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Helping Hand por kaulitzlover

by Haylzee


y sí chicas, todo lo que empieza...acaba...y éste fic hot,hot, se nos acabó...mil gracias a mi traductora estrella y disfruten el último capi.


capítulo 4 ¡¡!Get them off!!


Tom admiraba sus nuevos vendajes, mientras tomaba el ascensor para dirigirse a su nueva habitación. David finalmente había cedido y se habían registrado en el hotel esa misma mañana, para que en realidad pudieran dormir en el, en lugar de mirarlo fijamente con nostalgia desde las ventanas de sus autobuses. Imaginaba la cara de Bill una vez que viera que sus manos aun estaban momificadas y no pudo evitar reír para sus adentros. No podía esperar, su cuerpo estaba más entusiasmado de lo que él mismo estaba, porque él sabía algo que Bill no sabía.

Se rió aún más cuando vio el letrero de "No Molestar” en la puerta de Bill, su hermano gemelo obviamente se estaba anticipando a los hechos. Incapaz de abrir la puerta por él mismo, Tom llamó un par de veces y luego escondió las manos detrás de su espalda.

- ¿Eres Tú? _ Escuchó decir a Bill justo antes de abrir la puerta. Bill sonrió entusiasmado.

- ¡Vamos déjame ver, déjame ver!

Tom trató de contener la risa para no delatarse, mientras levantaba sus vendajes para mostrárselos a Bill.

La cara de Bill cayó de inmediato y se quedó mirando las manos en silencio por unos momentos.

- ¡¿Estás bromeando?! _ Gritó dando la vuelta y entrando de nuevo a la habitación de forma dramática.

Tom le siguió con una sonrisa cerrando de la puerta detrás de él. – Bueno, el doctor piensa que aun no están listas.

- ¡Me importa un carajo lo que piense! _ Bill gritó de espaldas a Tom, rebuscando furiosamente en la bolsa que había puesto en la cómoda de la habitación.

Siguió gritando y murmurando a lo que sea que estaba buscando ignorado a su hermano por completo y Tom rápidamente comenzó a deshacerse de las vendas de sus manos perfectamente sanas. Había tenido que reírse de la expresión en la cara de Georg cuando Tom le había pedido a su amigo que le ayudara a ponerse las vendas en el vestíbulo antes de subir a su habitación. Georg ni siquiera parpadeó cuando Tom le dijo que se había encariñado mucho con el vendaje y no estaba dispuesto a exponer sus manos sensibles a un mundo tan sucio. Georg rodó los ojos, el ya estaba acostumbrado a la ridícula fobia que Tom había desarrollado por los gérmenes y sabía lo irritante que podía llegar a ser. Le había pedido que no las ajustara demasiado para que pudiera quitarlas por sí mismo una vez que quisiera. Dejó caer las vendas en el suelo y escondió las manos en su espalda una vez más, sorprendiéndose un poco por lo suaves que se sentían.

- Hablo en serio, deberíamos pedir una segunda opinión. _ dijo Bill en tono molesto. – Aparte del hecho de que yo quiero que te quites esas cosas, ésto esta arruinando completamente el tour, que siendo realistas, ya está bastante jodido.

Tom asintió con la cabeza, arrastrándose detrás de su hermano tan silenciosamente como pudo.

- ¡¡Con un carajo Tom,
SOLO QUITATELAS!! _ Bill exigió, cerrando el bolso bruscamente.

Tom observó a Bill mientras parecía que finalmente empezaba a calmarse, dejando caer sus hombros, aun de espaldas a Tom.

- Quiero decir… ¿Cuándo podrás quitártelas? _ dijo en voz baja.

Tom estaba justo detrás de él ahora, con una sonrisa pegada en el rostro. – ¿Qué te parece ahora mismo? _ murmuró, deslizando los dedos debajo de la camiseta de Bill y acariciando sus costados.

Bill quedó sin aliento y Tom casi se pierde la reacción de su hermano mientras se concentraba en la sensación, realmente estaba sintiendo a Bill con sus manos.

- ¿Qué? Pero yo pensaba... _ la cara de Bill era un cuadro de confusión y desconcierto cuando se volvió para ver el rostro de Tom y tomar sus manos. – Pequeño idiota. _ Murmuró Bill.

- Lo siento, no me pude resistir. _ Tom sonrió y apretó las manos de Bill en las suyas, entrelazando sus dedos.

- Tienes suerte de que quiera que me folles desesperadamente. _ Bill gruñó. – O si no te patearía el trasero por esa pequeña broma. _ Llevó las manos de Tom a su boca y las besó.

- Se me hincharían las pelotas si haces eso Bill, te lo juro. _ dijo Tom tratando de parecer serio.

- Te lo mereces. _ dijo Bill secamente. Su expresión se suaviz mientras inspeccionaba de cerca las manos de Tom y le sonrió dulcemente. – Son perfectas.

- Sí, quise venir a enseñarte que ya me puedo pajear yo solo, ya no necesito que me ayudes, ahora yo me haré cargo, gracias. _ Tom fingió caminar hasta la puerta.

Un par de brazos fuertes tiraron de él y los labios de Bill se estrellaron bruscamente en los de Tom.

- Estás apunto de acabar con mi jodida paciencia este día. _ Bill murmuró, sus labios curvándose en una sonrisa ante la risa descarada de Tom.

- ¿Puedes tocar tu guitarra? _ Preguntó Bill.

- Sí. _ Tom dijo con orgullo. – Lo intenté hace rato y pude tocar muy bien. _ No se había dado cuenta de lo mucho que había extrañado su guitarra hasta que sintió las cuerdas debajo de sus dedos y si no fuera por una cuestión más apremiante que estaba apunto de resolver, Tom todavía estaría en el autobús con la guitarra en su regazo.

- ¿Quieres probar en mí? _ Preguntó Bill bajando los párpados seductoramente.

- Más que nada. _ Tom respondió con honestidad, pasando las manos arriba y abajo por los brazos de Bill, metiéndose debajo de su camiseta otra vez y frotando su espalda baja. Ahora que podía tocarlo, incluso si quisiera Tom no podría apartar sus manos de Bill.

Bill sonrió y tiró de él para besarlo de nuevo, Tom aprovechó la oportunidad para acorralar a Bill contra la pared y presionar su cuerpo contra el suyo, queriendo demostrarle que estaba listo. Bill gimió mientras comenzaba a frotarse también.

- Quiero tocarte en todas partes. _ Tom logró jadear en la boca de Bill, tocando su pecho con la palma de las manos y frotando los pulgares sobre sus pequeños pezones que se endurecieron ante su contacto.

Bill gimió y empujó a Tom hasta hacerlo retroceder un poco. – Desnúdate para mi. _ logró decir entre jadeos. Tom obedeció y tiró de su camiseta hasta sacarla por completo y rápidamente deshizo la hebilla de su cinturón. Mientras Tom se despojaba de sus ropas, Bill deslizó una mano al interior de sus bóxers masajeando su palpitante erección mientras disfrutaba de la vista que tenía enfrente.


- ¡Oh, sí! _ Gimió ruidosamente y Tom le miró con el ceño fruncido.

- ¡Hey! No empieces sin mí. _ Tom dijo, moviendo la mano de Bill fuera de sus bóxers.

Tom tiró del pantalón de Bill llevándose consigo la ropa interior. Bill le atrajo hacia si y lo besó fuertemente acariciando el paladar de su hermano con su piercing.

- ¿Qué piensas hacer conmigo Tomi? _ Bill preguntó de forma lasciva.

La boca de Tom se secó antes de que pudiera llegar a una respuesta inteligente, Bill estaba desnudo y duro y era todo para él. Tom casi cayó hacia atrás cuando Bill se abalanzó sobre él colgándose de su cuello y enroscando sus largas piernas en sus caderas mientras le besaba con ansias. Tom devolvió el beso con entusiasmo deslizando sus manos sobre Bill, queriendo tocar todo lo que estuviera a su alcance. Su mano se deslizó por la espalda de Bill para acariciar sus nalgas, sus dedos fácilmente encontraron la diminuta entrada que había estado perseguido sus pensamientos durante mucho tiempo.

- Quiero llegar ahí. _ susurró con la boca apretada contra la oreja de Bill.

- Sí, sí, lo harás. _ Bill gimió. – Oh, mierda. _ se quejó cuando su mente recordó algo.

- ¿Qué? _ Tom a regañadientes arrastró su mano del trasero de Bill y tentativamente acarició su miembro. Nunca había tocado el pene de otro hombre, y él no podía decir si lo estaba haciendo bien, pero sin duda Bill respondía con ruidosos gemidos cuando lo frotaba.

- Gustav dijo algo acerca de que íbamos a cenar todos juntos o algo así. _ dijo Bill empujando su miembro entre la mano de Tom.

Tom negó con la cabeza. - Yo les dije antes que nos quedaríamos en tu habitación y ordenaríamos algo al room service.

Bill apretó los brazos mas fuerte alrededor del cuello de Tom salpicando su rostro de besos. - Gracias, gracias, gracias.

Tom sonrió y comenzó a caminar hacia la cama con Bill aun enroscado en su cuerpo. Sus pies chocaron con el borde de la cama y se inclinó para dejar caer a Bill sobre el colchón, sonriendo un poco cuando su cuerpo rebotó levemente con la caída, pero la risa pronto se desvaneció ante la vista de Bill en cuatro patas con el trasero al aire.

- ¿Cómo me quieres? _ Bill ronroneó, su cabeza se volvió para mirar a Tom.

- Oh mierda, de cualquier manera. _ Tom tartamudeó, su miembro palpitaba. – Sólo quiero tocarte.

Bill sonrió y se volcó sobre su espalda con las piernas extendidas. Tom gimió y se arrastró sobre el colchón deteniéndose entre las piernas de Bill. – Oh Dios, mírate.

- Puedes hacer algo más que solo mirar. _ dijo Bill mordiéndose los labios.

Tom asintió con la cabeza avanzando poco a poco. - ¿Tienes lubricante?

Bill se acercó a su mesa de noche para tomar el pequeño tubo y pasárselo a Tom. – Estaba preparado. _ dijo sonriendo.

Tom tomó el tubo y abrió la tapa rápidamente. Su pene estaba pidiendo ser cubierto por esa sustancia para poder deslizarse dentro de Bill tan pronto como fuera posible, pero había cosas que él quería hacer primero. Tom pasó sus manos por detrás de las rodillas de Bill, empujando las piernas hacia atrás y levantando su trasero con el fin de exponerlo completamente. Bill jadeó mientras Tom sostenía el tubo de lubricante cerca de su entrada y lo apretó hasta que una cantidad generosa fue esparcida sobre el área.

- Está frío. _ dijo Bill retorciéndose un poco.

- Yo lo voy a calentar. _ dijo Tom con voz pesada, mientras corría con un dedo a través del líquido resbaladizo esparciéndolo alrededor.

Bill dejó que sus piernas retrocedieran aun más, gimiendo cuando Tom empezó dibujar círculos con su pulgar. Tom estimuló el área suavemente y las piernas de Bill comenzaron a temblar cuando Tom empezó a ejercer mas presión empujando hacia adentro. Bill se abrió para él y entonces Tom pudo deslizar su dedo con sólo un pequeño empujoncito para vencer la resistencia inicial.

La cabeza de Bill cayó hacia atrás y soltó un largo gemido que hizo que el miembro de Tom hormigueara de excitación. Dentro de Bill estaba caliente y apretado, Tom deslizó su dedo un par de veces, tratando de prepararlo para él. Bill había clavado sus manos en el colchón y balanceaba sus caderas hacia arriba, tratando de controlar lo que Tom le está haciendo.

