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EL AMOR VISTE DE BILLY FUTURE (cap 23) por mareadenieve


awwwww por fin capi nuevo ,comentarios para la autora, grax

-¿Podrías dejar de mirarme así?-Dijo Georg

-¿Así como?- pregunto Tom sin dejar de masticar su desayuno.

-Como si quisieras asesinarme.-Respondió antes de darle un trago a su café, alejando la vista de la boca de Tom con comida a medio masticar.-Cada que das un mordisco, me pones nervioso.

-Te lo tendrías bien merecido-Gruño Tom.

-Pero no entiendo que es lo que te molesta, ¿A caso tenías planes con Bill?

Solamente una sesión de sexo tórrido por la noche, día, tarde y noche otra vez.-Pensó Tom.

-No es algo de tu incumbencia.-Le señalo amenazadoramente.

-Es lo mínimo que deberías decirme, después de todo te he hecho tus estúpidos wafles, en lugar de irnos como yo quería en cuanto despertaste.

-¿Son wafles?-Se extraño Tom-Pensé que eran hot cakes.

-Tu solo trágatelos.

-En fin ya que tendré que pasar este sábado contigo ¿Por donde empezamos?-Continuo Tom.

-He estado en su casa y en la empresa, pero nada, lo único que se me ocurre es ir con su madre.

-Y me vuelvo a preguntar ¿Para que demonios me necesitas?-Se quejo Tom.

-Por que Gus esta enojado conmigo, no contigo.

-¿Entonces mi papel será tocar el timbre en la puerta?-Se quejo Tom.

-Eh…prácticamente si.

-¡Ahora si te mato!-Grito Tom aventándose sobre Georg.


-Me sorprendió tu llamada.-Dijo David antes de tomar asiento en el reservado.

-Siento molestarte en sábado.-Se disculpo Bill.-pero necesito comentarte una inquietud.

-Adelante.-Dijo David antes de llamar a una de las camareras para solicitar un café para el y para Bill, el cual asintió aceptándolo.-Espero que no sea algo tan sorpresivo como otra boda.

-Creo que Mama puede ser la protagonista por esta vez.-Río Bill.

-¿Puedo hacerme ilusiones de que tiene que ver con BF?

-¿Por que lo supones?-Se extraño Bill.

-Porque nos hemos reunido en la cafetería de la empresa.

-Has acertado.-Sonrió Bill nerviosamente.-Me gustaría aplicar para el grupo de diseño ¿crees que quieran evaluarme?

-Esto es realmente inesperado-Se sorprendió David.-Es temporada de practicantes, así que seguramente habrá alguna vacante, no necesitas examinarte.

-El ser dueño de una casa de moda no me da el conocimiento, así que necesito evaluarme para saber si tengo el talento.

-Has madurado.

-Créeme aun continuo siendo un crió.-Aseguro Bill.

-¿No te interesaría un puesto administrativo?-Le tentó David.

-Revisar los fines de mes contigo, el auditor y los contadores es más de lo que puedo soportar, gracias.

-Podríamos compartir a Tom.-Sugirió David.

-¿Perdón?-Respondió Bill levantando su ceja interrogativamente.

-Si, podríamos compartir asistente.

-Tal vez cuando decidas ir de vacaciones o tomar un año sabático.-Cedió Bill.



Aun no podía creer que Georg lo haya arrastrado por todo el pasado de Gustav, ¿acaso pensaba encontrarlo con su antigua maestra?

Eso fue patético, ellos eran patéticos, como detectives morirían de hambre.


Tal vez si contratáramos a un detective de mascotas tendríamos mas suerte.-Murmuraba Tom entrando a la empresa con los ánimos por los suelos después de su horrible fin de semana.

Georg no le había abandonado hasta el domingo a medio día que recordó una comida con su novia, curiosamente en cuanto arraso con la comida del refrigerador de Tom y ahora le esperaban 8 horas de trabajo sin Bill, a diferencia de las semanas pasadas.

La misma rutina de siempre, encender el pc, preparar el café y ordenar los pendientes del día, le gustaba su trabajo, pero lo disfrutaba mas cuando Bill estaba con el exigiendo y presionando.

El eco de una risa atrajo su atención, debía estar alucinando, casi podía jurar que pertenecía a Bill.

Rápidamente salio de la oficina pero el pasillo estaba vacío, así que tal vez la risa venia del vestíbulo, así que con cautela se asomo desde el balcón, esperando que nadie lo viera, en especial cuando sabía que seguramente una sonrisa estupida comenzaba a adornaba su cara al ver a Bill ahí parado, así que Tom pego más su cuerpo a la pared ocultando la felicidad que le embargaba.

Como si hubiera sentido su presencia, Bill se volvió a mirarlo conectando sus ojos en un mensaje silencioso para después despedirse de las personas con las que hablaba y entrar al elevador.

Tom sentía mariposas en el estomago ante la idea de estar junto a el, no había duda que el amor lo había vuelto un blandengue total.

-Tomi...

Un segundo estaban mirándose y al siguiente se encontraba contra la pared siendo besado por su Bill, sus cuerpos tan pegados como fuera posible.

-Te extrañe.-susurro Bill cuando se separaron en busca de oxigeno.

-¿Vas a volver a la empresa?-Pregunto Tom intentando retomar la compostura.

-Si, hoy será mi primer día de prueba en diseño.

-¿Por que no me lo contaste?

-Quería sorprenderte, ¿Lo logre?-Pregunto Bill.

-Si.-Sonrió Tom.- ¿Comerás conmigo?

-¡Por supuesto! Ahora debo irme no puedo llegar tarde, ¿Me das otro beso?-Pregunto Bill deseando no tener que irse.

Tom súbitamente le tomo del cuello y lo acerco para devorarle con toda el ansia y hambre que sentía por el, chupando sus labios y su lengua mientras sus manos le tomaban de las caderas para presionarlo contra si.

-Vete.-Susurro Tom en cuanto pudieron recobrar el aliento, sabiendo que si continuaban así, perdería el control.-Te buscare para comer.

-Adiós.-Dijo Bill antes de desaparecer en el elevador.

-Adiós…

El sonido de unos aplausos atrajo la atención de Tom.

No puedo creerlo -Dijo una mujer sin dejar de aplaudir.-No de ti Tom Trümper.

-Mónica.-Dijo Tom secamente.- ¿Qué haces aquí?

-Nunca pensé que llegarías a esos extremos para ascender.-Continuó ignorando su pregunta mientras se acercaba a el.-Yo lo hubiera intentado con David pero tu has ido directamente por la gallina de los huevos de oro.

-No se de que hablas.-Respondió Tom comenzando a regresar a su oficina.

-Espera, vengo a entregarte el calendario de las locaciones de la próxima semana.

-¿No pudiste enviarlo por email?-Gruño Tom tomando la carpeta con documentos.

-Solo quería saludarte.-Dijo comenzando a recorrer una trenza, haciendo que Tom se apartara.-Pensé que el no regresaría y tal vez nosotros…

-Pues regresó, ahora retírate.

-El que estés con el por su dinero, no te hace menos atractivo.-Susurro Mónica.-No te sientas cohibido.

-Deja de decir estupideces y vete.

-Es lo que todos pensarán en cuanto lo sepan, es mas creíble que un Tom gay por amor.-Rió Mónica.

-No hay “nada” que saber Mónica.-Sentenció Tom.

-Aprecio mi trabajo así que yo no abriré la boca, disfruta de los beneficios del dinero.-Se despidió dejando a un pensativo Tom.


Bill había logrado concentrarse para terminar su primera asignación pero sabia que algo iba mal, no solo Tom había olvidado llamarle para comer sino que había estado actuando como si le avergonzara ser visto en su compañía, negándose a ir al comedor y ordenando para llevar.

Hizo una mueca al recordar la tensa escena de la comida.

La jovialidad que Tom tenía por la mañana había desaparecido, tal vez era un día difícil en la oficina pobre Tomi... Bill intento tomarle la mano pero Tom la retiro sorprendiéndolo.

-Alguien podría vernos.-Dijo Tom.

-Estamos en una oficina cerrada.

-Pero sigue siendo el trabajo.-Concluyo Tom continuando con su comida como si nada.

Después de varios minutos de incomodo silencio Bill se levanto para irse.

-No le veo sentido a continuar con esto.

-Bill…-Le detuvo Tom sujetando su brazo.

-Déjalo Tom te entiendo, ya no tengo apetito así que mejor regreso al estudio.-Continuo tomando el recipiente con su ensalada casi intacta y saliendo por la puerta sin despedirse.

-¿Bill te encuentras bien?

-Eh? Si estoy bien no te preocupes Kate.-Sonrió Bill a su supervisora.

-Perfecto, acompáñame a revisar los muestrarios de las sedas.

Con un suspiro resignado Bill relego a Tom a un rincón de su mente, dispuesto a rendir al cien en su primer día de trabajo, ya tendría tiempo mas tarde para torturarse mentalmente con el porque de sus acciones.


-Tom, te veo mañana al medio día

-¿Tendrás un desayuno?-Le pregunto Tom a David.

-En realidad es una cita, y por la cara que tienes hoy, parece que te hace falta tener una a ti también.

-No tengo ningún problema al respecto.

-Pero si lo necesitas-Afirmo David.-Ve por Bill y juntos vayan por ahí, ¿Son amigos cierto?-Pregunto ante el gesto de Tom.

