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Mi Otra Mitad... por Pink Girl (epílogo)



EPÍLOGO

Por la autora:

El amor inspira. El amor es el mejor ejemplo que el hombre puede dar a la vida.

Una familia compuesta de tres personas se encontraban en el jardín trasero de su nuevo departamento. Después de cinco años de duro trabajo al fin habían podido conseguir comprar uno en Hamburgo, y es que decidieron vivir ahí por las oportunidades de trabajo que encontraron.

Pasaron por muchas dificultades por establecerse en un lugar, tenían una bebé que requería de muchos cuidados, así que ambos decidieron buscar trabajos a medio tiempo y turnarse para estar en casa y ver a la niña que tenían. Al fin Bill era modelo profesional y estaba por terminar sus estudios de Publicidad de Marketing y Tom al fin era un músico de música contemporánea y trabajaba en las noches tocando en una orquesta, evitaba las giras para permanecer al lado de Bill y su nena.

Hace algunas semanas atrás tuvieron una visita inesperada a la casa, era Heidi, había salido hace años del hospital, y pudo regresar a casa de Jorg, a quien consideraba su padre. Pero sólo se recuperó gracias a Gustav. Él había estado muy molesto con Tom porque sintió que le quitó a Heidi sabiendo que él la amaba, y se había enterado que Heidi esperaba un bebé y Gustav pensó que era de Tom. Él no pudo perdonar a su amigo y secretamente se mudó a otro lugar pero una vez que estuvo de visita en Bremen se dio con la sorpresa que Heidi había salido de un psiquiátrico y que se encontraba sola en casa de Jorg. Ellos empezaron un romance muy lindo pero Heidi sabía que tenía una bebé y que Tom y Bill cuidaban de ella. Pero esperó cuatro años para decidirse en visitar a ellos pues tenía mucho temor de mirar el rostro de aquella criatura. Le tomó años en decir por fin verla y gracias a la fortaleza a su lado, tenía a Gustav quien no la dejaría, quien siempre la había amado y que le brindaba todo su apoyo. Él la acompañó a visitar a los gemelos y a su bebé con cinco años de edad.

Cuando les visitaron, los gemelos se encontraron en un dilema, estaban algo nerviosos y asustados pero habían prometido no negarle ningún derecho a ella la madre biológica, lo único que pudo decir ella fue gracias por cuidarla y que dejaría que ellos senan los padres de Shirley. Ella lloró mucho y fue consolada, cerró esa etapa de su vida y decidió formalizar su relación con Gustav con planes de boda. Eso fue todo un alivio para Bill y Tom. Verla así de mejorada, y con un brillo en los ojos por estar enamorada de Gustav significó para ellos esperanza, todos tienen una oportunidad en esta vida.

Aquella tarde tenían tiempo libre para salir a dar un paseo, talvez visitar a Simone y Annie. Lamentablemente Simone se había separado de Gordon, mujeres histéricas y nerviosas difícil logran un matrimonio estable, además Gordon no era un soporte para ella. Así que Bill iba cada semana a ver a su madre, visitarla y consolarla, siempre le decía que todos tienen una oportunidad no importa la edad... para ella también había esperanza.

Pero Bill al ver a Shirley disfrutar del tiempo de ellos dos, decidió esta vez no ir a visitar a su madre, quería pasar un tiempo familiar, y no sólo era su deseo.

-Bien, creo que si no salimos ahora no podremos salir en toda la semana Bill - Dijo Tom quien se paraba de la banca que había en el jardín trasero, tenían muchos conejos, descendientes de Bunny, ahí y les encantaba ver a Shirley jugar con todos ellos.

-Tienes razón - Y fue donde Shirley, la cargó y ambos entraron a la casa.

Se alistaron para salir y manejaron hasta un parque de diversiones. Shirley se subió en un carrusel y estuvo riendo y gritando.

-¡Papi Bill mírame! - Alzaba sus bracitos y gritaba emocionada.

-¡Te veo cariño!

-¡Pareces una princesita! - Gritó Tom y Bill lo miró alzando una ceja.

-Tú eres mi princesita también - Tom bajó la mirada y se sonrió, sabía en qué sentido lo decía en los últimos años se habían relacionado tanto y crecido como pareja que los roles que tenían ellos cambiaban constantemente.

-Esta noche me toca a mí - Dijo Tom con voz insinuante-

-Si yo lo permito - Desafió Bill - Sabes que amo estar dentro de ti.

-¡Bill! Por Dios, estamos en el parque - Dijo un Tom muy sonrojado - Bill empezó a reír y Tom lo abrazó de la cintura. Sea como sea su relación ellos se amaban y mucho.

Talvez muchos no entiendan. Pero haber conseguido todo lo que tenían a base de esfuerzos, sacrificios y que aun existiera el amor entre ellos era para agradecer a la vida...

-Te amo conejo - Apoyó su cabeza en su hombro aun mirando a Shirley divirtiéndose.

-Te amo Tom... siempre

-Para siempre...

Fin...


Mi Otra Mitad... por Pink Girl (CAP 31)


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA ,GRAX ) CAPI FINAL ,solo falta el epílogo :'(

MI OTRA MITAD

Un mes después:

Por Simone:

-Annie ¿Sabes algo de tu hermano?

-Cual de mis hermanos, tengo dos lo recuerdas - Me dolía que me hablara así.

-Me refiero a Bill.

-Si, aun está en Bremen, va a vivir allá por tiempo indefinido, ha renunciado a su trabajo en Francia, dice que no regresará más para allá.

-¿Sabes si es por Tom? - Temí preguntarlo, pero era lógico...

-Si... creo que han decidido vivir juntos, lo siento por ti - Me sentí tan mal, todo se había echado a perder - Por favor no le digas a papá, ya déjenlo vivir su vida, tiene 18 años, ya no es un niño.

-Tú no entiendes Annie ¿Y la esposa de Tom? ¿La bebé?

-La chica se llama Heidi y no es su esposa, ella estaba muy mal mamá, la han internado en una clínica psiquiátrica, la bebé se llama Shirley, mira - Sacó su celular de su bolso - me han mandado una foto al celular de ella ¿Quieres verla? - Me puse fría, mi nieta... Me acerqué a Annie para ver la foto.

-Es preciosa... - Me conmocioné y no pude evitar llorar.

-Tranquila mamá a ella no le faltará nada, y a tus hijos tampoco, ya deja el drama.

-Annie una madre siempre busca lo mejor para sus hijos... sniff, una madre quiere que estudien en el mejor colegio, que sus hijos puedan trabajar en algo importante, que tengan un matrimonio legal, que se casen con una mujer de familia, y tengan hijos y sean felices, eso es lo que quiere una madre... no algo como esto, que se junten dos hermanos a vivir su vida... snif ... ¿Por qué nadie lo entiende, por qué creen que soy un monstruo si sólo busco el bienestar de ellos? - Mi hija me abrazó-

-Mamá tranquila, sé que toda madre busca eso, pero ¿Y la felicidad?... la felicidad no está en estudiar en un buen colegio, ni trabajar en algo prestigioso, ni en casarse; la felicidad está en amar, en ser libres, en poder hacerte cargo de la vida y si felicidad para ellos es estar juntos por qué darles la espalda.

-Porque está mal Annie, lo que hacen está mal.

-Talvez si... pero amar no es malo, hay otras cosas en el mundo realmente malas... mamá que eso no te derrumbe, tus hijos, los tres somos buenas personas, los tres no hacemos daño a nadie. No los tomes como enfermos, tus hijos te salieron bien mamá, los tres...

-No sé qué hacer Annie... sniff, todo ahora se salió de control, todo.

-Tranquila mamá, lo hecho, hecho está - Comprendí que tenía razón, para qué darle más vuelta al asunto, no podría separarlos, y ver a Bill triste sin Tom me ponía mal, después de conocer a su hermano nunca fue el mismo, debía acostumbrarme a eso.

Esa tarde acordamos con ella ir el fin de semana a visitarlos. Ella me dijo que vivían en una casa rodante mientras Bill buscaba trabajo y Tom continuaba trabajando en ese hotel Tokio al cual pedí reservaciones. Estaba ansiosa de verlos, en especial a Bill... El viaje duró toda una noche, cuando amaneció supe que no había marcha atrás, los iba ver.

Al llegar a la casa me puse nerviosa, de cierta manera me trasportó a mis épocas de adolescente con Jorg cuando pasábamos el tiempo en casas remolques viajando de un lugar a otro y ahora mis hijos estaban juntos en una casa similar. Al tocar la puerta se abrió y salió Bill a mi encuentro abrazándome emocionado.

-Mamá... no puedo creer que viniste, no lo pude creer cuando Annie me lo dijo - Me hizo pasar adentro con gentileza. Ya adentro encontré a Tom de pie con una sonrisa, y lo noté nervioso.

-Bill cariño, cuanto tiempo... - Dije y luego miré a Tom - Tom... vine en son de paz, sólo quiero saber cómo están.

