chamarra pensé que se le había comido la lavadora, pero… ¡aquí estaba¿No es genial?… ¿Por qué has cerrado la puerta? —quiso saber Bill. Tom le sonrió para que se relajara.
-No te preocupes, es para que si mamá llega, no nos interrumpa.
-¿Interrumpir qué?
-Nuestra platica. —Tom se sentó en uno de los últimos escalones de cemento y Bill se sentó un escalón más abajo—. Te he notado algo extraño¿hay algo que te preocupa?… Si es algún idiota que te molesta, sabes que yo le puedo romper la… —Bill se rió.
-No es eso, Tom… no quiero hablar de eso ahora —dijo Bill mientras se quitaba y volvía a poner los anillos de sus dedos—. ¿No podrías seguir enseñándome a cómo agarrar tu guitarra?
-¿Por qué te interesa aprender¿Me quieres sacar de la banda? —preguntó en tono de broma pero con tristeza de que fuera cierto.
-¡Jamás! Tú y yo estaremos juntos siempre… Solo quiero que me enseñes, miro que es importante para ti y yo… quisiera… —Bill trataba de explicarse. Tom se puso detrás de él, como si tuviera una guitarra imaginaria entre sus brazos.
-Colocas tu mano aquí —pronunció Tom arrastrando sus palabras, a lo que Bill se le figuró como un tono sensual en su gemelo.
-S…sí. —No podría creer que su propio hermano le estuviera poniendo nervioso.
Era una idea extraña, pero a Bill se le ocurrió que Tom leía sus pensamientos y por eso le estaba provocando, divertido, todas esas reacciones. “Imposible” pensó Bill, relajándose un poco más mientras seguía los movimientos que la mano de su gemelo le guiaba a realizar. Un espasmo recorrió su cuerpo cuando sintió la nariz de su hermano en su cuello.
-Hueles muy bien¿te pusiste algo? —dijo Tom con el rostro pegado al cuello de Bill, quién arqueó la espalda, intentando hablar, pero solo tartamudeando— Otra vez estás raro.
-Eh… ¿raro¿Yo? —Bill rió nerviosamente—. Claro que no, estoy de lo más normal.
-Con que normal¿no? En cuanto te toqué te pusiste así —insistió Tom, mirando como su hermano se tensaba ante cada palabra—. En fin, sigamos… Con tu mano derecha, tocaras las cuerdas, se dice fácil pero… —La mirada de Tom se centró en el rostro de Bill que estaba con las mejillas sonrojadas. El sonido de la madera resquebrajándose de las ventanas se hacía más sonoro. Bill iba a preguntar algo, pero él pegó sus manos al cuerpo de Bill—. No te desconcentres.
En el estómago de Bill parecía que una manada de rinocerontes enloquecidos corrían sin parar al tener la mano de su gemelo pegada a él. Un temblor extrañó comenzó a presentarse en su cuerpo, aún más, al escuchar el susurro de su hermano en su oído.
-Concéntrate. —Bill por la sorpresa, pegó su cuerpo, estando entre las piernas de su hermano gemelo. Tom entrelazó sus dedos con los de Bill, los de su mano izquierda, y su mano derecha estaba sobre el ombligo de su hermano menor—. Ya dime la verdad Bill¿sientes celos de mi guitarra?
-Un… un poco. —La lengua de Tom pasó sobre el cuello de Bill.
-¿Un poco?
-Esta bien, muchos… —contestó Bill con dificultad, tratando de ahogar los sonidos de placer que causaba el contacto con su hermano.
-¿Quieres sentirte como ella? —cuestionó Tom, dando pequeños besos al cuello de su hermano.
-¿A qué te refieres con eso? —Como respuesta, Tom movió los dedos de su mano derecha, como si su hermano fuera la misma guitarra, bajando lentamente hasta el borde de su pantalón y sacando de la garganta de Bill pequeños jadeos.
-A esto… —susurró Tom, bajando al mismo escalón en el que estaba sentado su hermano menor. Un gemido se escuchó claramente de la boca de Bill y el color rojo en sus mejillas se extendió por toda su cara mientras sus dientes mordían con fuerza su labio—. Contigo parece ser más difícil que te escuches de la manera que quiero.