- Más. _ jadeó.

Tom se apresuró a añadir un segundo dedo, mirando con asombro cómo su hermano pequeño se retorcía por toda la cama completamente a su merced.

- ¡Oh mierda Tom, más profundo! _ Bill gimió, bajando una mano para tomar la de Tom. La empujo hacia sí mismo, hundiendo los dedos de Tom mas profundo en su interior. – Mmm, si… Ahí.

- ¿Aquí? _ Tom preguntó, tanteando con los dedos en el área esponjosa que Bill le había indicado.

Bill asintió con la cabeza, cerrando los ojos y jadeando cuando Tom empezó a jugar con los dedos. Tom frotaba suavemente el pequeño punto con las yemas de los dedos, ligeramente curvándolos, que con eso había recibido una muy buena reacción de Bill y después empezó a empujar sus dedos de afuera hacia adentro, pero sin sacarlos totalmente, solo estimulando el punto que a Bill parecía gustarle tanto.

Bill se estaba volviendo loco, Tom vio la forma en que sus manos estaban agarrando las sábanas con tanta fuerza que temía que las arrancara y Bill gritaba cosas sin sentido una y otra vez mientras Tom lo penetraba con sus dedos de forma constante. Y fue aún mejor cuando Tom usó su otra mano para agarrar el miembro de Bill y acariciarlo al mismo tiempo.

- Fóllame _ dijo Bill finalmente, sin aliento. ¡Fóllame ahora!

- ¿De veras? _ Tom preguntó, temblando. Había esperado tanto tiempo que no podía creer que finalmente iba a suceder. Su miembro palpitaba contra el colchón más que listo.

- ¡Sí! _ Bill gritó. – Te quiero que dentro de mí. _ Su última frase mostró un tono de desesperación que Tom no pudo ignorar.

Sacó sus dedos suavemente y un poco tembloroso abrió el tubo de lubricante una vez más, vertiendo una gran cantidad en su mano y luego extendiéndola por toda su longitud.

- Mierda. _ susurró, consintiéndose a si mismo por unos momentos. Estaba más excitado y nervioso que la primera vez que tuvo relaciones.

- Oh Dios ¿estás listo? _ Preguntó Bill cuando Tom terminó con el lubricante y se posicionó encima de él, por fin capaz de sostenerse a sí mismo con sus manos.

Tom asintió con la cabeza, a falta de palabras.

Bill gimió y envolvió con sus brazos sobre la espalda de Tom. – Sí… oh mierda.

El estómago de Tom dio un vuelco ante los ruidosos gemidos de su hermano y empujó su miembro entre las piernas de Bill. Apoyó la frente contra la de su hermano mirándolo a los ojos.

- Joder, realmente vamos a hacerlo. _ susurró Tom.

Bill tomó el rostro de Tom y lo besó, su cálidos alientos mezclándose con cada respiración. Tom deslizó una mano y tomó su miembro, empujándolo contra lo que podía sentir era la entrada de Bill. Se esforzó por entrar ya que estaba demasiado resbaladizo por el lubricante y no podía controlarlo de manera adecuada. Se sentó sobre sus rodillas, lo posicionó justo en el pequeño agujero y empujó sus caderas hacia delante, guiándolo con su mano.

- ¡Sí, sí! _ dijo Bill entre dientes una y otra vez, mientras Tom lograba empujar en su interior.

- ¡Mierda! _ Tom gruñó cuando sintió la presión alrededor de su miembro dándole la bienvenida. – ¡Ah mierda! se siente tan bien.

Con un último impulso se hundió hasta el fondo, la felicidad pura envolviéndolo tan calurosamente como el cuerpo de Bill lo hacía.

- Oh Dios, oh Dios. _ murmuró temblando mientras trataba de recostarse encima Bill, con las rodillas clavadas en el colchón.

- Por fin… _ Bill jadeaba con los ojos desenfocados. – Te sientes tan grande Tomi.

Tom se inclinó sobre Bill, colocando su cabeza hacia abajo junto a la de él y tirando de sus caderas hacia atrás gimiendo fuertemente mientras se deslizaba fuera de la apretada calidez. Mientras se abría paso de nuevo, Bill apretó los músculos alrededor de Tom y Tom bruscamente golpeó sus caderas hacia delante, sintiendo que le faltaba el aliento.

Bill arqueado la espalda. – ¡Oh mierda! Sigue haciendo eso. _ murmuró. – ¿Cómo se siente?

- Jodidamente hermoso. _ Tom gruñó, empujando hacia adelante como Bill le pidió. – ¡¡Oh Mierda!!

Cuando empujó hasta el fondo, Tom podía sentir el apretado anillo de músculos de la entrada de Bill aferrarse a la base de su miembro con firmeza, era la sensación mas increíble que recordaba haber sentido. De repente, Tom fue empujado hasta que quedó recostado en su espalda y Bill apareció encima de él todavía sentado cómodamente en su miembro.

- Mi turno. _ dijo Bill sonriendo lascivamente.

Tom gimió cuando Bill comenzó a balancearse encima de él, moviendo sus caderas de forma circular juguetonamente.

- Mmmm… Tan grande. _ Bill murmuró con los ojos cerrados, tal vez hablando consigo mismo, Tom no lo sabía. Parecía perdido en su propio mundo mientras se mecía de atrás hacia adelante.

Tom deslizó las manos por los muslos de Bill. Ni siquiera en sus sueños mas húmedos se imaginó una visión tan perfecta como la que su hermano le proporcionaba en ése momento. Bill se veía increíble, sus mejillas estaban encendidas, el sudor comenzaba a rodar por su piel mientras ondulaba su cuerpo en una excitante danza sexual y sus movimientos, mientras montaba el miembro de Tom, tenían más gracia que la mayoría de las personas podrían siquiera llegar a aspirar. Tom pensó que era verdaderamente magnífico.

Bill finalmente abrió los ojos y se centró en Tom. – Quiero hacer esto... todo el tiempo. _ dijo con voz entrecortada entre jadeos.

Tom asintió con la cabeza, gimiendo para mostrar su aprobación ante esa propuesta. Incapaz de aguantar más, rodó empujando a Bill hasta que quedó sobre su espalda de nuevo.

- Mmmm… Ok. _ Bill ronroneó. – Pero yo no soy un muñeco que se rompe. Y tampoco soy una chica. Así que… Fóllame duro.

Tom sonrió ante la demanda y agarró las piernas de Bill empujándolas hacia atrás hasta que Bill prácticamente estaba doblado por la mitad.

- ¡Oh, sí! _ Bill gimió cuando Tom lo penetró de una sola estocada. – Me encanta.

- Que bien. _ gruñó Tom, empujándose muy profundo. – Por que a mi me encanta hacerte esto.

Bill cerró sus brazos detrás del cuello de Tom, no muy lejos de donde tenía las piernas colgando sobre sus hombros.

- Oh mierda, me voy a correr muy pronto. _ dijo Bill con voz entrecortada. - Lo estás haciendo jodidamente bien.

- No se cuanto pueda aguantar. _ admitió Tom gruñendo en la oreja de Bill y tratando de contenerse, sus piernas temblaban como locas.

- Mmm… córrete en mí. _ dijo Bill. – Córrete muy profundo en mi.

- Oh mierda. _ Tom maldijo acelerando sus golpes en el agujero estrecho de Bill. Podía sentir el fuego líquido acumularse en su vientre. – Házlo tu primero.

- Ok, solo sigue. _ declaró Bill. - Estoy tan cerca, no te detengas.

- No lo haré. _ Tom jadeó, rezando por poder contenerse hasta que Bill estuviera listo, su hermano no lo hacía mas fácil, retorciéndose debajo de él y contrayendo los músculos alrededor de su pene.

- ¡Oh, Vamos Bill, mierda! _ se quejó Tom dispuesto a dejarse explotar.

Sintió que Bill se tensó y Tom se retiró un poco hacia atrás para ver a su gemelo correrse, aun bombeando en su interior con furia. De pronto el pecho de Tom estaba mojado y supo que Bill había llegado, cubriéndolos con su esencia y estremeciéndose mientras gritó el nombre de Tom. Tom empujó tan duro como pudo dentro de Bill y aguantó hasta que su orgasmo finalmente lo alcanzó, vaciándose por completo en el interior de su hermano por primera vez.

- ¡Oh Dios, te amo! _ Tom gritó en medio de su orgasmo. Bill abrió mucho los ojos ante tal declaración, él sabía perfectamente lo que Tom pensaba acerca del amor y estaba mas que seguro que su hermano no las pronunciaría de no sentirlo realmente. Tomó el rostro de Tom entre sus manos y fundió sus labios en un beso profundo, intenso y llenos de sentimientos.

Aun jadeando, sacó las piernas de Bill de abajo de sus hombros, dejando que su hermano se relajara mientras Tom aún se movía profundo dentro de él, arrastrando su clímax. Él no quería que terminara, él quería quedarse dentro de Bill.

Cuando hubo terminado, se quedó en su interior y dio la bienvenida a los brazos de Bill aferrándose a él, tirando hacia abajo para que descansara en su pecho. Tom no podía moverse, ni hablar, tenía la sensación de que podría quedarse dormido al instante si Bill lo dejaba. Bill besaba su cuello y su rostro, murmurándole cosas que Tom no podía escuchar.

- Yo también. _ susurró Bill

Tom levantó el rostro para verle. - ¿Tú también qué?

- Yo también te amo idiota. _ Tom sonrió y succionó el labio inferior de Bill. - Lamento haberte hecho esperar.

- Valió la pena. _ contestó Bill. – Dios, valió jodidamente la pena.

Tom sonrió y se incorporó temblorosamente, ya que todavía estaba enterrado dentro de su gemelo. Se echó hacia atrás y observó su miembro deslizarse fuera de Bill, gimiendo cuando vio un hilo de su semen tratando de seguirlo. Le encantaba ver a Bill húmedo y pegajoso con sus esencia, pero al verlo dentro de él, hizo que su vientre se retorciera, y su miembro se sacudía ante semejante vista. Usando la cabeza de su pene, Tom untó el hilo de semen alrededor de la entrada. Quería darle más y quería hacerlo de inmediato.

Se inclinó de nuevo para envolver sus brazos alrededor de Bill, tocando sus manos y su cara suavemente.

- ¿Podemos hacerlo de nuevo? _ preguntó con voz ronca frotándose entre las piernas de Bill, consiguiendo que su pene se pusiera duro de nuevo.

Bill gimió suavemente y asintió con la cabeza antes de entrelazar sus dedos con los de Tom.

Tom sonrió al recordar algo. Deslizó una mano suavemente sobre el trasero de Bill acariciando levemente su entrada. – Esto. _ dijo en voz baja. – ¿Crees que ésto es tuyo? _ dijo mordiendo la oreja de Bill. – Es mio.

Bill se rió. – Si Tomi, es todo tuyo.

Tom se enroscó sobre Bill posesivamente y sonrió, había captado su mensaje, él llevaba los pantalones.

- Ahora tráeme algo de comida. _ dijo Bill.

- ¿Qué? _ preguntó Tom confundido. – ¿Por qué tengo que hacerlo?

Bill cerró sus piernas herméticamente. – Porque yo lo digo.

- ¡Ok, ok!