-No se preocupe - Se me acercó y sentí ganas de abrazarlo, mi otro bebé, al hijo que le negué todo, mi orgullo, mi carácter me impidió conocerlo más y era mi culpa.

-Lo siento - Dije con la voz entrecortada-

-No lo sienta mamá - Y esas palabras fueron las que tanto quise escuchar en años y me abrazó - Eres bienvenida aquí. - Me separé de él y sequé mis lágrimas-

-Bien...- Dije un poco más serena - Estoy aquí para conocer la preciosidad de nieta que tengo.

Tom me sonrió y fue a una habitación y la sacó en brazos.

-Se llama Shirley - Me dijo - Tenga, puede cargarla.

Annie estaba que nos tomaba fotos muy emocionada, y cargué a la bebé, era muy hermosa y despierta.

-Bill- Llamó ella - Te traje a tus otros bebés - Se refería a los tres conejos, los teníamos en casa pero Bill los mandó a traer. Ellos dos salieron a fuera rumbo a mi auto y me quedé con Tom en la casa.

-Por favor siéntese - Me jaló una silla.

-Gracias, que amable - Parecía q hablaba con un desconocido pero así sería hasta que lo conociera más - Y... ¿Puedo preguntar por la madre del bebé...? Porque puede tener dos padres pero ¿Y la madre? - No quise sonar impertinente pero tenía curiosidad.

-Ella va a venir a visitarnos cuando salga de la clínica, ella... lamentablemente no estuvo bien, pero está en rehabilitación, hemos acordado con Bill no negarle nada, ella sigue siendo la madre, cuantas veces quiera ver a Shirley vendrá a casa - No negarle nada a una madre... yo estuve equivocada si creí que lo mejor fue haberle negado el derecho a Jorg de ver a Bill...

-Me parece una sabia decisión, ella también tiene derecho.

-Si, por eso lo decidimos así, aunque por ahora ella tendrá algunos meses en la clínica - Sentí curiosidad por saber más de ella.

-Y... disculpa mi impertinencia, pero ¿Qué paso con ella? - Vi que pestañaba mucho, algo nervioso tratando de buscar las palabras en su mente - Oh, disculpa si es un tema que no quieres hablar.

-No se preocupe, bueno ella es como mi hermana, sabe, ella perdió a su padre, eso fue devastador para ella - Pobre niña.

-Pero también te ha perdido a ti, eso habrá sido difícil para ella - Me miró preocupado pero me sonrió.

-Ella nunca me tuvo; sabe, amar es complicado, yo quise amarla pero no pude, eso fue lo que pasó y si seguía a su lado le iba a ser daño, ella es una linda chica y de seguro va a encontrar alguien que la quiera como se merece - Me gustó su forma de pensar, él quería a Bill. No podría describir mis sentimientos ahora, era como estar hablando con el novio de mi hijo, pero en realidad también era mi hijo.

-Lo entiendo Tom... realmente espero que puedas ser feliz, y si eso implica estar con Bill... pues que así sea - Me costó, me costó en el alma decirlo... en sí me dolió, pero era lo mejor.

-Mamá, es lo más lindo que me ha dicho hasta ahora - Pude ver sus ojos brillar, estaba emocionado. Mi hijo era feliz y eso me hacía feliz en parte. Le sonreí.

En ese momento Bill y Annie entraron con los tres conejos en brazos y Tom se quedó asombrado por verlos.

-Mira Tomi - Dijo Bill - Estos son regalos de Bunny ¿Puedes creerlo?

-Increíble, quien iba a pensarlo cuando la compré no supe que era hembra - Ambos fueron a su habitación a poner los conejos ahí, Annie y yo nos quedamos en la pequeña sala.

-Vez mamá que no fue tan difícil.

-No lo fue - Dije suspirando - Gracias cariño, mira que cosita más linda es esta bebé, me recuerda a ti - Aun cargaba a Shirley - ¡Dios mío soy abuela! - Ambas reímos.

Por Bill:

-Mi amor, todo ha salido de maravilla ¿La escuchaste? - Dije tomando el rostro de Tom en mis manos, toda la semana estuvo nervioso porque mamá llegaría.

-Si conejo, estoy más tranquilo al saber que ella no me odia

-Y quién puede odiarte si eres un sol...

-Y tú eres mi luna entonces - Me besó y lo abracé fuerte. Estos últimos meses fueron los meses más increíbles de mi vida, como una luna de miel, estando en una burbuja sólo con Tom...

-¿Sabes lo que me dijo?

-Qué dijo

-Que si era feliz contigo, pues que esté contigo - Me sonrió contento, mi madre había dicho eso, no lo podía creer...

-Que genial Tomi - Lo besé otra vez y ambos suspiramos.

-Pero ella no sabe que Shirley no tiene nuestra sangre, no sé si debamos decirle - Me miró preocupado.

-Me dijiste que lo biológico no importa, pues que no importe, ella es nuestra Tom, nuestra hija.

-Está bien, ella lo es - Suspiró feliz - Ahora debemos salir - Pusimos los conejos en la habitación y salimos, había mucho de qué hablar con mamá y Annie.

Pasamos un día increíble hablando de todo, y también hablamos con mamá de que mi padre vendría a visitarnos en la noche para cenar, ella algo nerviosa aceptó. Mi padre había aceptado nuestra relación aunque todavía le incomodaba algunas cosas fue genial que nos permita estar juntos.

Cuando ya fue de noche mi padre llegó con un semblante muy nervioso, trajo vino, entró a la casa, y se saludó de mano con mi mamá.

-Cuanto tiempo Simone - Le dijo y ella le sonrió tímidamente-

-Lo mismo digo - Hizo una pausa nerviosa, Tom y yo nos miramos preocupados - Ella es Annie, mi hija - Le presentó a Annie y se sonrieron. Que alivio saber que no había más tensiones entre ellos dos.

Después de las salutaciones respectivas nos sentamos todos a la mesa. Jamás en toda mi vida me imaginé que íbamos a estar todos ahí, en la mesa como una familia, aunque faltaba Gordon mi padrastro, mamá me dijo que me mandaba saludos, no dijo si aprobaba o no la relación que tenía con Tom, pero dijo que iba a facilitarme la opción de poder terminar de estudiar publicidad y marketing en alguna universidad de aquí en Alemania, estaba aliviado por esa parte.

Después de cenar mi padre acompañó a mi madre y Annie al Hotel Tokio para que pudieran pasar la noche ahí más cómodas, nuestra casa remolque era pequeña, aunque era temporal, la habíamos alquilado juntos, no quisimos vivir en el apartamento de Tom, era más cómodo alquilar una casa remolque, aun faltaba decidir donde viviríamos y qué haríamos con nuestros trabajos y profesiones distintas, pues yo quería ser modelo y él músico...

Cuando todos se fueron al cerrarse la puerta Tom suspiró.

-Ven aquí conejo - Dijo tomándome de la cintura y llevándome con él a la cama.

-Tom, primero a alimentar a Shirley después hazme lo que quieras... - Dije ruborizándome-

-Oh si, tienes razón

Fuimos a la habitación y alimentamos a Shirley, después de esperar a que se durmiera Tom me alzó en sus brazos y me echó en la cama, empecé a reír ansioso.

-Te amo Bill... - Dijo mientras me despojaba de la ropa-

-Y yo a ti, te amo con locura - Lo tomé en mis brazos y empezamos a besarnos con pasión.

Por Tom:

Esa noche hicimos el amor muchas veces, no me cansaba de Bill, él era todo para mí, tenía mi familia todo lo que quería en estas cuatro paredes; era feliz, aun habían muchas por arreglar, un mejor trabajo por buscar, un departamento, pero vivir cada momento a su lado era mi delicia.

-Ahhh Tom - Dijo jadeante después de haberse corrido en su vientre mientras yo me había corrido en su interior. Salí de él y lo tomé de la cintura acomodándolo sobre mí.

-Bill...

-Dime

-Sabes, yo siempre te consideré mi mitad, no sabría vivir sin ti.

-Tú eres mi mitad también, mi alma gemela Tom - Me besó dulcemente y se quedó dormido en mi regazo. Estuve despierto un rato más pensando en todo lo que había pasado, con una sonrisa en los labios me incliné y lo besé.

-Hasta mañana mi conejo...

Fin...


Mi Otra Mitad... por Pink Girl (CAP 30)


(COMENTARIOS PARA LA HERMOSA ESCRITORA GRAX )


REENCUENTRO INESPERADO CAP 30

Por Tom:

Flash Back

No podía creer que Bill estuviera en Francia, saliendo del supermercado, fui a la casa de mi padre para pedirle el número de teléfono de la casa de Simone. Con el tiempo lo había olvidado. No había intentado llamar a Bill desde la última vez que lo vi con la esperanza de olvidarlo... ¿Por qué quería olvidarlo? Pues porque con las experiencias vividas comprendí que nuestro amor era imposible, para qué seguir intentando, sentía que le arruinaba su futuro, él iba a ser grande y me sentía orgulloso de eso, pero conmigo a su lado sólo le iba a perjudicar la vida, y eso no me lo perdonaría. Ahora que sabía que mi amor era un modelo, sólo deseaba saber noticias de él.

