
y sí chicas, todo lo que empieza...acaba...y éste fic hot,hot, se nos acabó...mil gracias a mi traductora estrella y disfruten el último capi.
capítulo 4 ¡¡!Get them off!!
Tom admiraba sus nuevos vendajes, mientras tomaba el ascensor para dirigirse a su nueva habitación. David finalmente había cedido y se habían registrado en el hotel esa misma mañana, para que en realidad pudieran dormir en el, en lugar de mirarlo fijamente con nostalgia desde las ventanas de sus autobuses. Imaginaba la cara de Bill una vez que viera que sus manos aun estaban momificadas y no pudo evitar reír para sus adentros. No podía esperar, su cuerpo estaba más entusiasmado de lo que él mismo estaba, porque él sabía algo que Bill no sabía.
Se rió aún más cuando vio el letrero de "No Molestar” en la puerta de Bill, su hermano gemelo obviamente se estaba anticipando a los hechos. Incapaz de abrir la puerta por él mismo, Tom llamó un par de veces y luego escondió las manos detrás de su espalda.
- ¿Eres Tú? _ Escuchó decir a Bill justo antes de abrir la puerta. Bill sonrió entusiasmado.
- ¡Vamos déjame ver, déjame ver!
Tom trató de contener la risa para no delatarse, mientras levantaba sus vendajes para mostrárselos a Bill.
La cara de Bill cayó de inmediato y se quedó mirando las manos en silencio por unos momentos.
- ¡¿Estás bromeando?! _ Gritó dando la vuelta y entrando de nuevo a la habitación de forma dramática.
Tom le siguió con una sonrisa cerrando de la puerta detrás de él. – Bueno, el doctor piensa que aun no están listas.
- ¡Me importa un carajo lo que piense! _ Bill gritó de espaldas a Tom, rebuscando furiosamente en la bolsa que había puesto en la cómoda de la habitación.
Siguió gritando y murmurando a lo que sea que estaba buscando ignorado a su hermano por completo y Tom rápidamente comenzó a deshacerse de las vendas de sus manos perfectamente sanas. Había tenido que reírse de la expresión en la cara de Georg cuando Tom le había pedido a su amigo que le ayudara a ponerse las vendas en el vestíbulo antes de subir a su habitación. Georg ni siquiera parpadeó cuando Tom le dijo que se había encariñado mucho con el vendaje y no estaba dispuesto a exponer sus manos sensibles a un mundo tan sucio. Georg rodó los ojos, el ya estaba acostumbrado a la ridícula fobia que Tom había desarrollado por los gérmenes y sabía lo irritante que podía llegar a ser. Le había pedido que no las ajustara demasiado para que pudiera quitarlas por sí mismo una vez que quisiera. Dejó caer las vendas en el suelo y escondió las manos en su espalda una vez más, sorprendiéndose un poco por lo suaves que se sentían.
- Hablo en serio, deberíamos pedir una segunda opinión. _ dijo Bill en tono molesto. – Aparte del hecho de que yo quiero que te quites esas cosas, ésto esta arruinando completamente el tour, que siendo realistas, ya está bastante jodido.
Tom asintió con la cabeza, arrastrándose detrás de su hermano tan silenciosamente como pudo.
- ¡¡Con un carajo Tom, SOLO QUITATELAS!! _ Bill exigió, cerrando el bolso bruscamente.
Tom observó a Bill mientras parecía que finalmente empezaba a calmarse, dejando caer sus hombros, aun de espaldas a Tom.
- Quiero decir… ¿Cuándo podrás quitártelas? _ dijo en voz baja.
Tom estaba justo detrás de él ahora, con una sonrisa pegada en el rostro. – ¿Qué te parece ahora mismo? _ murmuró, deslizando los dedos debajo de la camiseta de Bill y acariciando sus costados.
Bill quedó sin aliento y Tom casi se pierde la reacción de su hermano mientras se concentraba en la sensación, realmente estaba sintiendo a Bill con sus manos.