-Si, lo somos.-Acepto Tom.-David...

-¿Si?

-Tu sabes que no soy amigo de Bill por su dinero ¿Verdad?

-Tom, yo se que no eres capaz de eso, y si alguien lo piensa, es su problema.-Sonrió David.-Pensé que la opinión de los demás te era indiferente.

-Hum...así es pero...hay cosas que...-Intento expresarse Tom.

-Dejare que ordenes tus ideas y después me cuentas.-Se despidió nuevamente David.

-Esta bien David, nos vemos.

Tom termino sus pendientes, acomodo las prioridades del próximo día y mientras comenzaba a apagar su computadora se dio cuenta de la hora.

-¡Mierda!.-Sin esperar a que se cerrara su cuenta, abandono la oficina esperando aun encontrar a Bill en el estudio, con lo imbécil que se había comportado con el en la comida dudaba que Bill siquiera pensara en esperarle para irse juntos.

Camino lo mas rápido que pudo a través de los pasillos vacíos y maldiciendo la lentitud del elevador el cual parecía estar en su contra.
La mayoría por no decir todas las oficinas estaban vacías aumentado los nervios y acabando con las esperanzas de Tom.


Con la respiración jadeante por la carrera entro en el departamento de diseño completamente solo y con las computadoras apagadas, con un suspiro de derrota se volvió para irse cuando un atisbo de luz le hizo dirigirse a una de las bodegas.

-Por favor que no sea un fantasma.-Rogó Tom en silencio mientras abría la puerta.

-¿Klaus?-Preguntaron casi en el oído de Tom haciéndole saltar.

-No...no lo soy.-Respondió algo tembloroso.

-¿Tom?.-Un grupo de ropa comenzó a apartarse para mostrar el rostro de un Bill desconcertado.-Pensé que era el guardia, no quise asustarte.

-Ejem.-Carraspeo Tom.-No me asuste, solo me sorprendí un poco.

-De acuerdo.-Dicho esto Bill acomodo la ropa y volvió a desaparecer entre ella.

-¿Tardaras mucho en irte?

-Mientras menos distracción tenga mas pronto me iré.-Respondió Bill.

-Bill.-Suspiro Tom.-No te enojes conmigo por favor.-Continuo Tom caminando entre cajas y bolsas con telas.

-No estoy molesto Tom.-La voz de Bill se escucho cansada.-Solo me siento...no se, herido.

-Yo no quise hacerte sentir así.-Esquivando unos anaqueles por fin Tom accedió a donde estaba Bill.

-Pero lo hiciste.-Bill se dio la vuelta y se apoyo sobre la mesa donde estaba trabajando al escuchar la voz de Tom tras de si.-Y por mas que lo pienso no se porque lo hiciste.

Tom comenzaba a abrir la boca para explicarse y de nuevo la cerraba no convencido de lo que estaba por decir y la pose de Bill con sus brazos cruzados y la mirada fija no estaba ayudando a controlar sus nervios.

-Yo...tenia miedo.-Tom dijo por fin.

-¡¿Miedo?!.-Se sorprendió Bill.-Oh,por favor Tom, creí que ya habías superado esa etapa.

-¡No!, no me refiero a eso.-Aclaro Tom al ver la molestia de Bill.-Solo escúchame.

Después del asentimiento de cabeza de Bill, comenzó a jugar nerviosamente con el borde de su camiseta esperando no sonar como un estúpido.

-No quería que la gente pensara que estoy contigo por tu dinero.-Levanto la mano para impedir que Bill hablara y le interrumpiera.-No quiero que “tu” llegues a pensar eso,
especialmente por mi pasado con las chicas...ya sabes, Tom el player.-Continuo Tom al ver el gesto de duda en el rostro de Bill.-Hoy me hicieron ver que la mayoría de los que me conocen tal vez crean que es interés y que he caído muy bajo.


-¿Muy bajo?.-Pregunto Bill levantando la ceja interrogativamente.

-¡No, no, no de esa manera!.-Se disculpo Tom quedándose estático al escuchar la risa de Bill.

-Tom.-Le llamo Bill, esperando a que se acercara para continuar.-En ocasiones puedes ser tan tontito.-Sonrió con ternura mientras le acariciaba el hombro.

-¿Tonto?, ¿Yo?

-Si, tu.-Dijo Bill dándole un suave beso en los labios.-El Tom Trûmper que yo amo nunca haría eso, y el Tom que ellos conocen jamas dejaría que le hicieran el amor por dinero.

-Bill...

-Sinceramente lo que los demás opinen, me es totalmente irrelevante.-Bill se encogió de hombros.-Ya estoy acostumbrado, espero que algún día tu también lo estés.

-Cuando es algo relevante a ti, creo que me afecta mas de lo normal.

-Ya lo note.-Rió Bill mientras acariciaba ligeramente la excitación que Tom presentaba.

-Te extrañe.-Susurro Tom antes de besarle.

Saboreo sus labios como al dulce mas exquisito, paladeando el sabor único de Bill, mientras sus manos se deleitaban con su delicada silueta, frágil y a la vez tan fuerte.

Aunque intento ser dulce, no pudo contenerse y con cierta desesperación intento despojar a Bill de sus ajustados pantalones, haciendo saltar el botón en el intento, pero a ninguno le importo, lo primordial era estar desnudos.

-Tomi tu...-Dijo Bill entre besos intentando desnudarle sin dejar de comerse a besos, solo logrando desgarrar la playera antes de ser recostado sobre la mesa de trabajo tirando lapices y algunos cuadernos en el proceso.

-¿Crees que la mesa nos soporte?-Jadeo Tom mientras con una mano baja sus pantalones.

-Eso espero, ahhh.-Se interrumpió al sentir una mordida de Tom en su cuello.-Si no tendré que aumentar el presupuesto para mobiliario.

Con el cuerpo a medio desnudar comenzaron a mecerse disfrutando de la fricción, sintiéndose como dos adolescentes traviesos y calientes.

-Tomi quiero...

-Lo se, pero no tengo...

-No importa, te necesito.-Lloriqueo Bill envolviendo sus piernas en las caderas de Tom.

-No voy a lastimarte.-Se detuvo Tom.-A menos que estés de humor masoquista.-Bromeo jugando con el aro en su labio.

-Tom, no estoy para juegos.-Se rió Bill dividido entre la excitación y la diversión.

-Te haré sentir bien lo prometo...Y te haré mio mas tarde.-Susurro contra su oído comenzando un nuevo vaivén mientras circundaba suavemente la sensible entrada de Bill, logrando un orgasmo en Bill que propicio el suyo.

-¿Cuando es mas tarde?.-Jadeo Bill acariciando las trenzas de Tom.

-Cuando logremos salir de aquí y llegar a una cama.

-¿Que esperamos?-Pregunto Bill impaciente como un niño.

-Tal vez, que recobre la fuerza en las piernas.-Se rió Tom levantándose de sobre Bill y despojándose de los restos de su playera para limpiarlos a ambos.

-Tomi...tenemos un problema.

-¿Cual?

-Mi pantalón esta inservible.-Señalo Bill a la desbotonada prenda.-Y tu no tienes camiseta.

-¡Mierda!

-Ayúdame a buscar algo decente que podamos usar.-Dijo Bill mientras intentaba ponerse los ajustados boxers.-¡Tom!.-Le riño al ver que este estaba distraído viéndolo con cara de tonto y con los pantalones a medio poner.

-Lo siento.-Con los pantalones puestos Tom comenzó a revisar las perchas y las bolsas maldiciendo al encontrar solo prendas femeninas.-Bill solo hay ropa de chica.

-¡Lo tengo!.-Señalo triunfante un conjunto de pants negro.
Le lanzo la parte superior a Tom y el se apropio de los cómodos pantalones.

-No luce muy bien con mis zapatos pero es una ocasión desesperada.-Tom solo rodó los ojos ante el monologo de Bill y le lanzo el pantalón y la playera desgarrada en una bolsa.

-Toma, te toca llevarlos.

-¿Por que yo?.-Se quejo Bill.-Yo encontré la ropa, te toca llevar la bolsa a ti.

-¿Quien esta ahí?

Ambos se pusieron tensos al escuchar la voz del guardia.

-¡Klaus, soy Bill!.-Grito para evitar que el guardia entrara.-Te has salvado por ahora.-Amenazo a Tom antes de tomar la bolsa y salir de la bodega.

Tom solo rió entre dientes.