Mi padre me dio el teléfono de la casa y llamé. Estuve nervioso, pero quería saber más.

-Aló - Me contestó una voz masculina, de seguro el padrastro.

-Buenas tardes... habla Tom kaulitz... - Dije tratando de controlar mis nervios-

-Oh, si, el hijo de Simone, ¿Deseas hablar con ella?- En realidad no, a pesar de que me ayudó me ponía muy nervioso, ella no me quería, probablemente me seguía odiando.

-No, sólo deseo saber noticias de mi hermano, de Bill...

-Oh, sabes, eres muy atrevido, pero bueno, te lo diré, él está en Francia y está muy bien.

-Que bueno... ¿Podría darme su teléfono? Desearía felicitarle por sus logros...

-Disculpa, pero no es una buena idea... - Talvez tenía razón, talvez eso ocasionaría más problemas.

-Hummm... lo siento - Y colgué el teléfono decepcionado, a pesar de los años aun seguía habiendo tensión en su familia... todo por mi culpa, por mi impertinencia, por este amor enfermizo que sentía hacia él... era inevitable, por más que quise olvidarlo.

Esa tarde regresé a casa con las compras para Heidi. Sentado en la cama junto a ella la observé detenidamente, era muy hermosa ¿Por qué no podía simplemente amarla? ¿Por qué no podía hacer lo que quería?

Toqué su vientre y ella me sonrió.

-¿De verdad te sientes como un padre? - Preguntó mirándome fijamente - Sabes que no es tuyo, es más, ni yo sé de quien es - Agachó la cabeza-

-Tranquila, es mío y tuyo, no importa lo biológico Heidi, será de quien lo ame, y lo amamos, así que es nuestro.

-No lo amo, yo sólo te amo a ti - Puso su mano sobre la mía que estaba en su vientre. Podía entenderla, en los sentimientos no se manda...

-Lo sé, pero yo lo amo, así que es mío entonces...

Las ganas que tenía de salvar esa criaturita incrementaron... La verdad era que lo tomaba como mío porque no quería que le faltase una familia, Sabía que Heidi no daba para más, estaba seguro que sería difícil que se repusiera de sus depresiones. Vivir sin una familia es lo peor que le puede pasar a un niño. Lo sufrí, aunque mi padre hizo todo lo que pudo para darme todo lo que tengo y enseñarme a vivir, haría lo mismo con este bebé, no le faltaría un padre en la vida.

Fin del Flash Back

No podía creer que ya era padre de una niña...Estaba que corría y corría por toda la clínica con las compras necesarias para la nueva bebé. Había nacido y aun no la veía, Heidi estaba recuperándose y la darían de alta hoy. Llegué a la sala de espera con una bolsa de las compras, pañales y medicamentos que me pidieron.

-Tom Kaulitz - Llamó la enfermera-

-Sí, soy yo - Dije levantándome del asiento de la sala de espera.

-Pase por favor - El corazón me latía a mil-

-Escúcheme, su esposa está algo sensible, con síntomas de depresión post parto, suele pasar, así que necesita todo de usted, de su cariño y protección.

-Claro... - Casi no procesé esa información que me dio ya que al entrar había una bebita al lado de Heidi envuelta en una mantita blanca.

-Tom...- Me llamó llorando - No puedo con todo esto.

-Tranquila, estoy aquí, cómo está mi bebé - Me acerqué y besé su frente, para después ver a aquella criaturita que yacía dormida a su lado - Heidi es preciosa, es como tú, mira sus manitas, que pequeñita es... - Estaba tan embelezado por ella, tan pequeña, dormía tranquilamente - Es simplemente hermosa.

-Tom.... No la quiero, yo sniff... no siento nada, parece una pesadilla, me siento mal de verdad - Y seguía llorando, realmente me preocupaba su estado.

-No Heidi, tranquila, tener un bebé es lo más maravilloso que le puede pasar a una mujer, ya no llores - Acaricié su cabeza.

-Ya no me querrás a mí... sniff... sólo será ella para ti, no la quiero Tom, no en casa con nosotros - Empecé a angustiarme, no era lo que debería pensar en ese momento.

-Heidi por favor, deja de pensar así, ambas son importantes para mí - Besé su frente otra vez y acaricié su mejilla, borrando sus lágrimas - Ya no llores...

Esa noche salimos rumbo a la casa los tres. Llamé a mi padre y a mi tía Sandra para que nos esperaran en el apartamento con algo especial para Heidi y la nueva bebé, tenía hasta el nombre, sería Shirley.

Al entrar a casa estaban los dos ahí e incluso habían traído una torta. El departamento estaba decorado con muchos globos y habían traído regalos para ella, cosas de bebés. Nos felicitaron y pasamos un tiempo de fiesta, aunque Heidi se veía demacrada, estaba en un rincón, mi tía Sandra intentaba animarla, pero ella no cooperaba. En cambio yo me sentía como un padre, tenía a la bebé en brazos todo el tiempo, hasta que la visita decidió irse.

-Tom - Dijo mi padre antes de salir-

-Dime

-Bueno... ayer llamé a Simone, le di la noticia y ya sabe de la bebé - Ese nombre me traía recuerdos, me hacía pensar en Bill y era en lo que menos deseaba pensar en esos momentos.

-Está bien, no hay problema, tiene derecho a saberlo...

Cuando todos se fueron fui a la habitación pues Shirley estaba llorando de hambre.

-Heidi, debes darle de lactar, por favor

-Tom... - Dijo quejándose-

-Dormiré a tu lado esta noche, pero por favor dale de lactar - Creo que las cosas con ella no iban a mejorar, debía pensar algo o la bebé podría estar en peligro.

Aceptó darle de lactar y me recosté a su lado, tratando de animarla esa noche, pusimos Shirley en el medio de los dos, y la arrullamos. Me sentía feliz por la bebé, realmente feliz, sentía que se abría un nuevo camino para mí, una nueva vida... Talvez debía ser así, tener una familia, aunque nada perfecta, pero talvez éste era mi destino.

A la mañana siguiente tuve que salir a trabajar, ahora se venían más gastos así que fui al Hotel Tokio donde trabajaba dejando el desayuno listo, algo de dinero para Heidi y números de teléfono. Había encargado a mi tía Sandra que visitara a Heidi para que no se sintiera sola. Tenía todo previsto y pasé todo el día en el trabajo.

Cerca de las seis de la tarde me llamaron al celular, era mi tía Sandra quien llamaba desde su casa, me dijo que en la tarde había ido a la casa y nadie le abrió la puerta. Inmediatamente después de esa noticia salí del trabajo sin excusarme, algo había pasado y si Heidi se había llevado a mi bebé y si había salido en busca de droga... sería mi culpa por dejarla sola. Comencé a angustiarme.

Al llegar al apartamento abrí la puerta y busqué.

-Heidi ¿Hola? - Pero nadie contestaba, entré a la habitación y en la cama estaba durmiendo Shirley. Fui a ver si estaba bien, cuando la cargué empezó a llorar, parecía como su hubiera llorado mucho rato, se notaba débil y empecé a asustarme - Heidi - Volví a llamar. Escuché el sonido de la ducha así que me fui al baño, estaba cerrado por dentro, eso era raro ya que Heidi pocas veces cerraba el baño. Toqué pero no contestó así que busqué las llaves y lo abrí... no pensé en encontrarla así, estaba en la bañera inconciente, y el agua estaba teñida de sangre - ¡Heidi qué hiciste! - Olvidé esconder los cuchillos esta vez. Y si le pasaba algo no me lo perdonaría nunca...

Por Bill:

Después de aquella noticia nadie pudo impedir que viajara a Bremen, necesitaba comprobarlo con mis propios ojos, para así cerrar una etapa de mi vida. Tom tenía una familia, él pudo casarse sin problemas, y yo, como un tonto pensando aun en él... no era justo... Aunque tampoco era justo estar amarrado a un amor imposible, debía tomar una decisión.

Llegué a Bremen de noche y me dirigí al aparcamiento de autos, pero antes de llegar, una señora me informó que no había nadie, y que además Tom se había mudado de ahí. Me dio la dirección de su apartamento y me dirigió por cual calle ir. Al estar en frente al bloque de departamentos me adentré en él y subí las escaleras con el número de su dirección en un papelito... Me sentía morir de los nervios "Por Dios Bill, estás seguro" "Tengo que verlo con mis propios ojos; no puede ser posible" y al subir por las escaleras, alcé la vista y lo vi... me quedé frío mirándolo, él al darse cuenta de mi presencia se detuvo tratando de reconocerme... El tiempo se detuvo él estaba cargando una mujer sobre su hombro envuelta en sábanas blancas y en una de sus manos sostenía una cesta con un bebé que lloraba. Al percatarme de eso terminé de subir hasta estar más cerca de él y sin pensarlo lo ayudé tomando la cesta de la bebé conmigo, algo malo pasaba, se veía preocupado...

