by Haylzee
- Así que estoy como al principio. _ Tom dijo secamente, levantando las manos momificadas, una vez más.
Bill se rió. - Qué bueno que me tienes cerca. _ dijo, acariciando con la mano el estómago de Tom.
- Pero tu mano debe estar apunto de caer después de todo eso. _ señaló Tom.
Bill se incorporó y se posicionó a horcajadas sobre Tom. Lamió sus labios, friccionando su lengua entre ellos, antes de retirarse con una sonrisa traviesa en su rostro. - ¿Quién dijo algo sobre usar mis manos?
Tom jadeaba mientras tenía la vista fija en su gemelo, Bill deslizaba su rostro hacia abajo hasta quedar perfectamente alineado con el miembro de Tom. Simplemente era imposible, no había manera de que Bill fuera a…
- ¡¡Oh, Mierda!! Tom contuvo el aliento mientras miraba hacia abajo en donde una cálida y húmeda lengua lamía desde la base hasta la punta de su pene. A pesar de que sus ojos apenas estaban abiertos, Tom pudo notar que los ojos de Bill se centraron en él. Bill le dedicó una sonrisa maliciosa y agarró con ambas manos el miembro de Tom. Cuidadosamente empujó la piel que cubría la punta hacia atrás, y besó la cabeza al descubierto, presionando sus labios con firmeza.
Un estremecimiento recorrió distintas partes del cuerpo de Tom, observaba fascinado con lujuria como Bill dejaba correr un hilo de saliva de entre sus labios para humedecer la punta de su erección, siguiendo el rastro con su lengua. Poco a poco y con precisión, Bill presionó su lengua contra la punta y deslizó suavemente la bola de metal de su piercing, frotándolo ligeramente de arriba hacia abajo sobre la sensible hendidura.
Tom gritó cuando la pequeña bola plateada presionó duro. Estaba entre la delgada línea del placer y el dolor y no tenía idea de cuanto mas podría soportar. Hundió los codos en el colchón debajo de él, la única manera de poder agarrarse gracias a sus manos heridas.
- Bill, Bill por favor. _ Tom jadeaba desesperadamente. Mientras sus dedos de los pies se contraían y temía que pudiera gritar.
Bill clavó su piercing unas cuantas veces mas antes de finalmente parar, una sonrisa de satisfacción en sus labios. La sonrisa no duró mucho porque no perdió el tiempo en envolver los labios alrededor de Tom y deslizarlos de arriba hacia abajo por toda su longitud.
Tom se relajó un poco, la sensación casi caótica del piercing en la lengua de Bill, dando paso al simple placer de la boca húmeda y caliente succionándolo una y otra vez. Tom se quejó y quiso deslizar los dedos por el cabello de Bill, pero recordó que no podía. Malditas manos.
- Mierda… eso es tan bueno. _ se quejó en su lugar.
Bill gemía a su alrededor, las vibraciones enviaban cosquillas hasta la columna vertebral de Tom. Su atención solamente se centraba en ver desaparecer su miembro en la boca de Bill una y otra vez, un espectáculo por el cual debería haber estado perturbado, pero esa imagen sólo alimentaba el fuego en su vientre. Podía sentir su ingle empezando a apretar y se preguntó si Bill podría notar que estaba cerca.
- Bill, creo que... creo que.
Tom no pudo terminar la frase, porque toda capacidad de hablar se disolvió cuando Bill sacó su pene hinchado fuera de su boca y apretó los labios en los testículos de Tom. Estaban tan abultados y adoloridos, Tom se estremeció cuando cada uno de ellos fue arrastrado hacia la boca de Bill. Nunca nadie le había hecho eso y se sentía sorprendentemente bien.
Sus piernas empezaron a temblar y Tom quería gritar de alivio cuando Bill finalmente dejó las tortuosas lamidas y chupadas en su saco y se trasladó a reanudar el trabajo exquisito que había estado haciendo en el miembro de Tom.
- Oh, sí... sí. _ Tom murmuró, retorciéndose y sonriendo ante el hecho de que antes se estaba lamentando por no poder pajearse el mismo, y ahora estaba a merced de un talentoso par de labios.