- ¿Qué? Pero yo pensaba... _ la cara de Bill era un cuadro de confusión y desconcierto cuando se volvió para ver el rostro de Tom y tomar sus manos. – Pequeño idiota. _ Murmuró Bill.
- Lo siento, no me pude resistir. _ Tom sonrió y apretó las manos de Bill en las suyas, entrelazando sus dedos.
- Tienes suerte de que quiera que me folles desesperadamente. _ Bill gruñó. – O si no te patearía el trasero por esa pequeña broma. _ Llevó las manos de Tom a su boca y las besó.
- Se me hincharían las pelotas si haces eso Bill, te lo juro. _ dijo Tom tratando de parecer serio.
- Te lo mereces. _ dijo Bill secamente. Su expresión se suaviz mientras inspeccionaba de cerca las manos de Tom y le sonrió dulcemente. – Son perfectas.
- Sí, quise venir a enseñarte que ya me puedo pajear yo solo, ya no necesito que me ayudes, ahora yo me haré cargo, gracias. _ Tom fingió caminar hasta la puerta.
Un par de brazos fuertes tiraron de él y los labios de Bill se estrellaron bruscamente en los de Tom.
- Estás apunto de acabar con mi jodida paciencia este día. _ Bill murmuró, sus labios curvándose en una sonrisa ante la risa descarada de Tom.
- ¿Puedes tocar tu guitarra? _ Preguntó Bill.
- Sí. _ Tom dijo con orgullo. – Lo intenté hace rato y pude tocar muy bien. _ No se había dado cuenta de lo mucho que había extrañado su guitarra hasta que sintió las cuerdas debajo de sus dedos y si no fuera por una cuestión más apremiante que estaba apunto de resolver, Tom todavía estaría en el autobús con la guitarra en su regazo.
- ¿Quieres probar en mí? _ Preguntó Bill bajando los párpados seductoramente.
- Más que nada. _ Tom respondió con honestidad, pasando las manos arriba y abajo por los brazos de Bill, metiéndose debajo de su camiseta otra vez y frotando su espalda baja. Ahora que podía tocarlo, incluso si quisiera Tom no podría apartar sus manos de Bill.
Bill sonrió y tiró de él para besarlo de nuevo, Tom aprovechó la oportunidad para acorralar a Bill contra la pared y presionar su cuerpo contra el suyo, queriendo demostrarle que estaba listo. Bill gimió mientras comenzaba a frotarse también.
- Quiero tocarte en todas partes. _ Tom logró jadear en la boca de Bill, tocando su pecho con la palma de las manos y frotando los pulgares sobre sus pequeños pezones que se endurecieron ante su contacto.
Bill gimió y empujó a Tom hasta hacerlo retroceder un poco. – Desnúdate para mi. _ logró decir entre jadeos. Tom obedeció y tiró de su camiseta hasta sacarla por completo y rápidamente deshizo la hebilla de su cinturón. Mientras Tom se despojaba de sus ropas, Bill deslizó una mano al interior de sus bóxers masajeando su palpitante erección mientras disfrutaba de la vista que tenía enfrente.
- ¡Oh, sí! _ Gimió ruidosamente y Tom le miró con el ceño fruncido.
- ¡Hey! No empieces sin mí. _ Tom dijo, moviendo la mano de Bill fuera de sus bóxers.
Tom tiró del pantalón de Bill llevándose consigo la ropa interior. Bill le atrajo hacia si y lo besó fuertemente acariciando el paladar de su hermano con su piercing.
- ¿Qué piensas hacer conmigo Tomi? _ Bill preguntó de forma lasciva.