-Bill... - Dijo atónito. Lo miré a los ojos y luego mi vista se fijó en los brazos de la mujer que colgaban en su espalda, tenía cortadas las muñecas y sangraba.

-Tom... ella se desangra.

Él salió de su asombro y ambos terminamos de bajar las escaleras, casi corriendo fuimos a su auto y subimos en él, subí atrás con la chica, el cuerpo me temblaba por estar junto a Tom, pero había una emergencia, la chica estaba muy mal. Al acomodar aquella mujer sobre en mis piernas, pude ver su rostro, y la reconocí.

-Heidi... - Dije sorprendido-

-Bill qué haces aquí - Reclamó serio Tom mientras manejaba a gran velocidad-

-Perdón... cuando supe la noticia, tenía que verlo con mis propios ojos, lo siento Tom.

-Pues ya lo viste... - Sus palabras me dolieron mucho, qué le pasaba...

-Lo siento... - Me sentí mal, muy mal pero no era el tiempo para dramas.

Claro, después de dos años sin vernos, sin hablar, era de esperarse que todo se haya enfriado entre nosotros, era claro de que ya no me quería... que estuviera casado y tenga una familia y como siempre yo venía y arruinaba las cosas. No dije nada más y él tampoco. Esperé a que llegáramos al hospital y ayudé a sacar a Heidi, no lucía nada bien. Las enfermeras vinieron por ella y la adentraron al hospital. Tom tomó a la bebé en brazos y entramos siguiendo a Heidi, pero nos detuvieron y fuimos a la sala a esperar por noticias. Nos sentamos ahí y las cosas empezaron a tensarse.

-Tom... - Dije nervioso - Tranquilo, ella se salvará - Puse una mano en su hombro y apreté un poco.

-No sabes lo que dices, si ella muere Shirley se quedará sin madre ¿Sabes lo que significa eso? Vivir sin madre, tú no sabes qué se siente - Dijo con lágrimas en los ojos. Pero me indigné, no lo soporté, me paré y quise salir de ahí. "No hubiera venido, siempre arruino todo... ¡Siempre!"

Caminé rumbo a la salida con lágrimas en los ojos, arrepentido por haber venido sintiéndome un intruso. Pero me agarró del brazo deteniéndome.

-Suéltame - Dije serio, estando de espaldas a él, sin mirarlo, no quería que viera mis lágrimas-

-Bill por favor, no te vayas... perdóname, no era mi intención hablarte así - Seguí sin voltear intentando respirar normal - Todo esto ha sido demasiado para mí... Yo... estoy mal, estoy preocupado, estresado, perdona si mis palabras te hacen sentir mal, en verdad lo siento... - Tenía razón, él estaba con toda la preocupación de su nueva familia y yo venía a hacerle más drama, respiré hondo y volteé a verlo.

-Tom, lo siento... no debí venir - Lo miré a los ojos, estaban lagrimosos como los míos, estaba que mecía a la bebé en sus brazos y ésta empezó a llorar.

-Lo siento, en verdad no me molesta que vinieras... - Sentía que me delineaba con la mirada, fue cuando me tragué mis lágrimas y le sonreí - Estás hermoso Bill - Me ruboricé-

-Cuanto tiempo Tom... - Y me sonrió...

Unas enfermeras nos vieron y llamaron a Tom, Heidi había reaccionado, así que ambos fuimos a la sala de espera otra vez. Tom estaba preocupado, la bebé que tenía en brazos aun lloraba pues de seguro no había lactado nada.

-Tom, ve que te llaman, iré por algo de leche para la bebé.

-Está bien - Intentó sacar dinero de sus bolsillos-

-No, yo lo compro.

-No Bill, ten - Me extendió unos billetes, pero no los acepté-

-Que no, yo traigo la leche, no te preocupes.

Y salí de ahí rumbo a la farmacia, pedí la leche para recién nacidos y el biberón, además pañales y toallitas para bebés; todo lo que se me vino a la mente lo compré, llevé una bolsa grande, fui prácticamente corriendo a la cafetería del hospital, pedí agua caliente y preparé la leche con mucho cuidado, siguiendo todas las instrucciones. Regresé a la sala de espera de emergencia y lo encontré. Un alivio recorrió mi cuerpo, Tom lucía muy preocupado, tratando de clamar a la bebé que lloraba. Me senté a su lado y le pasé el biberón.

-Aquí tienes - Tomó el biberón en sus manos - ¿Cómo está Heidi?

-Ella no está bien... ha despertado ahora, le están haciendo una transfusión de sangre - Me preocupé... si era la esposa de Tom ¿Por qué querría matarse?

-Es buena noticia que esté mejor... ¿Qué le pasó? - Me miró e hizo una mueca de disgusto - Lo siento...

-Descuida... ella se intentó matar, no está bien, eso me preocupa mucho, además no quiere a Shirley, así se llama mi hija - Le sonreí por lo último que me dijo y él me devolvió la sonrisa.

-Es un lindo nombre.

-Gracias Bill - Y continuó dándole la leche a la bebé. Tuve tanta curiosidad de verla así que me acerqué más a él y la miré.

-Tiene tus ojos, es muy hermosa - Me miró y me sonrió otra vez-

-Si lo es... ella tendrá mi personalidad, algo de mí tendrá en el futuro - No entendí su punto pero le sonreí. Ambos más aliviados nos mirábamos con confianza.

-Bill... ¿Estás cansado? Yo debo quedarme aquí en el hospital, me dijeron a Heidi me llama cada vez que despierta, probablemente pase días aquí, debo quedarme por si me necesita.

-Lo entiendo, no estoy cansado y puedo quedarme por si necesitas algo ¿Has cenado?

-No, pero no tengo hambre, Bill en serio no tienes que estar aquí...

-Tom, vine por ti... - Y me ruboricé, no pude evitarlo, él bajó la cabeza y dejó de darle la leche a la bebé, puso el biberón a un lado y con la mano libre buscó mi mano. Me sorprendí con su tacto y lo miré a los ojos.

-Gracias Bill - Suspiró - Sabes, no tienes idea de lo mucho que significas para mí... yo no he olvidado nada de lo que vivimos, siempre has estado en mi mente a pesar de todo - Mi corazón empezó a latir, si era verdad que me seguía queriendo, yo dejaría todo por él... Yo siempre lo amé y aun lo amo.

-Tom... - Dije presionando su mano - Tampoco he olvidado lo que vivimos juntos y mi promesa sigue en pie... yo aun te amo... - Y al decir esa afirmación Tom me sonrió y suspiró.

-Te amo como hace dos años atrás, con la misma intensidad... quédate conmigo esta vez... - Mi corazón latió como antes, era mi mismo Tom, al que yo amo y amaré para siempre.

-Me quedo... Por ti me quedo - Se acercó más a mí, con la mano libre que tenía me tomó del rostro y juntó sus labios con los míos, me besó dulcemente y al sentir sus labios carnosos y húmedos sobre los míos supe que había vuelto a vivir...

Pero la pequeña bebé hizo un sonido y nos separamos, y fue cuando me di cuenta de mi error... Claro que amaba a Tom, eso no iba a cambiar así supiese que él no me quiera, pero Tom tenía una familia, y no estaba bien lo que hacía, no era correcto interponerse así, y aprovechar una situación como esta que Heidi está enferma, y además ellos tienen una bebé.

-Bill - Dijo tomándome del rostro al ver que tenía la vista perdida en la bebé - ¿Pasa algo? - Y fruncí el seño, claro que pasaba algo, no era correcto...

-Discúlpame, Tom desearía quedarme, sabes que te amo, pero no quiero interponerme en tu nueva familia - Dije apenado, no me lo perdonaría, no era de esas personas que se interponían en las relaciones de otros; no, eso no iba conmigo.

-Bill - Dijo tomando y presionando mi mano - No te interpones, entre Heidi y yo no hay nada

-Pero es tu esposa, tienes una bebé con ella.

-Las cosas no son lo que parecen, ella no es mi esposa y Shirley es mi hija, si, pero no corre mi sangre en ella - Y lo comprendí, pude ver sinceridad en él y le creí. No pude evitar sonreírle, lo que me decía me llenó de esperanzas.

-Si lo que dices es verdad, me quedo contigo Tom - Esta vez fui yo quien se acercó y lo besó, siendo correspondido de la más dulce manera.

Con los ojos cerrados y las respiraciones agitadas poco a poco los recuerdos vinieron a mi mente, aquellos recuerdos y sensaciones que quise borrar, era libre de sentirlo... Hasta que escuchamos algo.