-¿A que estas jugando, Tom? Ya suéltame —pidió Bill, pero sus reacciones y su cuerpo, parecían pedir lo contrario.
Tom colocó los dedos de la mano que sujetaba de Bill en su boca, para succionarlos un poco, mientras que su otra mano, apenas con las yemas, tocaba la piel de su gemelo, Bill por su parte se retorcía sin querer liberarse de lo que le estaba haciendo.
En los pensamientos de Tom, no había ningún pensamiento claro, solo se le había ocurrido el abrazar y distraer a su hermano para que no se preocupara por el exterior, y aquello se le estaba saliendo de las manos, pero en vez de querer detenerlo, deseaba continuar, saber en que terminaría todo. El menor no sabía como reaccionar, solo se dejaba llevar por lo que su carne pedía, con la mano que tenia libre, solo se aferraba a la tela del pantalón de su hermano.
-Escuchemos… como suenas si te toco aquí —murmuró el chico de las rastas, que tocaba con delicadeza el vientre bajo de su gemelo, Bill gimió entre dientes.
Su hermano mayor sonrió, soltó su y subió su playera azul, para pasar su lengua por la línea de su espalda. Bill arqueó su cuerpo, y Tom aprovechó esa oportunidad para besar sus labios, el menor se quedó sorprendido los primeros segundos, pero correspondió el beso, aunque con torpeza. El mayor era un experto, tanta práctica le había servido mientras Bill con dificultad besaba a una chica, sin embargo, sentía tanta calidez entre los labios de su gemelo, que no le importaba si besaba bien o no, la sensación de sus labios con los suyos era única.
Sus lenguas se encontraron y lucharon por tener el control, luego simplemente se dieron caricias. Los dientes del menor atrapan la lengua de su hermano mayor, cosa que sorprende al otro, Bill sonríe y después muerde también los labios de su gemelo, con lentitud y saboreándolos con su lengua.
Bill sentía que ahora no era en su rostro donde se concentra su calor, sino en su entrepierna, y comenzaba a doler, toma la mano de su hermano para dirigirla a ese lugar.
–Tócame aquí, Tom… por favor. —Sobre la ropa, Tom pasa la yema de sus dedos, estremeciendo a su hermano. El cuerpo de Tom por impulso se junta con el de su gemelo, Bill abre sus ojos, sintiendo detrás de el, que su hermano se encuentra de igual manera excitado.
Los jadeos entrecortados ahora salían de la boca de Tom. Mientras su mano derecha acariciaba por encima en donde su gemelo le había pedido, la otra recorrió la piel de la espalda de Bill hasta llegar a su pecho, y acariciar su vientre; sentía tanto calor de parte del cuerpo de su gemelo, le estaba enloqueciendo.
Por su parte Bill no dejaba de gemir, colocó sus manos en cada uno de los muslos de su gemelo, apretándolos. Tom deseaba que su hermano subiera más sus caricias.
A cada caricia, las ansias en el cuerpo de Tom eran más, si lo pensara no estando en aquella situación, se le haría de lo mas extraño querer tener a su hermano como a esas chicas, pero en más de una ocasión lo había pensado, y ahora que Bill estaba vulnerable podría quitarse esos locos sueños que tenía junto con su hermano. Su sexo no podría mantenerse quieto más tiempo, quería rozar contra el cuerpo de su gemelo, y comenzó a hacer el vaivén detrás de su cuerpo. Bill se hizo atrás para ayudar a su hermano, y es que por las expresiones que podía mirar en su hermano, su boca entreabierta de la que salían esos gemidos, ese pequeño rubor en sus mejillas, sus ojos apenas abiertos, sentía que su gemelo le anhelaba con intensidad, igual que el mismo.
Sus manos se quitaron de encima del cuerpo de Bill, arrodillándose en un escalón más abajo, frente a su hermano, abrió sus piernas para seguir acariciando el sexo de Bill, éste puso sus brazos alrededor del cuello de su gemelo.
-Esto… ah… es muy incómodo —se quejó Bill ante la dureza de esos escalones hechos de cemento. El mayor cargó a su hermano, quién se sujetó con sus piernas, para conducirlo hasta un sillón que estaba en ese sótano, sentándole en éste. Se puso en cuclillas para seguir haciendo lo que fue interrumpido.