La boca de Tom se secó antes de que pudiera llegar a una respuesta inteligente, Bill estaba desnudo y duro y era todo para él. Tom casi cayó hacia atrás cuando Bill se abalanzó sobre él colgándose de su cuello y enroscando sus largas piernas en sus caderas mientras le besaba con ansias. Tom devolvió el beso con entusiasmo deslizando sus manos sobre Bill, queriendo tocar todo lo que estuviera a su alcance. Su mano se deslizó por la espalda de Bill para acariciar sus nalgas, sus dedos fácilmente encontraron la diminuta entrada que había estado perseguido sus pensamientos durante mucho tiempo.
- Quiero llegar ahí. _ susurró con la boca apretada contra la oreja de Bill.
- Sí, sí, lo harás. _ Bill gimió. – Oh, mierda. _ se quejó cuando su mente recordó algo.
- ¿Qué? _ Tom a regañadientes arrastró su mano del trasero de Bill y tentativamente acarició su miembro. Nunca había tocado el pene de otro hombre, y él no podía decir si lo estaba haciendo bien, pero sin duda Bill respondía con ruidosos gemidos cuando lo frotaba.
- Gustav dijo algo acerca de que íbamos a cenar todos juntos o algo así. _ dijo Bill empujando su miembro entre la mano de Tom.
Tom negó con la cabeza. - Yo les dije antes que nos quedaríamos en tu habitación y ordenaríamos algo al room service.
Bill apretó los brazos mas fuerte alrededor del cuello de Tom salpicando su rostro de besos. - Gracias, gracias, gracias.
Tom sonrió y comenzó a caminar hacia la cama con Bill aun enroscado en su cuerpo. Sus pies chocaron con el borde de la cama y se inclinó para dejar caer a Bill sobre el colchón, sonriendo un poco cuando su cuerpo rebotó levemente con la caída, pero la risa pronto se desvaneció ante la vista de Bill en cuatro patas con el trasero al aire.
- ¿Cómo me quieres? _ Bill ronroneó, su cabeza se volvió para mirar a Tom.
- Oh mierda, de cualquier manera. _ Tom tartamudeó, su miembro palpitaba. – Sólo quiero tocarte.
Bill sonrió y se volcó sobre su espalda con las piernas extendidas. Tom gimió y se arrastró sobre el colchón deteniéndose entre las piernas de Bill. – Oh Dios, mírate.
- Puedes hacer algo más que solo mirar. _ dijo Bill mordiéndose los labios.
Tom asintió con la cabeza avanzando poco a poco. - ¿Tienes lubricante?
Bill se acercó a su mesa de noche para tomar el pequeño tubo y pasárselo a Tom. – Estaba preparado. _ dijo sonriendo.
Tom tomó el tubo y abrió la tapa rápidamente. Su pene estaba pidiendo ser cubierto por esa sustancia para poder deslizarse dentro de Bill tan pronto como fuera posible, pero había cosas que él quería hacer primero. Tom pasó sus manos por detrás de las rodillas de Bill, empujando las piernas hacia atrás y levantando su trasero con el fin de exponerlo completamente. Bill jadeó mientras Tom sostenía el tubo de lubricante cerca de su entrada y lo apretó hasta que una cantidad generosa fue esparcida sobre el área.
- Está frío. _ dijo Bill retorciéndose un poco.
- Yo lo voy a calentar. _ dijo Tom con voz pesada, mientras corría con un dedo a través del líquido resbaladizo esparciéndolo alrededor.
Bill dejó que sus piernas retrocedieran aun más, gimiendo cuando Tom empezó dibujar círculos con su pulgar. Tom estimuló el área suavemente y las piernas de Bill comenzaron a temblar cuando Tom empezó a ejercer mas presión empujando hacia adentro. Bill se abrió para él y entonces Tom pudo deslizar su dedo con sólo un pequeño empujoncito para vencer la resistencia inicial.
La cabeza de Bill cayó hacia atrás y soltó un largo gemido que hizo que el miembro de Tom hormigueara de excitación. Dentro de Bill estaba caliente y apretado, Tom deslizó su dedo un par de veces, tratando de prepararlo para él. Bill había clavado sus manos en el colchón y balanceaba sus caderas hacia arriba, tratando de controlar lo que Tom le está haciendo.