-¡Tom, Bill! - La voz de nuestro padre nos hizo separar de golpe y me puse frío en un instante, me paré de ahí casi mecánicamente... Nunca podríamos ser felices...

-Papá - Dijo Tom también poniéndose de pie con cuidado porque tenía a la bebé en brazos.

-¡Pero qué pasa aquí! Es que no lo puedo creer, todo lo que ha pasado y me encuentro con esto - Estaba molesto, nos había visto, aunque él sabía de lo nuestro, Tom me lo dijo aquella vez que escapábamos de mi madre.

-Yo... perdone papá - Dije nervioso, agachando la mirada, sintiendo mis mejillas arder, estaba avergonzado - Perdone en verdad.

-No Bill - Intervino Tom - Papá sabes que lo amo y que él me ama también, por favor no hagas un drama, él y yo estaremos juntos.

-¡Santo cielo! - Intentaba respirar y terminó sentándose algo agitado - Pero ¿Qué pasará con Heidi, están seguros? - Algo dentro de mí saltó, es que no me lo esperaba, había cierta esperanza en sus palabras con respecto a nuestra relación...

-Heidi es la madre del bebé, pero no es mi esposa, yo amo a Bill - Me tomó de la mano y yo se la apreté nervioso. Mi padre trató de mirar a otro lado pero después alzó la vista y me miró.

-Bill, ven aquí - Me señaló un asiento cerca de él. Me senté junto a él y lo miré nervioso - Hijo... no sé cómo se pueden amar de esa manera, sabes, no es... común, pero si amas a Tom y él te ama, no puedo hacer nada, ustedes sabrán cómo mantener su amor, amar no es fácil, pero si su amor sobrevivió a todo eso ¿Quién soy yo para prohibirles que se amen? - Y esas palabras fueron las que esperaba en todo este tiempo, alguien que pueda decirme que no se opone a nuestra relación, y viniendo de mi padre significó mucho para mí. Lloré de felicidad, mi padre me abrazó y eso fue para mí el amor de padre que siempre quise tener, alguien que se centra en tus sentimientos y no en tus acciones...

-Papá... - Dije en sus brazos - Gracias, muchas gracias...

-Tom, ven aquí - Y luego mi padre lo abrazó a él. Tom no lloró, sólo le agradeció y se dijeron cosas al oído...

Pasamos tiempo así, en silencio por un momento. Secaba mis lágrimas y Tom arrullaba a la bebé. Mi padre se calmó.

-Bueno, el hospital es un lugar bastante deprimente, recibí tu mensaje y sólo vine para saber si necesitabas algo Tom.

-Gracias papá pero no necesito nada, con Bill a mi lado estoy bien -Me sonrió, me fui a su lado y le sujeté del brazo.

-Debo irme ¿Ustedes se quedarán aquí? - Dijo mi padre levantándose de su asiento. Tom me miró preocupado.

-Debo quedarme... Bill si quieres puedes ir con mi padre para que descanses - Era una buena idea pero no me importaba pasar la noche en un hospital, si era con Tom, nada era una molestia.

-Me quedo contigo aquí - Le dije sonriéndole.

-Está bien - Dijo mi padre - Mañana por favor pasen por la casa es mi día libre.

-Así lo haremos - Le dijo Tom-

Después de despedirnos de nuestro padre, Tom y yo nos sentamos en la sala de espera. Ambos nos miramos como sorprendidos y luego reímos, después de tanto tiempo no habíamos reído así tan aliviados, tan contentos. Se me acercó y me tomó de la mano.

-Bill, prometo amarte para siempre... -Lo besé ahí delante de todos, no me importaba.

La noche era larga, y ambos teníamos tanto que decirnos, ya sea en un hospital o donde fuese, estar con él era lo que más deseaba en esta vida... sólo a él...


Mi Otra Mitad... por Pink Girl (CAP 29)


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA,GRACIAS )


"CONEJO" CAPITULO 29

Dos años y algunos meses:

Por Bill:

-Bill, est ton tour le photographe t'attend, ne demores (Bill, es tu turno el fotógrafo te espera no demores) - Dijo el asistente de la casa de modelos, estaba trabajando ahí después de salir en una revista hacía ya cinco meses.

-Je déjà vais, un monento par faveur (Ya va, un momento por favor) - Contesté mientras me miraba al espejo intentando acomodar las estúpidas orejas de conejo que asignaba ese atuendo, habían otros modelos con atuendos de animales. Así lo quiso la empresa que nos contrató para una publicidad de quien sabe qué, simplemente acepté y cuando estuve aquí me dieron una caja con estas orejas y pues me las tuve que poner.

"Conejo..."

Puse las manos a los lados del mueble frente al espejo y agaché la cabeza, una nostalgia muy grande me invadió, sabía perfectamente de donde provenía. La voz de Tom sonó en mi cabeza otra vez.

"Conejo"

-Hey, Lapin est ton tour (Hey, conejo es tu turno) - Llamó otra vez el asistente. Y no pude más, me conmocioné y las lágrimas empezaron a salir. Intenté calmarme, no había llorado en meses pues había prometido no hacerlo.

Mi vida en estos últimos años había dado un giro muy grande. No era más el Bill de antes, el niño de mamá, el inseguro, el inocente. No más, aquella vez que subí al avión y me despedí de Alemania, de mi familia, de mis recuerdos, de todo; prometí no regresar más... Así lo hice, no había regresado ni para navidad, ni para el cumpleaños de nadie. ¿Por qué? Pues porque quería demostrarme que podía valerme por mi mismo. El tiempo que ha pasado me hizo creer que el amor entre Tom y yo era imposible... para qué seguir luchando por algo inalcanzable, irrealizable. Pero aun permanecía en mí la promesa que le hice a Tom, no amaba ni amaría a otro que no fuese él... Y esa promesa no fue difícil cumplirla.

Ya en Francia había decidido empezar todo de nuevo, y qué hice, pues aceptar todo tipo de propuestas laborales. Mi padrastro tenía mucha influencia en estos medios, donde él me recomendara era aceptado. Estaba estudiando Marketing y Publicidad e Idiomas, había aprendido a dominar a la perfección el francés, aún así tomaba clases de Ingles e italiano.

Todavía recuerdo la última vez que vi a Tom... Aquel nombre no lo mencionaba al menos que sea entre lágrimas.

Flash Back:

La puerta se había cerrado, Tom se iba y un sentimiento de total impotencia y desesperación se apoderó de mí en ese instante.

-Mamá por favor sniff... déjame ir con él - Dije aferrándome a su abrigo - Te lo suplico...

-Bill, sabes que no se puede, debemos regresar y explicarle a Gordon, ha de estar muy molesto.

-¡No! Por favor - Corrí hacía la puerta y la abrí, mi madre gritó histérica, salí a la pista buscando a Tom, pero ya no estaba, caí de rodillas a la pista y mi desesperación fue grande, quería morir. Mi madre con Annie salieron y me levantaron. Entré al jardín trasero de la casa llorando de la desesperación.

-¡Hasta cuando mamá! ¡No lo veré hasta cuando! - Y Gordon apareció en el jardín preocupado.

-¡Que pasó aquí, a donde se fue Tom! - Mi madre fue hacia él a intentar explicarle, Annie me tomó de la cintura y me hizo pasar a la casa, pasamos por la sala había un equipo de policías y Bushido estaba sentado en el sofá dando declaraciones, quien sabe qué estaría diciendo.

Cuando empecé a subir las escaleras rumbo a mi habitación, mi padrastro vino tras mío, me tomó del brazo y me jaló hacia abajo para sentarme ahí en la sala junto a Bushido y los demás hombres.

-¡Suéltame! - Grité.

-¡Suéltalo! - Gritó Annie.

-¡Te callas desvergonzado, aquí debes asumir tus responsabilidades y declarar!

No tenía más fuerzas, ese día había sido el peor de mi vida. Una señora, que era policía se nos acercó, y amablemente pidió hablar conmigo en privado. Accedí con tal de salir de ahí, nos fuimos a la cocina y le conté todo, menos lo de Tom, no mencioné su nombre, le dije que Bushido intentó violarme que Annie, mi hermanita, había escuchado todo.

-Joven - Dijo ella - Bushido ha mencionado a Tom, su hermano gemelo, que ustedes estaban en la habitación y que era su trabajo retirarlo de ahí.

-Escúcheme, nadie estuvo ahí conmigo, él sólo lo dice porque yo mencionaba ese nombre mientras dormía; eso es todo, él se quiso aprovechar de mí ¡Por qué nadie me cree! ¡Por qué! - Grité enfurecido-

-Está bien joven, cálmese, le creo ¿Está bien si revisamos su recamara?

-Hagan lo que quieran no me importa.