Tom despojó a Bill de la parte superior de su ropa, para que sus manos le recorrieran con más libertad, con lentitud y delicadeza el principio, y después con desesperación y fuerza dejando algunas marcas en su piel, es que aquellos sonidos que daban como resultado las caricias en los lugares adecuados, subían de manera acelerada la temperatura del cuerpo de Tom, hasta el punto de solo querer más que tocar esa piel.
El pecho de Bill se agitaba con rapidez, una de sus manos logró llegar hasta debajo de esa enorme playera que traía puesta su hermano. Bill no soltó el cuerpo de su hermano, haciendo más fuerte el agarre de sus piernas para que el cuerpo de su gemelo se acercara más. Con ese movimiento Tom se distrajo un poco. Bill, tomando ventaja, fusionó sus labios nuevamente con los de él.
-Si continuo… voy a pervertirte —pronuncio Tom con su voz entrecortada, su respiración estaba acelerada. Bill sonrió.
-¿Crees que soy tan inocente? —Tom arqueó una ceja, sintiendo como la mano de Bill se colaba debajo de su pantalón y sus boxers—. Se lo que te gusta, Tomi… —susurró Bill, relamiéndose sus labios, las piernas de Tom parecían perder fuerza cuando su hermano comenzó a acariciar su miembro—. Si supieras todo lo que pienso ahora mismo. —Bill soltó el agarre de sus piernas, mirando como Tom se pegaba a su cuerpo sin que él le empujara.
Sin dejar de tocar debajo de la ropa a su gemelo, colocó a Tom sobre el sillón, haciendo que se recostara poco a poco, hasta que quedó acostado, y Bill sobre éste, entre las piernas de su gemelo. El menor soltó aquella liga que sujetaba las rastas de su hermano. Lamió el mentón de éste, quitando su mano de donde le estaba brindado caricias, quitó la playera enorme que cubría el pecho de Tom.
Cuando dejó de acariciarle, Tom recuperó más conciencia, dándose cuenta que su hermano menor estaba tomando el control, de un movimiento, ahora era Tom el que se encontraba encima.
-¿Creíste que te sería tan fácil dominarme? —Bill sonrió sensualmente y puso su mano sobre la entrepierna de su hermano, moviéndola lentamente, haciendo que su gemelo se volviera a sentir débil.
-Parece que “esto” si quiere que yo te domine. —Lentamente Tom se dejó llevar, para quedar nuevamente abajo.
Dándose cuenta que si quitaba su mano de ese lugar, su hermano volvería a intentar tener el control, no la quito de ahí, solo con la otra desabrochó el pantalón, bajándolo sin despegar su mano. Tanto lo había fantaseado con eso sin que su hermano supiera. Tal vez Tom tenía más experiencia en vivo, lo había practicado ya, pero Bill, se lo había imaginado muchas más veces y ocasiones, que las que su hermano había tenido citas exitosas.
Cada noche, desde los once años, su mente no le dejaba en paz, teniendo que terminar en la ducha fría, o haciendo que sus manos recrearan las de su gemelo, y en otras ocasiones hasta su misma almohada, soñaba como hacia solo suyo a Tom, en otras, era su hermano mayor el que le brindaba todo aquello.
La boca de Bill se acercó al vientre de su hermano, recorriendo su piel apenas con la punta, sentía como la ropa interior de Tom se estaba humedeciendo. El chico no estaba seguro de que fuera un sueño o en realidad estuviera pasando, pero lo disfrutaría. Su boca ahora se concentraba en los pezones de Tom, besándolos, rodeándolos con su lengua, mordiéndolos un poco, haciendo que arqueara su espalda. Las manos de Tom estaban acariciando la espalda de su hermano menor, bajando para tocar donde la espalda terminaba y comenzaba algo que los ojos de Tom no dejaban de mirar hace ya tiempo.
Bill saboreaba a placer la piel de su hermano que se encontraba descubierta, succionando y dejando marcas, mordiendo su cuello y hombros, llegando con lentitud otra vez hasta su boca, donde los besos ya se habían vuelto salvajes, las manos de Tom apretaban con fuerza hacia él, a Bill mientras sus piernas rodeaban el cuerpo de su hermano menor. Bill se quitó su pantalón de mezclilla, dejándolo tirado en algún lugar del piso, volviendo a besar a su hermano, sacando su erección de debajo de su ropa interior, y de igual forma quitó la ultima prenda que le impedía todo contacto con la piel de su hermano.