Helping Hand por kaulitzlover

by Haylzee

tarde pero ahí está, vale, vale es que la resaca y trasnochada pues me dejaron out,pero ya subo, disfruten porque ya casi se nos acaba éste fic,besos.


los coments para mi traductora estrella y su escritora talentosa, gracias)

capítulo 3 touch me (2)

Él no permitió que Bill se corriera hasta después de un largo rato y cuando Tom finalmente termino con él, su hermano gemelo era un desastre húmedo y tembloroso debajo de él. Tom sabía que, si bien su cuerpo, alma y corazón pertenecían a su hermano, cada trocito de Bill le pertenecía a el de la misma manera.

**********


No sabía por cuánto tiempo su hermano lo había estado haciendo antes de que finalmente lo despertara y a Tom solo le tomó un segundo darse cuenta lo qué estaba sucediendo y por qué se sentía tan bien tan temprano en la mañana.

- ¡Oh mierda! Buenos días. _ murmuró adormilado, sonriendo hacia abajo en donde Bill se encontraba entre sus piernas.

Con la boca llena de la carne endurecida de Tom, Bill solo sonrió alrededor del miembro de Tom.

- Deberías despertarme así todas las mañanas. _ Tom bromeó, siseando cuando Bill le apretó con fuerza.

Bill rodó los ojos pero Tom sabía que el también lo estaba disfrutando, aunque no tanto como Tom, quien rápidamente se fue endureciendo gracias a la lengua caliente que giraba alrededor de la punta de su pene y a los labios que succionaban con insistencia. Lanzó un suspiro cuando Bill apartó su boca, dejando lo duro y mojado.

Bill se posicionó a horcajadas sobre las caderas de Tom y se inclinó para besarlo, sin importarle que acabara de tener una polla en su boca. Tom lo besó y tiró de él fuertemente pegándolo a su cuerpo. Ya no estaba preocupado por que sus vendas se acercaran a Bill y ambos eran felices por ello. Le encantaba ser capaz de abrazar a Bill, especialmente cuando estaba desnudo, como ahora, ya que habían estado “jugando” la noche anterior.

Bill le estaba besando perezosamente, ignorando la enorme erección que sobresalía entre las piernas de Tom, y de la cual él era el único responsable.

- Bill. _ se quejó Tom con impaciencia.

- ¿Sí? _ Preguntó Bill, soplando aire a través de sus labios para alejar los mechones de cabello que le caían sobre los ojos.

- ¿Quieres chuparme de nuevo? _ Tom preguntó con timidez.

Bill lo miró fingiendo que estaba pensándolo. – Ok. _ dijo con tranquilidad.

Bill se incorporó de nuevo y Tom esperaba que se deslizara hacia abajo de su cuerpo, pero lo que no se esperaba, era que Bill se diera la vuelta quedando de frente a los pies de Tom, separo las piernas colocando una rodilla a cada costado y se inclinó para tomar el miembro de Tom, mientras su trasero apuntaba directamente a la cara del de rastas.

Tom quedó sin aliento, su hermano se extendió lascivamente ante él, fue tan deliberado, tan malicioso, tan Bill.

- ¡Oh, Dios mío! _ gimió, mientras se hundía en el calor húmedo de la boca de Bill.

Intentó cerrar los ojos para poder controlarse mejor, pero Tom no podía evitarlo, no podía apartar los ojos de la tentación a pocos centímetros de su cara.

- Pequeño bastardo. _ Tom murmuró entre dientes.

Bill lo liberó y Tom temía que el sexo oral hubiera terminado, pero Bill simplemente metió dos dedos en su boca por un momento, cubriéndolos con saliva. Reanudó su succión, pero se movió un poco para que pudiera sostenerse a sí mismo con un solo brazo. La otra mano la deslizó a su trasero, frotando sus dedos sobre el pequeño agujero del que Tom no podía apartar los ojos.

- ¡Mierda... no! _ declaró Tom, mirando como el dedo medio de Bill serpenteaba su camino dentro de su entrada.

Bill gimió alrededor de su miembro y se introdujo el dedo lentamente. Tom contuvo el aliento y se estremeció de nuevo mientras miraba el dedo desaparecer poco a poco en el agujero al que tan desesperadamente él quería entrar.

- ¡Mierda, Bill!

Bill no le hizo caso, su cabeza subía y bajaba sobre en la ingle de Tom, mientras su dedo se deslizaba de adentro hacia afuera de su trasero. Mientras Bill chupaba, Tom se imaginaba que era el interior de Bill del que estaba entrando y saliendo y la imagen que tenía delante lo haíia mucho mas fácil de visualizar. Bill estaba meciéndose ligeramente, jodiéndose el mismo con el dedo. Tom se sentía un poco culpable, obviamente Bill había estado desesperado por ser penetrado, y Tom no podía ni siquiera hacer éso para él. Lo único que Tom tenía para Bill era su miembro y él le había estado poniendo límites.

Los sonidos húmedos procedentes de la succión de Bill, eran fácilmente transformados en la mente de Tom como el sonido de él follando a su pequeño hermano, sus cuerpos chocando juntos constantemente. Gimió y sintió sus testículos encogerse, no iba a soportar mucho tiempo.

Bill apartó su boca de Tom abruptamente, con el dedo todavía enterrado en su trasero.

-Tomi, por favor. _ Bill volvió el rostro hacia Tom para rogarle. – Te necesito.

Tom echó un brazo sobre su cara y lo mordió con un gruñido de frustración, era cada vez más difícil decir que no.

- Va a ser tan fácil. _ Bill jadeaba, su cara retorciéndose mientras obviamente encontró algún punto sensible dentro de él. Empujó su dedo mas profundo más profundo y se tambaleó un poco sobre sus rodillas. – Voy a estar muy apretado, lo prometo.

Tom no tenía duda de ello. – ¡¡Mierda, mierda, mierda!! _ se quejó.

Bill deslizó su dedo hacia afuera, gimiendo suavemente una vez que estuvo vacío de nuevo. Se dio la vuelta a gatas y quedó suspendido sobre Tom.

- ¡Joder, Tom por favor! _ Se quejó Bill, acariciando la cabeza de la erección de Tom con la palma de la mano.

- No es justo, no es justo. _ Tom gimió cuando Bill agarró su pene y lo frotó contra su entrada. Todo lo que le quedaba por hacer era empujar sus caderas hacia arriba y deslizarse dentro de Bill.

La mente de Tom se resistía. Sentía en su vientre que iba a ceder, no era lo suficientemente fuerte para esto y ya que ambos habían salido limpios en las pruebas médicas, lo único que les estaba impidiendo hacer lo que tanto deseaban era el mismo Tom. Él sólo quería que Bill desistiera, ese mismo día Tom acudiría a su cita con el medico y él creía que existía una buena posibilidad de que le quitaran las vendas, Si tan solo pudieran esperar un poco mas...

- ¡Tom!

Tom miró a su hermano, su pecho estaba agitado y sus ojos desorbitados por la lujuria. Bill rogaba por ello, y ¿Quién era Tom para decirle que no? ¿Quién incluso podía resistirse a Bill?

- Joder, sí hazlo.

- ¿En serio? _ Bill jadeó.

- Sí mierda, sí. Móntame. _ Tom le dijo.

- ¡Oh! _ Bill parecía sinceramente sorprendido, pero se apresuró a posicionarse correctamente.

- ¡Espera! _ de pronto recordó algo.

- ¿Qué? _ Bill gimió, suponiendo que Tom había cambiado de parecer.

- Necesitamos lubricante o algo. _ explicó.

Bill sacudió la cabeza. – No, confía en mí. Estoy listo… estoy jodidamente listo. _ Rió en la boca de Tom antes de besarlo con fuerza.

Tom se quejó en el beso, su miembro también estaba listo. Él puso sus manos en las caderas de Bill, sintiendo una pequeña punzada de dolor al no poder tomarlas correctamente, no podía apoderarse de Bill y tirar de su cuerpo contra su miembro.

Sin embargo, Bill no necesitaba ninguna ayuda, el sostenía la erección de Tom al mismo tiempo que se empujaba hacia abajo deseando por fin tenerlo dentro. Tom trató de permanecer quieto, mientras sentía esa sensación caliente y acogedora en la punta de su miembro, Tom se deslizaba por el estrecho anillo que ponía resistencia suficiente como para volverlo loco. Tom ya se ha adelantado en su mente, imaginando a Bill completamente asentado en él, moviéndose alrededor de su miembro, como Tom sabía que lo haría, y casi podía sentir el estrecho túnel envolviéndolo por completo.

- Oh, mierda, sí _ gruñó, mientras su miembro se abría paso y la cabeza se deslizaba agradablemente hacia el interior de Bill.

- Mmmm… _ Bill gimió, a punto de hundirse y llenarse a sí mismo.

- ¡Tom! ¿Estás despierto?

La cabeza de Tom azoto la puerta de su compartimiento, el pánico y el temor llenaban su pecho. Era David el que llamaba a su puerta.

- ¡Salimos para el doctor en cinco minutos, alístate!

- Uh... ¡ok! _ Tom logró decir. Ni siquiera podía mirar a Bill.

Oyó los pasos de David desaparecer por el pasillo del autobús y sintió que el calor tentador alrededor de la punta de su miembro desaparecía mientras Bill salía de él.

- ¡Mierda! _ Se lamentó, finalmente mirando a Bill impotente. Ambos estaban temblando.

Bill le dio una sonrisa triste y se dejó caer sobre el colchón, Tom pensó que, conociendo a su hermano, esa era una reacción demasiado tranquila. Entonces Bill hundió la cabeza debajo de la almohada de Tom y la manta y dejoó escapar el grito de frustración más fuerte que Tom le haya escuchado jamás.



Helping Hand por kaulitzlover

lo subo hoy por que no estuve el viernes y no se alarmen el próximo friday también habrá actualización ok ?
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by Haylzee



(los coments para mi traductora estrella y su escritora talentosa, gracias)

capítulo 3 touch me (1)

- ¡Oh, tienes razón, no hay ningún problema! _ dijo Bill abriendo la puerta bruscamente. – Supongo que te veré cuando me necesites para darte una mamada.

Tom vio la cara roja de su hermano mientras la puerta se cerró detrás de él, dejando a Tom allí con su pene en su mano vendada, totalmente perdido sin saber lo que había hecho mal. La había cagado… no estaba seguro de cómo, pero la había cagado.


******

Era tarde y Tom estaba nervioso, pero sabía que tenía que hacerlo. Así que escondiendo su regalo de reconciliación a sus espaldas, se abrió paso hasta donde sabía que encontraría a un mal humorado Bill, en su propia litera por primera vez en mucho tiempo. Tom supo que estaba en serios problemas esa tarde, cuando Bill había ido a sentarse afuera con el ceño fruncido mientras observaba tres improvisados partidos de fútbol seguidos. Tom lo odiaba, pero eso le había dado tiempo para pensar y la oportunidad para tratar de hacer mejor las cosas.

Le había llevado casi toda la tarde encontrar la correcta y Tom ni siquiera sabía si a Bill le gustaría. Era algo que a una chica le gustaría, pero Bill no era una chica. Sin embargo, Tom suponía que era algo romántico y ese era la clase de gesto que quería tener. Se había dado cuenta después del incidente de esa mañana, que Bill pensaba que era un cerdo insensible que sólo se preocupaba por la gratificación sexual que su gemelo le proporcionaba. Eso no era cierto, Tom amaba estar con Bill y él no podía esperar para demostrárselo correctamente con abrazos y toques suaves una vez que pudiera hacerlo. Por ahora, esto es lo que podía hacer.

No se molestó en llamar, no le veía el caso, ya que Bill estaba tan enojado que de seguro que se negaría a responder. Tom le encontró sentado al estilo indio en su litera y con una lima de uñas en la mano. Se quedó mirando a Tom sin comprender.

