Se levantó muy temprano y se metió a bañar, quería irse antes de que Tom despertara, así que le dejó una nota diciendo que se iría por dos días para un seminario que tenía, no sería la primera vez, ni la última vez, estaba seguro, cogió sus cosas y se marchó lo mas de prisa que pudo.
Llegó al estudio donde ensayaba, ya vería donde meterse esos dos días, quizás un hotel, un hotel cualquiera, tenía poco dinero ahorrado así que lo usaría, por que no tenía opción, por que estaba aterrado y tenía miedo de ver a Tom.
Andreas le vio y fue enseguida a saludarle, ya se lo esperaba por eso pudo fingir una sonrisa, aunque a su amigo no lo engañó.
- ¿Qué sucede Bill? - le preguntó Andreas al verlo así.
- Nada, ¿Por qué habría de pasar algo? – preguntó Bill fingiendo.
- No me mientas, ¿Qué …
- Andy – dijo Bill con sus rodillas encogidas en su pecho - ¿ alguna vez has estado enamorado?
- Eh..¿por qué? – preguntó Andy sonrojado.
- Por nada, solo responde, es curiosidad
- Eh…si – dijo Andreas tímido
- ¿Qué…qué harías si esa persona no te corresponde? – preguntó Bill con un timbre de voz bajito muy impropio de él.
- Eh…
- Chicos, a ensayar – dijo el instructor. Bill se puso de pie y le ayudó a Andreas, la respuesta tendría que esperar.
Mientras tanto Tom estaba despertando de su sueño, tener a Bill durmiendo a su lado había sido raro, pero no quiso moverlo por que estaba ya bien dormido, compartir su cama no era nada del otro mundo, podía hacerlo, aunque en su vida había dormido con alguien, tenido sexo, si, pero incluso con Cindy buscaba independencia en ese sentido. Dormir con Bill había sido extrañamente reparador.
Se levantó preguntándose donde estaría el pelinegro, quizás estaba dándose un baño, así que escuchó atentamente , pero el departamento estaba inusualmente silencioso.
- ¿Bill? – llamó en voz alta. Nada.
Vio encima de la mesa una hoja blanca doblada, se acercó y tomó el mensaje.
Tengo un seminario, olvidé decírtelo ayer, estaré fuera dos días. No marques.
Bill
El mensaje era claro, raro, serio, muy impropio de Bill, ¿Que no marcara? ¿Por qué? ¿tenía problemas? Si era así quería ayudarle, ¿Por qué un seminario tan de repente? no entendía, quizás debería estar mas informado, ¿Que tal si tenía problemas y no le quiso decir? no, debería borrar eso, Bill le diría si tuviera problemas ¿no?, claro que sí, por supuesto que sí.
Se vistió y salió directo a su trabajo, podía adelantar algunas canciones, o arreglos, tenía trabajo.
Llegó a su oficina, Georg y Gustav ya estaban ahí, así que se puso manos a la obra.
De nada sirvió su dedicación, la inspiración no llegaba, solo pensaba en lo que había pasado el día anterior, todo había ido bien ¿no? Su padre le había visitado, ahí quizás Bill se sintió excluido, quizás era eso, pero ¿estaba molesto por éso?, si lo estaba tenía que hablar con él ¿no?
- ¿y ahora qué? – preguntó Gustav viendo como su jefe se queda viendo a la pantalla de la computadora sin hacer nada.
- ¿Qué?
- Algo te pasa – dijo Georg - ¿Qué es?
- Bueno… Bill… se fue a un seminario.
- ¿y éso es malo? – preguntó Gustav. Tom le vio confundido ¿Cómo explicarse?
- Bueno, creo que está enfadado, pero no se por que, intento recordar si dije o hice algo malo, pero le di de comer, le deje dormir en mi cama…
- ¿y tú dónde dormiste? – preguntó Georg.
- ¿Cómo que en donde? ¡pues en mi cama! – dijo Tom
- Pero Bill durmió en tu cama, entonces ustedes dos…
- Gustav – dijo Tom- estaba cansado, yo estuve hablando con mi padre, hasta tarde, le dejé dormir ¿Qué querías? ¿Que le echara de mi cama?
- No, bueno, no, claro que no – dijo Gustav. – pero entonces todo parece bien…¿Por qué no le marcas?
- Su nota dice que no le marque ¿no es éso raro? Digo..¿qué tal si tiene un problema y no me lo dijo? ¿no debería yo estar al tanto de sus problemas?
- Calma Tom, quizás, no le permiten el celular en el seminario – dijo Georg – márcale, y pregunta.
Tom sacó su celular y marco el número de Bill, esperó , y esperó… pero no le contestó.
- No contesta
- Marca después, quizás no lo trae consigo.
No iba a contestar llamadas de Tom, no tendría ningún contacto con él, no quería escucharle, ni hablarle, ni verle, solo quería concentrarse en el ensayo, al menos durante la clase.
- Bill, ¿tienes un minuto? – preguntó su profesor. – Bill, estaba viendo que habrá una convocatoria para una obra en Berlín, las inscripciones son ya mañana ¿te inscribirás? Es una excelente oportunidad para ti.
- ¿Cuándo me iría?
- En tres meses son las audiciones, y los ensayos.
- Tres meses… ¿podría marcarle hoy por la noche?
- Claro, no lo olvides ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
Alejarse de Tom, de la ciudad, ¿sería buena idea? Sería doloroso, mucho, pero un escalón para su carrera, uno grande, tendría una diferente perspectiva, y sería ya mayor de edad, libre.
- Bill – le llamó Andreas. - ¿puedo acompañarte?
- Eh…¿a dónde?
- A…tu casa vas para allá ¿no?