- Más. _ jadeó.
Tom se apresuró a añadir un segundo dedo, mirando con asombro cómo su hermano pequeño se retorcía por toda la cama completamente a su merced.
- ¡Oh mierda Tom, más profundo! _ Bill gimió, bajando una mano para tomar la de Tom. La empujo hacia sí mismo, hundiendo los dedos de Tom mas profundo en su interior. – Mmm, si… Ahí.
- ¿Aquí? _ Tom preguntó, tanteando con los dedos en el área esponjosa que Bill le había indicado.
Bill asintió con la cabeza, cerrando los ojos y jadeando cuando Tom empezó a jugar con los dedos. Tom frotaba suavemente el pequeño punto con las yemas de los dedos, ligeramente curvándolos, que con eso había recibido una muy buena reacción de Bill y después empezó a empujar sus dedos de afuera hacia adentro, pero sin sacarlos totalmente, solo estimulando el punto que a Bill parecía gustarle tanto.
Bill se estaba volviendo loco, Tom vio la forma en que sus manos estaban agarrando las sábanas con tanta fuerza que temía que las arrancara y Bill gritaba cosas sin sentido una y otra vez mientras Tom lo penetraba con sus dedos de forma constante. Y fue aún mejor cuando Tom usó su otra mano para agarrar el miembro de Bill y acariciarlo al mismo tiempo.
- Fóllame _ dijo Bill finalmente, sin aliento. ¡Fóllame ahora!
- ¿De veras? _ Tom preguntó, temblando. Había esperado tanto tiempo que no podía creer que finalmente iba a suceder. Su miembro palpitaba contra el colchón más que listo.
- ¡Sí! _ Bill gritó. – Te quiero que dentro de mí. _ Su última frase mostró un tono de desesperación que Tom no pudo ignorar.
Sacó sus dedos suavemente y un poco tembloroso abrió el tubo de lubricante una vez más, vertiendo una gran cantidad en su mano y luego extendiéndola por toda su longitud.
- Mierda. _ susurró, consintiéndose a si mismo por unos momentos. Estaba más excitado y nervioso que la primera vez que tuvo relaciones.
- Oh Dios ¿estás listo? _ Preguntó Bill cuando Tom terminó con el lubricante y se posicionó encima de él, por fin capaz de sostenerse a sí mismo con sus manos.
Tom asintió con la cabeza, a falta de palabras.
Bill gimió y envolvió con sus brazos sobre la espalda de Tom. – Sí… oh mierda.
El estómago de Tom dio un vuelco ante los ruidosos gemidos de su hermano y empujó su miembro entre las piernas de Bill. Apoyó la frente contra la de su hermano mirándolo a los ojos.
- Joder, realmente vamos a hacerlo. _ susurró Tom.
Bill tomó el rostro de Tom y lo besó, su cálidos alientos mezclándose con cada respiración. Tom deslizó una mano y tomó su miembro, empujándolo contra lo que podía sentir era la entrada de Bill. Se esforzó por entrar ya que estaba demasiado resbaladizo por el lubricante y no podía controlarlo de manera adecuada. Se sentó sobre sus rodillas, lo posicionó justo en el pequeño agujero y empujó sus caderas hacia delante, guiándolo con su mano.
- ¡Sí, sí! _ dijo Bill entre dientes una y otra vez, mientras Tom lograba empujar en su interior.
- ¡Mierda! _ Tom gruñó cuando sintió la presión alrededor de su miembro dándole la bienvenida. – ¡Ah mierda! se siente tan bien.
Con un último impulso se hundió hasta el fondo, la felicidad pura envolviéndolo tan calurosamente como el cuerpo de Bill lo hacía.