- Siento lo de antes. _ Tom empezó, todas las palabras que cuidadosamente había practicado más de una hora, volaron de su cabeza mientras miraba los ojos de Bill. - Yo, um... toma. _ Empujó una mano hacia adelante y le mostró su regalo a Bill, sus mejillas se encendieron alocadamente ya que tenía que exponer sus vendajes sucios, junto con su evidente falta de habilidades románticas.

Oyó un suave jadeo y se alarmó al ver las manos de Bill volar hasta su boca, cubriéndola. ¿Acaso Bill se estaba riendo de él? Tom tuvo que admitir que la flor parecía una broma. No había tenido mucho de donde elegir, y el sucio y curvado botón amarillo, casi se había pulverizado cuando Tom lo empujó hacia el fondo de su bolsillo para mantenerlo oculto, así que cuando se lo extendió a Bill este parecía mas bien una mala hierba en vez de un botón apunto de florecer.

- Sé que no es mucho, de hecho es bastante ridículo y además esta sucia. _ Tom murmuró tímidamente. - Pero fue la más bonita que pude encontrar y pensé que era más personal que comprarte una. Es tonto, lo sé.

Bill, que aún no había pronunciado una palabra, se lanzó hacia adelante y encerró sus brazos alrededor del cuello de Tom casi tirándolo hacia atrás. Sin soltar la flor, Tom escondió las manos atrás de su espalda mientras Bill lo abrazaba, con cuidado de mantenerlas lejos para no tocarlo.

- Es perfecta, me encanta. _ Bill murmuró en su cuello. Se retiró con una sonrisa y tomó la flor marchita de Tom.

Tom inmediatamente escondió las manos en los amplios pliegues de su camiseta. - Me alegra.

Bill sonrió mientras inspeccionaba la flor de cerca, rio un poco. Miró a Tom de nuevo y puso las manos sobre sus hombros. - Gracias. _ susurró.

- No hay de que. _ dijo Tom, sus mejillas sonrojándose cuando el rostro de Bill se detuvo a pocos centímetros del suyo. - No solo se trata de sexo. _ añadió en voz baja. - Quiero decir, no todo el tiempo. _ Él sonrió. Bill también sonrió y asintió. - Pero sigues siendo mi hermano y no quiero que eso cambie. _ prosiguió Tom. - Es como si... es lo que lo hace tan jodidamente sexy.

Bill levantó una ceja y frunció los labios como si estuviera tratando de no reírse.

- Pervertido. _ Murmuró inclinándose más cerca, sus ojos en los labios de Tom.

De pronto Tom recordó que Bill y él no se habían besado desde aquella vez que Bill le rozara con su lengua la primera noche que le hizo sexo oral, incluso con todo lo que habían estado haciendo, aquello no se había vuelto a repetir. Eso lo sorprendió un poco y quiso patearse a si mismo, no es de extrañar que Bill pensara que a Tom le importaba una mierda. Se preguntó si Bill había estado esperando todo ese tiempo a que lo besara.

- Lo soy. _ respondió Tom sin dejar de sonreír. Volvió a esconder sus manos tras de su espalda y se inclinó para rozar sus labios suavemente contra los de Bill. Era sólo roce, pero era suave y agradable y al instante Tom quería más de éso.

Se retiró un poco, sólo para ver la reacción de Bill. Contuvo la respiración un poco cuando consiguió mirarle el rostro, sus ojos estaban cerrados y sus labios ligeramente entreabiertos. Bill era impresionante, incluso más de lo que Tom había notado. Bill parpadeó varias veces antes de acercarse a Tom para besarlo de nuevo, separando los labios para que Tom pudiera entrar.

Tom no estaba acostumbrado a esa suave reunión de lenguas, todas las chicas que había besado, sólo parecían interesadas en tratar de meter su lengua húmeda en su garganta y lamer sus amígdalas, como para demostrar lo que podían hacer con ella, áquello siempre le había parecido un poco sucio y de mal gusto. No había nada sucio en los tentativos roces de la suave lengua de Bill y definitivamente las pequeñas succiones en los labios de Tom no eran para nada de mal gusto. Bill no tenía nada que probar, Tom ya sabía lo que su hermano podía hacer con su boca.

Las manos de Bill aun sostenían sus hombros y después de unos momentos rompió el beso y le dio a Tom una mirada de desconcierto.

- Tom ¿Por qué no quieres tocarme? _ preguntó en voz baja.

- ¿Qué? _ Tom jadeó. – Claro que quiero.

- Pero nunca lo haces. _ Bill insistió. – Estoy a tu lado todas las noches y ni siquiera me abrazas cuando dormimos, ni siquiera me tocas cuando estoy encima de ti. Nos estamos besando en éste momento y tú tienes las manos detrás de tu espalda. – Bill bajó sus propias manos y miró hacia otro lado.

Tom no pudo soportar la tristeza que parecía arrastrarse como una sombra en el rostro de su gemelo.

- Es por las estúpidas vendas, sólo eso. _ respondió Tom. – Dios, no tienes idea de lo mucho que quiero tocarte.

- No necesitas quitarte las vendas para abrazarme. _ Bill respondió malhumorado.

- Bill. _ dijo Tom desesperado. – Quiero hacerlo, de verdad que si, pero sé que te dan asco y por eso trato de mantenerlas alejadas lo más posible.

- ¿De qué estás hablando? _ Bill lo interrumpió.

- Mis manos. _ Tom murmuró. – Son repugnantes.

Bill se quedó en silencio por un segundo para después echarse a reír. Tom frunció el ceño, él no le encontraba ninguna gracia y deseaba que Bill no se burlara de él.

- Tom. _ dijo Bill con suavidad, rodeando su cintura para tomar cuidadosamente las manos de Tom. – No son repugnantes.

Tom abrió mucho los ojos cuando Bill juntó sus manos vendadas y las llevó hasta sus labios para besarlas suavemente.

- ¡No! _ Tom gritó tratando de alejarlas. – No, ellas... huelen mal. _ Quería meterse en un agujero y morir.

Bill sostuvo su agarre firme sobre las manos de Tom, manteniéndolas cerca. – No huelen mal Tom, huelen como a… _ acercó las manos a su nariz y aspiró. – Sólo huelen a vendas.

Tom le dirigió una mirada escéptica, pero no dijo nada.

- Eres la persona mas limpia que conozco. _ dijo Bill sonriendo. – Todos los días cambiamos tus vendajes, ni siquiera tienen la oportunidad de ensuciarse o de oler mal.

Tom no pudo evitar sentir un estallido de orgullo ante las palabras de Bill. Él no sentía asco.

- Um… supongo que he estado actuando un poco paranoico. _ Tom admitió tímidamente.

Bill quería reír de nuevo, pero se contuvo. – Ven aquí. _ dijo en voz baja. Tom obedeció y observó mientras Bill lentamente levantó el borde de su camiseta hasta que logró sacarla por completo.

Tom se quedó en silencio mientras Bill tomaba sus manos colocándolas en la parte superior de su cadera desnuda. Bill paseó las manos de Tom por todas partes… su pecho, su estómago y por último su espalda. Incluso a través de las vendas Tom podía sentir la calidez que emanaba de Bill. Él aun no podía creer que a Bill no le importara que sus horribles vendas lo tocaran, pero él no iba a quejarse.

Bill alejó sus manos los suficiente como para despojar a Tom de su camiseta y luego lo ayudó a subir a la cama.

- Tócame. _ susurró.

Tom obedeció, deseando poder palpar la piel que solo podía imaginar lo suave que se sentiría ante su tacto. Bill se sentó con las piernas cruzadas, recostándose un poco, usando sus brazos y manos como apoyo mientras que Tom acariciaba todo lo que tenía a su alcance. De pronto, Tom ansiaba tocar a Bill, realmente tocarlo. Empujó tan suavemente como pudo, hasta que Bill estuvo recostado totalmente en su espalda y mirándolo un poco divertido. Tom nunca había hecho éso, él siempre estaba recostado mientras que Bill hacía todo el trabajo. Ya era hora de que Tom hiciera su parte.

Tom estaba encima de su hermano, apoyándose en los antebrazos para no poner ningún peso sobre sus manos. Bill suspiró en su boca cuando Tom le besó suavemente explorándolo minuciosamente, masajeando su lengua contra la de Bill y chupando sus labios. Bill estaba feliz de dejarse hacer y a Tom le dio la sensación de que su mandón y molesto hermanito se rendiría muy fácilmente ante él.

Quería saborear todo lo que sus vendas ya estaban autorizadas a tocar, así que Tom se deslizó hacia abajo, lamiendo y besando por todo el pecho de Bill, prestando especial atención a los pezones de su gemelo. No sabía si a Bill le gustaría eso, pero sabia que no dolería, Bill se lo había hecho algunas veces y era agradable.

A Bill parecía gustarle mucho a juzgar por los ruidos que hacía. Se retorcía bajo los labios de Tom. Agarró su cabeza y enredó sus dedos a través de las rastas tirando de ellas suavemente.

No pudo resistir deslizarse mas abajo dejando besos húmedos contra el estómago de Bill, se preguntó por qué no había tocado antes a Bill de ésa manera, era como si creyera que sus manos le impedían hacer cualquier otra cosa. Finalmente, se deslizó de nuevo hacia arriba, uniendo sus pechos y dejando un casto beso en los labios de Bill.

- Vas a tener que quitármelos. _ susurró frotándose entre las piernas de Bill, excitando a ambos. – Yo todavía no puedo.

Bill asintió y cavó entre ellos hasta que encontró el cinturón de Tom, lo desabrochó hábilmente y tiró de ellos tan fuerte que arremetió contra la pared. Se encogió de hombros cuando Tom le miró enfurruñado y continuó empujando los pantalones de Tom hasta bajarlos a la altura de sus caderas. Tom se esforzó por sentarse de manera que los pantalones pudieran ser eliminados completamente y una vez que estuvo totalmente desnudo se sentó y observó a Bill quitarse los suyos.

Una vez despojados de todo, Bill se recostó y abrió las piernas mirando hacia Tom, expectante. Tom no podía apartar los ojos de todas las partes expuestas de Bill que él jamás había visto y su estómago se arremolinaba más y más rápido ante la vista de su gemelo con las piernas extendidas para él. Bill tenía una mirada de suficiencia en su rostro, y eso molestaba un poco a Tom, por que sabía exactamente lo que Bill intentaba hacer.

- Mierda. _ Tom se quejó, finalmente alejando su mirada y volviendo a su posición sobre Bill, temblando de placer ante la sensación de calor provocada por la unión de su piel desnuda.

Bill rió entre dientes, elevó sus caderas provocando que el miembro de Tom se deslizara por su pliegue rozando levemente su entrada. – Ésto es lo que quiero. _ Mordisqueó juguetonamente el lóbulo de la oreja de Tom.

- Aun no _ Tom apretó los dientes, dudando de su autocontrol.

Bill se echó a reír de nuevo y tiró de Tom para besarlo debidamente, deslizando las manos por sus caderas y empujando contra él. Tom quedó aprisionado entre el cuerpo de su hermano y realmente deseaba quedarse ahí y no ir a ninguna parte.

- Espero que estés así de ansioso cuando tengamos sexo real. _ bromeó, mientras Bill succionaba desesperadamente la piel de su hombro, envolviendo sus piernas sobre los muslos de Tom, agarrándole con fuerza.

