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VULNERABLE .....by PINK GIRL 29


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA GRAXI)

CREÉME

Por Tom:

Había pasado más de una semana. Bill permanecía en casa, él no quería salir, no sé cómo no se aburría de estar solo ahí. Yo tuve que regresar al Instituto, mi tío me advirtió, mi madre, e incluso Georg de que si no volvía iba a repetir el año. No me quedó otra que regresar, pero siempre estaba impaciente, angustioso por Bill. Mi cuerpo estaba aquí, en el Instituto, mi mente perdida en miles de preguntas y mi corazón allá con Bill ¿qué estaría haciendo mi pequeño?

-Tom - Me llamó Georg - Sabes amigo, estás perdido, no me haces caso, no sé cómo puedes estudiar así.

-Perdón, debo regresar a casa, en serio - Él me había dicho para practicar algunas partituras, antes solíamos hacerlo así, quedarnos un poco más de tiempo a la salida, antes de que Bill llegara, tenía al menos un poco de vida social, pero ahora mis prioridades habían cambiado - Nos vemos - Le dije y me dirigí a mi auto, era jueves, y quería pasar por algún supermercado, quería comprar cosas para Bill.

Pensar en Bill me hacía suspirar. Él Ahora empezaba a sonreír, era como esos días, los primeros que estuvo en casa, cada vez que llegaba a casa me recibía entre risas y besos... besos que esta vez yo permitía. Los besos de mi pequeño sabían a miel, siempre era así. Aunque su fragilidad y vulnerabilidad se hacía notar, eso me ponía un poco mal.

Llegué al centro comercial y compré muchos lápices profesionales, cartulinas, papeles especiales. Aún Bill no quería dibujar, permanecía en casa haciendo los quehaceres, viendo películas.

"Está solo, solo por mi culpa" eso me angustiaba...y mucho.

Al subir al auto con todo lo comprado en el camino noté una tienda de mascotas... talvez.

Bajé y me dirigí a la tienda, muchos animalitos de todos los tamaños.

-¿Busca usted alguna mascota? - Una señorita amable salió a mi alcance, estaba mirando los gatos, habían de todos los tamaños, razas y colores-

-Sí, quisiera una mascota, para alguien especial

-¿Una chica?

-No... es para un jovencito... mi hermano - Ella sonrió-

-Talvez le guste un gato, aunque depende de cómo sea él.

-Es tierno y dulce pero está algo solo...

-Un perro es la mejor compañía - Tenía razón, un perrito es aún más carismático. No fue difícil decidirme, vi uno muy lindo en una cesta uno pequeño y de mucho pelaje color beige con blanco, su mirada era tierna, esperaba que le gustase.

Llegué a casa con todo lo comprado, mi corazón latía rápido mientras el ascensor me llevaba de regreso a casa, a los brazos de Bill.

Al entrar a casa no lo encontré, pero escuché la ducha, tomaba un baño, así que puse las compras sobre la mesa, menos al perrito, a él lo dejé en la habitación que compartíamos, de seguro Bill al salir se percataría de lo que le había comprado. Esperé un buen tiempo y Bill salió, me puse en la puerta de cuarto y lo miré, sus ojos impactaron con los míos ni bien salió del baño, con la toalla en sus caderas y otra en su cabello, me sonrió emocionado, su respiración agitada y un ligero rubor apareció en sus mejillas - Tomi - Dijo, pero el movimiento del perrito sobre la cama lo sacó de mi mirada. -¡Tom! ¡Ahh! - Gritó emocionado al percatarse del perrito y fue con él - ¡Un perrito! ¿Es tuyo? - Me miró curioso - Es precioso, que lindura... - El animalito le movía la cola emocionado-

-Es tuyo, lo traje para ti.

-No debiste - Se puso serio pero no dejó de jugar con el perrito quien lamía su mejilla-

-Si debí, estás muy solo aquí... desearía pasar todo el tiempo contigo, pero ya sabes... - Él asintió, y luego de tomar al perrito en sus brazos se levantó de la cama y se acercó a mí.-

-Gracias Tom, gracias - Dijo dulcemente - Jamás me habían regalado un animal, una mascota... yo... - Se puso sentimental, acaricié su rostro y le sonreí, irguiéndose un poco me besó en los labios suavemente, me derretía cada vez que lo hacía. Al separarse se lamió los labios como él sabía hacerlo... tan sensual, tuve que mirar a otro lado, miré al perrito para regresar a la realidad.