- Oh Dios, oh Dios. _ murmuró temblando mientras trataba de recostarse encima Bill, con las rodillas clavadas en el colchón.
- Por fin… _ Bill jadeaba con los ojos desenfocados. – Te sientes tan grande Tomi.
Tom se inclinó sobre Bill, colocando su cabeza hacia abajo junto a la de él y tirando de sus caderas hacia atrás gimiendo fuertemente mientras se deslizaba fuera de la apretada calidez. Mientras se abría paso de nuevo, Bill apretó los músculos alrededor de Tom y Tom bruscamente golpeó sus caderas hacia delante, sintiendo que le faltaba el aliento.
Bill arqueado la espalda. – ¡Oh mierda! Sigue haciendo eso. _ murmuró. – ¿Cómo se siente?
- Jodidamente hermoso. _ Tom gruñó, empujando hacia adelante como Bill le pidió. – ¡¡Oh Mierda!!
Cuando empujó hasta el fondo, Tom podía sentir el apretado anillo de músculos de la entrada de Bill aferrarse a la base de su miembro con firmeza, era la sensación mas increíble que recordaba haber sentido. De repente, Tom fue empujado hasta que quedó recostado en su espalda y Bill apareció encima de él todavía sentado cómodamente en su miembro.
- Mi turno. _ dijo Bill sonriendo lascivamente.
Tom gimió cuando Bill comenzó a balancearse encima de él, moviendo sus caderas de forma circular juguetonamente.
- Mmmm… Tan grande. _ Bill murmuró con los ojos cerrados, tal vez hablando consigo mismo, Tom no lo sabía. Parecía perdido en su propio mundo mientras se mecía de atrás hacia adelante.
Tom deslizó las manos por los muslos de Bill. Ni siquiera en sus sueños mas húmedos se imaginó una visión tan perfecta como la que su hermano le proporcionaba en ése momento. Bill se veía increíble, sus mejillas estaban encendidas, el sudor comenzaba a rodar por su piel mientras ondulaba su cuerpo en una excitante danza sexual y sus movimientos, mientras montaba el miembro de Tom, tenían más gracia que la mayoría de las personas podrían siquiera llegar a aspirar. Tom pensó que era verdaderamente magnífico.
Bill finalmente abrió los ojos y se centró en Tom. – Quiero hacer esto... todo el tiempo. _ dijo con voz entrecortada entre jadeos.
Tom asintió con la cabeza, gimiendo para mostrar su aprobación ante esa propuesta. Incapaz de aguantar más, rodó empujando a Bill hasta que quedó sobre su espalda de nuevo.
- Mmmm… Ok. _ Bill ronroneó. – Pero yo no soy un muñeco que se rompe. Y tampoco soy una chica. Así que… Fóllame duro.
Tom sonrió ante la demanda y agarró las piernas de Bill empujándolas hacia atrás hasta que Bill prácticamente estaba doblado por la mitad.
- ¡Oh, sí! _ Bill gimió cuando Tom lo penetró de una sola estocada. – Me encanta.
- Que bien. _ gruñó Tom, empujándose muy profundo. – Por que a mi me encanta hacerte esto.
Bill cerró sus brazos detrás del cuello de Tom, no muy lejos de donde tenía las piernas colgando sobre sus hombros.
- Oh mierda, me voy a correr muy pronto. _ dijo Bill con voz entrecortada. - Lo estás haciendo jodidamente bien.
- No se cuanto pueda aguantar. _ admitió Tom gruñendo en la oreja de Bill y tratando de contenerse, sus piernas temblaban como locas.
- Mmm… córrete en mí. _ dijo Bill. – Córrete muy profundo en mi.
- Oh mierda. _ Tom maldijo acelerando sus golpes en el agujero estrecho de Bill. Podía sentir el fuego líquido acumularse en su vientre. – Házlo tu primero.
- Ok, solo sigue. _ declaró Bill. - Estoy tan cerca, no te detengas.