- ¿Ansioso?.. Aun no has visto nada. _ susurró en su oído. Los ojos de Bill se oscurecieron mientras deslizaba su mano entre sus cuerpos, directo hacia el miembro de Tom. – Ésto _ dijo tomándolo con firmeza. – ¿Crees que ésto es tuyo?.. _ Tom gritó en voz alta cuando Bill apretó con fuerza. – Es mío.

- Sí, sí, es tuyo. _ hizo una mueca.
Bill le soltó y sonrió dulcemente. Tom decidió que era el momento adecuado para retomar el control y demostrarle a Bill que él también podía tomar las riendas. Balanceó sus caderas hacia abajo friccionando sus erecciones lentamente, mientras Bill jadeaba y se retorcía debajo suyo.

Él no permitió que Bill se corriera hasta después de un largo rato y cuando Tom finalmente termino con él, su hermano gemelo era un desastre húmedo y tembloroso debajo de él. Tom sabía que, si bien su cuerpo, alma y corazón pertenecían a su hermano, cada trocito de Bill le pertenecía a él de la misma manera.


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(los coments para mi traductora estrella y su escritora talentosa, gracias)
cap 2 mummy hands


- Así que estoy como al principio. _ Tom dijo secamente, levantando las manos momificadas, una vez más.

Bill se rió. - Qué bueno que me tienes cerca. _ dijo, acariciando con la mano el estómago de Tom.

- Pero tu mano debe estar apunto de caer después de todo eso. _ señaló Tom.

Bill se incorporó y se posicionó a horcajadas sobre Tom. Lamió sus labios, friccionando su lengua entre ellos, antes de retirarse con una sonrisa traviesa en su rostro. - ¿Quién dijo algo sobre usar mis manos?




Tom jadeaba mientras tenía la vista fija en su gemelo, Bill deslizaba su rostro hacia abajo hasta quedar perfectamente alineado con el miembro de Tom. Simplemente era imposible, no había manera de que Bill fuera a…

- ¡¡Oh, Mierda!! Tom contuvo el aliento mientras miraba hacia abajo en donde una cálida y húmeda lengua lamía desde la base hasta la punta de su pene. A pesar de que sus ojos apenas estaban abiertos, Tom pudo notar que los ojos de Bill se centraron en él. Bill le dedicó una sonrisa maliciosa y agarró con ambas manos el miembro de Tom. Cuidadosamente empujó la piel que cubría la punta hacia atrás, y besó la cabeza al descubierto, presionando sus labios con firmeza.

Un estremecimiento recorrió distintas partes del cuerpo de Tom, observaba fascinado con lujuria como Bill dejaba correr un hilo de saliva de entre sus labios para humedecer la punta de su erección, siguiendo el rastro con su lengua. Poco a poco y con precisión, Bill presionó su lengua contra la punta y deslizó suavemente la bola de metal de su piercing, frotándolo ligeramente de arriba hacia abajo sobre la sensible hendidura.

Tom gritó cuando la pequeña bola plateada presionó duro. Estaba entre la delgada línea del placer y el dolor y no tenía idea de cuanto mas podría soportar. Hundió los codos en el colchón debajo de él, la única manera de poder agarrarse gracias a sus manos heridas.

- Bill, Bill por favor. _ Tom jadeaba desesperadamente. Mientras sus dedos de los pies se contraían y temía que pudiera gritar.

Bill clavó su piercing unas cuantas veces mas antes de finalmente parar, una sonrisa de satisfacción en sus labios. La sonrisa no duró mucho porque no perdió el tiempo en envolver los labios alrededor de Tom y deslizarlos de arriba hacia abajo por toda su longitud.

Tom se relajó un poco, la sensación casi caótica del piercing en la lengua de Bill, dando paso al simple placer de la boca húmeda y caliente succionándolo una y otra vez. Tom se quejó y quiso deslizar los dedos por el cabello de Bill, pero recordó que no podía. Malditas manos.

- Mierda… eso es tan bueno. _ se quejó en su lugar.

Bill gemía a su alrededor, las vibraciones enviaban cosquillas hasta la columna vertebral de Tom. Su atención solamente se centraba en ver desaparecer su miembro en la boca de Bill una y otra vez, un espectáculo por el cual debería haber estado perturbado, pero esa imagen sólo alimentaba el fuego en su vientre. Podía sentir su ingle empezando a apretar y se preguntó si Bill podría notar que estaba cerca.

- Bill, creo que... creo que.

Tom no pudo terminar la frase, porque toda capacidad de hablar se disolvió cuando Bill sacó su pene hinchado fuera de su boca y apretó los labios en los testículos de Tom. Estaban tan abultados y adoloridos, Tom se estremeció cuando cada uno de ellos fue arrastrado hacia la boca de Bill. Nunca nadie le había hecho eso y se sentía sorprendentemente bien.

Sus piernas empezaron a temblar y Tom quería gritar de alivio cuando Bill finalmente dejó las tortuosas lamidas y chupadas en su saco y se trasladó a reanudar el trabajo exquisito que había estado haciendo en el miembro de Tom.

- Oh, sí... sí. _ Tom murmuró, retorciéndose y sonriendo ante el hecho de que antes se estaba lamentando por no poder pajearse el mismo, y ahora estaba a merced de un talentoso par de labios.

Bill se estaba centrando intensamente en su tarea, Tom podía notarlo por el ceño fruncido y la forma tan controlada en que sostenía la base de su miembro y mantenía un ritmo extraordinariamente estable. En esta ocasión, no habría problemas para conseguir que Tom se corriera, la única pregunta que queda para Tom era: ¿Lo dejaría Bill correrse en su boca?

La simple idea envió un oleaje de excitación a la ingle de Tom y trató de estirar una pierna en advertencia a su ocupado hermano menor.

- ¡¡Mierda Bill, voy a…!! _ Tom llamó la atención de Bill y notó el guiño travieso parpadeando hacia él. Sabía que no tenía que preguntar.

Bill apretó la boca a la fuerza y el cuerpo de Tom se tensó, se preparó para el segundo orgasmo totalmente provocado por su gemelo. Cuando llego al clímax, Tom juró que escuchó a Bill atragantarse un poco y no le habría sorprendido, dada la forma en que empujó sus caderas hacia delante y saludó a la parte posterior de la garganta de Bill con su miembro.

Bill mantuvo el miembro de Tom en su boca y chupó hasta que los espasmos se calmaron, hasta que Tom le había dado todo lo que tenía. Tom aun sentía su interior enrollado con más fuerza que un resorte, y poco a poco se permitió relajarse, desenroscando los dedos de los pies y dejando caer los hombros sobre el colchón, todo mientras intentaba recuperar el aliento.

Estaba soñoliento, pero mantuvo sus pesados párpados abiertos y miró hacia abajo en dirección de Bill, todavía acurrucado entre sus piernas. Tom lanzó un débil gemido a la vista de su hermano, los labios hinchados, rojos y húmedos con saliva, lamiendo un pequeño hilo de semen que se había esparcido por su barbilla. Bill estaba sonriendo.

- Jamás, jamás volveré a ser malo contigo. _ Tom dijo finalmente, secándose la frente, donde podía sentir las gotas de sudor, empapando sus vendas con ellas. Se echó a reír.

Bill sonrió como respuesta, rozando sus labios suavemente sobre la cadera de Tom. Tom cerró los ojos y colocó un brazo sobre su pecho, aun podía sentir los latidos rápidos de su corazón sobrecargado de trabajo. Sintió el cambio en la cama y abrió los ojos de nuevo para encontrar el rostro de Bill cerniéndose sobre el suyo. Su rostro lucía aparentemente inocente mientras se deslizaba una vez mas hacia abajo sin dejar de mirar los ojos de Tom en ningún momento. Curioso por lo que su hermano estaba haciendo, Tom se sentó un poco, utilizando los codos como apoyo.

- ¿Otra vez? _ Bill preguntó, como si estuviera hablando de otra ronda de Monopoly.

Tom se dejó caer pesadamente.

- ¡Oh, Dios mío!

******

Gracias a las múltiples visitas de Tom a la clínica para que revisaran sus manos, se encontraban atrapados en el mismo lugar indefinidamente, pero no había forma de que Dave les diera el privilegio de quedarse en un hotel durante ese período, por lo que todos se reunían en el interior del parking de sus autobuses, y Tom podía sentir toda la molestia dirigida en su dirección, aunque poco a poco se fue desvaneciendo. A menudo bajaba del autobús encontrándose un improvisado partido de fútbol que se daba lugar entre los camiones, y más a menudo varios miembros del staff sentados alrededor, con cervezas en la mano y contando estúpidas anécdotas. No todo era malo, eran casi como unas mini-vacaciones, algo inaudito para la mayoría de su gente.

A Bill no le gustaba el fútbol, de hecho lo odiaba y eso significaba que Tom también. En la mayoría de los juegos Tom fue arrastrado hacia la parte posterior de su autobús y encerrado en su compartimento hasta que Bill había acabado con él, y es así como se encontró tendido de espaldas en el interior de su litera, en lugar de estar afuera disfrutando del sol con los demás.

Él deseaba tanto tocar a Bill, era una tortura verlo frotarse y retorcerse encima de él cuando se sentaba en sus caderas y se apretaba contra él, ésa era su nueva manera de conseguir que se corrieran los dos juntos. Estaban completamente desnudos, excepto por las vendas de Tom, y le encantaba la sensación de tener a Bill desnudo sobre de el. El hecho de que no pudiera pasear sus manos por todo ese glorioso cuerpo a su alcance, simplemente lo mataba.

- Mmmm… que rico.

Tom sólo podía adivinar que era lo que Bill había lloriqueado, apenas y podía escuchar por sobre la música rock a todo volumen que invadía la litera de Tom. Sintiéndose un poco paranoico, Tom insistió en poner la música para ahogar cualquier ruido extraño que pudiera haber, y eso fue sólo después de que Bill le prometiera que el movimiento de fricción entre ellos haría que el autobús se balanceara de ida y vuelta haciéndolo lucir de manera sospechosa. A Tom le encantaba observar como Bill se retorcía al compás de la música, su pelo balanceándose por todo el lugar mientras comenzaba a frotarse con más fuerza, no podía imaginar que hubiera algo mas sexy que eso.

Por mucho que amara sus nuevas actividades en las literas, Tom no podía dejar de sentirse frustrado por su incapacidad de tocar a Bill, echarse encima de él y follarlo cómo sabía que Bill quería que lo hiciera. Tom no podía ni siquiera acariciarlo cada vez que quisiera, que por cierto era todo el tiempo. Estaba convencido de que Bill estaba tan asqueado por sus manos al igual que Tom lo estaba, y Tom estaba tan avergonzado de ellas, que había caído en el hábito de mantenerlas fuera de la vista cada vez que podía. Se sentía como un jodido inválido cuando Bill envolvía sus manos vendadas en bolsas de plástico para evitar que se mojaran en la ducha. Tom no puede lavarse, por supuesto, por suerte tenía su cariñoso hermano para que lo hiciera por él.

Tom también estaba seguro de que sus vendas apestaban al no poder lavarse las manos con la regularidad que estaba acostumbrado y para colmo, las vendas siempre parecían sucias. Estaba completamente asqueado por ellas y no podía soportar la idea de acercarlas a cualquier lugar cerca de la piel perfecta de Bill. Ni siquiera quería tocar la guitarra con ellas, mucho menos a su gemelo.

- ¿Sabes lo que se sentiría aún mejor? _ Bill se había inclinado para hablarle al oído.

- ¿Qué? _ Tom jadeaba, aunque estaba bastante seguro de lo que Bill iba a decir.