ASESINO por tomoeandikr (cap 12)

(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA GRX)

EPILOGO.
Las siete de la mañana, lo sabía por el despertador y la horrible voz del conductor de esa mañana. Se sentó y se despejó conforme veía la ventana, era un día soleado, le alegraba, había llovido demasiado la semana pasada y gracias a eso tenía una gripe que apenas y podía hablar normal.
Volteó a ver a Tom, estaba profundamente dormido, siempre le costaba mucho trabajo el despertarse, esta mañana sería un poco peor por que le tocaban clases y los días que daba clases a los de primaria los odiaba por que no era bueno con los niños, o eso decía por que Bill tenía el presentimiento que las niñas estaban tras de él, descubrió dos cartas de amor infantiles en la basura, eran bastante tiernas.
- Tom – dijo sacudiéndolo – Tom, ya son las siete.
- Otro rato más – dijo el castaño con sueño aún.
- No Tom, vas a llegar tarde, vamos – dijo Bill levantándose. Fue hacía la cocina y sirvió dos tazas de café. Una se la llevó a Tom la cual la tomó aún mas dormido que despierto.
- Gracias – dijo Tom - ¿Qué día es?
- Miércoles – dijo Bill – día de clases Tom.
- ¡demonios! ¡no otra vez! – dijo Tom fastidiado
- Vamos, no creo que sea tan malo – dijo Bill sonriendo – te llevan cartas de amor.
- ¡de niñas de doce! – dijo Tom sonrojado.
- Las traes loquitas Tom – dijo Bill sonriendo – estoy orgulloso de tener un chico como tú.
- ¡basta! – dijo Tom poniéndose de pie – voy a bañarme.
- ¡no tardes Tommy! – dijo Bill sonriendo.
Bill comenzó a sacar su ropa, ese día tenía que recibir proveedores en el bar, darle una limpiada e ir a recoger a Georg y Gustav por que les visitarían, sería una noche especial, tocarían todos juntos Y Tom lo esperaba, él iría por sus amigos a la terminal y les mostraría el lugar. Se quedarían con ellos todo el fin de semana.
Tom salió ya vestido listo para desayunar lo que Bill estaba haciendo. Eso era una mejora, al principio la cocina había sido un tormento para ambos, Bill apenas sabía cocinar y él no estaba mejor, Tom aprendió a cocinar y también Bill, y si era sincero la comida de Bill era mejor que la suya, le ponía cierto sabor casero que a él le faltaba.
Se sentó en la mesa y tomó el vaso de jugo que ya estaba servido. Bill se sentó después de servirle su desayuno. Tom comenzó a comer con ganas y Bill suspiró, la garganta la tenía cerrada.
- ¿te duele? – preguntó Tom al ver a Bill - ¿ya te tomaste la medicina?
- Ya, quizás desayune más tarde – dijo el pelinegro.
- No, quizás no Bill, la vez pasada que dijiste eso se te olvidó desayunar y me pegaste el susto de mi vida, desayuna algo.
- Pero…
- Anda, no me voy hasta que desayunes.
Bill resopló molesto, Tom a veces era demasiado sobre protector, lo entendía, lo que habían vivido era muy fuerte, era demasiado y no cualquiera podría haber salido de eso, lo entendía por que a él le pasaba lo mismo, cada que Tom tardaba, cada que alguien desconocido tocaba la puerta era un pequeño salto al corazón, suponía que con el tiempo se le pasará, que se encontraría mas tranquilo, aunque su instinto siempre le decía que guardar un arma en casa era lo mejor, lo sabía, a Tom no le gustaba pero era lo mejor, por que cualquier cosa a el no le gustaría estar desarmado.
Tom salió del departamento después de ver que Bill desayunar algo, le preocupaba que no comiera y su gripa, se acercaba invierno y tenía que estar bien para eso, en donde vivían nevaba y eso no le haría bien.
Llegó a la escuela con su guitarra, las maestras lo vieron de nuevo con esa brillante mirada, era el profesor mas joven, era agradable si lo agarrabas con buen humor, lo cual no era el caso el día de miércoles y era bien parecido.
Cuando recién llegó las maestras se le lanzaron de inmediato, las mas jóvenes se arreglaban más, le hacían compañía día tras día, no sabían mucho de él, hasta que Bill fue por él, a la salida, un miércoles, día que todos sabían era malo para Tom, se sorprendieron mucho cuando el profesor sonrió de forma que nunca le habían visto y mas cuando besó al otro chico.
Al día siguiente le preguntaron, sí, era bisexual y estaba viviendo con un chico desde hace un año, lo cual era ya bastante, desistieron con el cuando vieron que en definitiva iba en serio con el chico y cuando conocieron a Bill supieron que era un buen chico, algo tímido pero buen chico.
- Deja de soñar despierto – se dijo Bill – tengo que darme prisa.
Salió directamente al bar, empezó a limpiar, tenía algunas cosas que acomodar y la cerveza ya había llegado, después acomodaría las cajas como debía, primero era limpiar, tenía menos tiempo por que Georg y Gustav llegaban en unas horas.
No se dio cuenta del paso del tiempo hasta que escuchó la puerta de entrada, sin ver quien era y con escoba en mano le dijo al cliente que el bar aún no estaba abierto, suponía que era algún universitario perdido.
- ¿ni siquiera para mi?
Bill se congeló al escuchar esa voz. Se volteó tomando la escoba con fuerza, odiaba sentirse tan vulnerable, no tenía un arma cerca, pero quizás si usaba la escoba para distraerlo lograría quitarle su arma.
- ¿Qué haces aquí?
- Visitando un viejo amigo.
- Tú y yo nunca fuimos amigos – dijo Bill arisco.
- Te deje con vida, creo que eso me hace tu mejor amigo – dijo Andreas sonriendo. Bill se negaba a confiar en él. – vengo a despedirme, desapareceré del todo.
- ¿Cómo?
- La policía desintegró la organización, todos huyeron, bueno los que pudieron, no te apures, les dije que estaban muertos, que yo los maté, me hizo el mejor hombre por algunos meses hasta que la situación con la policía se hizo insoportable
- Pasaría tarde o temprano – dijo Bill
- Si lo sé, por eso voy a desaparecer hasta que todo se calme, o más, seré una nueva persona, sabía que tenía que verte antes de desaparecer, tú eres la prueba fehaciente de que un asesino puede comenzar de nuevo.
- Te deseo suerte – dijo Bill de corazón.
- Bill, antes de irme ¿ te gusta tener una vida normal?
- Es genial Andreas – dijo Bill – deberías tratar.
- Lo haré Bill – dijo Andreas dirigiéndose hacía la salida – ten una buena vida.
Bill vio como Andreas se iba y su corazón pudo descansar de nuevo, poco a poco su pulso volvió a la normalidad, regresaba a la tranquilidad. Tuvo que sentarse por que sus piernas no le funcionaban bien, así que se sentó por algunos minutos y después se puso de pie, tenía que ir por Gustav y Georg a la estación.
Llegó a la estación con diez minutos de retraso, así que al subir ya estaban Georg y Gustav ahí, al verlo sonrieron y le abrazaron con ganas.
- Pensé que tu y Tom ya se habían olvidado de nosotros – dijo Georg.
- No, se me hizo tarde – dijo Bill sonriendo – vamos chicos, los llevó al apartamento.
- Bien, este parece un pueblo pequeño , nunca imaginé que Tom terminaría en un pueblo pequeño.