Bill se estaba centrando intensamente en su tarea, Tom podía notarlo por el ceño fruncido y la forma tan controlada en que sostenía la base de su miembro y mantenía un ritmo extraordinariamente estable. En esta ocasión, no habría problemas para conseguir que Tom se corriera, la única pregunta que queda para Tom era: ¿Lo dejaría Bill correrse en su boca?
La simple idea envió un oleaje de excitación a la ingle de Tom y trató de estirar una pierna en advertencia a su ocupado hermano menor.
- ¡¡Mierda Bill, voy a…!! _ Tom llamó la atención de Bill y notó el guiño travieso parpadeando hacia él. Sabía que no tenía que preguntar.
Bill apretó la boca a la fuerza y el cuerpo de Tom se tensó, se preparó para el segundo orgasmo totalmente provocado por su gemelo. Cuando llego al clímax, Tom juró que escuchó a Bill atragantarse un poco y no le habría sorprendido, dada la forma en que empujó sus caderas hacia delante y saludó a la parte posterior de la garganta de Bill con su miembro.
Bill mantuvo el miembro de Tom en su boca y chupó hasta que los espasmos se calmaron, hasta que Tom le había dado todo lo que tenía. Tom aun sentía su interior enrollado con más fuerza que un resorte, y poco a poco se permitió relajarse, desenroscando los dedos de los pies y dejando caer los hombros sobre el colchón, todo mientras intentaba recuperar el aliento.
Estaba soñoliento, pero mantuvo sus pesados párpados abiertos y miró hacia abajo en dirección de Bill, todavía acurrucado entre sus piernas. Tom lanzó un débil gemido a la vista de su hermano, los labios hinchados, rojos y húmedos con saliva, lamiendo un pequeño hilo de semen que se había esparcido por su barbilla. Bill estaba sonriendo.
- Jamás, jamás volveré a ser malo contigo. _ Tom dijo finalmente, secándose la frente, donde podía sentir las gotas de sudor, empapando sus vendas con ellas. Se echó a reír.
Bill sonrió como respuesta, rozando sus labios suavemente sobre la cadera de Tom. Tom cerró los ojos y colocó un brazo sobre su pecho, aun podía sentir los latidos rápidos de su corazón sobrecargado de trabajo. Sintió el cambio en la cama y abrió los ojos de nuevo para encontrar el rostro de Bill cerniéndose sobre el suyo. Su rostro lucía aparentemente inocente mientras se deslizaba una vez mas hacia abajo sin dejar de mirar los ojos de Tom en ningún momento. Curioso por lo que su hermano estaba haciendo, Tom se sentó un poco, utilizando los codos como apoyo.
- ¿Otra vez? _ Bill preguntó, como si estuviera hablando de otra ronda de Monopoly.
Tom se dejó caer pesadamente.
- ¡Oh, Dios mío!
******
Gracias a las múltiples visitas de Tom a la clínica para que revisaran sus manos, se encontraban atrapados en el mismo lugar indefinidamente, pero no había forma de que Dave les diera el privilegio de quedarse en un hotel durante ese período, por lo que todos se reunían en el interior del parking de sus autobuses, y Tom podía sentir toda la molestia dirigida en su dirección, aunque poco a poco se fue desvaneciendo. A menudo bajaba del autobús encontrándose un improvisado partido de fútbol que se daba lugar entre los camiones, y más a menudo varios miembros del staff sentados alrededor, con cervezas en la mano y contando estúpidas anécdotas. No todo era malo, eran casi como unas mini-vacaciones, algo inaudito para la mayoría de su gente.
A Bill no le gustaba el fútbol, de hecho lo odiaba y eso significaba que Tom también. En la mayoría de los juegos Tom fue arrastrado hacia la parte posterior de su autobús y encerrado en su compartimento hasta que Bill había acabado con él, y es así como se encontró tendido de espaldas en el interior de su litera, en lugar de estar afuera disfrutando del sol con los demás.
Él deseaba tanto tocar a Bill, era una tortura verlo frotarse y retorcerse encima de él cuando se sentaba en sus caderas y se apretaba contra él, ésa era su nueva manera de conseguir que se corrieran los dos juntos. Estaban completamente desnudos, excepto por las vendas de Tom, y le encantaba la sensación de tener a Bill desnudo sobre de el. El hecho de que no pudiera pasear sus manos por todo ese glorioso cuerpo a su alcance, simplemente lo mataba.
- Mmmm… que rico.