- Que me dejaras sentarme en él.

Tom gimió, todo lo que quería era que Bill se sentara en su miembro y darle a ambos el alivio que estaban desesperados por conseguir, pero no cambiaría de opinión. Cuando llegara el momento,quería follar a Bill como se debe, y ser capaz de abrazarlo después de hacérselo sin preocuparse por sus estúpidas manos.

- Solo sigue haciendo eso. _ declaró. – Te ves tan jodidamente bien.

Bill frunció los labios, pero siguió frotándose contra Tom, mientras yacía sobre él.

- No pasará mucho tiempo antes de que podamos hacerlo. _ dijo Tom con pesar.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo.



*******


- ¿Cuándo, Tom? ¿Cuándo?

- Ya te lo dije. _ Tom trató de decir mientras Bill lo presionaba contra la pared de la ducha. - El médico dijo hoy que están sanando rápidamente y que no pasará mucho tiempo para que pueda retirarme las vendas.

- ¿Pero te dio una estimación? _ Preguntó Bill, que serpenteaba la mano para agarrar la erección cada vez mayor de Tom.

- Um, tal vez una semana o algo así. _ murmuró Tom.

- ¿Una semana? ¡Me habré vuelto jodidamente loco en una semana! _ Bill gritó.

- Bill. _ Tom dijo en voz baja. – Has durado sin tener sexo mucho más tiempo que eso.

- Eso era antes de que fueras tú. _ sostuvo Bill, enterrando la cara en el hombro de Tom.

Tom tuvo que morderse los labios para dejar de reírse, su hermano podía ser tan infantil cuando no se salía con la suya, no hay nada comparado con una rabieta de Bill cuando esta caliente.

- Fóllame ahora… fóllame de pie. _ Bill rogó, apretando la erección de Tom firmemente en su mano.

- Yo... mierda ¡no es que no quiera hacerlo! _ Gritó Tom lleno de frustración.

- Entonces hazlo… ¿Por favor? _ Bill jadeó, girándose para darle la espalda a Tom, frotando su pene contra su trasero.

- No voy a follarte con estúpidas bolsas de plástico en mis manos. _ insistió Tom, removiéndose lejos de aquella sensación demasiado tentadora. Estaba ruborizado tanto del vapor de la ducha, como de su propia vergüenza.

- Entonces, vamos a sacarlas. _ dijo Bill. – Cerraré la ducha para que las vendas no se mojen.

- No, Bill. No va a suceder. – La vergüenza de Tom rápidamente lo hacía enojarse y lo último que quería era desquitarse con Bill. – Mira, ni siquiera hemos hablado de... ser seguros ni nada de eso.

- ¿Seguros? _ Bill preguntó algo confuso.

- Bueno, yo no soy virgen y sé que tú tampoco lo eres. _ señaló Tom.

Bill miró sus pies y asintió.

- Así que, vamos a hacernos la prueba. _ dijo Tom. – No es gran cosa, voy al médico casi todos los días de todos modos. _ Tom sacudió la cabeza, Dave obviamente pensaba que cuanto más seguido enviara a Tom para que revisen sus manos, mas pronto sería capaz de tocar de nuevo.

- ¿No es un poco tarde? _ Preguntó Bill. - Ya nos hemos frotado más veces de las que puedo contar.

Tom no podía dejar de sonreír. - Sí, pero debemos hacerlo antes de que… ya sabes.

- ¿Antes de ponerlo en mí? _ dijo Bill, sus dedos haciendo su camino de vuelta alrededor de la ingle de Tom.

- Sí. _ dijo Tom, agachando la cabeza.

- Iremos mañana, cuando vayas al doctor. _ ofreció Bill.

- Está bien. _ Tom suspiró, rogando que sus piernas lo sostuvieran mientras Bill acariciaba sus testículos. – Por ahora... no puedo lavarme. Tendrás que hacerlo tú.

- Oh sí, te lavaré muy bien. _ dijo Bill, sonando casi amenazador.

- ¿Sí?

- Sí… con mi lengua.

- ¡Oh!

******

Tom bostezó y estirándose en su litera, recordando a tiempo no apretar los puños mientras lo hacía. Bill no estaba acurrucado a su lado, así que Tom pensó que ya se había levantado y probablemente estaba poniéndose el maquillaje. Pensó que era dulce la forma en que Bill siempre se aseguraba de verse bien últimamente, aunque en realidad no salieran a ningún lugar. Tom sabía que era para él y quería hacerle bromas al respecto a su gemelo, pero él había hecho esa promesa… jamás volvería a ser malo con Bill.

Al momento de abrir la puerta de su minúsculo baño, su hipótesis resultó ser correcta. Bill le miró con sorpresa, desde donde se aplicaba cuidadosamente su delineador.

- ¿Qué estás haciendo? _ Preguntó Bill, frunciendo el ceño cuando Tom se apretó junto a él para llegar al baño.
- Tengo que orinar. _ respondió. Tom podía hacer eso por sí mismo gracias a Dios.
- Bueno ¿No podrías haberte esperado? _ Bill preguntó exasperado. Lanzando su delineador de ojos en su kit de maquillaje. Tom estaba confuso por la reacción de su hermano.

- Um… ¿Cuál es el problema? _ Dijo Tom, mientras empezó a hacer sus necesidades. Hizo una mueca ante el sonido, de repente se sentía sucio, Bill le hacía sentir como un bruto pervertido con la mirada de disgusto que lanzaba en su dirección.

- ¡Oh, tienes razón, no hay ningún problema! _ dijo Bill abriendo la puerta bruscamente. – Supongo que te veré cuando me necesites para darte una mamada.

Tom vio la cara roja de su hermano mientras la puerta se cerró detrás de él, dejando a Tom allí con su pene en su mano vendada, totalmente perdido sin saber lo que había hecho mal. La había cagado… no estaba seguro de cómo, pero la había cagado.

Helping Hand por kaulitzlover

Haylzee

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cap 1 (parte 2)


Tom gimió y flexionó las piernas, sabía que estaba cerca, eran sólo los últimos restos de vergüenza lo que lo separaba del orgasmo que estaba tan desesperado por obtener.

- Tom. _ advirtió Bill, sus labios rozando en lóbulo de la oreja de su hermano. - No me obligues a chuparlo…

Tom contuvo el aliento, mientras las imágenes más pecaminosas invadían su mente. Todo su cuerpo se tensó y sus dedos de los pies se encogieron con fuerza, el tan esperado orgasmo finalmente arrastrándose a través de él. Esperaba que el conductor estuviera realmente demasiado lejos para no escuchar su profundo grito de satisfacción.



- Interesante. _ Tom oyó murmurar a Bill mientras reducía los movimientos de su mano.

Tom no pudo responder, él se retorció en el colchón mientras Bill exprimía hasta la última gota de él, dejando un desastre húmedo y pegajoso en todo el vientre de Tom.

- Bueno… _ dijo Bill, sonando un poco nervioso. - Supongo que estás bien ahora. _ Él se alejó un poco.

- Espera. _ Tom se las arregló para respirar, tratando de agarrar el brazo de su hermano, pero fallando debido al espeso vendaje en las manos.

Bill recibió el mensaje, se detuvo y miró a Tom expectante.

- Sé que estás duro. _ dijo Tom, tratando de controlar su respiración. Observó el rubor en Bill mientras trataba de cruzar las piernas. - No me voy a escandalizar, ni nada. _ prosiguió Tom. - Te gustan los chicos, es normal. _ Tom no tenía idea de que el hecho que Bill se excitara por su propia excitación pudiera ser tan... excitante.

Bill hizo como si fuera a decir algo, pero cerró la boca y asintió con la cabeza, mirando hacia otro lado.

- Hazlo aquí… hazlo delante de mí. _ dijo Tom suavemente.

Bill miró de nuevo a Tom con los ojos y la boca abierta. - ¿Qué? ¡No me jodas Tom!

- Oh, vamos. _ Tom argumentó, sintiéndose relajado ya que su cuerpo todavía estaba sumido en el placer. – Ya viste el mío, ahora muéstrame el tuyo. Se justo.

- ¿Justo? Te acabo de masturbar, no me hables a mí de justicia. _ Bill se burló.

Tom decidió que habría que ir con una táctica diferente. – Por lo menos… ¿Te quedarás conmigo por un rato?

Bill lo miró por un momento antes de resoplar exageradamente. Se inclinó sobre Tom, tomando unos pañuelos de la caja y se dedicó a limpiar el desastre que había causado en la piel de Tom.

- Estás tan indefenso en estos momentos… creo que me necesitas para cuidar de ti. _ murmuró.

Tom se estiró en la cama, sonriendo ligeramente. - Ya me has cuidado bastante bien. _ Él estaba encantado con el profundo rubor sobre las mejillas de Bill.

- Si le dices a alguien, estás jodidamente muerto, Kaulitz. _ dijo Bill seriamente.

- Oh, si claro… _ Tom dijo sarcásticamente. - Oh ¿Adivinen qué chicos? Mi hermano me dio la mejor paja de mi vida el otro día.

- ¿La mejor? Dijo Bill, arqueando una ceja y mirando divertido.

- Estuvo bien. _ murmuró Tom, sus mejillas ardiendo de nuevo.

Bill sonrió y se recostó mejor al lado de Tom, quien se movió para hacerle espacio. Estuvieron en silencio por un rato, mirándose a escondidas el uno al otro y riéndose en voz baja cuando hicieron contacto visual. No era para nada incómodo, a Tom le recordó cuando eran más pequeños y compartían secretos, sólo que esto se trataba de un secreto que no podía decírselo a nadie más. Esto no era como cuando se escondían y se reían nerviosamente porque habían roto el caro jarrón favorito de su madre, esto era mucho peor.

Finalmente, Tom se volvió hacia Bill y se inclinó para susurrarle al oído:

- Deberías hacerlo… se siente tan bien.

- Cállate. _ dijo Bill en voz baja.

- No me digas que eres tímido, sé que no eres tímido. _ dijo Tom - Eres una persona extrovertida, que le encanta ser observado. Yo lo haría por ti si pudiera, te pagaría el favor.

- ¿De verdad? ¿Lo dices en serio? _ Dijo Bill, volviéndose hacia él y mirándolo seriamente. - ¿O solo lo dices por que sabes que no puedes?

Tom lo pensó por un segundo, y se dio cuenta de que realmente lo haría. La mayor parte de su vida la había pasado tratando de complacer a Bill, tratando de hacerle feliz. Siempre estaba buscando la aprobación de su gemelo, era la única aprobación que quería o necesitaba. No podía creer que jamás había considerado que alguien más estaba complaciendo a Bill de una manera que él no lo hacía, en una de las mejores formas posibles. Tom de repente quería ser la persona que hiciera eso por Bill, él quería ser el único.

- Lo digo en serio. _ le dijo sinceramente.

- Bueno, yo, um... _ Bill balbuceó. - Creo que tendré que recordarte eso cuando tus manos estén mejor.

- No tendrás que hacerlo. _ Tom prometió.

Bill dejó escapar una risa nerviosa y comenzó a tirar de su hebilla del cinturón para aflojarla. El estómago de Tom revoloteaba y se sentía nervioso, la situación se había convertido mucho más íntima de lo previsto inicialmente.

Vio como Bill metió la mano en sus pantalones vaqueros para tocarse a sí mismo.

- No miraré si no quieres. _ Tom murmuró, empujando su rostro en el cuello de Bill.

- Está bien. _ dijo Bill jadeante. - Yo vi el tuyo.