- Así es, haría todo por mi – dijo Bill presumiendo.
- Claro, claro ya nos queda claro – dijo Gustav sonriendo.
- Haré una pasta, a Tom le gusta – dijo Bill.
- ¡hasta cocinas! – dijo Georg – la perfecta ama de casa ¿estás seguro de que estás bien con Tom? ¿podrías irte conmigo y…
- No, muchas gracias – dijo Bill riendo.
Subieron al viejo auto que tenían el y Tom, era un auto convertible que tenían que meter al taller una vez por mes, pero le habían tomado cariño, era su primer carro, de su nueva vida. Metió primera y comenzó a andar, Gustav y Georg iban animados, el show de la noche iba a ser un éxito.
Llegaron a la calle que mas odiaba Bill, era una avenida que estaba muy empinada, el carro siempre tenía problemas para bajarla, aún así la tomo con seguridad, pero los problemas comenzaron, sabía que iban mas de prisa de lo normal, intentó frenar pero no pudo, Georg notó el problema , se convertiría en algo grave si no lograban parar antes de que llegaran a la calle principal. Bill desesperado metió el freno de mano lo que hizo patinar el carro, Georg se detuvo de la puerta y Gustav del asiento, el carro terminó estampado en un poste. Georg se torció el brazo, Gustav salió ileso y Bill se golpeó la frente con el parabrisas.
- ¿están bien? – preguntó Gustav bajando del auto.
- Mi brazo, me duele – dijo Georg saliendo del auto. – Bill ¿estás bien?
- Estoy mareado – dijo Bill, levantó la cabeza, traía una herida en la frente en donde le salía sangre.
- Estás herido – dijo Gustav preocupado - ¿Dónde esta el hospital?
- A dos cuadras – dijo Bill con los ojos cerrados. Gustav le ayudó a salir y le tomó en brazos. - ¿tienes celular?
- En mi bolsillo – dijo Bill – el uno es el de Tom, llámale y dile del accidente, vamos al hospital.
- Bien, haz la llamada Georg.
Sus clases estaban terminando, salió contento, quería llegar a casa y ver a sus amigos, a Bill. Su celular sonó, era Bill, así que contestó-
- Ya voy para allá – dijo.
- Tom, soy Georg , chocamos en el auto.
- ¡¿Cómo que chocaron?! ¡¿están bien?!
- Vamos al hospital, que supongo es el único de por aquí.
- ¿Bill? – preguntó con un hilo de voz.
- Bueno él…
- Me duele – escuchó Tom a Bill cerca del celular.
- Voy para allá.
Tom salió corriendo de la escuela, daba gracias por que el hospital estuviera cerca, en realidad todo estaba cerca de todo.
No le importó dejar la guitarra en la escuela, la recogería después, lo importante era que traía todo lo que necesitaba, que Bill estuviera bien, si hubiera pasado algo mas él lo sabría, Georg se lo hubiera dicho, estaba seguro, aún así su corazón estaba latiendo a mil por hora, sentía sus manos sudar y sus ojos húmedos, quería llegar en cuanto antes, maldijo en voz alta.
Llegó al hospital , estaba la misma enfermera de siempre, su respiración estaba agitada, pero no le importó.
- Dunja… Bill…
- En la cama tres Tom – le dijo la enfermera- está bien Tom.
- Gracias – dijo un poco mas aliviado. Camino hasta llegar a la cama tres, descorrió la cortina y ahí estaba Bill, con un vendaje en la cabeza y un poco pálido.
- - ¿Tommy? – dijo Bill. Tom cruzo el espacio entre ellos, en dos pasos y le abrazo con fuerza, le besó las mejillas, la barbilla, las manos y finalmente sus labios.
- Dios, no me asustes así – dijo Tom – me vine corriendo.
- Lamento todo esto Tom, parece que hoy no va haber show, el doctor me dijo que tenía que tomar descanso.
- Lo que sea Bill, no importa, estás bien, eso es lo único importante.
- Creo que necesitamos cambiar el carro – dijo Bill sonriendo débil.
- Lo que quieras – dijo Tom sonriendo dulcemente – y…bueno se que no es el lugar indicado pero dado el caso que hoy no vamos a tocar, ni nada, pues creo que es mejor que te lo pregunte ahora.
- ¿Qué? – preguntó Bill curioso. Tom estaba sonrojado, nervioso.
- Pensaba preguntarte durante el show, pero la verdad es que creo que es ahora o nunca, y sabes estamos en un lugar donde es legal…
- ¿legal? ¿Qué quieres decir Tom? ¿estás planeando secuestrar a alguien? – preguntó Bill sonriendo – tengo experiencia en otros asuntos, lo sabes pero…
- ¡no por Dios Bill solo quería pedirte matrimonio! – dijo Tom de repente. Bill enmudeció, Tom se puso mas rojo si es que era posible y se rascó la cabeza pensando en algo que decir, finalmente dejó salir el aire que estaba reteniendo – si voy a secuestrar a alguien sería a ti y nada más… y no sería como un secuestro si no como ….
- ¿estas seguro? – preguntó Bill anonadado – es decir, …creí que estabas bien, que te gustaba como estábamos, prácticamente ya somos…
- Lo se, pero lo quiero oficial – dijo Tom – quiero que tengas mi anillo en tu mano, que todo el mundo lo sepa, darte una fiesta y bueno ya sabes esas cosas….
- Por Dios Tom…. – dijo Bill impresionado. – esto es….
- Se que es repentino, que bueno no lo venías venir pero estuve pensándolo por mucho Bill, hemos pasado por tanto, sería ridículo pensar que hay alguien más para nosotros y realmente quiero estar contigo…
- Bueno…- dijo Bill rodeando el cuello de Tom – supongo que tendré que planear todo para cuando me quiten este vendaje no? Por que Tom, no voy a lucir así el día de mi boda
Tom tardó en asimilarlo pero cuando lo hizo abrazó a Bill y le susurró un gracias en el oído a Bill, era realmente un momento perfecto. En ese instante las cortinas de los lados se abrieron, de un lado estaban sus amigos y del otro una enfermera amiga de ambos.
- Felicidades chicos – les dijo la enfermera.
- ¡TOM HAS DADO EL PASO!- DIJO Georg impresionado - ¡felicidades amigo, a ambos!
- En hora buena – dijo Gustav sonriendo – de verdad.
- ¡hay tanto que hacer!- dijo Georg sonriendo – por supuesto Gustav y yo seremos sus padrinos, ¡debemos serlo! Es decir ¿quien más vio todo desde el principio? Obviamente tengo que planear la mejor despedida de soltero que alguien haya visto…
- Georg….
- Vamos Bill! Los dos son chicos, será genial, ya lo estoy viendo….
- Déjame pensar, un club nudista, muchas chicas desnudas y alcohol ¿no?
- ¡¿Cómo me conoces tan bien Bill?!
- Por Dios incluso la enfermera pudo adivinar eso – dijo Tom sonriendo.
- Será una fiesta genial, Gustav y yo tenemos mucho que hacer.
- Si bueno uno de los dos tendrá que acompañarme a conseguir mi traje, un smoking blanco será lo ideal…
- Te toca Gus, a mi me toca lo de la despedida – dijo Georg. Gustav vio a Bill y después simplemente asintió. - ¿ves que buen padrino es?
- Oh cállense los dos, Bill esta convaleciente, necesita espacio – dijo Tom – así que cierren esa cortina, necesita dormir.
- Pero…
- Ciérrala Georg.
- Bien, pero tenemos que hablar de la despedida….
- Si…
Tom cerró la cortina y abrazó Bill, no se arrepentía de nada de lo que había pasado, gracias a eso tenía al amor de su vida en brazos, seguro y bien protegido, pasaría con gusto todo de nuevo si eso le aseguraba tener a Bill por siempre.