Tom sólo podía adivinar que era lo que Bill había lloriqueado, apenas y podía escuchar por sobre la música rock a todo volumen que invadía la litera de Tom. Sintiéndose un poco paranoico, Tom insistió en poner la música para ahogar cualquier ruido extraño que pudiera haber, y eso fue sólo después de que Bill le prometiera que el movimiento de fricción entre ellos haría que el autobús se balanceara de ida y vuelta haciéndolo lucir de manera sospechosa. A Tom le encantaba observar como Bill se retorcía al compás de la música, su pelo balanceándose por todo el lugar mientras comenzaba a frotarse con más fuerza, no podía imaginar que hubiera algo mas sexy que eso.
Por mucho que amara sus nuevas actividades en las literas, Tom no podía dejar de sentirse frustrado por su incapacidad de tocar a Bill, echarse encima de él y follarlo cómo sabía que Bill quería que lo hiciera. Tom no podía ni siquiera acariciarlo cada vez que quisiera, que por cierto era todo el tiempo. Estaba convencido de que Bill estaba tan asqueado por sus manos al igual que Tom lo estaba, y Tom estaba tan avergonzado de ellas, que había caído en el hábito de mantenerlas fuera de la vista cada vez que podía. Se sentía como un jodido inválido cuando Bill envolvía sus manos vendadas en bolsas de plástico para evitar que se mojaran en la ducha. Tom no puede lavarse, por supuesto, por suerte tenía su cariñoso hermano para que lo hiciera por él.
Tom también estaba seguro de que sus vendas apestaban al no poder lavarse las manos con la regularidad que estaba acostumbrado y para colmo, las vendas siempre parecían sucias. Estaba completamente asqueado por ellas y no podía soportar la idea de acercarlas a cualquier lugar cerca de la piel perfecta de Bill. Ni siquiera quería tocar la guitarra con ellas, mucho menos a su gemelo.
- ¿Sabes lo que se sentiría aún mejor? _ Bill se había inclinado para hablarle al oído.
- ¿Qué? _ Tom jadeaba, aunque estaba bastante seguro de lo que Bill iba a decir.
- Que me dejaras sentarme en él.
Tom gimió, todo lo que quería era que Bill se sentara en su miembro y darle a ambos el alivio que estaban desesperados por conseguir, pero no cambiaría de opinión. Cuando llegara el momento,quería follar a Bill como se debe, y ser capaz de abrazarlo después de hacérselo sin preocuparse por sus estúpidas manos.
- Solo sigue haciendo eso. _ declaró. – Te ves tan jodidamente bien.
Bill frunció los labios, pero siguió frotándose contra Tom, mientras yacía sobre él.
- No pasará mucho tiempo antes de que podamos hacerlo. _ dijo Tom con pesar.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo.
*******
- ¿Cuándo, Tom? ¿Cuándo?
- Ya te lo dije. _ Tom trató de decir mientras Bill lo presionaba contra la pared de la ducha. - El médico dijo hoy que están sanando rápidamente y que no pasará mucho tiempo para que pueda retirarme las vendas.
- ¿Pero te dio una estimación? _ Preguntó Bill, que serpenteaba la mano para agarrar la erección cada vez mayor de Tom.
- Um, tal vez una semana o algo así. _ murmuró Tom.
- ¿Una semana? ¡Me habré vuelto jodidamente loco en una semana! _ Bill gritó.
- Bill. _ Tom dijo en voz baja. – Has durado sin tener sexo mucho más tiempo que eso.
- Eso era antes de que fueras tú. _ sostuvo Bill, enterrando la cara en el hombro de Tom.
Tom tuvo que morderse los labios para dejar de reírse, su hermano podía ser tan infantil cuando no se salía con la suya, no hay nada comparado con una rabieta de Bill cuando esta caliente.
- Fóllame ahora… fóllame de pie. _ Bill rogó, apretando la erección de Tom firmemente en su mano.
- Yo... mierda ¡no es que no quiera hacerlo! _ Gritó Tom lleno de frustración.
- Entonces hazlo… ¿Por favor? _ Bill jadeó, girándose para darle la espalda a Tom, frotando su pene contra su trasero.
- No voy a follarte con estúpidas bolsas de plástico en mis manos. _ insistió Tom, removiéndose lejos de aquella sensación demasiado tentadora. Estaba ruborizado tanto del vapor de la ducha, como de su propia vergüenza.