Esa tarde la policía interrogó a cada uno de nosotros, y ni mi padrastro ni mi madre ni Annie corroboró que Tom estuvo ahí, sólo Bushido mantenía esa versión. No encontraron ningún indicio de Tom en mi habitación, ninguna prueba pues mi madre al hacernos pasar adentro de la casa a Tom y a mí llevó con ella las sábanas y las echó a la basura mientras íbamos rumbo al jardín trasero para que Tom pudiese escapar.

La policía finalmente se llevó a Bushido detenido por intento de violación, Annie corroboró todo lo que había escuchado y su testimonio valió mucho más que el mío.

Cuando el último policía salió y la puerta finalmente se cerró, mi padrastro me tomó del brazo y me hizo sentar en la sala.

-Escucha - Dijo tajante - Nadie mencionó a Tom, no lo vuelvas a mencionar nunca más ¿Me escuchaste? No lo traigas con la mente, haz de cuenta que murió y entiérralo para siempre - Mi madre se me acercó y me abrazó debido a que las lágrimas otra vez empezaron a brotar de mis ojos.

-Gordon, no le hables así.

-¿Te pondrás de su lado? - Preguntó indignado-

-No, es sólo que tuvo suficiente por hoy.

-Iras a Francia, irás cuanto antes.

Y eso fue todo, semanas después tomaba un vuelo a Francia. Iba a comenzar todo de nuevo, talvez era lo mejor. Prometí no pronunciar su nombre pero mantendría la promesa, jamás amaría a otro hombre que no fuese él, jamás.

Fin del flash back

Volvieron a llamarme y al mirarme al espejo noté todo el maquillaje se me había corrido. Me metí al baño y empecé a ponerme mi ropa habitual quitándome el ridículo disfraz que me habían asignado.

-Bill - Tocaron la puerta del baño, era David mi asistente - Excuse mais la vérité tu t'es demorando tellement que sont en train de penser cancelar la séance. (Disculpa, pero la verdad te estás demorando tanto que están pensando cancelar la sesión.)

- Que la cancelen, aujourd'hui je ne sors pas, dis les que je suis indispuesto, je rentrerai à mon appartement maintenant. (Que la cancelen, hoy no salgo, diles que estoy indispuesto, regresaré a mi apartamento ahora.)

-¿Tu es en train de pleurer? ¿Tu es bien? (¿Estás llorando? ¿Estás bien?)

- Tu ne te soucies pas par moi, je suis bien, seulement que je aujourd'hui souhaite me prendre le jour libre (No te preocupes por mí, estoy bien, sólo que hoy deseo tomarme el día libre) - Generalmente no tomaba días libres, ni vacaciones nada, cuanto más ocupado esté en cualquier cosa y regresar cansado al departamento sólo para dormir era mejor. Pero hoy no podría trabajar sin sentirme perturbado.

- Il est bien, prends-toi le temps que tu veuilles (Está bien, tómate el tiempo que quieras) - Dijo con voz pesada - J'irai prévenir qu'ils ne te prendront pas les photos. (Iré a avisar que no te tomarán las fotos)

Esperé a que se retirara y salí del baño y me dirigí al aparcamiento por mi auto, saliendo por la puerta trasera para que nadie me viese en ese estado. Detestaba cuando me daban mis episodios depresivos. Generalmente buscaba alguna forma de distraerme, evitaba cualquier cosa que me recordara a Alemania, A Tom en sí.

Al llegar a mi apartamento llamé a mi amiga Patricia. la única amiga verdadera que tenía en Francia, ella era modelo brasilera y compartíamos el apartamento a veces cuando pasaba una temporada aquí en Francia. Muchos nos creían pareja. Por mí que la gente piense lo que quiera, no iba a amar a otra persona que no sea Tom.

Entré a mi apartamento y ella me esperaba con la cena. Así que cenamos e intenté distraerme, talvez conversar, mirar una película algo que mantenga mi mente en otra parte.

-Estás muy raro hoy, qué pasa Bill por qué no me cuentas lo que te agobia - Ella tenía buena intuición-

-No me pasa nada, es sólo que...

-¿Es sólo que...?

-Es... bueno, de repente hoy me siento nostálgico.

-¿Por Alemania? ¿Extrañas tu país, tu familia? O acaso es... aquella persona a la que le hiciste la promesa - Suspiré, ella había acertado, y sabía que amaba a alguien pero no sabía que era mi gemelo el causante de toda mis desgracias últimamente.

-Si, es por él...

-¿Por qué no vas a buscarlo? Tanto tiempo Bill. Todo eso te hace daño - Me preguntaba por qué no me había buscado él...

-No es así de simple, es un amor imposible, la gente, la familia, la sociedad Patricia, todos están en contra, lo ven algo muy inmoral, incluso es ilegal.

-Oh, entiendo, pero algún día tendrás que regresar y afrontar las cosas Bill, escapando no se soluciona nada.

-No escapé, me obligaron a venir, y ahora para regresar tendría que ocurrir una desgracia o tendría que ser obligado o yo que sé, pero no pienso regresar ni muerto, aquí me quedo, esta es mi nueva vida.

Mientras hablábamos mi teléfono celular sonó, al ver la pantalla decía Annie mi hermanita, con ahora 14 años. Recuerdo que sólo a ella la llamaba para cumpleaños y navidad y para saber cómo estaba mamá y papá, pero no mencionábamos a Tom. Tampoco me dio alguna noticia de él durante estos últimos años. Realmente dudaba que me siguiera queriendo, esa era una de las razones por la que no regresaba, prefería no saber de él e intentar que el tiempo lo borrara de mi mente, lo sacara de mi corazón y eso hasta ahora no había pasado.

-Disculpa Patricia, es mi hermanita - Dije mientras me levantaba de la mesa y me iba al pequeño balcón que tenía en el apartamento.

-Claro ve - Dijo ella-

-Aló, Annie ¿Cómo estás? - Comencé a asustarme con lo que me decía - Qué pasó Annie dime por favor...Dios mío - Empecé a conmocionarme y Patricia al verme querer llorar fue hacia el balcón y me abrazó - Annie, espérame, voy para allá - Y colgué.

-Pero ¿Qué pasa Bill?

-Patricia, ha ocurrido una desgracia, debo tomar un vuelo a Alemania ¿Podrías cuidar del departamento? yo regresaré, pero debo irme.

-Si claro, pero qué pasó.

-Es Bunny mi conejo.... está muriendo...

Esa misma noche fui rumbo hacia el aeropuerto y tomé el primer avión que salía para Alemania. En unas tres horas estaba aterrizando. Bajé del avión, salí de aeropuerto y tomé un taxi. Sólo llevaba una mochila. Llegaba cerca de la media noche a la casa, corrí y abrí la puerta, todo estaba oscuro probablemente dormían, subí hasta la habitación de Annie, y ella estaba despierta. Me dio el alcance en la puerta y me abrazó.

-Bill... no puedo creerlo, te extrañé

-Por Dios Annie, vas a alcanzarme de tamaño - Lo que puede hacer el tiempo, Annie parecía una modelo, la talla que tenía a sus 14 años, increíble.

-Bill, tu cabello, tienes rastas no puedo creerlo, ven - Me jaló y me llevó cerca de su cama, sobre ella había una cesta y ahí estaba Bunny echado con la respiración agitada... muriendo...

-¿Qué pasó, Annie, por qué muere? - Me senté en la cama e intenté cargarlo.

-No, no lo levantes, está débil, el veterinario dijo que sólo hay que esperar su muerte o darle la eutanasia...

-¡Pero por qué! - Empecé a preocuparme, pagaría todo lo que sea necesario para hacerlo vivir.

-Bill... sé que te molestarás conmigo por no decirlo antes, es que no tuve tiempo, yo... no pude cuidarlo, vivió mucho tiempo en el jardín y hubo un tiempo en el que se perdió por varias semanas porque hizo un hoyo en la tierra y no la veía, pero ahora apareció así, y el veterinario me dice que ya es tarde, que tiene una enfermedad al corazón algo así, más encima el parto...

-¡El parto! ¡Annie qué dices!

-Bunny es hembra, lo descubrí cuando el veterinario dijo que estaba dando de lactar y cuando regresé a casa cavé más profundo en el hoyo que tenía y los encontré... tres bebes vivos, están en la clínica ahora porque Bunny no puede amamantarlos. Así fue como descubrí que el vecino tenía conejos en su jardín, éstos cavaban hoyos en la tierra también, así es como uno de ellos conoció a Bunny y ya sabes...

-Por Dios Annie... - Estaba conmocionado, Bunny hembra, como no nos dimos cuenta antes. Lo tomé con cuidado y abracé a mi conejo y éste se dio cuenta, movió sus pupilas hacía donde yo estaba e intentó moverse - Bunny... mi bebé - Dije al borde de las lágrimas éste se movió, así que puse una mano en su cuerpecito suave y blanco con manchitas negras, sentí que se estremeció de repente pegó un chillido y después de eso su temperatura empezó a bajar y sus ojos se tornaron inexpresivos...- ¡¡¡Noo!!!