-¿Qué nombre le pondrás?

-Oh... quiero que sea... Scoty, sí, así quiero que se llame - Acarició la cabecita del perrito - Gracias...

Luego de dejarlo cambiarse, vino con Scoty a la sala, ahí descubrió las demás cosas que le había comprado, cosas de arte que sabía que a él le gustaba, pero por alguna razón él había dejado de dibujar.

Se quedó mirando las cosas, los lápices y cartulinas que había traído, claro que sabía para qué eran... aun así su semblante fue serio e inexpresivo, no dijo nada por un buen rato mientras yo acomodaba las cosas para la cena, él se sentó en la mesa con todo lo que compré y con Scoty en sus brazos.

-¿Qué es todo esto Tom? - Preguntó serio-

-Sabes qué es... es para ti, para que dibujes.

-No sabes lo que dices - Me preocupé un poco, qué pasaba... Dejando lo que estaba haciendo me acerqué a él tomando su mano con cuidado y haciendo que me mirase, me senté a su lado y lo llamé con mis brazos, él temeroso accedió y se sentó sobre mis piernas sin mirarme, dejó a Scoty libre por un momento - Tom... - Se quejó un poco por la cercanía. Besé su frente y lo miré fijamente-

-¿Qué pasa? ¿No quieres mas dibujar? - Negó con la cabeza-

-No quiero.

-¿Y eso por qué? - Abracé su cintura él me rodeó el cuello con sus brazos, esperaba su respuesta pero sólo suspiraba haciéndome cosquillas cerca del cuello. - ¿Humm?

-Bueno... en mi mente hay ciertas cosas... - Se puso nervioso, debía ser fuerte para estar listo a escucharle - Te dije que mis recuerdos están volviendo de manera confusa.

-Sí, por eso te digo para ir a ver a algún especialista, esto ya debe acabarse Bill, por tu bien y el mío también, quiero verte bien - Suspiró y se apoyó en mi pecho, con una mano acaricié su cabeza, jugando con su sedoso cabello que olía muy bien, a él.

-Lo he pensado... talvez mañana Tom, debamos ir a la policía... debo decir algo importante, no por mí, sino por lo que vi allá, donde estuve. - Asentí y lo abracé más fuerte-

-Haces bien, haces bien mi amor.

Me dijo que por ahora no quería dibujar o se asustaría de sus dibujos y no quería aturdirse más de lo que estaba. Llevé todas esas cosas al cuarto, lo que el quería sería prioritario.

Cenamos juntos, hablando de nosotros y de lo que habíamos hecho durante el día, no pensé que Bill habría hecho tanto pero sí, él no se quedaba sin hacer nada.

-¿Viste el acuario? - Me preguntó mientras comía su porción de pizza-

-Sí, qué tiene.

-Lo arreglé, pobres peces, son bastante raros, pero limpié todo el acuario hoy ya no necesitas llamar a alguien para que lo haga, además de organicé todo el stand de películas, terminé de ver todas, y la serie Lost completa, ahora empiezo Alias, parece interesante.

-¿No quieres salir? - Vi incomodidad en su rostro - Perdón.

-No, estoy bien, mañana saldremos, por ahora no quiero pensar en eso Tom.

Y así pasó, mi pequeño estaba inseguro, pero sabía que iba a estar mejor, pronto, lo presentía. Mientras lavaba los platos él jugaba con Scoty, se reía mucho, en verdad había extrañado esa risa tan juguetona que tenía y su mirada que puso en mí en ese instante, tan dulce, decidió acercarse a mí de una manera que no sabía cómo interpretar, casi se me cae un plato al suelo. Me sonrió y me codeó.

-Te espero en el cuarto... - Me sonrojé un poco... no debía pensar mal pero lo hice.

Él y yo no habíamos vuelto a estar íntimamente, más que todo por él que por mí, se rehusaba las anteriores semanas y yo no le obligaba a nada, siempre dormíamos en la misma cama pero no lo toqué más de lo debido, respetaba su decisión. Me confesó que era por temor, temor a recordar cosas, no seguí preguntando, yo respetaba todo los límites que él ponía, aun así hubo oportunidades de besarnos hasta estar calientes, pero no pasábamos la línea.

Terminé de hacer los quehaceres de la casa y fui a nuestra habitación, sigiloso, la lámpara estaba encendida y Bill aparentemente dormía. Scoty estaba a los pies de la cama, me sorprendió la adaptación de este perrito, ahora seríamos tres durmiendo.