ASESINO por tomoeandikr (cap 11)


(los comentarios para la escritora grax)

“UNA NUEVA VIDA”
Tenía que empacar solo lo necesario, estaba seguro que poca ropa era suficiente, ropa interior, un kit de primeros auxilios, sus documentos, y dinero, eso era todo lo que llevaba en una mochila de gran tamaño, lo metía a toda prisa mientras que su padre estaba vendando a Bill el cual ya estaba despierto, lúcido y ayudando, estaba lastimado pero no podían esperar más, tenían que irse ya.
Salió de su habitación y vio a Bill en el sofá con la mirada atormentada y con moretones, por Dios que le defendería, era su turno, lo sabía.
- ¿Cuándo se irán? – preguntó Jorg preocupado
- Mañana, a primera hora, le prestaré algo de ropa a Bill que meteré en otra maleta – dijo Tom apurado – no puede regresar a su departamento.
- ¿tienen todo listo? – preguntó Jorg.
- Lo preparé ante de todo esto, Tom deberías irte solo, yo llegaré después…
- ¿para que te maten? – pregunto Tom – no Bill, nos vamos mañana.
- Mi hijo tiene razón – dijo Jorg suspirando- es su única oportunidad, mañana.
- ¿tienes algo importante que dejas aquí? – preguntó Jorg a Bill. Tom le vio curioso y Bill sonrió.
- No, todo lo que tengo es Tom – dijo tan sincero que hizo sonrojar a Tom y carraspear a Jorg.
- Bien, duerman un rato, mañana será un gran día.
Jorg se metió a su habitación y Tom ayudo a Bill a ponerse de pie, le paso un brazo detrás de la espalda y lo llevó hasta su habitación, ahí lo recostó y el comenzó a quitarse la ropa, Bill le veía atento, era tan guapo, tan diferente a los demás, nunca pensó que se enamoraría de alguien, pero ahí estaba dando todo por Tom y no se arrepentía.
- Que guapo – murmuró. Tom le vio de reojo.
- Ni se te ocurra, estás convaleciente, ya será en nuestro nuevo hogar. – dijo Tom sin pensar.
Hogar, que palabra tan linda, nunca pensó que tendría uno, pero Tom le ofrecía uno, así de fácil, sin pensarlo, para él era tan sencillo, un hogar, de pronto pensó que pasar todo lo que había sufrido valía la pena si tenía un hogar con Tom.
- ¿Cómo es el lugar a donde vamos? – preguntó el de rastas mientras se acostaba en la cama junto a Bill.
- Es una ciudad pequeña – comenzó Bill – renté un apartamento pequeño, aun no está amueblado creo entonces tendremos que comprar los muebles…
- Eso suena bien, nunca me ha gustado como amueblan los adultos – dijo Tom sonriendo.
- Tom vas a ser adulto – dijo Bill volteando a verle – trabajarás de profesor de música.
- ¿de verdad? – preguntó el de rastas – vaya, nunca me hubiera imaginado de profesor.
- ¿no te gusta?
- No me lo esperaba, pero esta bien , de algo tenemos que vivir.
- Yo también voy a trabajar, pienso poner un lugar, un bar quizás, hasta que lo tenga ya podremos vivir de eso – dijo Bill pensativo. Tom le abrazó con cuidado.
- Yo puedo sostenerte, ya sabes, proveer… - dijo nervioso.
- No seas tonto ¿Por qué harías eso? – preguntó Bill ya bostezando
- Por que te quiero, por que quiero hacerte la vida mas fácil – dijo seguro. Bill le sonrió de vuelta
- Ya me la haces – dijo Bill
- ¿yo? – preguntó Tom recargándose en un codo – por favor, me has protegido desde que nos conocimos, cuando me enteré de por que siempre estabas herido me sentí muy mal.
- Se me hizo normal – dijo Bill sin darle importancia – tú no sabías nada, me parecía de lo mas injusto el que te vieras afectado.
- Ahora lo estoy, eso es suficiente – dijo Tom – ahora a dormir, buenas noches.
- Buenas noches Tom.
Se levantó a arreglar los últimos ajustes, salió de la habitación mientras que preparaba algo de desayunar, no se esperaba que su padre saliera también y le acompañara en la cocina. Jorg lucía cansado, quizás no había dormido por la preocupación, pero tener a un hijo al borde de la vida o la muerte era siempre preocupante, angustiante.
- Tom – le llamó su padre. El chico volteó a verle y se encontró con su padre con una pistola en manos – tómala, la vas a necesitar.
- Pero…
- Tómala, quiero que estés protegido, no confío mucho en Bill, pero en el estado que está, no va a poder hacer mucho.
- Lo sé- dijo Tom sincero. Tomó la pistola y se la guardó en el borde de los jeans. – gracias, padre, yo…
- Es parte mi culpa que estés afectado por esto, que Bill esté incluido no es una maldición, al contrario, es algo que ahora lo veo como algo bueno, él sabe de esto.
- Lo sé – dijo Tom un poco preocupado – esta vez me toca protegerlo.
Se despertó cuando Tom entraba en la habitación y comenzaba a sacar ropa, hacía ruido con los cajones y demás, entendió la indirecta de tener que despertarse, así que se sentó, Tom le jaló de la cama con cuidado, y le extendió una toalla con una muda de ropa.
- Un baño, a desayunar y nos vamos – dijo sonriendo.
- Tom, aún estás a tiempo – dijo Bill nervioso, todo el cuerpo le dolía pero debía intentar convencer a Tom de irse solo – yo te alcanzaría después…
- No – dijo rotundo el de rastas. Molesto – date un baño, te ayudaré a vestir enseguida.
- Pero Tom…
- No te tardes – fue lo que dijo antes de cerrar la puerta.
No podía creer que Bill siguiera con lo mismo, él no se iría sin el, ya demasiado dolor había pasado el pelinegro como para pasar por esto solo, era obvio, no le dejaría solo.
Cinco minutos después entró en la habitación y ayudó a vestir al mal trecho de Bill, verlo así solo le confirmaba cuanto necesitaba protegerle, a penas se podía mover, estaba seguro que estaba exhausto, no resistiría mucho tiempo despierto.
- Desayuna algo – dijo Tom firme. Bill le vio de reojo cansado ¿Por qué no podía dormir en paz?
- No tengo hambre – murmuró.
- Come muchacho – dijo Jorg – tienen poco tiempo.
Trato de hacerlo pero simplemente no pudo, Tom le vio enfadado y después le vio metiendo algo en su mochila, no supo que era, solo se dejó jalar por Tom que le llevaba a un taxi ya esperando por ellos.
- Estarás bien – decía Tom mientras evitaba ver al hombre que conducía que les veía raro – resiste un poco.
- Llevas diciéndome eso desde ayer – dijo Bill cansado.
- Por que tengo miedo – confesó Tom – de que no resistas.
- Te lo prometí ayer, es en serio, saldremos de esta – dijo Bill medio sonriendo.
Se sentía mucho mejor de solo escuchar a Bill, llevaba ya todo lo necesario, y cuando salieron del auto listos para comenzar una nueva vida se les vino abajo todo cuando vieron a Andreas esperando por ellos en la estación del bus.
Aún no les había visto, estaba seguro, así que con prisa se colgó las mochilas y salió del taxi para desviarse a otra de las puertas, si lograban subirse al bus antes de ser alcanzados por Andreas todo estaría bien.
Bill apenas lograba moverse, si no se daba prisa todo empeoraría.
- Alto ahí – dijo el rubio que estaba justo a un lado de ellos. Tom sabía que debajo de esa chaqueta llevaba lo mismo que el debajo de la playera.
- Déjame aquí Tom – dijo Bill con una voz increíblemente firme a pesar de sus heridas.
- Idiota – dijo Tom malhumorado, asustado. - ¿nos vas a matar aquí en medio de toda esta gente?
- Si son tan amables de acompañarme – dijo poniendo el cañón de la pistola a un lado de Tom.
- Es conmigo Andreas, déjalo a él – dijo Bill nervioso. Tom aún le sostenía de los hombros, y estaba seguro que sin ese apoyo no podría sostenerse en pie.
- Es con los dos, tú por no ver lo que podrías tener conmigo y él por meterse entre nosotros.
- No hay ningún nosotros – dijo Bill frío – eso ya lo sabes.
- Pero pudo haber…
- No Andreas – dijo Bill mientras el asesino los llevaba a un callejón – no hubo nunca posibilidades.
- Estoy con un arma en el costado de tu novio y te atreves a decirme….
- Sí, lo hago – dijo Bill suspirando – si nos vas a matar házlo, primero a mi – dijo seguro.
- Bill – dijo Tom con una voz trémula.
- Mátame primero Andreas, y deja a Tom al último, quizás conmigo te sea suficiente – dijo Bill serio.
- Este no eres tú – dijo el rubio impresionado.
- Si lo soy – dijo Bill suspirando – no quiero ver como matas a Tom, perdóname, soy cobarde.
Tom supo que ese último comentario era para él. Y se sintió morir, ¿y él qué? El no podría ver como mataban a Bill, no lo resistiría, su cuerpo inerte… no, no podía pasar.
- Perdóname tú a mi Bill – le susurró Tom al oído al pelinegro.
Bill apenas pudo entender las palabras cuando sintió el dolor de ser soltado, sus costillas le dolían enormemente, estaba en el suelo y veía como Tom sostenía un arma entre sus manos, Andreas sostenía un arma dirigida a él.
- ¿me vas a matar? – preguntó burlón Andreas.
- Lo haré – dijo Tom seguro.
- Tú no eres un asesino – dijo el rubio – antes mataré a Bill, y tengo suficiente habilidad para matarte a ti antes de que tu reacciones.
- Y yo estoy tan seguro de querer matarte que lo haré, como sea – dijo Tom viendo a su blanco.
Algo en la mirada del chico le dijo que aunque le disparase el recibiría también un disparo, certero. Eso no fue lo que le impresionó, lo que lo sacó de sus casillas, fue la imagen de Bill, débil, en el suelo, con la mirada vidriosa y las manos temblorosas, ése no era el asesino que el amaba, el asesino que el amaba era impecable, frío y decidido, el chico que tenía enfrente era un simple chico enamorado que lloraba por la posibilidad de la muerte de su novio, no más, no menos.
- ¿Qué demonios te han hecho? – preguntó a Bill con el arma en las manos.
- Nada – dijo Bill viendo al rubio intensamente - tú nunca lo entenderías por que solo amas una imagen de mi, este soy yo, anda, acaba ya con esto…
- ¿te estás dando por vencido? – preguntó Andreas.
- No, Tom y yo estaremos juntos, siempre, aquí o en donde sea – dijo Bill – no importa lo que pase.
- ¿tanto le amas? – preguntó el rubio.
- Es todo para mi.
No pudo ver rastro de mentiras en las palabras de Bill, él era experto en saber cuando le mentían y en mentir, eso era el secreto para el éxito de su carrera, pero aquí estaba en una encrucijada, el chico sostenía un arma en contra suya, no saldría ileso y mataría a un chico realmente joven, no era ya un asesino profesional, era simplemente un chico enamorado, ya no valía la pena, además no era seguro que se salvarán, la organización estaba tras de ellos, así que les dejaría el camino libre, si no lo lograban sería por la culpa de ellos, no suya.
Bajó el arma y suspiró.
- Ya no me importa lo que hagas – dijo – ya no vales la pena, todo lo que me interesaba de ti desapareció, ya no quiero verte más.
Tom aún sostenía el arma tembloroso e incrédulo, le habían dejado libre, libre para irse con Bill, para crearse una nueva vida, así que levantó a Bill con esfuerzo y guardo el arma.
Cuando pasaron junto al rubio Bill murmuró algo que el no alcanzó a escuchar pero el rubio asintió y después se fueron camino a tomar el primer paso hacía su nueva vida.

ASESINO por tomoeandikr (cap 10)


(comentarios para la escritora grx)

“ Resistiré”
Era tarde y lo sabía, pero no tenía tiempo para descansar o para derrumbarse, así que ahí se encontraba sentado en el banco de un bar aislado de casi todo pero aún así concurrido por bastante gente, tomó un sorbo de su cerveza cuando le vió llegar, estaba desorientado así que se sentó en una mesa del centro, era obvio, cuando le llamó no le dijo quien era solo que tenía información del caso y eso era suficiente para sacar de la cama al padre de Tom.

Tomó el folder que traía en las manos y su cerveza, sorteó las mesas hasta sentarse enfrente de Jorg que le vió confundido y enfadado.

- Tú… ¿Qué haces aquí? – preguntó con repudio en su voz.
- ¿no se lo imagina? – preguntó Bill alzando una ceja. Jorg lo entendió al ver el folder, se puso pálido.
- Eres tú – dijo serio – tú hablaste..¿a qué estas jugando?
- A nada- dijo Bill cansado – debo aclararle algunas cosas, uno, su hijo y yo nos conocimos antes de que todo esto empezara, nada tiene que ver mi trabajo con él, dos, no se si esté enterado pero Tom esta marcado para ser el próximo objetivo, para ser mas específicos , esta semana, y disculpe mi tono y lo directo pero tiempo me falta así que quiero proponerle un trato y…
- Espera , me estas diciendo que quieren matar a Tom y que…¿tú vas a ayudarle? No puedo creerlo, se que Tom está en peligro, es obvio, estuve amenazado pero lo salvaré por mis medios.
- Morirá – dijo Bill – yo se como trabajan, yo soy uno de ellos, puedo brindarle información, seré su informante, Tom se salvará si sigue mis instrucciones, se lo aseguro.
- No puedo confiar en ti.
- Entonces confíe en su hijo, no le daré mas detalles, vea el contenido del folder y lo entenderá, Tom necesita el dinero a mas tardar el viernes entendió?
- Yo… espera yo…
- No me puedo quedar mas tiempo, y no me contacte esta semana, todo esta dentro.