Tom apartó la cara de su escondite y contempló a Bill mientras sacaba su miembro fuera de los vaqueros. Tenía buen aspecto y estaba muy duro. Tom deseaba poder tocarlo, lamentó derramar el agua hirviendo ahora más que nunca, y se lo hizo saber a su hermano.

- No estaríamos aquí si no lo hubieras hecho. _ Bill le recordó con timidez.

- Somos iguales allí abajo. _ señaló Tom feliz, frotando su nariz en el hombro de Bill.

- Tú eres más grande- admitió Bill. - Créeme, lo sé.

Tom no podía discutir eso, después de todo, Bill era el único que había tocado ambos. Él sonrió contra la piel de su hermano.

- ¿Qué tan grande? Tom preguntó mientras Bill se acariciaba lentamente.

Bill suspiró y cerró los ojos. – Grande… _ dijo con una sonrisa.

- Sé honesto. _ Tom replicó. - Las chicas nunca dicen la verdad, y ya que tu has visto más pollas que yo, puedes hacer una comparación.

- Digamos que… aun no he tenido una tan grande en mí... _ respondió Bill, con la cara roja y su mano moviéndose un poco más rápido.

Tom arqueó una ceja, no le gustaba imaginarse la polla de cualquier tipo dentro de su pequeño hermano. Solo entonces supo que ninguno de los tipos con los que había estado Bill lo había echo correrse. Tom estaba seguro de que, si le daba la oportunidad, él podría hacerlo explotar.

- ¿Te gustaría una así de grande dentro de ti? _ Tom susurró, su aliento caliente chocando sobre el cuello y el oído de Bill.

Le gustaba el ruido que provenía de la garganta de Bill, y la manera en que la mano de su hermano se movía más y más rápido sobre su miembro.

- Ni siquiera creo que quepa, Tomi. _ dijo Bill con voz entrecortada.

- Yo creo que encajaría perfectamente _ dijo Tom, empujando la oreja de Bill con la punta de su nariz.

- Sí... _ Bill jadeó. - Pero estaría muy apretado.

Tom gimió cuando su miembro saltó a la vida, deshaciendo todo el arduo trabajo de Bill. - Estoy seguro de que eso estaría bien.

Bill asintió con la cabeza rápidamente, su atención se centró en su mano y lo que estaba haciendo.

- No creo que esto vaya a tardar mucho. _ dijo.

- Apuesto a que te ves muy bien cuando te corres. _ dijo Tom, con ganas de frotarse contra Bill, pero no quería distraer demasiado a su hermano. -Te ves muy bien ahora.

- ¡Oh! _ Bill gimió, apretando su cabeza contra la almohada de Tom.

- ¿Bill?

- ¿Sí?

- Cuando mis manos están mejor...

- ¿Sí?

Tom acarició en el cuello de Bill, una vez más. - ¿Puedo, um...

- ¿Qué, Tomi? Dime. _ Preguntó Bill, su voz sonó desesperada cuando su muñeca aumento la velocidad.

- ¿Puedo follarte?

Tom vio con satisfacción cuando su hermano pequeño arqueó la espalda y se corrió, el rostro de Bill atrapado en una expresión evidente de éxtasis.

- ¡Oh Dios! _ Bill jadeó, su pecho subiendo y bajando pesadamente. Se acurrucó y se quedó mirando a Tom, quien a su vez también lo miraba.

Tom no sabía qué decir, sólo sabía que quería ver eso de nuevo, y él quería ser el motivo.

Los ojos de Bill se arrastraron hacia abajo del cuerpo de Tom, a su miembro duro que se erguía orgulloso. – Por lo que veo, podrías follarme ahora mismo.

- Quiero ser capaz de tocarte cuando lo haga. _ dijo Tom sinceramente.

Bill sonrió y se inclinó para descansar su cabeza sobre el hombro de Tom.

- Así que estoy como al principio. _ Tom dijo secamente, levantando las manos momificadas, una vez más.

Bill se rió. - Qué bueno que me tienes cerca. _ dijo, acariciando con la mano el estómago de Tom.

- Pero tu mano debe estar apunto de caer después de todo eso. _ señaló Tom.

Bill se incorporó y se posicionó a horcajadas sobre Tom. Lamió sus labios, friccionando su lengua entre ellos, antes de retirarse con una sonrisa traviesa en su rostro. - ¿Quién dijo algo sobre usar mis manos?

Helping Hand por kaulitzlover

A VER HERMOSAS, ÉSTA ES LA SORPRESA UN FIC LLENO DE ENCUENTROS HOT, ASI QUE VAYAN POR SU TANQUE DE OXÍGENO (NO QUIERO DESMAYADAS) (éste lo subiremos los viernes y es corto así que disfrútenlo mucho). Ésta es una traducción hecha por la linda kaulitzlover (gracias muñeca)del fanfic original escrito por Haylzee en la página de Morethantwins.com...
...y le ponemos su dibujito para que sepan que apreciamos su trabajo, NO OLVIDEN LOS COMENTARIOS por que ellas realmente son geniales
.



HELPING HAND 1
Notas del capítulo:
Tom necesita una mano y resulta que Bill tiene una... bueno en realidad tiene dos.


Estaba tan frustrado no solo por el hecho de que su hermano estaba enojado con él, o que en el fondo sabía que él se lo merecía. Tom tenía un problema, un gran problema. La gran erección entre sus piernas ha hecho estragos la última media hora justo enfrente de su cara, como burlándose, era un símbolo literal de toda la frustración que se habían acumulado en su interior, porque no había absolutamente nada que pudiera hacer al respecto.

Resoplando en molestia, se miró ambas manos vendadas y se maldijo a sí mismo una vez más por ser tan idiota. Había sido un accidente, por supuesto, no había quemado sus manos a propósito, pero fue completamente su culpa, debió haber sabido que tratar de hervir el agua para la pasta después de una copas de más, no era una muy buena idea y en un autobús en movimiento mucho menos.

Una ola de culpa se apoderó de él al recordar la expresión de terror en el rostro de Bill, Tom gritó de agonía, alzando las manos quemadas inútilmente, porque estaba en un estado de shock tal, que no tenía idea de qué hacer. El autobús tuvo que detenerse ya que al conductor casi le da un infarto al oír los gritos de los chicos. Bill llevó las manos de Tom al pequeño fregadero, manteniéndolas allí bajo el agua fría. El frío había sido toda una tortura, ya que fue entonces cuando realmente comenzó el dolor.

Un viaje rápido a la sala de emergencias y Tom había sido tratado, medicado y le habían dado una muy mala noticia… que no había forma en que fuera capaz de tocar su guitarra hasta que estuviera sano completamente. El doctor dijo que podría llenarlo de analgésicos y dar un concierto si pudiera soportar la molestia, por que había formación de ampollas, y las vendas tendrían que quedarse, ya que el riesgo de infección era muy alto. Tom no podía hacer nada con sus manos vendadas.

Tanto David como Bill, le habían gritado tanto, que todo lo que Tom pudo hacer fue encogerse en sí mismo y desear ser invisible para que pudiera ocultarse. Él sabía que tenían todo el derecho, a las fans no les iba a gustar que les dijeran que el concierto que tanto habían esperado después de la cirugía de laringe de Bill, tendría que ser reprogramado otra vez porque al otro Kaulitz se le había ocurrido meter la pata. Era como una pesadilla.

Aunque ellos no le habían gritado, Tom sabía que Georg y Gustav estaban muy molestos con él, y se alegró por primera vez de que ahora tuvieran su propio autobús porque no podría soportar ver las expresiones en sus rostros, ya tenia suficiente con que Bill le hubiera gritado y luego ponerse de mal humor, desapareciendo en su sala de estar y sin volver a aparecer desde entonces.

Tom había ido a esconderse en su litera, revolcándose en su miseria y deseando en secreto estar en su casa donde su madre se haría cargo de él. Ella no estaría enojada con él, o preocupada por los horarios y la mala publicidad, su única preocupación sería Tom. Eso le hizo sentirse aun peor, Bill no estaba allí para él. Siempre se habían cuidado uno al otro lejos de casa, pero Tom estaba bastante convencido de que Bill estaba demasiado furioso para jugar a la enfermera en ese momento.

Tom rodó un poco y se preguntó si sería capaz de sostenerse a sí mismo si se recostara sobre su estómago y frotarse contra su colchón, cualquier cosa para aliviar el dolor en su entrepierna. Gimió de dolor cuando ejerció presión en sus manos al tratar de rodar sobre sí mismo, y se dio por vencido una vez más, dejándose caer de espaldas, mirando hacia abajo en dirección a su miembro, ligeramente rojo, esperando por ser tocado. Tom había intentado su método habitual, pero le dolían demasiado las manos y las vendas se sentían rasposas en su sensible miembro. Había intentado ignorar su erección, pero al parecer, ésta era terca y exigente.

- Joder, si tan solo pudiera darme una mamada a mi mismo o algo así. _ Tom murmuró para sí mismo, girando un poco en los bóxers que el mismo se había sacado hasta la mitad de sus muslos, dejando a la vista un poco de bello.

Buscó por los rincones de su litera por algo, cualquier cosa que pudiera ser capaz de ayudarlo, pero terminó con las manos vacías… literalmente. Tom gruñó y se echó sobre su espalda una vez más, preguntándose cuánto tiempo iba a tener que soportar la tortura.

- Hey.

Tom volteó su cabeza hacia la voz, y se cubrió con modestia cuando vio asomarse la cara de Bill a través de su cortina.

- Hola. _ Respondió casual. Se preguntó si Bill iba a gritarle de nuevo y decidió que en realidad no estaba de humor para eso.

Bill no se veía como si estuviera enojado, Tom incluso pensó que se veía un poco triste. Esperó a que Bill dijera algo más.

- Lo siento _ dijo Bill después de unos momentos, con la cara como si fuera a derrumbarse en cualquier momento. - Tom lo siento, no debí haberte gritado así.

- Um... está bien _ Tom respondió, un poco desconcertado por el cambio repentino de Bill.

- ¡No, no está bien! _ Dijo Bill, sollozando un poquito.

Tom deseó que Bill no comenzara a llorar, él no estaba equipado para lidiar con eso. Ninguno de los gemelos lloraba muy a menudo, y cuando lo hacían era por la frustración o el cansancio, nunca nada por nada emocional.

- Dios, cuando yo no podía hablar, tú estabas allí para mí día y noche, y cuando tú te lastimas, todo lo que hago es gritarte. _ Bill continuó en tono triste.

- Pero tenías razón _ dijo Tom en voz baja. - Fue mi estúpida culpa, así que... _ levantó las manos vendadas en una muestra de perdón.

- Cierto, eso fue estúpido y desearía que nunca hubiera ocurrido _ contestó Bill. - Pero aun así, tú estabas herido, y esa debió ser mi única preocupación, y lo estaba Tom, ¡yo estaba preocupado! _ Sus ojos se ensancharon y Tom por un segundo, casi sintió miedo de ellos.

- Lo se. _ dijo en voz baja, sonriendo al rostro preocupado de Bill. - Si no hubieras estado preocupado, no te hubieras puesto tan furioso.

Bill pareció calmarse un poco, pero Tom se dio cuenta que su hermano todavía se sentía como una mierda. Tom quería que él se sintiera mejor, pero estaba demasiado ocupado siendo feliz de que Bill estaba de nuevo a su lado, odiaba cuando peleaban y odiaba la idea de que Bill pudiera estar decepcionado o enojado con él.

- Yo sólo... Desearía haberte defendido cuando Dave te gritó, en vez de unirme a él. _ dijo Bill al tiempo que se dejaba caer pesadamente en el borde de la litera de Tom.