Fui al baño y me alisté para dormir. Aún así estaba nervioso, como ansioso. Después de tantas noches me sentía así. Salí y me dirigí a la cama, tratando de no despertarlo si estuviese dormido, me recosté a su lado, él me daba la espalda. Me acomodé y apagué la lámpara. Silencio por un momento, cerré mis ojos tratando de relajarme pero Bill dio la vuelta y se pegó a mí como ronroneando, abrí mis brazos para recibirlo.

-Tom...

-¿Si?

-¿Por qué me amas? - Su pregunta tenía muchas respuestas, había tantas razones para amarlo. Tantas. Últimamente me lo preguntaba casi todas las noches, al parecer estaba tan inseguro de que lo amase, veía en sus actitudes que muchas veces quería saber el por qué de todo lo que yo hacía por él, todo lo hacía por amor, nada más que eso, no porque buscara algo sexual de su parte o porque quería criar a un chico en mi casa, no, nada de lo que se le pueda pasar por su cabeza era la verdad, yo lo amaba porque era él, Bill el chico más maravilloso que había conocido, el que me hizo reír en mi mundo sin rumbo, el que me enseñó de la vida un poco más allá de mis cuatro paredes aquí, el chico que me permitía darle lo que tenía para dar.

-Te amo porque eres mi todo, porque creo que eres mi mundo desde que te conocí, llegaste en el momento indicado, por eso. - Sentía que se agitaba poco a poco, emocionado, él se pegó más a mí tratando de relajar su cuerpo inquieto, me iba a matar lentamente, tragué saliva y suspiré.

-Oh... y ¿Cómo puedo creerte? - Reí un poco cerca de su rostro, él siempre dudaba... Me besó la punta de la nariz - ¿Tú sabes por qué te amo? - Preguntó tiernamente, su voz me ponía la piel de gallina-

-Supongo que me amas porque te amo yo a ti - Negó y me sonrió-

-Te amo porque eres mi ángel, eres el único que cree en mí, el único que ve en mí alguien bueno... aunque no lo sea, tú me demuestras que puedo ser bueno... me das esperanza - Cerré mis ojos mientras me decía todo eso... llamarme ángel era demasiado, pero era Bill, aceptaba todo lo que él dijese...

-Espero que no dudes de mí Bill, nunca dudes de mi amor, yo ya entendí que esto que siento por ti no lo podré cambiar nunca... quiero que estés conmigo para siempre.

No dijo más, se alejó de mí un poco, me apoyé en mis codos para ver qué tramaba, empezó a quitarse el pijama, sostuve su brazo como para intentar parar sus acciones.

-Bill... no... Bill... - Me puse nervioso, él insistió en terminar de quitarse el pijama, todo, me inquieté con su agitada respiración y lo caliente de su piel - Sabes que me provocas...

-Eso quiero... - Mi corazón bombeó velozmente, acercándome a él lo besé, no había marcha atrás-

Bill sería mío esa noche después de mucho tiempo. Su aroma, su voz, su piel, sus palabras, gemidos, su respiración, su esencia, su sudor, los latidos de su corazón, todo él, todo me demostraba que él era mi mundo y que toda mi razón de existir se encontraba en este pequeño que tenía bajo mío estremeciéndose de placer. Le demostraría cuanto lo amaba...

-Te amo - Le susurré al oído mientras él gemía bajito conmigo en su interior, sus manos fueron a mi cintura y apretaron un poco ahí, sollozó mi nombre, me detuve a limpiar sus lágrimas... - ¿Duele? - Pregunté preocupado-

-No... ahh... no duele... yo... - Besé su frente moviéndome despacio en él - Yo... quiero creerte Tom... - Sus uñas me dañaban un poco los hombros, trataba de darle placer, de que se sienta querido-

-Créeme... - Besé sus labios, entonces él se pegó más a mí, me abrazó lo más que podía. Se fundió conmigo, fuimos uno otra vez...

Aquella noche, después de un intento más, entendió que lo amaba. No preguntaría más por eso.

Eran más de las tres de la mañana cuando sudados y agotados después de todo fui al baño a preparar un baño en la bañera. Llevé a Bill y lo introduje en la bañera entre risas tímidas y cansadas, ambos pasamos un tiempo relajante ahí. Mañana sería otro día.

-Mañana júrame que estarás conmigo en la delegación policial.

-Lo juro, no te dejaré solo - Se apoyó en mí, besé su mejilla, no lo dejaría nunca.

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