Había muerto, mi Bunny había muerto, él significaba mucho para mí y ahora nadie me lo devolvería... Annie me abrazó y mi mamá entró a la habitación preocupada por el grito que di. Se me acercó y abrazó me decían tantas cosas pero no prestaba atención a ellas, mi conejo, el único recuerdo, había muerto así sin más, y el dolor que sentía sobrepasaba cualquier entendimiento, como que una parte mía muriera con él...

A la mañana siguiente aun no me reponía del hecho, mandé por teléfono hacer una caja especial para Bunny, lo enterraríamos en el jardín en la tarde.

Después de pasar toda la tarde dando el último adiós a mi conejo, decidí salir con Annie a la clínica, quería ver a los bebés.

-Te vas a sorprender, no son como tú crees.

-A qué te refieres.

-No son como Bunny, tal vez salieron al padre, yo que sé, jamás vi al padre, el amante de Bunny era muy precavido - Empezó a reír-

-No le encuentro el chiste Annie, no te bromees con Bunny.

-Lo siento... - Bunny precavida... tenía un amor secreto al igual que yo.

Al llegar a la clínica, los vi, tres hermosos conejitos, y no se parecían nada a Bunny, uno era totalmente blanco, otro era negro y el otro era gris, ninguno tenía manchitas. Estaba emocionado, la vida se va pero de alguna manera regresa, Bunny me dejó algo de ella en sus bebés, los iba a querer a todos conmigo. Así que tenía que pensar en cómo llevármelos, eso iba a tomar su tiempo.

Al regresar a casa llamé a Patricia y le dije que me quedaría algo de tiempo en Alemania para ver la manera de llevarme a mis nuevos bebés.

Ya en casa, cenando con la familia empecé a contarles mis proyectos de vida, sobre mis estudios, el modelaje y mis trabajos. Al parecer la distancia había hecho que nos extrañemos tanto que nadie me recriminó nada. Al fin podía tener una conversación con ellos como antes, cuando no conocía a Tom. Ahora éramos como siempre habíamos sido, una familia como cualquier otra, con sus defectos si, pero hablábamos amenamente mientras cenábamos.

Mientras hablábamos el celular de mamá sonó.

-Disculpen... - Se paró de la mesa y contestó. No pude escuchar nada pero vi en ella expresión de sorpresa.

-¿Qué pasa? - Preguntó Gordon - Pero ella le dio una señal callándolo y luego abrió los ojos como platos.

-Gracias por avisar - Dijo y colgó-

-Vamos mamá qué pasa - Pregunté impaciente al verla colgar el celular y buscar una silla para sentarse.

-Bueno... esto es algo que va a caer mal - Dijo mirándome - Pero es una buena noticia

-Vamos dilo entonces - Dije algo insistente-

-Yo... yo voy a ser abuela - Me puse frío -Ya lo soy, es decir... Tom es padre de una niña, acaba de nacer allá en Bremen...

La impresión fue tal que me sentí tan mareado y Annie tuvo que sostenerme para que no cayera en el piso. No me iba a quedar con la curiosidad, yo iría a Bremen y nadie me lo impediría. Tenía que verlo con mis propios ojos, no era posible, y yo aun mantenía la promesa...

Subí a mi habitación sintiendo la mirada de disgusto de toda mi familia. Empaqué mis cosas y ni bien dio la mañana salí rumbo a Bremen... "No es posible Tom...¡No es posible!"


Mi Otra Mitad... por Pink Girl (CAP 28)


(COMENTARIOS PARA LA ESCRITORA, GRAX)

ADICCIONES CAP 28

2 años después: Marzo del 2008

Por Tom:

Habían pasado dos largos años, muchas cosas habían acontecido y cambiado en mi vida pero sólo una permanecía igual, increíblemente aun amaba a Bill y lo extrañaba como nunca antes. Recuerdo cuando regresé a casa la última vez que lo vi...

Flash Back

Para cuando llegué a casa estaba deshecho, el cuerpo me dolía como nunca; al entrar me percaté que no había nadie, mi padre talvez trabajaba.

Esperé como 2 horas preparándome algo de comer cuando tocaron la puerta. Era la señora Schäfer, la madre de Gustav.

-Señora Schäfer...

-Tom, no pensaba encontrar a nadie... ¿Viste a Gustav?

-No, acabé de llegar.

-¿Del entierro?

-¡¿Qué entierro?!

-Pero qué dices, Henry ha fallecido ayer por la mañana, hoy lo están enterrando ¿En qué mundo andas jovencito? - Por Dios, Henry, al que consideraba como un tío, el padre de Heidi, había muerto-.

-¿¡Pero cómo, por qué, dónde están todos!?

Me contó lo que había sucedido y salí de ahí rumbo al cementerio; no podía creer que había fallecido en un accidente de tránsito. Imaginar que hace casi un mes hubiera muerto cuando intenté escapar con Bill me hizo pensar lo frágil que es la vida... Al llegar vi a amigos de mi padre, compañeros de trabajo de él y Henry, y ahí en un rincón estaba Heidi, ella había perdido a su madre hace varios años, creció sola con Henry, su único familiar, y ahora lo había perdido y se encontraba sola. Fui hacia ella y la abracé, se echó a llorar desconsoladamente.

-¡Por qué Tom, por qué me has dejado en un tiempo como este! - Me gritaba golpeando mi pecho con frustración.

-Perdóname Heidi... lo siento mucho de verdad...

Mi padre se me acercó y me puso una mano en el hombro, lo miré para luego agachar la mirada, él sabía donde había ido y de seguro se había dado cuenta de que estaba mal también pues había regresado sin Bill. Pero eso pasó a un segundo plano estando ahí parado viendo cómo el sacerdote hablaba sobre la vida después de la muerte. Yo no había perdido a Bill para siempre, Heidi perdió a su padre para siempre. Mi tristeza no se podía comparar con este hecho.

Después de tres horas estando en este horrible lugar, los tres fuimos a casa, mi padre Heidi y yo. Mi padre asumió la tutela de ella por ser menor de edad, el juez de familia lo aceptó, además fue petición de Heidi también. Por mi parte la consideraba como una hermana, ella a partir de ese momento viviría con nosotros

Le hicimos una habitación en la casa. Después de aquel cruel suceso la vida de ella no volvió a ser la misma. Y pensándolo bien, la mía tampoco.

Fin del flash back

Ahora con 18 años hasta mi aspecto físico había cambiado. Me deshice de las rastas, ellas me recordaban a Bill y opté por hacerme trenzas y teñirme el cabello de negro... Vivía en un pequeño departamento cerca del aparcamiento de camiones, decidí independizarme, estudiando para ser un músico y trabajando en muchas cosas, en las noches en el hotel tocando en la banda y también había aprendido algo de barman y cocina, eso era más rentable, así que regresaba a casa a muy altas horas de la noche buscando sólo dormir y olvidarme de todo. Heidi vivía conmigo, aunque casi nunca nos veíamos. Últimamente su vida era prácticamente la de una prostituta, pocas personas logran sobreponerse ante los sucesos catastróficos de la vida, ella lamentablemente no pudo salir adelante, la muerte de su padre le arruinó la vida, la sumió en un mundo de adicciones. Ella estaba enredada con unos tipos "Los Buitres" si, los que dañaron una vez a Bill... Pasaron un tiempo en la cárcel pero salieron por alguna corrupción. Heidi volvió a salir con ellos y eran narcotraficantes. Se volvió drogadicta, y recurría a vender su cuerpo a ellos por un poco de cocaína.

Esta noche regresé a casa cerca de las 2 de la mañana después de trabajar, quise recostarme en mi cama, pero eran como tres días en los que no veía a Heidi y no veía indicios de que regresara a casa.

Salí muy amargo de ahí, sabía donde encontrarla y esta vez esos idiotas me escucharían. Bajé las escaleras del edificio donde estaba mi departamento y me dirigí a mi auto, la distancia era cerca pero hacía mucho frío para ir caminando hasta los barrios de inmigrantes. Cuando llegué a aquel callejón empecé a ponerme un poco nervioso. El apartamento de esos imbéciles estaba en el segundo piso de un bloque de apartamentos mal olientes. Al llegar a la puerta pude escuchar bulla, parecían tener una fiesta o algo así. Llevaba una vara de metal debajo de mi abrigo por si ellos decidieran hacerme daño. Toqué demandante y al abrirse la puerta entré empujando a uno de ellos.

-¡Donde está mi hermana! - Les grité furioso-

-¡Quién te crees para entrar así aquí!

-¡Me creo lo que me da la gana, mi hermana ahora!