Sintiéndose poseído por tanto deseo, juntó su sexo con el de su hermano, gimiendo los dos al mismo tiempo, comenzando a moverse para rozarse entre ellos. Un hilo de saliva se formaba desde la boca de Tom, Bill observaba esa boca, quería volverlo a besar, y así lo hizo, uniendo sus lenguas, dejando su razón de lado; sus salivas y sabores se mezclaron. El menor se separó para buscar un poco de aire, pero las manos de Tom le pegaron a su boca otra vez. La lengua de Tom entraba y salía sin ningún freno, Bill le seguía, imaginándose que sus lenguas estaban haciendo en sus bocas lo que ellos tanto deseaban.
Separándose de Tom, Bill se le quedó mirando, colocando sus manos en los hombros de él, jalándolo para quedar el recostado y el encima, Bill tenía las enormes ansias de hacérselo a Tom, pero aún era más grande la curiosidad de saber que tan bueno era en eso su hermano. Rodeando a su mayor con sus brazos, tomo impulso para quedar a lado de su oído.
-Hazme tuyo. —Un escalofrió recorrió el cuerpo de Tom. Observó como su gemelo ponía su pierna entre sus piernas, rozándola, el mayor solo sentía la humedad del líquido que le impregnaba. Tom, para acomodar las ideas alborotadas de lo que le haría a Bill, comenzó a besarlo.
Quemaba, cada caricia que le brindaba Bill desde debajo de su cuerpo, le quemaba la piel. Sus alientos que chocaban, los temblores del cuerpo de Tom eran ya casi incontrolables como el deseo de tener a su hermano. Tom levantó un poco las caderas de su hermano, entrelazando sus manos con los glúteos de Bill, causando más gemidos de su boca. A Tom le dolía mucho su entrepierna, quería ya estar dentro de su gemelo, pero tenía que prepararlo antes, y aún quería acariciarle más, provocarle más, pero si seguía de esa forma, su cuerpo no soportaría más.
Buscó con ansias algo en ese lugar que sirviera como lubricante, solo miro un poco de aceite, no sabía de que era, solo miró que no le hiciera daño a su gemelo, volvió rápidamente a ese sillón, colocando en su mano un poco del líquido, introduciendo con cuidado un dedo dentro de Bill; éste se quejo por la incomodidad, pasados unos infantes, se relajó disfrutando los movimientos que hacia Tom en su interior. Bill, mirando que su hermano estaba absorto de lo demás, puso ambas de sus manos cerca de la erección de Tom, mirando como se estremecía al contacto, Bill sonrió divertido, comprobando que al igual que él, su hermano se había vuelto mucho más sensible en cada poro.
Una pequeña bombilla alumbraba ese sótano, en su mayoría era oscuridad, pero eso les había brindado mayor intimidad, como si esa oscuridad misma les envolviera, escondiéndolos de todo lo demás. Al mirar que su hermano ya se encontraba, en lo que el pensaba, listo para el siguiente paso, le penetró con lentitud, soportando las uñas que se enterraban en su espalda; como Bill estrujaba sus dientes, le besó para calmarlo y hacerle pasar el dolor del principio. Ya estando casi por completo dentro del cuerpo de su hermano, y como parecía que el dolor no se esfumaría tan rápido como Tom quisiera, se quedó quieto, hasta el momento que el cuerpo de Bill, moviéndose, le pedía que continuara.
Eran caricias prohibidas todo lo que se brindaban, pero la razón se había ido desde ese primer contacto, sacando ese deseo y locura de tenerse de esa manera, en ese vaivén lento, al contraste del sonido del viento del exterior, volviéndose salvaje en momentos, y volviendo a la lentitud otra vez. Temblores y estremecimientos de ambos, al sentir más cerca el final de esa intimidad, no querían que terminara, pero igual necesitaban que fuera así, las sensaciones, los besos, las palabras que salían entre los gemidos y jadeos de placer, todas eran a flor de piel. El sudor salía de cuerpo de ambos, goteaba hacia la piel de Bill, la boca de este tomaba ese líquido, que a su paladar tenía un sabor dulce, como a miel, de ese mismo sabor dulce que al besar la boca de su gemelo.