- Bill _ Tom gimió, tratando de cubrirse de manera adecuada. Bill no parecía darse cuenta de lo que Tom había estado tratando de hacer antes, y a Tom no le importaba si Bill lo sabía, pero sabía que no estaba bien que su hermano estuviera en la cama con él mientras estaba medio desnudo y duro.

- Oh. _ Bill miró hacia abajo y se echó a reír un poco. Echó un vistazo a las manos vendadas de Tom. - No lo estas pasando muy bien ¿eh?

- Maldita conexión. _ Tom murmuró, mirando a sus manos.

Bill no dijo nada, pero tampoco se movió. Tom estaba esperando a que Bill lo dejara solo, cuando sintió que algo se desliza a través de su cadera, bajo la sábana que había tirado sobre sí mismo.

- Déjame que te ayude con eso. _ Bill murmuró serpenteando la mano por debajo de la sábana y acariciando peligrosamente cerca de la fuente del problema de Tom.

Por puro instinto, Tom rápidamente alejó la mano de Bill, riéndose nerviosamente y mirándolo con incredulidad - Um… no es necesario, créeme! Acepto tu disculpa, y todo eso.

- Tom _ dijo Bill chasqueando la lengua. - No seas tonto. _ Se acercó a Tom de nuevo y se frustró por segunda vez cuando la mano vendada de Tom lo empujó lejos.

- Mierda Bill, ¿estás loco? _Preguntó Tom, sin poder evitar sonreír estúpidamente. No podía creer lo que su hermano estaba sugiriendo, y no tenía idea si era una broma, o cómo se suponía que debía reaccionar. Sólo sabía que estaba lo suficientemente duro como para considerarlo, incluso si no tuviera a Bill respirando cerca de su entrepierna, y eso lo asustaba.

Bill suspiró. - No seas idiota, es sólo una paja, y no tienes nadie que lo haga por ti, ¿o si?

Los ojos de Tom casi se salen de sus cuencas. - ¿Solo una paja? Dios Bill, eres mi hermano, eso es raro. Sin mencionar que te gustan las… bueno... que te gusta los chicos. _ Tom no hubiera querido sacar al tema la sexualidad de Bill, pero él pensó que era lo mas apropiado, considerando lo que Bill estaba proponiendo.

- Ugh, dios Tom. _ dijo Bill rodando los ojos. - Esto no es como si quisiera ponerme gay contigo.

- ¡Eso no es lo que quise decir! _ Tom farfulló, pero sabía que no servía de nada, Bill podría pensar que Tom estaba siendo homofóbico, cuando en realidad no tenía problemas con las preferencias de su hermano.

- Mira_ dijo Bill con total naturalidad. – No hay duda de que estás estresado, todo el mundo ha estado gritándote y estas preocupado por los conciertos y todo lo demás, no hay manera de que puedas dormir con eso molestándote. _Bill apuntó hacia la entrepierna de Tom.

- Voy a knockearme con un poco más de analgésicos. _ sostuvo Tom, empezando a sentir pánico.

- No los puedes tomar hasta dentro de cuatro horas _ Bill le dijo con severidad. – Y de todos modos no te lo iba a permitir.

- ¿Cómo es que sabes eso? _ Preguntó Tom, derrotado.

Bill miró al suelo. – Pude haber sido un completo idiota cuando te grite, pero eso no significa que no estaba prestando atención a lo que decía el doctor.

Tom sintió el interior de su vientre calentarse.

- Déjame. _ dijo Bill suavemente. - No es la gran cosa.
Tom contuvo la respiración y mantuvo las manos lo más quietas que pudo mientras los dedos de Bill se acercaban a sus más que ansioso miembro.

- Oh, Dios. _ murmuró Tom escondiendo su rostro detrás de sus manos voluminosas. No podía creer que Bill en realidad iba a tocarlo, y no sólo eso, iba a tocarlo hasta que Tom se corriera. Él iba a masturbarlo.

- Solo relájate. _ Bill susurró.

Tom podía sentir que Bill se removía a su lado, poniéndose cómodo. Los finos cabellos de la nuca se le erizaron cuando su hermano habló.

- Mantén los ojos cerrados y finge que soy alguien mas o algo por el estilo… y no voy a mirar _ Bill prometió.

Las preciadas partes privadas de Tom estaban bien ocultas bajo la sábana, por lo que sabía que no había nada que Bill pudiera ver, pero ya que Bill iba a poner su mano alrededor de él, Tom no creyó que realmente importara.

Un ligero escalofrío recorrió su cuerpo cuando sintió la punta de los dedos de Bill acariciando la cabeza de su sensible erección, no estaba seguro si era de placer, ansiedad o ambos.

- Esto es jodidamente raro. _ admitió, siseando cuando sintió unos largos dedos envolverle, exactamente lo que necesitaba. Era increíble lo duro que se había puesto.

- No es nada. _ dijo Bill, formando un puño alrededor de la base del miembro de Tom y tirando de el lentamente. - Sólo necesitabas una mano, y sucede que yo tengo una… Bueno, en realidad tengo dos.

Tom contuvo el aliento y abrió mucho los ojos, Bill había deslizado la otra mano debajo de las sábanas y masajeó ligeramente los testículos de Tom. Tom movió sus manos lejos de su cara, pero volvió la cabeza hacia un lado, lejos de Bill. Sabía que su cara debía estar del tono más brillante del color carmín, sentía como que ardía en llamas, y no sólo de la vergüenza.

La mano suave de Bill estaba bombeando despacio, ofreciendo la fricción que Tom había estado buscando.

- Si es demasiado repulsivo o lo que sea, puedo parar. _ Bill susurró.

Tom podía imaginar el rostro preocupado de su hermano. Sacudió la cabeza. - No, no te detengas. _ Su voz sonaba tan extraña y rasposa que no la reconoció. En el fondo de su mente, sabía que tenía que decirle a Bill que parase, pero el dolor en su entrepierna era mucho más insistente que la pequeña voz en su cabeza que trataba de convéncerlo.

Le pareció escuchar a Bill bufar por lo bajo, y sólo podía imaginarse la sonrisa de suficiencia en su rostro. Era demasiado tarde para que a Tom le importara, las manos de Bill lo trabajaban perfectamente y la idea de correrse le quitaba el aliento y hacía que su estómago se sacudiera de la emoción.

Trataba de no hacer ningún sonido, una tarea difícil con el trabajo que Bill estaba haciendo. Tom podía sentir los dedos pulgares de Bill masajeándolo, frotándolo en los lugares correctos.

- Tom, no necesitas quedarse tan callado. _ Bill murmuró al oído de Tom. - Estamos solos ¿recuerdas? El conductor está hasta el otro extremo del autobús.

Tom sólo podía oírlo por encima de sus jadeos intensos - No deberías oír eso. _ se quedó sin aliento. Una cosa era que Bill le hiciera una paja, y otra que tuviera que escuchar sus vergonzosos ruidos.

Bill se rió ligeramente. – Te he escuchado antes Tom, muchas veces. _ Acarició suavemente la cabeza del pene de Tom, presionando un poco más fuerte en la hendidura.

Las caderas de Tom se convulsionaron involuntariamente y dejó escapar un largo gemido de sus labios. Lo que estaban haciendo era tan jodidamente sucio, y eso sólo hacia que se sintiera mucho mejor.

- ¿Ya ves? puedes hacerlo. _ Bill le animó, sacudiendo su dedo pulgar más rápido, esparciendo la pre-eyaculación que empezaba a salir.

- ¡¡Mierda, mierda, mierda!! _ Tom gruñó, empujando sus caderas hacia el puño de Bill. Volvió la cabeza hacia Bill y fue sorprendido por el tinte rosado en las mejillas de su hermano. Tom lo miró fijamente hasta que se hizo demasiado intenso, tenía que recordar que Bill solo le estaba haciendo un favor. Era su hermano, su gemelo y solo le estaba ayudando.

Tom podía sentir el calor y el sudor debajo de la manta donde la mano de Bill se estaba moviendo. Un movimiento brusco aparto a un lado la manta, exponiéndolo por completo.

- Oh. _ Bill jadeó mientras miraba el miembro de su hermano antes de mirar nuevamente a Tom.

Tom frunció el ceño un poco y Bill le lanzó una mirada confundida.

- Es um... muy lindo. _ dijo Bill ruborizándose. Bajó la mirada por un segundo.

Tom se quejó, su estómago retorciéndose con violencia. Bill no podía decir esas cosas. La curiosidad fue más fuerte que él y no pudo evitar preguntar: - ¿Lindo? ¿Es todo lo que puedes decir?

Bill entrecerró los ojos y resopló. - ¿Qué esperas que diga?

Tom vio a su hermano dar otra mirada a escondidas a su miembro, esta vez deteniéndose por unos momentos. Bill apretó la mano alrededor de él y Tom echó la cabeza hacia atrás.

- Nada, nada. _ gimió con desesperación. - Solo sigue haciendo éso. _ Se permitió mirar hacia su entrepierna, gimiendo ante la vista de esos dedos tan familiares… delgados y decorados con uñas pintadas de negro lacado perfectamente con punta en blanco. Esos dedos lo tomaban con firmeza, y Tom no pudo evitar preguntarse ¿Cuántos tipos habrían soñado con este momento? También se pregunta cuántos realmente lo habían experimentado.

- ¿Estás...? Quiero decir, ¿te falta poco? _ Preguntó Bill.

Tom mordió su labio inferior y asintió frenéticamente.

- Muy bien. _ dijo Bill, aumentando el ritmo de sus estocadas.

- ¡Oh, mierda! _ gruñó Tom, meciendo sus caderas mientras trataba de no apoyarse demasiado en las manos dañadas.

Estaba al límite, lo sabía. La mano de su hermano estaba haciendo maravillas y se sentía tan bien que estaba empezando a doler.

- ¿Qué pasa? _ Preguntó Bill después de un rato, frunciendo el ceño.

Tom miró su palpitante miembro, estaba rojo e hinchado. Miró a Bill con impotencia.

- No sé, yo sólo... no puedo. _ Lanzó un gruñido de frustración y sacudió sus caderas más rápido, con la esperanza de que eso fuera suficiente para liberarlo, estaba al borde y era enloquecedor.

- ¿Es porque soy yo? _ Preguntó Bill. - Puede ser. _ admitió Tom. - Vamos Tom, supéralo… mi muñeca duele.

Tom quería reír, pero estaba muy concentrado en prepararse para correrse.

- Verás mi cara cuando me corra. _ Estaba avergonzado de nuevo.

- Quiero verla. _ dijo Bill seriamente.

Tom jadeó, Bill estaba tratando deliberadamente de traumarlo, de eso estaba seguro.

- ¡Porque no hice todo esto para nada! _ Bill anunció, bombeando furiosamente el enrojecido miembro de su hermano.

Tom gimió y flexionó las piernas, sabía que estaba cerca, eran sólo los últimos restos de vergüenza lo que lo separaba del orgasmo que estaba tan desesperado por obtener.

- Tom. _ advirtió Bill, sus labios rozando en lóbulo de la oreja de su hermano. - No me obligues a chuparlo…

Tom contuvo el aliento, mientras las imágenes más pecaminosas invadían su mente. Todo su cuerpo se tensó y sus dedos de los pies se encogieron con fuerza, el tan esperado orgasmo finalmente arrastrándose a través de él. Esperaba que el conductor estuviera realmente demasiado lejos para no escuchar su profundo grito de satisfacción.

 
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