- Entonces, vamos a sacarlas. _ dijo Bill. – Cerraré la ducha para que las vendas no se mojen.
- No, Bill. No va a suceder. – La vergüenza de Tom rápidamente lo hacía enojarse y lo último que quería era desquitarse con Bill. – Mira, ni siquiera hemos hablado de... ser seguros ni nada de eso.
- ¿Seguros? _ Bill preguntó algo confuso.
- Bueno, yo no soy virgen y sé que tú tampoco lo eres. _ señaló Tom.
Bill miró sus pies y asintió.
- Así que, vamos a hacernos la prueba. _ dijo Tom. – No es gran cosa, voy al médico casi todos los días de todos modos. _ Tom sacudió la cabeza, Dave obviamente pensaba que cuanto más seguido enviara a Tom para que revisen sus manos, mas pronto sería capaz de tocar de nuevo.
- ¿No es un poco tarde? _ Preguntó Bill. - Ya nos hemos frotado más veces de las que puedo contar.
Tom no podía dejar de sonreír. - Sí, pero debemos hacerlo antes de que… ya sabes.
- ¿Antes de ponerlo en mí? _ dijo Bill, sus dedos haciendo su camino de vuelta alrededor de la ingle de Tom.
- Sí. _ dijo Tom, agachando la cabeza.
- Iremos mañana, cuando vayas al doctor. _ ofreció Bill.
- Está bien. _ Tom suspiró, rogando que sus piernas lo sostuvieran mientras Bill acariciaba sus testículos. – Por ahora... no puedo lavarme. Tendrás que hacerlo tú.
- Oh sí, te lavaré muy bien. _ dijo Bill, sonando casi amenazador.
- ¿Sí?
- Sí… con mi lengua.
- ¡Oh!
******
Tom bostezó y estirándose en su litera, recordando a tiempo no apretar los puños mientras lo hacía. Bill no estaba acurrucado a su lado, así que Tom pensó que ya se había levantado y probablemente estaba poniéndose el maquillaje. Pensó que era dulce la forma en que Bill siempre se aseguraba de verse bien últimamente, aunque en realidad no salieran a ningún lugar. Tom sabía que era para él y quería hacerle bromas al respecto a su gemelo, pero él había hecho esa promesa… jamás volvería a ser malo con Bill.
Al momento de abrir la puerta de su minúsculo baño, su hipótesis resultó ser correcta. Bill le miró con sorpresa, desde donde se aplicaba cuidadosamente su delineador.
- ¿Qué estás haciendo? _ Preguntó Bill, frunciendo el ceño cuando Tom se apretó junto a él para llegar al baño.
- Tengo que orinar. _ respondió. Tom podía hacer eso por sí mismo gracias a Dios.
- Bueno ¿No podrías haberte esperado? _ Bill preguntó exasperado. Lanzando su delineador de ojos en su kit de maquillaje. Tom estaba confuso por la reacción de su hermano.
- Um… ¿Cuál es el problema? _ Dijo Tom, mientras empezó a hacer sus necesidades. Hizo una mueca ante el sonido, de repente se sentía sucio, Bill le hacía sentir como un bruto pervertido con la mirada de disgusto que lanzaba en su dirección.
- ¡Oh, tienes razón, no hay ningún problema! _ dijo Bill abriendo la puerta bruscamente. – Supongo que te veré cuando me necesites para darte una mamada.
Tom vio la cara roja de su hermano mientras la puerta se cerró detrás de él, dejando a Tom allí con su pene en su mano vendada, totalmente perdido sin saber lo que había hecho mal. La había cagado… no estaba seguro de cómo, pero la había cagado.
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Helping Hand por kaulitzlover
Publicado por
BLACKMOON
on viernes, 18 de diciembre de 2009
Etiquetas:
Fanfic,
Helping Hand


3 comentarios:
Hot
hot
hot
Too hot,,,,
ke niños tan malos y ke escritora tan buena... al igual ke la traductora... XD
sip isssy, éste fic está muuuuuuy caliente....jodidamente hot XD....hasta quema.....jaja....besos.
omg! en verdad am este fiic! asi super HOT! en verdad muchas gracias por traducirlo! :p
Sube CapiituuloooH!!! (:
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