Sensualmente las manos de Bill pasaban por todo el cuerpo de su gemelo, Tom pasaba las suyas por las piernas de su hermano menor, igual por sus muslos, todo su pecho y vientre, su espalda, hasta llegar a sus glúteos, para hacer las embestidas más fuertes. Al instante las piernas de Bill se enredaron al cuerpo de su hermano mayor. No podían parar, Bill se sentía en su límite, el fluido que salió de su interior declaró que él ya había terminado y se sentía exhausto, el silbido del viento no se escuchaba más.
-Continua… —pronunció el menor, mirando que su hermano se disponía a salir de su interior. Sin decir nada más, su gemelo iba a comenzar sus movimientos, pero unas voces en el exterior los hicieron volver a la realidad.
-¿Bill¿Tom¿Dónde están, hijos? —Era la voz de Simone.
Con rapidez y miedo se separaron y buscaron sus ropas tiradas por doquier en ese sótano, no mirando si estaban bien puestos sus pantalones, o de que si su cabello lucia despeinado, solo se preocupaban de colocar sus ropas encima de ellos, cuando justo el menor de los gemelos se colocó su última prenda, y su hermano agarraba sus rastas con una liga que encontró en el piso, la puerta se abrió. Bill recordó que su hermano seguía con un pequeño problema, no había podido terminar, pero al mirar a su gemelo observó que por la ropa tan holgada que tenia, ni siquiera se notaba, suspiró aliviado.
-Chicos¿no les ha pasado nada? Aquí están, Simone. —La figura que se observó detrás de la puerta, era la de Gordon. Ambos gemelos subieron las escaleras para observar el gran desastre que había producido los vientos.
-¿Qué pasó? —preguntó Bill al mirar el desastre, como la guitarra de Tom igual estaba muy maltrecha, pensó que su hermano pondría una cara muy angustiada al mirar el estado de su guitarra, pero éste solo la tomo entre sus manos, miro a Bill y sonrió.
-Tendré que estrenar una después. —Sus ojos volvieron a su guitarra, expresando algún tipo de melancolía.
-Yo… yo te comprare una nueva, Tom. —Simone abrazo a sus dos hijos.
-Me alegra que no les haya pasado nada, la tormenta pasó, pero parece que las ventanas y la puerta no soportaron mucho. Iremos a casa de los abuelos un rato, mientras arreglan todo esto —les anunció Simone, observando que sus dos hijos se miraban entre ellos de una manera mas íntima pero no le tomó importancia; ellos tenían una relación especial y de alguna manera incomprensible para alguien externo a ellos, hasta para ella misma, su madre.
-Pues entonces vayan abajo por sus cosas chicos —dijo Gordon. Ambos asistieron, Simone sentía una extraña inquietud por dejarlos solos, iba a bajar, pero la mano de Gordon le tomó de su muñeca.
-¿A dónde vas? Ellos saben arreglar sus cosas, ya sabes lo independientes que son, tú misma lo dijiste.
-Lo se, pero… hay algo extraño que me preocupa, amor —comentó la mujer rubia, mirando la puerta abierta del sótano.
-¿Qué? Bill y Tom estaban bien, mira que estaban muy tranquilos en el sótano jugando, no les ha dado miedo por lo del incidente.
-No es eso, solo un presentimiento —respondió Simone, teniendo un impulso de ir a mirar que era lo que hacían sus hijos.
-Seguramente es lo del miedo de la tormenta, tranquilízate, vamos por tus cosas para que distraigas tu mente. —Ella asintió, tratando de olvidarse de esa inquietud.
En el sótano, Bill y Tom agarraban parte de su ropa, Bill no dejaba de mirar de reojo a su hermano, hasta que después de dejar de lado ese temor que tenía, se acercó a su oído. Tom a lo que su gemelo le dijo con un sonrojó en su rostro y Bill metió el aceite que su hermano había usado en una pequeña maleta, la dejó a lado, guardando ambos silencio para asegurarse que ni su madre ni Gordon estuviesen cerca. Bill se puso en cuclillas para acabar con la tortura de su hermano.
-Ah… ah… Bill.
 
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