Escuché el sonido de gemidos provenientes de una habitación en el fondo de esa pocilga. Me acerqué furioso sintiendo a dos de ellos querer detenerme tomándome de los brazos pero los empujé y me adentré hasta patear la puerta de esa habitación lanzándome sobre un tipo, se llamaba Jordan, era el nuevo líder de esa banda. Los conocía a todos pues no era la primera vez que venía por Heidi, ahora por qué no los denunciaba, pues porque se habían vuelto más poderosos e influyentes, si alguien lo hacia o intentaba denunciarlos corría peligro la familia y su propia vida, eran ahora muy temidos. Pero yo no les temía, me daba igual, siempre los conocí y en cierta forma me tenían respeto pues por desgracia se follaban a quien consideraba mi hermana como les venga en gana y eso me hacía enfurecer demasiado.

-¡Quita hijo de puta! - Grité y lo saqué de encima de Heidi, ella lucía realmente muy mal, drogada.

-¡Pero quien coño lo dejó entrar! - Buscó sus ropas y salió de la habitación.

Tomé la sábana y envolví el cuerpo desnudo de Heidi con ellas y la alcé en hombros para sacarla de ahí cuando entró el mismo hombre, el tal Jordan.

-Mira Tom, ella pertenece aquí, ya no queremos que vengas por ella, es parte de nosotros ahora - Lo que me faltaba.

-¡Una mierda, es mi hermana debería darles una paliza por todo lo que le han hecho! - Grité intentando salir de ahí.

-Sabes que ella volverá aquí, este es su lugar, acéptalo.

No quise contestar a sus estupideces, debía de sacar a Heidi de ahí.

-Permiso - Dije empujándolo pasando por ese pasadizo buscando la puerta principal para salir. Uno de ellos me detuvo antes de cruzar la puerta con Heidi en brazos.

-Ya lo escuchaste, la perra es nuestra, si regresa aquí no volverá a salir ¿Me escuchaste? - Lo miré con rabia, si no tendría que sacar a Heidi le hubiera dado una paliza. Lo empujé abriendo la puerta.

-¡Es una advertencia Tom! Si ella regresa se queda aquí y no vuelvas más por ella.

Lo dejé hablando, y bajé de ese edificio con Heidi que estaba reaccionando, gemía de dolor, no era para menos, esos tipos se turnaban con ella ¡Cómo llegó hasta este estado! No iba a permitir que regresara con ellos, así la tenga que encerrar en la casa conmigo.

Ya en el auto la acomodé en el asiento trasero.

-Tom...

-Tranquila, estas a salvo.

-Sabes que regresaré - Dijo con voz temblorosa.

-No lo harás, la adicción es una enfermedad y vas a curarte - Ella cerró los ojos y se quedó dormida.

Al llegar a casa la recosté desnuda sobre su cama, boté a la basura las sábanas, sucias de fluidos humanos con la que la traje envuelta, y me dirigí al baño a llenar la bañera, debía hacer que se bañe. Regresé a la habitación y la volví a cargar.

-Tom ¿Me harás el amor? - Preguntó divertida todavía con los efectos de la droga-

-Ya quisiera Heidi, pero ahora debes darte un baño - Le sonreí mientras la metía en la bañera. Ella a sus 18 años era una belleza de mujer, físicamente hermosa a pesar de su demacrado aspecto producto de su adicción. Conocía su cuerpo así que verla desnuda no causaba vergüenza ni a ella ni a mí.

-¿Tomarás un baño conmigo? - Preguntó mientras ponía champú en mis manos para lavarle el cabello.

-No... Pero promete que te quedarás conmigo - Hizo un silencio prolongado-

-Sabes que no puedo... si no tengo la droga no puedo vivir.

-Si se puede, sólo debes intentarlo, cuando estés libre de esa porquería volverás a ser feliz.

-Soy feliz por la droga, Tom nunca entenderás, ya sabes, es como que yo no entiendo por qué me dejaste por tu hermano - Eso me dolió, traer a la mente a Bill me ponía mal, aun lo quería y así sería para siempre.

-Heidi no hablemos de eso...

-Cada quien con sus adicciones, tú fuiste capaz de buscarlo allá a Hamburgo pese a todo, pues soy capaz de vender mi cuerpo por la droga, estamos igual - Dijo mientras jugaba con la espuma del jabón y empezaba a bañarse.

-Mírame Heidi, hace dos años no estoy con Bill, no lo veo, no sé nada de él - Dos años intentando olvidarlo y no lo conseguí...

-¿Y eres feliz?

-No, pero ya no me meto en problemas - Me dolió decir eso, la conversación me estaba poniendo mal - Bien Heidi, terminé de lavar tu cabello, puedes salir y acostarte en la cama te prepararé algo de comer.

-Tom... sólo quiero que sepas que cuando la droga salga de mi cuerpo necesitaré más y no sé que seré capaz de hacer por ella, así que no te sorprendas.

-No lo haré, pero ahora quiero que estés bien, al menos por lo que queda de esta noche.

-------------------

Habían pasado tres largos meses, la estrategia que había usado era pasar más tiempo con ella. Tuve que pedir permiso muchas veces en el trabajo para ver como estaba, había conseguido desintoxicarla a base de encierros. Las locuras que era capaz de hacer para conseguir droga eran increíbles, hubo una etapa en la que pensé que moriría, temblaba en la cama como inconciente, sudaba frío y vomitaba todo lo que comía, era un cuadro realmente espeluznante. Un amigo me aconsejó que siguiera con el encierro, que esos síntomas eran parte de la desintoxicación o sino tendría que llevarla a una clínica, pero costaban un dineral y en parte sé que Heidi quería estar conmigo a estar metida en una clínica con gente extraña. Muchas veces intentó quitarse la vida, así que tuve que ocultar cada cosa filuda con la que pudiese hacerse daño. Se había descuidado tanto que dejó de comer, adelgazándose considerablemente, pero ahora después de tres meses vi esperanza en ella.

Era de mañana y ella dormía desnuda en la cama, prácticamente durante los tres meses eran pocas las ocasiones en que la veía vestida, me había acostumbrado a ello. Le llevé el desayuno a la cama, una ensalada de frutas y un emparedado con jugo de limón.

-Buenos días - Dije mientras ponía la bandeja del desayuno sobre la mesa al lado de la cama. Ella despertó y me sonrió.

-Sabes que no quiero comer.

-Si pero esto está delicioso, por favor, sólo por hoy come - Al ver mi cara de pena que puse ella decidió comer. Me senté a su lado.

-Tom hay algo que debes saber y no te va a gustar.

-¿Necesitas droga? - Puso los ojos en blanco y me codeó-

-Qué dices, no, es peor que eso.

-No hay nada peor que eso Heidi, vamos dime.

-Mírame - Dijo señalando con la mirada su bajo vientre.

-Qué tiene, te falta ropa claro está - Empezó a reír-

-Qué tonto eres, mira mi vientre, ¿Qué no ves? - Lo notaba algo abultado.

-Que pasa, estás empezando a comer, eso es bueno.

-¡Ay! ¿No vez? Estoy embarazada - Dijo como quejándose-

-Em emba- Embarazada, ¡Embarazada! - Exclamé asombrado - Heidi ¿Estás segura?

-Claro, soy mujer, algo crece dentro de mí y no lo quiero porque no es tuyo - Tenía razón, no era mío, jamás la toqué mientras estábamos aquí, por más que se presentaron situaciones siempre la respeté.

-Pues si tú no lo quieres, lo quiero yo... - Jamás pensé en tener hijos después de conocer a Bill, pensaba vivir con él para siempre, pero las circunstancias eran otras, talvez mi destino era vivir con Heidi para siempre. Me sentía un padre ahora a pesar de tener 18 años, una emoción me embargó en ese momento.

-¿Qué tanto me miras? - Me acerqué para besar su frente-

-Mujer, serás madre, y nada te faltará ni a ti ni a tu pequeño, tenlo por seguro - Ella me sonrió y empezó a comer todo el desayuno que le había traído.

Ese día en la tarde decidí salir a comprar cosas para la casa, algo de ropa para Heidi y pensar en mirar cosas para bebés.

En el supermercado empecé a poner en una canasta las compras, pasé por un revistero, Heidi estuvo en casa por los tres meses sin salir a ninguna parte, encerrada mientras yo no estaba y a veces la sacaba a pasear pero muy custodiada por mí. Y para que no se aburra le compraba películas, libros, revistas para mujeres y esas cosas, así que tomé unas cuantas y las puse en la canasta de compras, pero mi mirada se fijó en la portada de una de ellas, tenía mi apellido escrito. Me detuve en el supermercado y la tomé de nuevo.

En nuestra sección "Nuevos talentos" El fotógrafo Daniel Kind nos trae a quien promete llegar a ser un icono de la moda: Bill Kaulitz, véase la página 45.

Mis manos empezaron a temblar, abrí la revista rompiendo su envoltorio y busqué la página 45 y ahí encontré el artículo, había una foto pequeña de él, mi corazón se quiso salir de mi pecho. Tantos años y aún podía recordarlo, suspiré y realmente me costó leer el artículo. Era de varios jóvenes, talentos nuevos que incursionaban en las pasarelas de Francia. "Está en Francia"


 
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