Bill suspiró, ciertamente se hubiera podido quedar más, explicar mejor pero no tenía caso, Jorg era el tipo de hombre que entendía con hechos y datos, eso era lo que le estaba dando y si quería a Tom accedería al dinero y al plan a pesar de que significara que no sabría de él por un tiempo.

Todo estaba ya listo, Tom se iría el jueves, mañana sería su último día en la universidad, le había dejado claro todo lo que tenía que hacer en la universidad, darse de baja, las excusas, amigos, nada podía quedar inconcluso, y él le alcanzaría dos días después en el destino que ya había fijado, por su parte ya había comenzado a trasladar su dinero a otras cuentas para que no le faltara el dinero.

Entró en su departamento , apenas se sostenía en pie cuando dos manos le sostuvieron por detrás, dos manos fuertes y firmes, no era Andreas y lo sabía, eso era lo que más temía, quizás no podría alcanzar a Tom.
…………………….
Ya tenía todo empacado, estaba nervioso, Bill le había dicho que estaba seguro por lo menos esa semana, que la organización esperaría hasta el término de esta pero el temía por Bill, por todo, su madre había estado angustiada pero no había otra opción, tuvo que mentirle y decirle la misma excusa que a todos, un intercambio, un año sabático, todo muy creíble a partir de su ruptura con Bill, o eso era lo que creían todos.

Estaba con su padre, aún no se despertaba bien, según tenía entendido había sido una noche pesada así que para que las cosas fueran mejor y mas simples preparó el café y el desayuno.

Cuando su padre salió de su habitación y vió la mesa suspiró, Tom se tensó pero después se sentó frente a su padre.
- Padre yo…
- No me digas – dijo Jorg – lo se, necesitas dinero, te están amenazando…
- ¿Cómo…
- Él me lo dijo. – y con eso Tom entendió que Bill había hablado con su padre.
- ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué te dijo?
- Todo, su trabajo, todo, estuve repasando ayer las cosas y parece bastante serio respecto a salvarte ¿confías en el?
- Sí, yo… lo hago, se que va a ser complicado.
- Te trasladaré el dinero – dijo Jorg serio. Tom suspiró aliviado – lamento haberte inmiscuido en esto.
- Todo va a salir bien – dijo Tom serio y bien convencido.

Su hijo se mostraba totalmente convencido, vaya, realmente amaba a Bill, no le importaba que fuera un asesino, o que le hubiera mentido, Tom confiaba en que todo saldría bien.
…………………………..
“ Pégale más fuerte” decía alguien. No lograba distinguir quién era quien, solo sabía que le golpeaban con algo en la espalda, que tenía algunas costillas rotas y que posiblemente no lograría ver a Tom nunca más, cada golpe , cada agresión le hacía darse cuenta de lo hermoso que hubiera sido pasar el resto de su vida con Tom, ser estudiante de universidad, problemas cotidianos, una familia normal, quizás la presión de la sociedad le hubiera pegado más, el salir con otro chico, pero hubiera sido una mejor vida, mucho mejor.

- Ya no le pegues, no va a poder cumplir con su trabajo – dijo otro – queremos que cumplas tu parte.
- Déjale ya – dijo otro. Bill logró reconocer a Andreas. Vaya traidor.
- No podemos dejarle aquí – dijo otro.
- Levántenlo – dijo Andreas – se a donde llevarle.
Cuando salieron Bill se dio cuenta que amanecía ya, no se había dado cuenta que pasó la noche en ese lugar horrible, que toda una noche le torturaron y le hicieron pasar el infierno, de todos modos ya no le importaba, Tom pronto estaría lejos, así le llevaaán a un basurero él ya tenía todo lo que quería, que Tom siguiera con vida.

Le metieron a una camioneta y el solo sintió más dolor, quería ya que todo acabara, apenas podía respirar, le dolían las costillas y los golpes tardarían en sanar si es que alguna vez lo hacían.

No tardaron en llegar a su destino, otro de los hombres lo jaló hacía afuera de la camioneta y lo tiró en la acera.
- ¡te estaré vigilando! – le gritó Andreas furioso. Bill escuchó a la camioneta irse y gimió.

¿Dónde estaría? Apenas podía moverse, así que se arrastró hasta una fría pared y sin importar donde estuviera cerró los ojos, necesitaba desesperadamente el dormir y no volver a despertar. Pero no pudo hacer nada ya que pronto muchas voces comenzaron a escucharse a su alrededor, maldición lo habían dejado en un lugar público, la pregunta era dónde.

Podía ya escuchar a la gente a su alrededor preguntando que era lo que le había pasado, no le interesaba demasiado hasta que una voz un poco familiar le gritó por su nombre ¿a quién podía conocer en ese lugar?
“ sí, es él, Dios mira como está” decía esa voz “ llámale a Tom”
¿Tom? No, no quería que él le viera así, tenía que irse en paz, si le veía así no podría irse como el plan lo decía, no, lo permitiría. Intento ponerse de pie pero ninguna parte de su cuerpo le respondía.
- No…- dijo débil. – no quiero… un hospital-
Si lo llevaban al hospital sería peor, más preguntas, pocas respuestas, no podía ir a un hospital. El propietario de la voz suspiró y él trataba de recordar de quien era esa voz, suponía que ya le habrían llamado a Tom.
“ llévalo a la enfermería” dijo otra voz familiar que esta vez si reconocía, eran los amigos de Tom, vaya, que suerte.
- ¡BILL! – gritó alguien. Bill pudo reconocer la voz y con esfuerzo abrió los ojos para encontrarse la mirada vidriosa de Tom – oh Dios mira como estás.. Bill…¿puedes oírme?
- Tom- dijo tan débil que apenas le escuchó.
- Tenemos que llevarle al departamento de mi padre, está cerca y el no está – dijo el de rastas. Sus amigos accedieron y le ayudaron a cargarle lo que significo más dolor para el pelinegro que gimió de dolor.
- Está muy mal Tom, debes llevarlo al hospital. – le aconsejó Gustav.
Era inútil, su amigo estaba frenético, se quitaba la sudadera para cubrir a Bill y soltaba ya algunas lágrimas en su desesperación, sus manos temblaban.
- ¿puedes manejar? – le preguntó Georg preocupado.
- Puedo – dijo Tom suspirando tratando de recobrar el valor. – gracias por todo.

Subió a su camioneta y cerró la puerta mientras murmuraba para si mismo “ tengo que calmarme, Bill va a estar bien, todo va a salir bien, tiene que…” Arrancó y con toda la concentración que tenía manejo hasta el departamento de su padre.

Por fortuna no había tráfico, así que llegó tan deprisa como pudo, una vez ahí bajo a Bill con sumo cuidado, en brazos. El pelinegro solo iba murmurando algo que él no entendía, no le importaba nada excepto que Bill sobreviviera.

Entraron al departamento y recostó a Bill en su cama, tenía que hacer algo pero ¿Qué? No podía llamar a su madre por que ella no sabía de nada, pero si podía llamar a su padre. No le quedaba opción.

Con manos temblorosas marcó el número.
- ¿diga? – le contestó su padre.
- Tienes que ayudarme – fue lo primero que dijo. – es Bill.
- Cálmate Tom ¿Qué sucedió? – le preguntó su padre con tono cauteloso.
- Le golpearon, esta en casa pero no se si sobreviva.. él … él apenas respira…
- Voy para allá, Tom no le recuestes, de preferencia que este semi acostado, lávale las heridas que puedas sin moverle demasiado, voy enseguida.

Tom colgó y vio a Bill sufrir, le puso un cojín para que no estuviera recostado y le acarició la mejilla, no podía creer que estuviera pasando todo, se imaginaba bien quien había sido el culpable de todo, y él no estuvo ahí para protegerle, siempre era Bill quien le protegía a sus espaldas, era hora de que él lo hiciera, solo rogaba al cielo por que tuviera esa oportunidad.

- No te atrevas a rendirte – le decía a Bill en sollozos - ¿me escuchas Bill? No te rindas.
Era Tom quien le pedía que siguiera, era el amor de su vida quien le estaba rogando que sufriera un poco más para después poder vivir a su lado ¿Cómo decir que no? ¿Cómo poder decir que no si estaba llorando y suplicando por él?
- Resistiré – le dijo a Tom con un susurro.
- Ya viene la ayuda y después nos iremos juntos, ya verás, tendremos una vida los dos, trabajaremos donde nadie nos conozca, será una vida tranquila, te lo prometo, no volverás a tocar un arma y yo te cuidaré.

Que dulce sueño, tener a alguien que le protegiera, una vida en paz y un trabajo legal. Se aferró a esa imagen e idea, tendría ésa vida con Tom, resistiría por él, lo haría.

Cuando Jorg llegó a su departamento encontró a su hijo con la mirada pérdida en el pelinegro, totalmente concentrado en hablarle de cosas bizarras para mantenerle despierto, se podía ver el dolor y angustia en su mirada, en sus movimientos, nunca antes le había visto así y por Dios que haría lo que fuera por ayudarle.

- Padre – dijo al verle llegar. Jorg se quitó el saco y se acercó a la cama. Vaya que el chico tenía tremenda paliza.
- Le ayudaremos Tom, va a salir de esta.