- Eh bueno hoy y mañana me quedo en un hotel – dijo Bill sonriendo.
- ¿Por qué? – preguntó Andreas confundido - ¿no tienes dónde quedarte? ¿te corrió Tom?
- No, claro que no, solo necesito espacio, eso es todo – dijo Bill – ya sabes como soy.
- Entonces quédate en mi casa – dijo Andreas sonriendo emocionado. Detuvo a Bill de las manos y le vio sonriente, emocionado – puedo cocinar algo, y veremos algunas películas…
- No creo que sea…Andy yo…- Bill no pudo continuar, Andreas se inclinó para besarle. No sintió nada, solo el contacto con los labios de su amigo, pero nada más.
- Bill…
- No Andy – dijo firme Bill – no puedo yo…
- No me lo digas, estás enamorado de alguien más no? – dijo Andreas – de Tom ¿no es cierto?
- Cierto. – admitió Bill. – lo siento Andy yo…
- ¿aún quieres saber la respuesta? Cuando amas a alguien y no eres correspondido, atesoras cada minuto a su lado, esperando, deseando su felicidad, no se puede hacer nada, y cuando se es conveniente, cuando hace daño amar a alguien más, se le desea felicidad… y te alejas, por tu bien, eso haría yo.
Andreas se dio la media vuelta y Bill le vio sorprendido. Tenía razón, el amaba a Tom, pero no sería correspondido, para Tom solo habían chicas, así que él no entraba en el cuadro, era la clase de persona hecha para una esposa, hijos, una familia grande, común, no para una pareja, otro chico, como él.
Entró en la vieja habitación de hotel, ignorando de nuevo las llamadas de Tom, eran cuatro hasta el momento, no le contestaría, ya se preocuparía después por que decirle cuando regresara. Por que regresaría, pasaría cada minuto de los tres meses como si fuera el último, haría feliz a Tom y después le dejaría por el bien de ambos.
Sacó su celular y marcó a su profesor. Estaba dentro de las inscripciones.
No podía creer lo impertinente que estaba su amigo, casi no había hecho nada, marcaba por celular a cada rato y su rostro era realmente la misma imagen de la amargura y confusión.
- Bien… es oficial – dijo Tom derrotado – está enfadado , le he marcado cinco veces, y nada, ¡¿Qué demonios hice mal?!
- Tom amigo ¿estás seguro que no te lo estás tomando muy en serio? de cualquier manera es una mascota ¿no? – dijo Georg.
- No lo entiendes, yo soy su dueño, Bill a veces es tan distraído que pierde las cosas, no come si no hay nada preparado, duerme mucho pero es fiel, me espera siempre, es divertido y puedo ser yo mismo cuando estoy con él… tengo responsabilidades no puedo ignorarlas así…si algo hice mal debo repararlo.
Era oficial, Tom estaba enamorado, ¿se habría dado cuenta ya? No, al parecer no, seguía creyendo que esas responsabilidades eran basadas en una relación dueño –amo, que tonto era su amigo, ni una de sus novias pudo arrancarle una de esas sesiones de pánico, ninguna novia recibía tantas atenciones, nunca se preocupó por dónde estaban y definitivamente ni una tenía ni la mitad del cariño que Tom le tenía a Bill , solo se preguntaba si debería intervenir o dejar que su amigo se diera cuenta solo, volteó y vio a Georg, ambos estaban pensando lo mismo y ambos negaron con la cabeza antes de volver a su trabajo, no podían meterse.
Para el día siguiente Tom estaba pensando en que hacer, Bill volvería, lo sabía pero quizás debería hacer algo delicioso de cenar, así que compró los ingredientes que vio en una revista, se metió a la cocina y aunque no sabía mucho de alta cocina puso lo mejor para que cuando Bill llegara pudiera disculparse , no sabía que había hecho, pero él siempre tenía la culpa, así había sido con sus novias, así que esta vez seguro también había metido la pata y ni siquiera se había dado cuenta.
A las seis de la tarde la puerta principal sonó, se asomó y vio a Bill llegar con su mochila en las manos. Que alivio.
Olía delicioso, ¿Qué estaría haciendo Tom para cenar? ¿acaso tenía una cita? ¿debería irse y regresar después? Prefirió no hacer conclusiones, así que entró y esperó a ver a una chica, mejor prepararse para lo peor. Por eso se sorprendió al ver a Tom de pie con un cucharón en las manos.
- Lo siento – dijo Tom al verle. Bill le vio confundido.
- ¿lo sientes?
- Lamento…lamento lo que haya hecho mal, se que algo hice mal, pero a veces no se qué hago mal…- dijo Tom riendo nervioso – así que creí que una cena… una cena podría redimirme ¿Qué dices?
- Que tengo hambre – dijo Bill sonriendo. Tom sonrió realmente alegre, asintió y volvió a la cocina, Bill dejó su mochila en el suelo y se sentó en la mesa. – huele bien Tom
- Espero sepa bien… Bill, me alegra que estés aquí.
- Yo también, lamento haberme ido así, no lo vuelvo hacer.
Era un momento perfecto, no podía pedir más, atesoraría cada minuto, para no arrepentirse después, para poder decir que había disfrutado, y después dejar todo en un lindo recuerdo, quizás el mejor de su vida.
TOM COMETE UN ERROR AL ACOSTARSE CON UNA CHICA, Y BILL LE MOSTRARA QUE EL ES MAS QUE UNA MASCOTA..." MUDO"


2 comentarios:
muiii buenoo!! qe debo decir
esto se torna muiii interesante
ojala salga pronto 'mud'
sí, éste fic me encanta.....XD, gracias por comentar linda.
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