- No lo haré. _ Tom jadeó, rezando por poder contenerse hasta que Bill estuviera listo, su hermano no lo hacía mas fácil, retorciéndose debajo de él y contrayendo los músculos alrededor de su pene.
- ¡Oh, Vamos Bill, mierda! _ se quejó Tom dispuesto a dejarse explotar.
Sintió que Bill se tensó y Tom se retiró un poco hacia atrás para ver a su gemelo correrse, aun bombeando en su interior con furia. De pronto el pecho de Tom estaba mojado y supo que Bill había llegado, cubriéndolos con su esencia y estremeciéndose mientras gritó el nombre de Tom. Tom empujó tan duro como pudo dentro de Bill y aguantó hasta que su orgasmo finalmente lo alcanzó, vaciándose por completo en el interior de su hermano por primera vez.
- ¡Oh Dios, te amo! _ Tom gritó en medio de su orgasmo. Bill abrió mucho los ojos ante tal declaración, él sabía perfectamente lo que Tom pensaba acerca del amor y estaba mas que seguro que su hermano no las pronunciaría de no sentirlo realmente. Tomó el rostro de Tom entre sus manos y fundió sus labios en un beso profundo, intenso y llenos de sentimientos.
Aun jadeando, sacó las piernas de Bill de abajo de sus hombros, dejando que su hermano se relajara mientras Tom aún se movía profundo dentro de él, arrastrando su clímax. Él no quería que terminara, él quería quedarse dentro de Bill.
Cuando hubo terminado, se quedó en su interior y dio la bienvenida a los brazos de Bill aferrándose a él, tirando hacia abajo para que descansara en su pecho. Tom no podía moverse, ni hablar, tenía la sensación de que podría quedarse dormido al instante si Bill lo dejaba. Bill besaba su cuello y su rostro, murmurándole cosas que Tom no podía escuchar.
- Yo también. _ susurró Bill
Tom levantó el rostro para verle. - ¿Tú también qué?
- Yo también te amo idiota. _ Tom sonrió y succionó el labio inferior de Bill. - Lamento haberte hecho esperar.
- Valió la pena. _ contestó Bill. – Dios, valió jodidamente la pena.
Tom sonrió y se incorporó temblorosamente, ya que todavía estaba enterrado dentro de su gemelo. Se echó hacia atrás y observó su miembro deslizarse fuera de Bill, gimiendo cuando vio un hilo de su semen tratando de seguirlo. Le encantaba ver a Bill húmedo y pegajoso con sus esencia, pero al verlo dentro de él, hizo que su vientre se retorciera, y su miembro se sacudía ante semejante vista. Usando la cabeza de su pene, Tom untó el hilo de semen alrededor de la entrada. Quería darle más y quería hacerlo de inmediato.
Se inclinó de nuevo para envolver sus brazos alrededor de Bill, tocando sus manos y su cara suavemente.
- ¿Podemos hacerlo de nuevo? _ preguntó con voz ronca frotándose entre las piernas de Bill, consiguiendo que su pene se pusiera duro de nuevo.
Bill gimió suavemente y asintió con la cabeza antes de entrelazar sus dedos con los de Tom.
Tom sonrió al recordar algo. Deslizó una mano suavemente sobre el trasero de Bill acariciando levemente su entrada. – Esto. _ dijo en voz baja. – ¿Crees que ésto es tuyo? _ dijo mordiendo la oreja de Bill. – Es mio.
Bill se rió. – Si Tomi, es todo tuyo.
Tom se enroscó sobre Bill posesivamente y sonrió, había captado su mensaje, él llevaba los pantalones.
- Ahora tráeme algo de comida. _ dijo Bill.
- ¿Qué? _ preguntó Tom confundido. – ¿Por qué tengo que hacerlo?
Bill cerró sus piernas herméticamente. – Porque yo lo digo.
- ¡Ok, ok!