ASESINO por tomoeandikr (cap 9)


(comentarios para la escritora,gracias)
"EL TODO POR EL TODO" capítulo 9

En su vida había tenido un arma en las manos como en ese momento, siempre había visto todo en la televisión creyendo que a él nunca le tocaría el sostener una, era pesada, y a pesar de eso Bill la cargaba con naturalidad, su rostro se veía tranquilo, ¿Qué estaba pensando? ¿Por qué le hacía eso? De golpe se enteró que no era la persona que el creía, que todo lo que le dijo quizás era mentira, estaba furioso, le dolía el pecho, nunca en su vida había sentido un vacío como el que en esos momentos sentía, lo odiaba y el arma a momentos no le parecía tan mala idea, pero después recordaba lo que habían pasado y el amor que muy a su pesar aún siente por Bill, no podía matar a la persona que más amaba, aunque le hubiera hecho tanto daño.
- Estás loco – le dijo soltando el arma. Bill suspiró.
- Bien, te juro que voy a protegerte…
- No quiero volver a verte más que para lo necesario, mas te vale sacarme de esto – dijo Tom duro, y frío, en esos momentos no quería mostrar cuanto le dolía.
- Lo haré – dijo Bill serio. Aunque fuera lo último que hiciera.
Tom se dio la media vuelta y salió del departamento dando un portazo. Bajó las escaleras como pudo, casi corriendo, no podía seguir serio, sin sacar todo lo que llevaba por dentro, al encerrarse en su camioneta gritó tan fuerte y golpeó el volante con sus manos, ¿Por qué le pasaba esto? ¿Por qué se había enamorado de la persona equivocada? Él lo amaba con todo el corazón, nunca pensó que se pudiera querer tanto a alguien, hasta el punto de no poder vivir sin él, sin verlo, sin saber de él y se preguntaba ¿Cómo haría para vivir sin él? ¿Para que le entrara en la cabeza que ya no debería estar con él? ¿Cómo?
………………………
No tenía tiempo de sentirse mal, de llorar por la pérdida de la única persona que amaba, se concentraría en salvarle, en hacer lo mejor que podía, el trabajo que le quitaba su felicidad, el asesinar gente esta vez para proteger.
Primero tenía que hacer algunas llamadas, llamadas que le permitirían salvar a Tom, hacerle quedar en algún lugar donde estuviera seguro, donde no corriera peligro, se sabía de memoria los lugares en los que la organización no tenía alcance, ahí estaría Tom, a salvo, lejos de él.
Andreas llegaba, parecía estar feliz, sonriente, Bill sabía bien que era probable que el fuera quien le delató, quien hizo que le asignara ese trabajo, no podía permitirse odiarle y matarle por ahora, le mataría antes de que la organización terminara con él. Si el caía Andreas caería con el.
- ¿Por qué tan solo? ¿Dónde esta Tom? – preguntó Andreas sonriendo.
- En su casa, a salvo – dijo Bill serio, sin verle. Andreas parecía descompuesto.
- Ya pasaron días…
- No seas exagerado, soy un profesional – dijo Bill con la mirada ausente. – voy a salir.
- ¿vas a verlo? – preguntó el rubio
- Que te importa, deja de inmiscuirte en mi vida, ya haz hecho suficiente – dijo Bill con coraje.
- ¿Qué insinúas? – preguntó Andreas serio.
- Lo que escuchaste – dijo Bill enfrentándolo
- Bill…
- No me esperes.
………………….
Las clases eran horribles, aburridas, largas y sin sentido, no sabía ni cuando terminaba una ni cuando empezaba la otra, simplemente se quedaba sentado en su lugar dibujando cosas sin sentido en su libreta, esperando por que el día terminara, para poder encerrarse y no ver a nadie.
- ¿Qué sucede? – le preguntó Gustav al sentarse a su lado.
- ¿Por qué ha de pasar algo? – preguntó molesto Tom.
- Ha sonado la campana de receso, ni te moviste, no has atendido clases, tienes los ojos hinchados…
- Ya, ya -. Dijo Tom – ya capté el punto.
- Tienes problemas con Bill – dijo Gustav. Tom apretó el puño, si alguien podía ser confiable era su amigo, así que resignado suspiró.
- No puedo creerlo, esta metido en cosas ilegales, yo lo sabía y a pesar de eso le apoyé, le quería proteger, para que ayer me dijera que sus jefes querían… bueno querían darme una paliza…
Mejor mentir un poco, aunque la situación era la misma, o similar.
- Que él me la diera – especifico Tom – me mintió…él…
- ¿ya te la dió? – preguntó Gustav. Tom le vio incrédulo.
- No, estoy bien, dijo que no lo iba a hacer y que se encargaría que nadie lo hiciera.
- Entonces no se de que te quejas…
- ¿de qué hablas? ¡ me mintió! Está metido en algo peor y…
- Te has preguntado ¿en qué posición está? Es joven, seguramente esta de ayudante, de mensajero, en un puesto donde no tiene poder de decisión, que haya decidido no hacer caso y encima protegerte ya le pone en peligro, en cualquier organización criminal les castigan severamente por eso, y lo sabes, tu padre es policía, Tom, se que te duele, pero… está poniendo tu vida encima de la suya.
La palabras de Gustav le dejaron huella, no lo había pensado, lo único que había pensado era en su dolor, su roto corazón, su mala suerte… pero nunca en lo que Bill estaba decidiendo, en lo que estaba haciendo… Decidió investigar un poco, y que mejor con su padre, estaba molesto con el pero aún mantenían comunicación.
Fue a comer con él, hacía una o dos semanas que no le veía, su padre lucía cansado, y acabado, Tom se sorprendió de cuanto le hacía daño el trabajo y el estar bajo presión, sabía que su caso era grande.
- Te veo mal – dijo sin rodeos.
- El caso es grande, la organización grande… - dijo su padre viendo el menú – es grave.
- No lo imaginé – dijo Tom seriamente preocupado por su padre – ¿en ésas organizaciones tienen trabajando a gente joven no? ¿Cómo en la televisión?
- Si, es parecido – dijo su padre demasiado cansado para darse cuenta que Tom le sacaba información – ésos jóvenes son los mas afectados.
- ¿Qué sucede con ellos cuando quieren salirse o desobedecen?
- La muerte si bien les va, tortura hasta que mueren… cosas que no te imaginas.
Tom palideció, éso era lo que le esperaba a Bill, recordaba sus moretones, sus golpes, Bill podía manejar un arma pero tenía un cuerpo débil, si le torturaban, si le golpeaban, Bill no resistiría.
- Te ves pálido – dijo Jorg - ¿te sientes bien?
- Si, claro, solo recordé que tengo mucha tarea.
- No te apures, comemos y nos vamos, tengo trabajo también.
No pudo ni comer lo que quería, ¿estaría Bill arriesgando tanto? No podía creerlo, le había mentido, casi todo lo que sabía de él era mentira, tenía su alma rota y las ideas mezcladas pero lo único que tenía claro era que no quería que Bill sufriera ese destino, no podía aceptarlo y si era verdad lo que decía su padre y Gustav entonces no podría con el plan.
Salió del lugar para inmediatamente ir en busca de Bill, no le interesaba demasiado el estar a salvo si Bill estaba poniendo su vida encima de la suya.
Cuando llegó al departamento y tocó la puerta fue Bill quien le abrió, lucía como nunca antes le había visto, con ojeras, los ojos rojos, la ropa desalineada, sin maquillaje, vaya si que se veía mal, agotado.
- Vaya, que bien, pensaba llamarte, pasa tengo que hablarte acerca de lo que vas hacer – dijo el pelinegro haciendo pasar a Tom. Le sentó en un sofá algo desordenado por papeles. – ya tengo todo listo, todo tiene que ser antes de que termine esta semana, te preparé una guía de cómo llegarás y a dónde, necesitas pedirle dinero a tu padre, explícale poco de la situación, a más tardar mañana ¿me escuchas Tom? Te irás el viernes.
- ¿y tú? – preguntó Tom viendo el complicado itinerario que tenía.
- ¿yo? – preguntó Bill y después sonrió triste – no te apures Tom no creo que me vuelvas a ver.
Se le cayó el alma a los pies, era verdad, Bill estaba arriesgando todo para que el saliera vivo de esto.
- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó arrugando la hoja.
- Nada, quizás me maten, o desaparezca, no tendré que ver nada contigo, no veo a que viene la pregunta.
- No iré – dijo Tom tranquilo, estaba más que claro, ahora podía verlo.
- ¿Qué? ¿no te parece el plan? Se que no confías en mi pero…
- Confío en que el plan está hecho para que yo me salve.
- ¿entonces por qué no quieres ir? – preguntó Bill agotado escondiendo su rostro en sus manos. – no entiendo.
- Si tú no vas, si no te salvas ¿Qué caso tiene que yo lo haga?
Bill levantó la vista y vio la dulce mirada de Tom que hizo que su corazón se le acelerara.
- Te mentí… me dijiste cosas que eran ciertas Tom…- dijo incrédulo.
- Si pero… tú me amas.
Por un momento le entraron ganas de reír, claro que lo amaba, claro que estaba dando todo por él y al parecer Tom apenas lo veía, no podía negar esa verdad irrefutable, y no tenía ganas de hacerlo, quería ser sincero con Tom así que solo le sonrió y recargó la cabeza en el respaldo del sofá, su mano se encontró con la de Tom y entrelazaron sus dedos.

Lo había visto todo, Bill estaba complicando las cosas, sabía que no sería capaz de matarle pero nunca se imaginó que lo arriesgaría todo, era un idiota, si tan solo se hubiera quedado con él hubiera podido seguir vivo y quizás mejor de lo que estaba, pero ya no había marcha atrás, Bill tendría que pagar por su error y él se encargaría de eso, sabía que al final el pelinegro se arrepentiría y lograría quedarse con él.
Cerró la puerta de su departamento en silencio para que no le oyeran, tenía que andarse con cuidado, si jugaba bien sus cartas Bill sería suyo al final de la semana.

ASESINO por tomoeandikr (cap 8)


(comentarios para la escritora, graxi )


“MATAME”

Se sentía enfermo, realmente enfermo, no de nada que pudiera curarse con algo comprado en la farmacia, era algo que le destruía por dentro, que le hacía querer dejar todo de lado. Movió la cabeza para dejar de pensar en eso, iba a encontrarse con Tom, su trabajo, su profesión.

Se bajó del autobús justo en la universidad de Tom, pasaría por él y llevaría a cabo su plan, aunque con eso se destruyera el mismo, aunque no estaba bien seguro de que sentiría, lo averiguaría dentro de poco.

Se paró afuera y vio a Tom caminar con sus amigos, Georg, Gustav y otro al cual no reconoció. Al verlo Tom le sonrió y Bill imitó una sonrisa.

- Hola – dijo Tom sonriendo – que milagro.

- Hola Tommy - dijo Bill sonriendo – hola chicos

- Hola Bill – dijeron los dos al unísono.

- Espero tengas tiempo – dijo Bill.

- Si, claro.

- Pero tenemos…- iba a decir el tercero cuando Tom le dio un pisotón.

- No, no tenemos que hacer nada, yo no tengo planes, ponte de acuerdo con Georg y Gustav – dijo Tom de inmediato.

- Pero…

- Ya dije – Tom parecía rotundo.

- Bien, como quieras.

Sus amigos vieron como Tom se iba sonriendo con su novio, prácticamente dejaba todo por él, sus tareas, sus amigos, incluso a su padre que estaba molesto con él. Estaba realmente enamorado, como nunca pensaron verlo, no tenía caso decir algo en contra del pelinegro, perderían.

Tom sonreía a pesar de que tenía una tarea pendiente, la haría en la noche, no importa.

- ¿A dónde vamos? – preguntó Tom al volante.

- A mi casa – dijo Bill mientras se abrochaba el cinturón. – ya es tiempo de que la conozcas.

- ¿de verdad? – preguntó Tom sonriendo. Bostezó , no quería dormir pero es que los últimos tres días eran de tareas, trabajos y no podía dormir.

- ¿cansado?

- He tenido trabajos, tareas, exámenes…

- Ya veo, prometo …prometo no demorarte mucho – Dijo Bill con un extraño tono de voz.

- No te apures, puedo darte toda la tarde, no importa – dijo Tom sonriendo creyendo que el tono de Bill era preocupación por su salud.

No pudo sonreír ante el comentario, se sentía mal, tenía asco y quería irse, o mejor, que Tom se fuera y nunca más volviera, de esa manera estaría a salvo.

Llegaron al departamento, Tom veía todo con atención, era un condominio de lujo, si Bill trabaja en las drogas le dejaba buenas propinas, beneficios.

El piso era el seis, Bill le hizo pasar y pudo notar la decoración minimalista del lugar, aunque un poco tirado, pero Bill parecía ser quien recogía, entonces…

- Comparto con Andreas, el rubio de la otra vez, no me gusta, no lo aguanto pero así es – dijo Bill al momento de recoger un par de pantalones – siempre deja todo tirado, parece incapaz de levantar algo.

- Se parece a mi – sonrió con pesar Tom. Bill le vio y después sonrió.

- Bueno, contigo es una excepción, además yo salgo contigo, no me molestaría el levantar tus cosas.

Tom sonrió y le paso una mano por el hombro. Bill le sonrió con afecto y después le invitó a sentar en su cama.

- Voy a tomar algo, ¿quieres algo?

- Lo que sea alcohol – dijo Tom acostándose en la cama. Bill le vio mordiéndose el labio y se regresó. Se sentó sobre el borde de la cama y le acarició el brazo.

- Sabes que eres una de las personas mas importantes en mi vida. – le dijo y Tom sonrió.

- Tu eres lo más importante en mi vida – dijo Tom sonriendo.

Bill no mentía, ya sea por diversión, por curiosidad, Tom era importante en su vida.

- Voy por las bebidas.

- Gracias.

Se quedó pensando en la cocina ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo? Ese día tenía que proceder, era su oportunidad, pero… no sabía como hacerlo. Tomó las bebidas y cuando entró en la habitación vio a Tom dormido en la cama, sí, estaba cansado, lo sabía.

Dejó las bebidas en la mesita de noche y sacó su arma del cajón, si iba hacerlo ése era el momento, Tom estaba dormido, se iría en paz y no tendría que verle la cara de sorpresa cuando se entrara de que el quería matarle. Así que apuntó y puso el dedo en el gatillo.

Solo le faltaba apretar y todo había terminado. Todo.

La vida de Tom, sus citas, su sonrisa, sus pasatiempos, la vida de Tom acabaría, y de paso la de el también ahora que lo pensaba, estaba tan apegado a Tom que apenas se daba cuenta, era la primera persona que le amaba, que le mostraba cariño, el ser amado y protegido, no podía hacerlo, no podía quitarle la vida a la única persona que valía la pena, amaba a Tom.

Que irónico, de todos se enamoraba de la única persona que no podía, no debía y que seguramente le costaría la vida. Se sentó en la alfombra y dejó caer el arma a un lado de su mano, en su vida solo había llorado dos veces, cuando era pequeño, pero esta vez valía la pena, por que no podía tener una vida feliz con Tom, por que lo perdería aunque no le matara, tendría que vivir sin Tom, definitivamente.

Sollozos, se despertó debido a eso, no se acordaba de cuando había caído rendido pero el sonido de alguien llorando le despertó. Abrió los ojos y vio a Bill sentado en la alfombra con las piernas encogidas y lo mas alarmante un arma en su mano derecha.

¿Qué hacía Bill con un arma? No podía ser bueno si la tenía mientras lloraba, ¿acaso pensaba en…? No, de solo pensarlo se le revolvió el estómago y le entró una angustia muy grande. Se levantó lo más de prisa que pudo y se arrodilló frente a Bill.

- ¿Bill? – le llamó con cautela. Bill le vio ligeramente – Bill dame el arma.

Bill negó con la cabeza, aún no se decidía, no mataría a Tom pero si él acababa con su propia vida todo sería más fácil.

- Sería más fácil, si todo terminara – dijo Bill secando sus lágrimas – tú no entiendes.

- Bill, nada sería más sencillo, dame el arma – pidió Tom con paciencia aunque por dentro estaba muerto de miedo.

- No merezco que me quieras, es así de sencillo – dijo Bill suspirando – pero tú no sabes…lo que he hecho…

- No me importa Bill, yo te amo, como eres, con todo y tu pasado – dijo Tom serio – prometí protegerte, si esto es por tu trabajo…

Era cierto, Tom le quería proteger, lo había olvidado, tenía que regresarle el favor, el sentimiento, el era en verdad quien podía proteger a Tom, y lo haría así le costase su vida y la relación con Tom.

- No lo haré – dijo Bill negando con la cabeza – no te apures, tengo que decirte algo muy serio Tom.

- Bill, preferiría que me dieras el arma – dijo Tom nervioso.

- No te preocupes, se manejarla bien – dijo Bill, y dejó, el arma en la mesita, a su alcance.

- ¿Qué es eso tan serio que debes decirme?

- ¿recuerdas la investigación de tu padre?

¿Cómo es que Bill sabía eso? El no le contó nada….

- Yo soy parte de la organización que persigue. – dijo Bill sin ver a Tom, quería terminar el relato de un jalón – no me interrumpas, quiero decírtelo todo, yo soy un asesino de esos que buscan, te conocí por casualidad, no tiene nada que ver mi trabajo, todas esas heridas, son de misiones pasadas, yo no te hubiera dicho nada, ni involucrarte no planeaba que esto interfiriera pero, tengo otro trabajo, y ese eres tú.

Tom se tensó, Bill no era quien pensaba, ni de caso, frente a él estaba una persona desconocida, no podía creer que amara a una persona así, ¿Quién era entonces Bill? ¿Cómo era en realidad? Es que…no entendía, y que él fuera el objetivo..¿le había dicho para que corriera? ¿para que huyera?

- No voy a matarte – dijo Bill al ver el rostro de Tom – tienes dos opciones ahora, una es dejar que yo me encargue de todo hasta que esto haya terminado.

- No confió en ti, me has mentido ¿Cómo piensas que voy a confiar en ti? No eres quien creía…por Dios…

Esas palabras le habían dolido más al pelinegro de lo que Tom había podido percibir, pero no se dio tiempo de caer y sentirse desdichado, la prioridad era la vida de Tom.

- Y la otra opción es…- dijo Bill dándole el arma a Tom – que me mates y así no tengas nada de que temer si no confías en mi.

Tom vio con sorpresa a Bill, le acomodó el arma en su pecho, justo donde estaba el corazón, incluso le acomodó la mano, y lucía atormentado pero no temeroso, cuando logró verlo a los ojos solo pudo ver tranquilidad, y convicción de lo que decía. Si le mataba Bill no se resistiría.

 
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